Eliphas Levi, el Mago

 

El abate Constant, conocido en el mundo bajo el pseudónimo de Eliphas Lévi (la traducción cabalística de Alphonse Louis Constant), nació en París en 1810 y murió en la misma ciudad en 1875.

 

Tuvo una infancia solitaria y piadosa; gracias al colegio gratuito, que en su parroquia se organizaba para niños pobres, realizó sus primeros estudios. Más tarde estudió y recibió las órdenes menores en el seminario de St. Sulpice, del que fue expulsado por sus ideas liberales. Con todo continuó un tiempo siendo sacerdote o abate de la Iglesia Católico-Romana, que procedió a secularizarle cuando adquirió fama de cabalista.

Atraído por las ideas socialistas, publicó con gran escándalo del clero y de los biempensantes, la Biblia de la libertad (1841), que le llevó a la cárcel. El abate fue condenado a 8 meses de prisión y 300 francos de multa. En la prisión, donde pasó 11 meses (probablemente no tenía con qué pagar la multa), se convence de que aquello que él busca no lo va a encontrar en la política. Encontrará más adelante a Hoëne Wronski, quien lo introdujo en la Cábala y terminó por convencerlo del advenimiento de una “Edad del Espíritu Santo” que daría lugar a una magia nueva y purificada. En esos años, Alfonso Luis Constant cambia su nombre por el de Eliphas Lévi Zahed.

Hasta llegar a Eliphas Lévi, el difusor de la palabra “ocultismo” y “mago”, se hablaba de Ciencias Ocultas, en el sentido de secretas o escondidas, pero nadie se había preocupado de conjuntarlas en una sola doctrina, el Ocultismo. Para Eliphas Lévi, este cuerpo doctrinal está formado por diferentes elementos, como la Magia, la Cábala, elementos de Gnosis, de Aritmosofía y el Hermetismo, entre otros.

A partir de 1853 tiene buena reputación de erudito, muchos discípulos, se dice que tiene un gran poder magnético, estudia la Alquimia, etc.

En 1854 viaja a Londres, donde los “Superiores Desconocidos” de la sociedad rosacruciana inglesa Rosacruciana in Anglia le ponen en contacto con Sir Bulwer-Lytton (Briewer Lytton) y ambos comparten experiencias de magia, evocando a Apolonio de Tiana.

Para Lévi, la Magia y el Ocultismo en general obedecen a tres grandes leyes.

1ª. La correspondencia entre el macrocosmos y el microcosmos; esto lo encontramos en el Hermetismo y la Magia.

2ª. La voluntad humana, “fuerza tan real como el vapor o la corriente galvánica”.

3ª. El concepto de Luz Astral, que, así como el de Cuerpo Astral, será pronto tema corriente entre los ocultistas.

El Mago –dice Eliphas Lévi- se exalta por sí mismo, y ejerciendo su voluntad sobre-humana envía, gracias al vehículo de la Luz Astral, una descarga de energía hasta el plano al cual quiere acceder. Los hombres y las cosas están imantadas con luz y pueden, por medio de cadenas electromagnéticas, comunicarse unos con otros. Este es el secreto de la Magia”.

Basado en estas experiencias Eliphas Lévi realizaría su obra más importante, Dogma y Ritual de Alta Magia.

Fue aceptado como miembro de la Fraternidad Masónica del Gran Oriente de Francia, el 14 marzo de 1861, a la edad de 51 años. Entró a formar parte de la Logia del Perfecto Silencio y se le concedió el Grado de Maestro el 21 de agosto del mismo año.

Eliphas Lévi ha sido conocido y estudiado, hasta nuestros días, por sus obras sobre Magia Filosófica: Dogma y Ritual de Alta Magia (1856), Historia de la Magia (1860), La Llave de los Grandes Misterios (1861), Leyendas y Símbolos (1862), La Ciencia de los Espíritus (1865), además de algunas otras obras de menor importancia.  

El Mago

Una de las grandes aspiraciones de Eliphas Lévi fue el de querer conciliar el Catolicismo y la Magia. Con frases como: “Un hechicero es un taumaturgo que el Papa no ha querido reconocer”, por supuesto, que el Vaticano consideró a Eliphas Lévi un hereje; pero su intención era que la Iglesia Católica, en su sentido más comprensivo y amplio de “universal”, recuperara ese núcleo de sabiduría esotérica perdida, algo que a su entender podría lograrse cuando los sacerdotes volvieran a incorporar -como en tiempos arcaicos- también la condición de magos.

