Alicia en el país de las maravillas

L.
Frank Baum
escribió EL MARAVILLOSO MAGO DE OZ con el objetivo de dar a
los niños y niñas una alternativa suave a aquellos
cuentos clásicos en que sucesos trágicos y moralejas contundentes
gozaban de mucho protagonismo. Según Baum, los niños buscan
entretenimiento y es dentro de él donde se debe depositar la moraleja y
no al revés.

La historia es claramente un relato iniciático. El alma
(Dorothy)
realiza un viaje en el que aprende a utilizar la
mente
de un modo correcto (Espantapájaros),
aprende a sentir correctamente con su cuerpo emocional (Leñador
de hojalata)
, afina en el control del cuerpo físico mediante
el uso correcto de la fuerza y el valor (León), y para
todo ello se vale del deseo y la curiosidad (Toto, el perrito).

Esto nos lo han contado algunas enseñanzas como el Budismo o la
Teosofía
, también relatos mitológicos como Los Doce Trabajos de Hércules, y en la literatura
clásica poemas épicos como La Odisea.

El Maravilloso Mago de Oz es un relato infantil que por su sencillez,
claridad y atractivo es muy adecuado para niños y
también para sus padres. Perfecto para leérselo antes de dormir, trocito
a trocito.

Todo simbólico. Nada explícito.

¿Nos damos una vuelta por la Tierra de Oz?

Dorothy vive en Kansas. Todo es gris: la tierra, la
hierba, el cielo… .
Hace mucho que Tía Em y Tío Henry,
sus padres adoptivos, perdieron el color de sus ojos, el rubor de sus
mejillas. Trabajan en su granja y nunca ríen ni se emocionan. No hay
maldad, tampoco chispa. Dorothy se consuela con su divertido perro,
Toto, al que quiere mucho.

Hasta que un día llega un ciclón. Dorothy y Toto se refugian en
su habitación y ven por la ventana cómo la casa es levantada por los
aires. Están volando. Pasan horas y horas, y acaban durmiéndose. Cuando
despiertan han llegado a la Tierra de Oz.
Una tierra llena de
colores y personajes curiosos.

Así empieza la historia. Dorothy simboliza el alma humana,
que ha estado experimentando en la materia más densa y tosca durante un
tiempo. Una vez esa alma tiene sus vehículos suficientemente trabajados
llega el momento de que emprenda un viaje al “más allá”, a los planos
sutiles, para acabar de perfeccionarlos y lograr la maestría. La
Tierra de Oz son esos planos internos en los que Dorothy debe
experimentar.

La casa de Dorothy aterriza en el país de los
Munckins, con tal suerte que aplasta a la Malvada Bruja del Este. Los
Munchkins le están tremendamente agradecidos, pues les tenía
esclavizados. La Bruja Buena del Norte aparece y le cuenta a Dorothy que
hay cuatro brujas: La Malvada Bruja del Este, La Malvada Bruja del
Oeste, La Bruja Buena del Norte y la Bruja Buena del Sur. Dorothy le
pide que la devuelva a Kansas, y la Bruja le dice que sólo el Mago de Oz
puede hacerlo. Para llegar a él, debe ir a Ciudad Esmeralda siguiendo
el camino de baldosas amarillas. Como recompensa, Dorothy se queda los
zapatos plateados de la bruja a la que acaba de aplastar y emprende su
camino.

En muchas culturas la cruz simboliza la tensión entre
espíritu (vertical) y materia (horizontal)
. El punto central es
el punto justo dónde las fuerzas están a partes iguales. Las Brujas
Malvadas se sitúan en los puntos cardinales horizontales y representan
la materia. Las Brujas Buenas en los verticales y representan el
espíritu.

Alegóricamente, debemos trascender las fuerzas de la materia
para ensalzar y vibrar en el espíritu, el alma;
aunque debe
ser en el centro de la cruz,
lo que significa que esa
vibración en el espíritu debe ser materializada, es decir, experimentada
desde el plano en el que nos encontramos cuando encarnamos. Dorothy
vence sin saberlo a una de esas fuerzas, por tanto goza ya de un cierto
grado de preparación.

El camino amarillo representa el camino de la vida. El amarillo se
relaciona con la energía de la “Armonía a Través del Conflicto”.
¿Existe mejor definición?
Siguiendo ese camino llegará donde
debe, pues Ciudad Esmeralda está al final de éste, aunque ella no sabe
qué entresijos hallará. Los zapatos plateados son una virtud ya
adquirida.

