El pentagrama (parte II)

 
Amigos: el triángulo superior es el AZUFRE de la Filosofía Secreta, el Fuego viviente de los alquimistas. El triángulo inferior, que se enlaza con el superior, es el MERCURIO.


Ya había realizado la Gran Obra, allá en el Continente “Mu” o “Lemuria”, que se hundió entre las ondas embravecidas del Pacífico, hace unos 18 millones de años. Entonces había logrado la integración completa del Azufre y del Mercurio, había realizado en mi mismo la Piedra Filosofal. Por tal motivo se me había entregado el prodigioso anillo. En esos tiempos idos, había pasado la prodigiosa PRUEBA DEL SANTUARIO. Sí, había realizado la Gran Obra, esa que realizó Nicolás Flamel, la misma que realizó Raimundo Lulio, Jeshuá Ben Pandirá, Kout-Humi, San Germán, el enigmático y poderoso Conde Cagliostro, Ketzalcoatl y muchos otros.


Más es verdad y de toda verdad que después de haber realizado la Gran Obra, es decir, después de haber pasado la PRUEBA DEL SANTUARIO, después de haber estudiado el GRAN LIBRO y de desatar sus SIETE SELLOS , cometí el error de tocarlo con la mano izquierda, hace tal vez un millón de años, poco más o menos (no digo “tal vez”; seguramente, hace un millón de años). Es decir, después de haber logrado la unión de los dos triángulos (la integración del azufre y el mercurio), hice esto: me lancé como la Pentalía invertida, con la cabeza hacia abajo y las puntas hacia arriba. Ya estaba prohibido del sexo y cometí el error del Conde Zanoni (volver al sexo). Si el Conde Zanoni se enamoró de Viola, la gran Napolitana, yo también cometí el error de enamorarme de una hermosa doncella de la primera sub-raza de la quinta raza raíz, en la Meseta Central de “Ashac”, hoy Asia. Fue entonces cuando perdí el prodigioso anillo, fue entonces cuando sobrevino en mi la “reducción metálica”, y así, como Boodhisattwa caído, anduve de existencia en existencia, hasta que en la presente existencia, hasta que en la presente existencia resolví ponerme de pie otra vez, para servir de instrumento al padre, porque EL es el que inicia la Nueva Era del Acuarius, “entre el augusto tronar del pensamiento”…


Ahí, ese Azufre es el Fuego Sagrado que hay que despertar, para desatar los SIETE SELLOS del Gran Libro de la Sabiduría, del Gran Libro de la Naturaleza. ¿A qué ese libro esté citado en el Apocalipsis del vidente de Patmos?; es verdad! Cuando se desata el Primer Sello, viene u gran acontecimiento y con el segundo y el tercero y el cuarto sello y el quinto, y así sucesivamente, pero cuando se rompe el séptimo sello, son hechos rayos, truenos, granizo y grandes terremotos. Cada uno de nosotros tiene obligación de desatar los siete sellos del gran libro, mediante el Fuego Sagrado.

 


En horma residual, elemental, decimos que cuando el Kundalini va subiendo por la espina dorsal, se van desatando los siete sellos (pero eso es elemental ¿verdad?). Decimos que se desata el primer sello, cuando se abre la IGLESIA DE EFESO, el chacra coxígeo, que nos da poderes sobre los Gnomos de la tierra.. Y cuando el Fuego Sagrado sube a la altura de la próstata, decimos que hemos desatado el Segundo Sello, que nos da poder sobre las aguas de la vida. Y cuando el fuego sagrado sube a la altura del plexo solar, decimos que hemos desatado el Tercer Sello, que nos da poder sobre el Fuego flamígero. Y cuando sube a la altura del corazón, decimos que hemos desatado el Cuarto Sello, que nos da poder sobre las criaturas de los aires. Y cuando sube a la altura de la laringe creadora, decimos que hemos desatado el quinto sello, que nos da poder sobre el AKASHA PURO y la clariaudiencia. Y cuando llega a la altura del entrecejo, se abre ese Loto maravilloso que nos permite ver las grandes realidades de los mundos superiores (entonces se dice que hemos desatado el Sexto Sello). Y el Séptimo, se dice que es cuando llega el Fuego a la glándula Pineal, porque adquirimos la Polividencia y muchas otras facultades. Pero eso es elemental, completamente elemental; ese es tan solo el primer trabajo. Desatar los Siete Sellos en forma magistral, es algo más terrible, mucho más terrible.