Al investigador ocultista francés Eliphas Lévi, el V. M. Samael lo relaciona, principalmente, con la Magia:

 “Quienes se dedican a la Magia Práctica, especialmente, se ubican en el Mundo Astral. Eliphas Lévi, el abate Alfonso Luis Constant, es un gran Maestro que se halla ubicado, incuestionablemente, en el Mundo Astral. Allí vive, allí trabaja, allí existe, porque es un Mago.

La palabra mago hay que revalorizarla. Por estos tiempos desgraciados, se llama mago al charlatán, al prestidigitador, al ignorante embaucador que tiene habilidad de manos para engañar al pueblo. En los tiempos antiguos, Mago era el Sabio, el Iluminado, aquel que había empuñado el cetro de poder, aquel que había desarrollado, en su anatomía oculta, el Fuego Serpentino Anular que se desenvuelve en el cuerpo del asceta.

 Podemos ver por los comentarios que hace el Maestro Samael que realmente Eliphas Lévi, llegó a conocer los Misterios del Gran Arcano. “En la obra del sublime Huiracocha, se encierra el secreto supremo del Gran Arcano, de que tanto nos habla Eliphas Lévi, sin haberse jamás atrevido a divulgar. Esta es la clave para despertar el Kundalini y hacerse Mago. El Kundalini es la Serpiente Ígnea de nuestros Mágicos Poderes”.

 Dice Eliphas Lévi: "Desdichado el Sansón de la Cábala que se deja dormir por Dalila. El Hércules de la Ciencia que cambia su cetro real por el hueso de Onfalia, sentirá bien pronto las venganzas de Deyanira y no le quedará más que la hoguera del monte Eta para escapar de los devoradores tormentosos de la túnica de Neso."

En este pequeño estudio sobre este personaje hemos de apuntar que si bien su obra fue clave en el impulso del esoterismo del siglo XIX, y su enseñanza tiene el sello de la grandeza, no por ello está exenta de errores que posteriores investigadores, como el V.M. Samael, al estudiar su obra han señalado.

 “Eliphas Lévi comete el error de comentar un documento apócrifo de Enoch, y juzga falsamente a los Veinte Egrégores de la Montaña del Juramento, condenándolos dogmáticamente y calificándolos de demonios. Algo impuro se mezcla en las enseñanzas de Eliphas Lévi.

Rudolf Steiner asegura que Eliphas Lévi estuvo dos veces reencarnado como sacerdote en una tribu mexicana. Esa tribu después de haber culminado en esplendores de sabiduría y gloria, entró finalmente en decadencia y en hechicería. Entonces esa alma que más tarde fue Eliphas Lévi, se nutrió con ese conocimiento impuro. Sólo así podemos explicarnos los grandes errores en que cae el abate Alfonso Luis Constant (Eliphas Lévi). Aclaramos: no queremos decir que Eliphas Lévi sea Mago negro. Lo que afirmamos es que en sus obras, a pesar de tener el sello de grandeza, se mezclan muchos conocimientos impuros. Eso es todo”.

El Baphometo (para más info hacer clic)

Eliphas Lévi, dibujó y dio a conocer la figura completa del macho cabrío de Mendes, el de las Cuevas de los Iluminatur, (en la Edad Media que representaba precisamente a Lucifer), quien entre otros símbolos porta el Pentágono que según se ponga, como dice la Cábala, con el ápice hacia abajo es símbolo del Hombre rebelde, caído, o con el ápice para arriba es símbolo contrario de la Bestia, como aparece en el macho cabrío de Mendes.

"El macho cabrío lleva sobre la frente el signo del pentagrama, con la punta para arriba, lo que basta como para considerarlo como símbolo de Luz.

Hace con ambas manos el signo del Ocultismo y muestra, en alto, la luna blanca de Chesed y, en bajo, la luna negra de Geburah. Este signo representa el perfecto acuerdo de la Misericordia con la Justicia. Uno de sus brazos es femenino y el otro masculino, como en el andrógino de Khunrath, atributos que hemos debido reunir con los de nuestro macho cabrío, puesto que es un solo y mismo símbolo.

La antorcha de la inteligencia, que resplandece entre sus cuernos, es la Luz mágica del equilibrio universal; es también la figura del Alma por encima de la materia, aunque teniendo la cabeza misma, como la antorcha tiene la llama.

La repugnante cabeza el animal representa el horror al pecado, cuyo agente natural, único responsable, es el que debe llevar por siempre la pena; porque el Alma es impasible en su naturaleza, y no llega a sufrir más que cuando se materializa.

