Krumm Heller (V.M. Huiracocha)

 
 
El Dr. Arnoldo Krumm-Heller nace el 15 de abril de 1876 en Alemania, país que abandona siendo muy joven para dirigirse a México, lugar donde tenía familiares. Posteriormente se traslada a chile, donde contrae matrimonio a los 21 años con maría luisa Elizabeth Frieda (Julie Von Diringshofen), con quien tuvo seis niños: Hiram, Aguirre, Guadalupe, Cuauthemoc, Sieglinde, Carlota y Parsifal. 

Arnoldo Krumm Heller provenía de una familia de origen germano que desde los inicios de la vida independiente de México conocía estos territorios. Uno de sus bisabuelos viajó a este lado del atlántico en 1823 para dedicarse a la minería.
 

Otro pariente suyo, Carl Bartholomaeus Heller, recorrió gran parte del país entre 1845 y 1848 con la intención de recolectar y estudiar plantas americanas vivas. Sus impresiones de viaje se publicaron en Leipzig en 1853 bajo el título de “Reisen in México”. 

Es muy probable que la fama de Carl Bartholomaeus influyera en el afán aventurero del joven y "bien-nacido alemán" Arnold Krumm Heller, quien a muy temprana edad viajó a México en pleno prolegómeno porfiriano.

De aquí siguió su ruta hacia Santiago de Chile, en donde cursó estudios de medicina y entró en contacto por primera vez con los textos de Allan Kardec. 

Poco a poco se fue convirtiendo en un convencido espiritista que combinaba sus conocimientos de medicina alopática y homeopática con actividades un tanto más esotéricas. 

La lectura de autores como León Denis, Eliphas Levi, Estanislao de Guaita, Claudio de san Martín y los doctores Encausse (también conocido como el mago Papus) y Blavatsky lo fueron internando en el esoterismo y hermetismo al mismo tiempo que participaba en la publicación de varias revistas sobre el tema espiritista. 

De santiago de Chile viajó a Buenos Aires en donde trabajó por primera vez con la técnica de la osmoterapia, que consistía en curaciones a través de esencias olfativas. De esta terapia se consideraría el fundador y sin duda fue uno de sus principales impulsores. 

De la capital argentina se trasladó de nuevo a México. Aquí siguió sus estudios esotéricos y entró en contacto con el doctor Nicolás León Calderón. 

Con este médico-etnólogo se vinculó al conocimiento de herbolaria y medicina tradicional de diversos grupos étnicos mexicanos, y compartió con él no sólo sus conocimientos médicos, sino también su enorme sabiduría sobre cultos y ritos prehispánicos. 

El interés por estos asuntos llevó a krumm heller a estudiar algunos restos arqueológicos primero en México y luego en Perú, en donde tuvo una gran experiencia iniciática con los misterios incas. El mismo Krumm Heller la describió así: 

"Me había internado al interior de Paucartambo, y al estar sentado en una de las ruinas más célebres contemplando a mi alrededor ese panorama sublime, que sólo posee el país de los virreyes, me sobrevino una especie de vértigo, un éxtasis, en el cual los misterios de la naturaleza se desviaban ante mi vista: las vibraciones del gran todo se confundían en mí encontrándome así simple microcosmos, en relación con el macrocosmos. 

Yo celdilla hombre, encontrábame en relaciones con todo el universo. Estado en el cual se comprende y se entrevé la grandeza de la creación: se transporta uno desde las regiones de los efectos al mundo de las causas, bañándose en aquellas vibraciones de la esencia divina, de una tranquilidad y felicidad indescriptibles. 

Se sienten sanar, no sólo alumbrar, los rayos solares, y si se pudiera transcribir al papel todas las sensaciones, lo tomarían a uno como alucinado. 

No me importa: si el estudio de la naturaleza en su esencia es estar loco, querido lector, entonces soy feliz con mi locura y quiero estarlo cada día más…".

Después de esta iniciación inca se llamo M. Huiracocha. Durante dos años buscó orientación entre los ocultistas europeos más renombrados, asistiendo a congresos de teosofía y de ciencias ocultas. Por otro lado le interesaba mucho la psicología por lo que viajó a Viena en donde entró en contacto con Sigmund Freud.

De ahí siguió a parís para asistir a varios cursos en la escuela hermética. Allí conoció y estudió con el Dr. Encausse (Papus) para después regresar a México una vez más. Corría el año de 1908. 

Decidió establecerse en la capital (D.F.) en donde puso un consultorio en la calle del empedradillo, muy cerca del Monte de Piedad. 