Como quiera que esto pertenece a la alquimia, voy siquiera a dar algunas nociones, sobre eso que es terrible…


Se dice, mis caros hermanos, el lenguaje ya alquimista, que debemos pasar por TRES CALCINACIONES y eso está representado con el símbolo viviente de la SALAMANDRA.


La primera calcinación pertenece a la MONTAÑA DE LA INICIACIÓN ¿Qué calcinamos allí? ¿Qué es lo que vamos a “cocer” y “recocer y volver a cocer”? La SAL ROJA (se nos ha dicho), que no es más que FUEGO PETRIFICADO, AZUFRE PETRIFICADO, porque el fuego, en alquimia, está representado por el azufre.


Esa SAL ROJA son los “elementos inhumanos” que llevamos dentro, que deben ser reducidos a cenizas. He ahí la primera calcinación.


La segunda es más avanzada, pertenece a la SEGUNDA MONTAÑA: hay que volver a calcinar las cenizas de esa SAL ROJA, para sacar de ella diversos elementos espirituales. Es bastante interesante esto: allí se trabaja con las esferas de Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.


La tercera calcinación va más lejos: hay que volver a esa SAL ROJA, a las cenizas que ya han quedado (a recogerlas y volverlas a cocer), para extraer por fin, de allí, la “SAL METÁLICA”, “INCOMBUSTIBLE” y “FUGAZ”, es decir, los elementos divinales más profundos, que embotellados están (normalmente) entre el ego. Ya extraídos, se fusionan con la conciencia, para que ésta resplandezca, abrasadoramente, entre el seno del Universo.


Sólo después de la tercera calcinación, canta el GALLO DE LA PASIÓN, que representa a la Resurrección. Por ello es que El Cristo dijo: “antes de que el gallo cante, me negarás tres veces”…


La primera negación corresponde a la primera calcinación de la alquimia, al primer cocimiento de la SAL ROJA, porque tenemos que hundirnos en los mundos infiernos (para trabajar, obviamente), porque ese es el “PALACIO” de la Alquimia. Entonces se dice que “hemos negado al Cristo”, porque en los mundos infiernos debemos trabajar como demonios, vivir como demonios, pero destruyendo nuestros “elementos inhumanos”.


Con la segunda calcinación, se dice que “hemos negado al Cristo por segunda vez”, porque nos toca volver a los mundos infiernos a trabajar, a seguir desintegrando los defectos psicológicos que llevamos muy sumergidos…


NOTA DE LOS TRANSCRIPTORES: Lamentablemente, el “cassette” llega hasta este punto. Pero en beneficio de los estudiantes gnósticos, para que las enseñanzas trascendentales del Maestro no queden mutiladas, transcribiremos a continuación lo que el Avatara dice (sobre la tercera negación), en su conferencia titulada “Las tres purificaciones”.


Samael Aun Weor:


LAS TRES PURIFICACIONES, O LAS TRES NEGACIONES


“Pedro debe negar al Cristo tres veces. Escrito está: Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces”.


“Estas son las tres purificaciones, a base de hierro y fuego, antes de la Resurrección del Cristo Intimo en nosotros”.


“Tres veces debe descender Pedro al Abismo, para trabajar entre las tinieblas”.


“El gallo es GAIO: IAO, el Mercurio de la Filosofía Secreta”. “El triunfo de GAIO es el éxito del MERCURIO AZUFRADO de la Resurrección del Señor”.


Samael Aun Weor, “Pistis Sophia” debelada.


Todo el que trabaja en la “forja de los cíclopes”, tiene que ir hacia abajo, porque no es allá arriba donde hay que buscar. Hay que ir hacia abajo, porque si uno no baja, tampoco tiene derecho a subir (eso va acompañado de terremotos). Pero el que tiene que bajar, baja, se sumerge en el infierno. Es allá, entre la SUPER-OBSCURIDAD y el SILENCIO AUGUSTO DE LOS SABIOS, donde hay que forjar el Oro, hacer el ORO DEL ESPÍRITU.