El caduceo que tiene en vez de órgano generador representa la Vida Eterna; el vientre, cubierto de escamas, es el agua; el círculo, que está encima, es la atmósfera, las plumas, que vienen de seguida, son el emblema de lo volátil; luego la humanidad está representada por los dos senos y los brazos andróginos de esa Esfinge de las Ciencias Ocultas". (Dogma y Ritual de la Alta Magia)

En los famosos santuarios sagrados de los auténticos Gnóstico-rosacruces (esoteristas de la Edad Media), allí estaba, el macho cabrío de Mendes (figura extraña, el Diablo). En su frente lucían los cuernos, sobre su cabeza una antorcha de fuego. Además, la Estrella Flamígera de cinco puntas, con el ángulo superior hacia arriba y los dos ángulos inferiores hacia abajo, nos indica que no se trataba de una figura tenebrosa. Por el contrario, estos símbolos indicaban al neófito la necesidad de robarle el Fuego al Diablo para que resplandezca la Estrella de Cinco Puntas. Se encontraba ante la figura de Tiphón Baphometo, la terrible figura del Arcano 15 de la Cábala. Recordemos que este Arcano aparece después del 13 que es la muerte del Yo, del Ego, del Mí Mismo; y del Arcano 14 que es la Temperancia o Templanza, la Castidad que resulta después de la muerte del Ego. El Arcano 15 es, pues, el Andrógino Divino que vuelve a resplandecer, es el Latón Blanqueado, el Misterio del Baphometo y del Abraxas.

El Misterio del Baphometo es la Alkimia, basado en la comprensión y transmutación de las Energías Creadoras.

Ese macho cabrío, ese Tiphón Baphometo, ese Lucifer, resulta bastante interesante, porque es la energía que hay que saber utilizar, si es que queremos realizar la Gran Obra. En su abdomen se distingue la doble Serpiente del Caduceo de Mercurio, la Serpiente tentadora del Edén, la Serpiente de Cobre de Moisés entrelazada en el "Tau", es decir, en el "Lingam Generador".

Ese Diablo o Lucifer, es la misma potencia viril que debidamente transmutada, nos permite la Autorrealización íntima del Ser. Es con esa fuerza tremenda con la hay que trabajar.
Así se entiende por qué Tiphón Baphometo, el macho cabrío de Mendes, representa a
la Piedra Filosofal.

Recordemos que el Arca de la Alianza, en los antiguos tiempos, tenía cuatro cuernos de macho cabrío en las cuatro esquinas (correspondientes a los cuatro puntos cardinales de la Tierra) y cuando era transportada, se le asía o agarraba siempre por esos cuatro cuernos.
Moisés (en el Sinaí) se transformó. Cuando bajó, le vieron los clarividentes con dos rayos de luz en la frente, semejantes a los del macho cabrío de Mendes. Por eso es que Miguel Ángel, al cincelarlo en la piedra viva, puso en su cabeza aquellos simbólicos cuernos.

Es también el macho cabrío del Sabbat y el Baphometo de los Templarios Gnósticos.
Eliphas tradujo la palabra “Baphomet” como una composición de abreviaturas que debe leerse al revés, Tem-o-h-p-ab, símbolo de las palabras latinas: Templi Ommun Hominun Pacis Abbas. Esto quiere decir: "El Padre del Templo, Paz Universal de los Hombres".

La Clave Regia

El V. M. Samael da a conocer algunas de las enseñanzas de este gran Maestro como la Clave Regia para salir al astral. De una experiencia que tuvo con él narra:

“Repasando viejos cronicones de mi larga existencia, con el tesón de clérigo en la celda, surge Eliphas Lévi. Una noche cualquiera, fuera de la forma densa, anduve por doquiera invocando el alma de aquel fallecido que en vida se llamara abate Alfonso Luis Constant (Eliphas Lévi).

Es obvio que lo encontré sentado ante un viejo escritorio, en el salón augusto de un antiguo palacio. Con mucha cortesía se levantó de su sillón para atender respetuosamente a mis salutaciones.

-Vengo a pediros un gran servicio, le dije, quiero que me deis una clave para salir instantáneamente en Cuerpo Astral cada vez que lo necesite.

-Con mucho gusto, respondió el abate, pero antes quiero que me traiga usted mañana mismo la siguiente lección: ¿Qué es lo más monstruoso que existe sobre la tierra?

-Dadme la clave ahora mismo, por favor…

-¡No!, tráigame usted la lección y con mucho gusto le daré la clave.

El problema que el abate me había planteado resultó convertido en un verdadero rompecabezas, pues son tantas las cosas monstruosas que existen en el mundo, que francamente yo no hallaba solución.