De camino Dorothy encuentra a un espantapájaros que
se queja amargamente colgado de una estaca. Lo libera. El pobre se
siente estúpido porque tiene la cabeza rellena de paja y no sabe pensar.
Dorothy le dice a dónde va y el espantapájaros cree que si va con ella
quizá Oz le de un cerebro de verdad. Los dos emprenden el camino.

El Espantapájaros es la mente de Dorothy. Está
anclado a una estaca, un símil sobre el comportamiento de la
mente concreta (hemisferio izquierdo)
. Este hemisferio
acostumbra a seccionarlo todo, a esquematizar, a dividir, y a tener
puntos de vista un tanto cerriles. Para desarrollarse, necesita
compensar con la mente abstracta (hemisferio derecho) y estar así
completo. Durante todo el viaje, el espantapájaros toma
decisiones y aporta ideas brillantes sin siquiera ser consciente de
ello.

Dorothy y el espantapájaros continúan su camino y se
encuentran con un Leñador de hojalata que se ha oxidado y no puede
moverse. Lleva ahí mucho tiempo. Después de ponerle aceite en las
articulaciones, les cuenta que le rompieron el corazón y ahora ya no
tiene. Después de explicarle que van a ver a Oz, se une al viaje con el
propósito de pedirle algo también: un corazón de verdad.

El hombre de hojalata representa las emociones. En
la vida los golpes las oxidan, las entumecen y las convierten en
material innoble, como la hojalata. Ese es un matiz importante: las
emociones más “simples” son de hojalata, no de un metal noble. También
simbolizan la falta de flexibilidad que provoca un estado
emocional contenido
. En su viaje, el hombre de hojalata
sintetiza lo que sucede, apoya, da calor y vigila al grupo a través de
un gran y profundo sentido amoroso, cercano a la impersonalidad.

Al cabo de un rato se encuentran con un enorme león
que quiere morder al pequeño perro de Dorothy, Toto. Los 3 caminantes le
recriminan su actitud: ¡un animal tan feroz no debe atacar a otro tan
indefenso, sino luchar por causas mayores!. El león rompe a llorar, pues
se da cuenta de lo cobarde que es. Les cuenta que nació así y que no
tiene valor. Así que también se une a la expedición, esperanzado de que
Oz le pueda conceder esa virtud.

El valor, la acción correcta y la direccionalidad son características
de nuestro cuerpo físico/instintivo. Bien dirigido es una herramienta
eficaz, contundente y funcional. Sin acción, nos convertimos en
no manifestadores,
y la existencia se basa en hacer,
equivocarse, levantarse, hacer, acertar, hacer… y gestionar luego todas
esas experiencias. El miedo nos hace quedarnos quietos. Es el principal
enemigo de la acción. Sin darse cuenta, el león se muestra cada
vez más y más valiente durante el camino…

Dorothy, Toto y sus 3 nuevos amigos llegan por fin a
Ciudad Esmeralda. En las puertas de la ciudad, a pie de muralla, un
hombrecillo verde les atiende y después de escuchar sus peticiones les
deja pasar. “Para entrar a Ciudad Esmeralda y no quedar cegado”, dice,
“os debéis poner estas gafas”. Y coloca a cada uno unas gafas que cierra
con llave en su parte trasera.

Les atienden fenomenalmente, les conducen a
través de una ciudad completamente verde hasta unos aposentos lujosos y
amplios, y allí les piden que esperen. Oz es muy reacio a recibir
visitas, y lo tiene que pensar. Finalmente accede a recibirles uno por
uno, día por día, y a todos les promete concederles su deseo previo
pago: deben matar a la Bruja Malvada del Oeste. Entonces, cada uno
tendrá lo que quiere.

Después de un viaje accidentado, Dorothy consigue
matar a la bruja dentro de su castillo, arrojándole un cubo de agua. Los
Winkies amarillos, habitantes del país, están tan contentos que
arreglan las abolladuras del Leñador y regalan collares de oro y
pulseras de diamantes a sus salvadores. Se encariñan tanto con el
Leñador que le piden que se quede para gobernarles, pero declina el
ofrecimiento porque deben volver a Ciudad Esmeralda para que Oz cumpla
con su parte del trato.

En este viaje Dorothy completa su dominio de la parte
material en la cruz cardinal
, aunque vence a la bruja de un
modo intuitivo. En la historia Dorothy sólo reacciona en cuanto la bruja
le roba uno de sus zapatos plateados. Al ver amenazada una de sus
virtudes, intuitivamente ataca a la bruja descubriendo su punto débil.
Esa parte del libro es especialmente dura y significativa pues todos
acaban bastante magullados, y porque es una prueba contundente en la que
todos participan de un modo decisivo. Con el dominio de la
parte material de la existencia, o como mínimo con un control ya
adquirido, Dorothy puede volver a casa.