Cuando uno baja al noveno círculo dantesco, todo se llena de tinieblas (es la hora de las tinieblas), y uno queda allí, como un demonio entre los demonios, y el que no sabe dice: “El iniciado fulano de tal, se cayó”. ¡No hay tal (de que “se cayó”), sino que “echó para abajo”!


Lucifer es escalera para bajar, Lucifer es escalera para subir. Son tres purificaciones, a base de Hierro y Fuego. Ya sabemos que el PHALUS VERTICAL hace inserción dentro del ECTERIS FORMAL; por lo tanto, forman cruz. De manera que la cruz se relaciona con los Misterios del Sexo, es sexual.


Si uno baja, pues, tiene que trabajar con la Santa Cruz, en la “forja de los cíclopes”. Si miramos la cruz, veremos que tiene tres clavos. Los tres clavos significan las TRES PURIFICACIONES.


También vemos, sobre la cruz, la palabra “INRI”, que traducida correctamente significa: IGNIS NATURA RENOVATUR INTEGRAM (el fuego renueva incesantemente la naturaleza).


“INRI”: tiene uno que trabajar con el hierro y con el fuego, en la “forja de los cíclopes”, y con la Santa cruz. Es pues, allí abajo, en las tinieblas, donde se tiene que hacer la Gran Obra. Hay que arrancarle la luz a las tinieblas; el “VELLOCINO DE ORO”, no es allá arriba, en los cielos, donde uno lo encuentra. Es a los infiernos, donde tiene uno que bajar (al noveno círculo dantesco). Allá, en el interior de la Tierra, se encuentra el “VELLOCINO DE ORO”, y eso está muy bien custodiado por el DRAGÓN(el dragón es Lucifer).


No vayan ustedes a pensar que es un demonio terrible, único y soberano. No, cada cual carga su propio Lucifer Interior, profundo (eso es indubitable, nadie lo puede negar).


Lucifer es terrible, el es escalera para bajar y escalera para subir, también. Por eso Lucifer es grandioso. Claro está, sin el IMPULSO LUCIFERINO (rebelde, revolucionario, sexual), nadie baja, nadie puede trabajar en la forja de los cíclopes; por eso es escalera para bajar y escalera para subir; por esa escalera se baja, por esa escalera se sube.


Lucifer aporta el IMPULSO ÍGNEO, SEXUAL, pero tiene uno que darle con la lanza y quebrantarlo. Si el Alquimista no derrama el “vaso de Hermes” y usa la lanza, para romper la coraza de Lucifer, lo hiere, y cada vez que eso hace sube un grado por la espalda de Lucifer. Así cuando uno ha logrado subir por todos los grados de la espina dorsal, se encuentra con el “Monte de las Calaveras” donde el Señor fue crucificado. Posteriormente viene la Muerte y la Resurrección del Señor…


Así pues, son TRES PURIFICACIONES por las que hay que pasar, la primera es la de la PRIMERA MONTAÑA, de la Iniciación, cuando uno recibe las OCHO INICIACIONES. La segunda es cuando uno está trabajando, intensivamente, en las esferas de Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Y la tercera purificación es ya sobre la cima de la SEGUNDA MONTAÑA, en vísperas de la Resurrección. Yo estoy ahora en la tercera purificación, en vísperas de la Resurrección (abajo, con los demonios, trabajando, para destruir los demonios que tengo en la LUNA NEGRA).


Así como ven ustedes que hay una LUNA BLANCA, o mejor dicho, que hay una Luna que nos da luz en la noche y que tiene dos caras: la que se ve y la que está oculta, escondida, así también sucede con la Luna Psicológica.


Cada cual lleva la luna psicológica, dentro de sí mismo, y ella está gobernada por 96 Leyes. En ese mundo de la propia luna Psicológica, dada cual carga sus demonios: los que se ven a simple vista, los que resaltan y también están (en la cara oculta de la luna psicológica) los que no se ven, los ocultos.


