Dante Alighieri y la Divina Comedia

 
El Venerable Maestro Samael Aun Weor nos revela que Dante Alighieri, autor, entre otras célebres obras, de “La Divina Comedia”, en la que describe los nueve círculos infernales de las infradimensiones, es un Maestro Resurrecto que actualmente vive en Italia.

El verdadero nombre del poeta florentino era Durante, en honor a su abuelo materno. Con el tiempo, su nombre sufrió la contracción por la que resulta universalmente conocido. Interesa señalar una curiosa observación: ‘Danta’ es una voz sánscrita que significa disciplinado o que ha dominado sus sentidos y sus pasiones.

Dante, como todo Maestro, se adelantó a su tiempo. Ello puede comprobarse con la lectura de los datos aportados en su obra:

– desde el aspecto místico e iniciático:

* revelación, especialmente en “La Divina Comedia”, de datos contenidos en los Evangelios Apócrifos.

* Similitud con obras pretéritas similares, por lo que fue acusado de plagio. Pocas personas tuvieron la perspicacia de considerar que la similitud, en ocasiones inverosímil, por minuciosa y exacta, pudiera deberse a que, en efecto, visitó los mismos lugares que otros iniciados, contemplando, por tanto, idénticos parajes y escenas. Esto constituye un enigma sin clave explicativa, por cuanto la coincidencia absoluta en numerosos tratados resulta de todo punto imposible y no constituye, en modo alguno, explicación para hechos históricos o tradiciones basadas en muy diferentes culturas. A este respecto, podemos citar, como obras con gran semejanza:

+ El Himno consagrado a san Fructuoso de Tarragona y a sus diáconos Augurio y Eulogio (año de 348) contiene unas pormenorizadas descripciones del infierno y sus castigos.

+ El Monje de Evesham, Inglaterra, en 1196, describe cómo, en compañía de san Nicolás, visita el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.

+ Numerosos datos del sexto libro de “La Eneida” concuerdan, con enorme precisión, con descripciones del florentino.

+ Muchos detalles, incluso menores, resultan altamente similares al viaje nocturno de Mahoma, descrito en “Al-Corán”, en que se reflejan los castigos divinos, además de otras obras espirituales islámicas.

+ Numerosas concordancias con el más grande maestro espiritualista del Islam, el murciano, Mohyiddin Ibn ‘Arabi, describiendo con una precisión inigualable sus minuciosas ilustraciones del infierno, del cosmos, etc.

+ Clasificación del paraíso concordante con las descripciones Sephirótica y cabalística.

– desde el aspecto científico:

* hace referencia a tierras aún no halladas en Occidente.

* menciona, antes que Galileo, las leyes del Péndulo y de la Caída de los Cuerpos.

* enuncia la Ley de la Gravedad.

* describe las tres leyes básicas del movimiento.

* afirma, antes que Francis Bacon que “la experiencia es el factor determinante de todas las ciencias”.

* explica el curso de las mareas como consecuencia de la influencia lunar.

* revelación, especialmente en la Divina Comedia, de datos contenidos en los Evangelios Apócrifos.

– Otras aportaciones, desde los puntos exclusivamente literario y lingüístico, han sido:

* creación de obras poéticas, especialmente la Divina Comedia, de un virtuosismo inigualable en rima, contenido y mensaje polisémico.

* compilar la lengua italiana, a partir de numerosos dialectos vernáculos.

La intención, según su propia expresión, que le animó a escribir “La Divina Comedia” fue la de: “sacar a aquellos que viven en esta vida en estado de miseria, y llevarlos al estado de felicidad”.

Desgraciadamente, como otros iniciados de la época, disfrazó su mensaje para librarse de la inquina de la iglesia oficial. A este respecto, baste citar que el cardenal legado Bertand du Poyet pretendió quemar los huesos de Dante y esparcir sus ceniz as para borrar todo recuerdo del “hereje”. Durante mucho tiempo se procuraron notables esfuerzos por descubrir herejía en la Divina Comedia y otras de sus obras. Por ejemplo, otro legado papal, en Bolonia, ordenó quemar “De Monarchia”..

Boccacio, en su obra “Vida de Dante”, nos relata cómo el poeta no pensaba publicar los 13 cantos finales de su Commedia, en los que cifró muy hábilmente la doctrina esotérica de los Fedeli d’Amore y, por extensión del Temple, al considerarlo extremadamente peligroso. Por ello, los escondió en un hueco de la pared de su casa. Continúa el relato describiendo la creencia de sus hijos y discípulos, tras la desaparición de Dante, de lo inacabado de la obra maestra. Sus conjeturas se sostenían en que, al conocer únicamente 20 cantos, no seguía el parámetro de los anteriores que contaban con 33.