Al llegar a Ciudad Esmeralda, piden inmediatamente
ver a Oz. El mago les recibe, pero esta vez se muestra esquivo. Nuestros
5 amigos, que están muy confiados, se enfrentan a él y piden su
recompensa. Toto, el perrito, se asusta y choca con un biombo que hace
caer. Detrás de él descubren a un viejecito calvo y lleno de arrugas que
acciona mandos y luces. ¡Menuda sorpresa! ¡El Mago es un impostor! El
viejo usa trucos para engañar a todos los habitantes de Ciudad
Esmeralda. Es un tramposo que mediante ventriloquía, inventos mecánicos,
luces y cartón se hace pasar por un terrible mago. Les cuenta que nació
en Omaha, y que un día viajando en globo subió muy alto, tan alto que
se durmió y al despertar llegó hasta aquí. Al aterrizar todos creyeron
que era un gran mago, les ordenó que le construyeran un palacio y la
ciudad y obligó a todos a ponerse gafas con cristales verdes. En
realidad la ciudad no es esmeralda, son las gafas las que te hacen verla
así.

Preciosa la alegoría en esta parte de la historia, que nos hace
entender que el mundo tal y como lo conocemos no es más que una
ilusión perpetrada por magos
que, mediante trucos de tres al
cuarto y la imposición de gafas de colores, nos hacen tragar con una
versión parcial e interesada. Magos que son poderosos pero que
no pueden hacer mucho más que trucos de ventrílocuo, luminotecnia y
ilusionismo.
No es verdadera magia, es algo más cercano al
condicionamiento.

Nuestros amigos se entristecen porque comprenden que
sus deseos no se van a cumplir: el mago no tiene poder para concederles
nada. Aún así, le reclaman lo que les prometió. Oz, que en el fondo es
muy bueno pero es un mago muy malo, le dice al espantapájaros: “No
necesitas un cerebro, aprendes algo nuevo cada día, la experiencia es lo
que aporta conocimientos. Aún así, ven mañana y veremos lo que puedo
hacer”. Al Hombre de hojalata le dice: “Un corazón no sirve para nada
más que para hacer sufrir a la gente, aún así, ven mañana y veremos lo
que puedo hacer”. A león le dice: “Lo único que necesitas es confianza
en ti mismo, el valor consiste en enfrentarse al peligro cuándo se tiene
miedo y tu eso lo tienes en abundancia. Aún así, ven mañana y veremos
lo que puedo hacer.” En cuanto a Dorthy y Toto: “Necesito dos o tres
días para pensar en cómo devolveros a Kansas”. A cambio de
satisfacerles, les pide a todos que guarden su secreto y no se quiten
las gafas verdes.

El resultado del viaje es que cada uno ya ha adquirido las virtudes
que desean. La dirección hacia un objetivo no ha sido tan
determinante como la resolución de los sucesos que han tenido que vivir.

De hecho, el verdadero objetivo era el camino y en él han aprendido lo
imprescindible para obtener lo que necesitaban. Oz lo materializa en
algo físico, pero la realidad es que en su interior ya existe y sólo
debe hacerse realidad.

Al día siguiente Oz llena la cabeza al espantapájaros
con alfileres y paja. Le dice que ese será su cerebro y que los
alfileres son una prueba de su agudeza. Al Hombre de hojalata le abre un
pequeño agujero en su pecho y dentro le cuelga un corazón de seda
relleno de serrín. Al andar, se balancea y le golpea. Oz afirma que sin
duda son sus latidos. Al león, le pone en un plato de oro verde una
poción de valor, el león la bebe y entonces Oz le asegura que el valor
ya está en su interior y que ya nunca más saldrá. Una vez ha terminado,
Oz piensa para sí lo fácil que es ser un impostor: Todos le piden cosas
que son imposibles pero luego, sólo con cuatro trucos, creen que son
realidad y le felicitan.

En nuestras vidas siempre esperamos a que algo externo nos confirme
algo interno. La mayoría de las veces depositamos en los demás
aquello que es responsabilidad nuestra.
No confiamos en
nuestros actos, carecemos de suficiente objetividad para valorarlos. Los
supuestos gurús que nos rodean nos ofrecen soluciones y banderas bajo
las que vivir y con las que nos identificamos. Sin darnos cuenta, damos
valor al farsante
pues necesitamos de sus patrañas para
creernos algo que por sí solo ya tenemos. El falso maestro nos engaña
con placebos, discursos e ideologías. Entonces perdemos de vista nuestra
propia capacidad de entender el mundo y ver lo que es, no lo
que nos dicen que es.