En la TERCERA PURIFICACIÓN, tiene uno que destruir los demonios de la LUNA NEGRA (quebrantarlos) y esto solamente es posible con la fuerza eléctrica sexual, trabajando en la forja de los cíclopes”. Sólo así es posible destruir (con la LANZA DE LONGINUS), volver pedazos, todos esos “elementos inhumanos e indeseables” que se cargan en la parte oculta de la Luna Negra, la que no se ve.


El trabajo en la parte oculta de la Luna, es denominada la “iniciación DE JUDAS”. Entonces el iniciado, , en vísperas de la Resurrección, se ve traicionado, se ve criticado, se ve odiado, incomprendido por todo el mundo. Nadie lo entiende, lo califican de “malo” de “perverso”.


La Pasión del Señor es el hondo significado de la “iniciación de Judas”. Yo estoy pasando ahora por eso, en vísperas de la Resurrección. La Resurrección la tendrá para 1978; entonces el Señor será levantado de su sepulcro de cristal y hablará, se manifestará, a través de la forma densa, para bien de la humanidad.


De manera que el Maestro, entonces, nunca es entendido: es descalificado por los “virtuosos”, odiado por los ancianos, perseguido por esas gentes de experiencia, aborrecido por los intelectuales de su época, recriminado por los Sacerdotes, por las gentes religiosas.


Así es el Cristo Íntimo. El Cristo Resurrecto, viviendo dentro del cuerpo de un hombre, hace de este hombre un super hombre.


El CRISTO ROJO es o que cuenta; no el Cristo de los mojigatos, ese Cristo afeminado que nos ponen en las iglesias; no, sino el Cristo-hombre, el Cristo que tiene su Sacerdotisa, su esposa; el Cristo que baja por el Mediterráneo, el Cristo que va al Tíbet, e Cristo que va al Indostán, el Cristo que trabaja en Persia y Caldea, y que luego llega a la Tierra Santa para hablarle a las multitudes; el Cristo que escribe obras, el iniciado que tiene poder sobre los elementos: sobre el fuego, sobre el aire, un iniciado que tiene poder sobre los elementos: sobre el fuego, sobre el aire, sobre las aguas, sobre la tierra; el Cristo-hombre, hombre de verdad; no el Cristo castrado, no el Cristo mutilado, sino el Cristo-hombre, macho en un ciento por ciento, y muy macho (¡Estoy hablándoles a Vds. A lo macho!).


Así pues que, hay necesidad de trabajar, pero trabajar de verdad dentro de uno mismo, aquí y ahora, para poder lograr lo que hay que lograr; de lo contrario, no se logrará nada. Tiene uno que romper con los prejuicios de la época, trabajar como se debe trabajar. Sólo así se puede uno levantar.


El Cristo íntimo tiene su círculo esotérico y jamás podría enseñar la doctrina de él superhombre públicamente, porque las multitudes no entienden la doctrina de súper-hombre. El Cristo nunca pública sus enseñanzas esotéricas; si las publicara, las gentes no las entenderían; entonces se destruirían unas con otras.


El Cristo secreto, el Cristo vivo, el Cristo rojo, el Cristo rebelde, tiene que escribir su doctrina en forma muy distinta para el público; pero la enseñanza secreta solamente la enseña a los que en secreto instruye, nada más. De lo contrario, no sería entendido.


Hay necesidad de comprender, cada vez más, lo que es el Cristo íntimo. Las gentes (todas) piensan en el Cristo histórico, en el gran Kabir Jesús, en él superhombre que enseñó a la humanidad la doctrina secreta del Cristo íntimo. A nosotros nos toca seguir la doctrina del Cristo de íntimo, conocer los misterios del Cristo rojo.


El Cristo íntimo es lo que cuenta. Ese Cristo íntimo tiene que nacer en el corazón del hombre, porque, ¿De qué serviría que el Cristo naciera en Belén, si no nace en nuestro corazón también? ¿De qué serviría que fuese muerto y resucitado, si no muere y resucita en nosotros también?


Es necesario, pues, que el Cristo nazca en el corazón del hombre, pero para eso, tiene uno que hacerse hombre. Primero que todo, tiene uno que trabajar sobre sí mismo. Después que se a hecho hombre, hombre de verdad entonces tiene la dicha de poder encarnar al Cristo, o de recibir al Cristo (así es el acontecimiento de Belén).