Ocho meses más tarde de su desencarnación, se apareció en sueños a su discípulo Piero Ravignani. Vestía túnica blanca y desprendía irradiante Luz. El poeta le ratifica estar vivo, pero “en la verdadera vida”, no en esta terrenal y miserable. Ante otro requerimiento, el Dante manifiesta sí haber concluido su obra, revelando el lugar en que se hallaba lo que tanto se había buscado. Esa misma noche, en compañía de Jacopo Alighieri, Piero extrajo, de su escondite, los 13 últimos cantos del Paraíso.

El aspecto que aquí nos interesa resaltar es su conocimiento esotérico. Existen datos contundentes en la vida del poeta, muchos desprendidos de sus obras, que prueban su pertenencia, con dignidad de Gran Maestre, a la sociedad ‘Fedeli d’Amore’. Consta que fue iniciado, en el Primer Grado, por Brunetto Latini (casual y curiosamente legado de los florentinos en la corte de Alfonso X, el Sabio). Sobre Latini dijo Dante: “De él he aprendido cómo el hombre se hace él mismo eterno.”

‘Fedeli d’amore’ es un término que significa ‘Fieles de Amor’. Esta expresión proviene directamente del famoso grito de guerra de los templarios al lanzarse valerosamente al combate: “¡Viva Dios, Santo Amor!” Existen datos de la pertenencia a esta institución de otros personajes ilustres como Petrarca, Andreas Cappelanus, el cardenal Franceso de Banberino, Cavalcanti, etc.

Esta obra, como todas las realizaciones de los Maestros, presenta un sobresaliente carácter polisémico. Según palabras del propio Dante:

“… los escritos pueden ser entendidos y deben ser explicados, en cuatro sentidos. El primero se denomina sentido literal y es el que no llega más lejos que la letra del texto propiamente dicho. El segundo se llama sentido alegórico y es el que se oculta bajo el manto de la fábula… El tercero recibe el nombre de sentido moral y es el que los lectores deben buscar con gran atención en las obras escritas… El cuarto se llama sentido anagógico o místico, es decir, ‘supersentido’, y es el que utilizamos para explicar, desde un punto de vista espiritual, un escrito que, tanto por su sentido literal, como por las cosas significadas, representa las cosas de la vida eterna”.

“La Divina Comedia” puede, por lo tanto, ser interpretada según varios sentidos. Acerca de esta afirmación no cabe duda alguna, así como tampoco ella admite objeción puesto que más arriba se inserta como testimonio la intención de su mismo autor, seguramente mejor calificado que ningún otro para informarnos sobre sus intenciones más íntimas.

Sin embargo, una primera dificultad se presenta cuando se trata de determinar la significación de esos diferentes sentidos. Particularmente, en aquellos de más elevada trascendencia o de mayor profundidad. Lógicamente allí surgen también, las divergencias interpretativas de los numerosos comentaristas, dedicados a la ‘Lettura Dantis’. Con todo, estos mismos comentaristas suelen coincidir en el reconocimiento cabal, según el sentido literal del relato poético, de un sentido filosófico, o más bieimagen n filosófico-teológico, como así también de un sentido político y social. Pero, aun incluyendo el sentido literal mismo, falta un cuarto sentido. No olvidemos que Dante mismo nos ha advertido la existencia de cuatro sentidos. La cuarta comprensión no puede ser otra que la de iniciación, metafísica en su esencia, y con el cual se relacionan múltiples datos que, sin ser todos de un orden de pura metafísica, presentan un carácter altamente esotérico. Sin duda, es precisamente por esas características que ese sentido profundo fue desconocido por gran parte de los comentaristas de la obra de Dante; y sin embargo, si se lo ignora o se lo desconoce, los demás sentidos no pueden ser captados sino parcialmente, porque constituye la piedra angular o principio ordenador sobre el cual se coordina y unifica la multiplicidad de todos ellos.

Dicho lo anterior, no está de más recordar que la obra del Maestro Samael está escrita para todos los niveles de Conciencia. Resulta conocida la confirmación del propio Maestro que confesó releer frecuentemente sus propias obras.

Resulta palpable indicar que el Avatara de Acuario también se adelantó a su tiempo en innumerables conceptos. La diferencia de interpretación radica, como no puede ser de otra forma, en los grados de comprensión de su obra que resultan tan numerosos como los diferentes grados de Conciencia.

Sirva este aporte para animar a todos los aspirantes a gnósticos a leer y estudiar profundamente la obra del Maestro Samael, para alcanzar el grado de comprensión profundo, tratando de captar el cuarto sentido, el anagógico o místico, en palabras del Dante.

tal que allane el camino de la lucha contra sí mismo, aprovechando que su lenguaje es sintético, ecléctico y ‘clarito’ que proporciona, a no dudarlo, raudales de Luz a nuestro Espíritu.

 
José Manuel
Para leer la develación de la Divina Comedia hecha por el V.M.Samael hacer clic acá
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