Oz llama a Dorothy tres días después y le dice que ya
sabe como devolverla a Kansas: Reconstruirá su globo y se marcharán los
dos, así que convoca a todos los habitantes y les comunica que se va a
marchar una temporada y que el espantapájaros se quedará a cargo del
país, pues es el habitante
más sabio en Ciudad
Esmeralda después de él. El día que el globo está acabado, Oz llama a
Dorothy para marcharse pero la niña no encuentra a Toto, las cuerdas del
globo se rompen y Oz se marcha sin ella. Al momento, el perrito
aparece.

Dorothy continúa esperando una solución externa. Pero su deseo no
está por la labor porque esa no es la salida correcta, por ello Toto
desaparece en dicho momento; y no puede marcharse sin él… Debe
encontrar su propia salida, su propio camino de vuelta
y no hay
manera de volver a casa si Toto no está con ella.

Un soldado menciona que la Bruja Buena del Sur,
Glinda, quizá le ayude a regresar a casa. El espantapájaros, que ahora
es el gobernante de la ciudad, decide que acompañará a Dorothy y empieza
a hacer los preparativos para dejar la ciudad correctamente gestionada
en su ausencia. El Hombre de hojalata y el león también deciden
acompañarle. Después de un viaje accidentado, en que cada uno de los 3
amigos de Dorothy pone en práctica magistralmente sus nuevas artes (el
león
es incluso proclamado Rey del bosque de los
Animales después de matar a una araña gigante), llegan al País del Sur.
Glinda, la bruja, les recibe y pregunta a cada uno que querrán hacer
después de la partida de Dorothy. El espantapájaros dice que quiere
seguir siendo el gobernante de Oz. El Leñador de hojalata quiere ir al
país de los Winkies, ya que en ausencia de la malvada bruja le pidieron
que les gobernara. Y el león desea quedarse en el bosque de los animales
para gobernarles.


Glinda dice que llevará a cada uno donde desea. Sorprendentemente, se
fija en Dorothy y le dice que con sus zapatos plateados podrá atravesar
el desierto y llegar a Kansas. De hecho, lo hubiera podido hacer el
primer día en que llegó.
“¡Pero entonces yo no tendría mi cerebro!”, dice el espantapájaros. “¡Ni
yo mi corazón!”, dice el leñador. “¡NI yo sería valiente!”, dice el
león. Dorothy se alegra de haber ayudado a sus amigos, y como ahora cada
uno ya tiene un país que gobernar ella ya puede irse a casa. Glinda le
dice a Dorothy que entrechoque sus tacones tres veces y diga a dónde
quiere ir. La niña se despide de sus amigos y hace lo que le dice la
bruja. Al momento, se encuentra rodando en calcetines por la hierba de
las praderas de Kansas…

Es en el último viaje dónde las experiencias que viven les piden el
máximo de cada uno. Están mucho más capacitados. Al final, cada uno ha
conseguido ser el gobernante de un país. Simboliza el ideal de que cada
una de las partes de nuestra psique, mente, emociones y físico, sea
suficientemente sabia como para gobernar su propio plano y estar al
servicio.
Dorothy, como alma, ha comandado la expedición
uniéndolos a todos. En su experiencia ha conseguido dominar los tres
cuerpos y usarlos de un modo correcto.

Si bien podría haber vuelto a casa el primer día, el
verdadero objetivo era el viaje,
conocer a sus 3 curiosos
amigos, ayudarles a ser lo que querían ser, y finalmente volver. En
nuestras vidas tendemos a poner en el altar unos grandes objetivos,
cosas que conseguir, metas que lograr. La vida misma se encarga de
“distraernos” con otras cosas, de ponernos trabas, desvíos y entresijos
que entendemos como paradas en el camino. Lejos de serlo, son
esas propias experiencias las que nos conducen al objetivo final
,
pues al llegar nos daremos cuenta que tal o cual cosa nos hizo
aprender.

Este post contiene un resumen del libro. Os animo a leerlo entero,
pues hay aventuras como la de los monos voladores, el prado de las
amapolas o la reina de los ratones que no están aquí y
que vale la pena leer. También para profundizar en el mensaje y sacar
cada uno sus propias lecturas.

Bibliografía utilizada: L. Frank Baum; El Maravilloso Mago de Oz,
Alianza Editorial 1990.

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