El Cristo, encarnado en el corazón del hombre, es lo que cuenta; pero ese Cristo íntimo tiene que vivir todo el drama cósmico, tal como está estipulado en los cuatro evangelios. Los cuatro evangelios tiene uno que vivirlos dentro de sí mismo, aquí y ahora (vivir intensamente los cuatro evangelios), y luego que haya pasado por todos esos procesos, entonces tiene uno que ser juzgado por los tres traidores y condenado por las multitudes (o sea los yoes, gritando: “crucifixia, crucifixia, crucifixia”)


Los tres traidores lo condenan: Judas, el demonio del deseo (ese malvado), lo vende por treinta monedas de plata, es decir, por todos los placeres de la tierra. Pilatos, ese terrible Pilatos que siempre justifica sus peores maldades, ese demonio de la mente que siempre busca evasivas, disculpas, que no hace frente a sus errores, lo entrega. Y en cuanto a Caifás, el sumo sacerdote, traiciona al Cristo intimo miserablemente, vende los sacramentos, etc.


Así pues que, en verdad, los tres traidores lo traicionan, definitivamente, y eso es muy grave. Y por último el Señor, después de ser azotado, coronado con corona de espinas, en el interior del alma, es crucificado. Después de la crucifixión, posteriormente, el Cristo íntimo es depositado en su Santo sepulcro. Cuando esto sucede, viene la tercera purificación (el trabajo más terrible), para que el Cristo íntimo pueda resucitar en el corazón del hombre. Y resucita (es claro que sí resucita), pero hay que trabajar muy duro para que el puede resucitar en el corazón del hombre.


Ya Resurrecto, he ahí el superhombre, que está más allá del bien y del mal: se aparta del bien y se aleja del mal, porque nada tiene que ver ni con lo bueno ni con lo malo. El superhombre está más allá de las virtudes y de los defectos, domina el fuego, tiene poder sobre los aires, sobre las aguas y sobre la tierra. ¡Ese es el Super-Hombre!; pero hay necesidad de que el Cristo íntimo resucite en nosotros, para que pueda uno convertirse en superhombre.


Nadie podría llegar a la altura del Super-Hombre sin el cáliz y sin la lanza. Por eso es que esas dos joyas figuran en todos los antiguos misterios.


Longibus hiere al Cristo con la lanza, Anfortas es sanado con la lanza, con sólo aplicársela. Luego en el costado. Y en cuanto al Santo cáliz (la Urna sagrada de los grandes misterios, el santo Grial), nunca falta en los templos de misterios. Yo no puedo concebir el templo de un Mahatma, de un Hierofante, donde no exista el Santo cáliz. El cáliz está en el altar; en ese Santo cáliz está la bebida de los dioses, el néctar de la inmortalidad, con el que se alimentan los dioses. Porque si las glándulas sexuales no se aprovechan para la transmutación, se degeneran, entran en decrepitud, y si se degeneran, se degenera también la Epífisis y la Hipófisis y todas las glándulas de que secreción interna; todas se degeneran y se degeneran las áreas del cerebro, comienza el proceso de la vejez y la muerte. Es imposible que el superhombre se deje degenerar; el Super-Hombre vive del néctar de la inmortalidad, del néctar de los dioses, del elíxir de larga vida.


Así pues que, el cáliz nunca falta en los templos de misterios, en el altar siempre está el santo Grial, y si se mira con mucho cuidado, a uno y otro lado del altar esta la lanza. Esas son las joyas sagradas; por eso es que el sexo es sagrado, y hay que utilizar la potencialidad del sexo para lograr la auto-realización íntima del ser; eso es obvio.


¡Hay de aquellos que abusan del sexo, hay de aquellos que lo utilizan como instrumento de placer animal, hay de aquellos que lo miran con morbosidad, porque es sagrado en un ciento por ciento, y sólo debe ser usado para la regeneración, nada más que para la regeneración!. Pero hacer también del sexo, algo “tabú”, “pecado”, “motivo de vergüenza” o “disimulo”, es un absurdo.

TOMADO DE WWW.AGEACAC.NET

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