Anduve por todas las calles de la ciudad observando, tratando de descubrir lo más monstruoso y cuando creía haberlo hallado, entonces surgía algo peor; de pronto un rayo de luz alumbró a mi entendimiento.

¡Ah!, me dije, ya entiendo. Lo más monstruoso tiene que ser de acuerdo con la Ley de las Analogías de los Contrarios, el antipolo de lo más grandioso…

¡Bueno!, ¿pero qué es lo más grandioso que existe sobre la dolorosa faz de este afligido mundo?

Vino entonces a mi translúcido la Montaña de las Calaveras, el Gólgota de las amarguras y el gran Kabir Jesús agonizando en una cruz por Amor a toda la humanidad doliente…

Entonces exclamé: “¡El Amor es lo más grandioso que existe sobre la tierra! ¡Eureka! ¡Eureka! ¡Eureka!, ahora he descubierto el secreto: el odio es la antítesis de lo más grandioso.”

Resulta evidente la solución del complejo problema; ahora es indubitable que debía ponerme nuevamente en contacto con Eliphas Lévi.

Proyectar otra vez el Eilodón fue para mí cuestión de rutina, pues es claro que yo nací con esa preciosa facultad.

Si buscaba una clave especial, lo hacía no tanto por mi insignificante persona que nada vale, sino por otras muchas personas que anhelan el desdoblamiento consciente y positivo.

Viajando con el Eilodón o Doble Mágico muy lejos del cuerpo físico, anduve por diversos países europeos buscando al abate; mas éste por ninguna parte aparecía.

De pronto en forma inusitada sentí una llamada telepática, y penetré en una lujosa mansión; allí estaba el abate pero… ¡Oh! ¡Sorpresa! ¡Maravilla! ¿Qué es esto? Eliphas convertido en niño y metido entre su cuna. Un caso verdaderamente insólito, ¿verdad?

Con profunda veneración muy quedito me acerqué al bebé diciendo:

-Maestro traigo la lección; lo más monstruoso que existe sobre la tierra es el odio. Ahora quiero que cumplas lo que me prometisteis, dadme la clave…

Empero ante mi asombro, aquel chiquillo callaba mientras yo desesperaba sin comprender que el “Silencio es la elocuencia de la Sabiduría”.

De vez en cuando le tomaba entre mis brazos desesperado, suplicándole, mas todo en vano, aquella criatura parecía la Esfinge del Silencio.

¿Cuánto tiempo duraría esto? ¡No lo sé! En la eternidad no existe el tiempo, y el pasado y el futuro se hermanan dentro de un eterno ahora.

Al fin, sintiéndome defraudado, dejé al chiquillo entre su cuna y salí muy triste de aquella casa vetusta y solariega.

Pasaron los días, los meses y los años y yo continuaba sintiéndome defraudado; sentía como si el abate no me hubiera cumplido su palabra empeñada con tanta solemnidad; mas un día cualquiera vino a mí la luz. Recordé entonces aquella frase del Kabir Jesús: “Dejad que vengan los niños a mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

¡Ah!, ya entiendo, me dije a mí mismo. Es urgente, e indispensable, reconquistar la infancia en la mente y en el corazón. “Hasta que no seáis como niños no podréis entrar en el Reino de los Cielos”.

Ese retorno, ese regreso al punto de partida original, no es posible sin haber antes muerto en sí mismo; la Esencia, la Conciencia, está desafortunadamente embotellada entre todos esos agregados psíquicos que en su conjunto tenebroso constituyen el Ego.

Resulta palmario y manifiesto que cuando la Conciencia despierta, el problema del desdoblamiento voluntario deja de existir.

Después que hube comprendido a fondo todos estos procesos de la humana psiquis, el abate en los mundos superiores hízome entrega de la parte segunda de la Clave Regia.
Ciertamente fue esta una serie de mántricos sonidos con los cuales puede uno en forma consciente y positiva realizar la proyección del Eidolón.

a) Un silbo largo y delicado semejante al de un ave.

b) Entonación de la vocal “E” (eeeeeee) alargando el sonido con la nota “RE” de la escala musical.

c) Cantar la “R” haciéndola resonar con el Si musical imitando la voz del niño en forma aguda, algo semejante al sonido agudo de un molinillo o motor demasiado fino y sutil (rrrrrrr).

d) Hacer resonar la “S” en forma muy delicada como un silbo dulce y apacible (sssssss).

Aclaración: el punto a) es un silbo real y efectivo. El punto d) es solo semejante a un silbo…”.

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