Después de sus consultas, frecuentaba los círculos espiritistas mexicanos. Formó parte de la junta permanente del 2º congreso espiritista en donde llegó a conocer a personajes como Alfonso Montenegro, José Salvadores Botas y Juan N. Arriaga quienes lo presentaron a Francisco Madero. 

En aquel tiempo Krumm Heller fundó la Sociedad Naturista Mexicana, como director del Hospital Victoria que era, recorrió diversas zonas del país buscando "plantas sagradas" y se hizo de ciertos conocimientos terapéuticos tradicionales de algunos grupos indígenas. 

También publicó varios artículos sobre Alemania en “el imparcial” y dió a conocer muchas de sus ideas en la revista que llevaba el comprometido título de "Rosa-Cruz". 

En los primeros meses de 1909 llevó a cabo sus “Conferencias Esotéricas” que tuvieron cierto impacto en la sociedad capitalina. Varias reseñas y algunas detracciones públicas de aquellas conferencias lo convirtieron en un personaje raro, distinto, extravagante, y un tanto exótico.

Las ideas de Krumm Heller apelaban a la reunión del método científico positivista con algunos puntos del hermetismo. 

Su conocimiento enciclopédico parecía reunirse en lo que él mismo llamaba el “Totum Revolutum”, en la que lo mismo hacía gala de ferviente religioso que científico. Vaya un botón de muestra:
 
"…No quiero decir que Dios se vale de medios científicos y naturales para hacer sus milagros, pero ¿por qué abrir un abismo entre religión y ciencia? Con nuestros principios herméticos y empíricos tratamos de formar un lazo filosófico que una la religión y la ciencia…"

Krumm Heller lo mismo hacía referencia al darwinismo que al ocultismo, al hombre de neanderthal que a los gigantes de la Atlántida, al tercer ojo que a la teoría de los colores de Goethe. Lo que más llamaba la atención, sin embargo, fue la llamada "Osmoterapia" que le ganó algún reconocimiento entre los médicos de la época y que eventualmente lo llevara a escribir su libro más conocido: “Entre el incienso y la osmoterapia: historia y apuntes para un sistema curativo por medio de las esencias odoríferas”.

Krumm Heller mostraba un enorme optimismo afirmando que la última raza que poblaría la tierra sería la de una humanidad perfecta, capaz de comunicarse telepáticamente, que según él, surgiría en el valle de México con las siguientes características: 

"…Los hombres venideros no podrán encubrir, como en la actualidad lo que hacen, sus malos sentimientos. No habrá engaños; la mentira se conocerá sólo por tradición y todos, al ponerse en contacto por primera vez con una persona, verán sus más recónditos pensamientos… 

…con esta elevación de sentimiento, porque todos se purificarán, la naturaleza dotará a la humanidad de los rasgos propios de la nobleza interna y por consiguiente serán las mujeres ideal y angélicamente hermosas. Las dulzuras de sus contornos irán en perfecta armonía con la exquisitez de su carácter femenino, donde reside la fuerza moral. 

No se verán cohibidas por las ridículas actuales preocupaciones y exigencias sociales, sino que gozando las mismas prerrogativas que el hombre para la libre manifestación de sus sentimientos, no estarán sujetas, como hoy lo están a ser la mercancía de aparador que espera el momento de ser elegida por cualquier advenedizo para mujer, no para compañera…".

En su último texto, él mismo hizo un balance de su actuación y de sus expectativas.
 
"Como Coronel-médico y como diplomático, en los innumerables viajes por todos los países en los que me detuve largamente, aproveché para hacer experimentos y pude emplear los conocimientos adquiridos poco a poco, con un éxito inesperado. Muchas veces, cuando era médico de regimiento, al verme aparecer con mis perfumes, fui objeto de risa, pero muchos soldados me agradecieron después, cuando fueron curados por mi método… 

…a vosotros, los que os intereséis en este gran problema os dirijo un pedido: investigad, ayudad al progreso de los conocimientos… Y si quisierais darme una gran alegría informadme por carta, de vuestras experiencias….". 

Tras la muerte de su madre, que fue un hecho muy doloroso para él, entra en el espiritismo, siendo ésta la primera aventura suya en lo metafísico. Su entusiasmo inicial le lleva a fundar una revista sobre este tema, llamada “el reflejo astral”, que le dio oportunidad de entrar en contacto con personalidades eminentes del esoterismo de su época. 

A consecuencia de estos contactos supera sus ideas iniciales y suspende la publicación afirmando: 

“El espiritismo había sido para mí, como para casi todos su adeptos, una cuestión de impresionalismo. Vi que tenía una filosofía, argumentos sólidos, aspectos científicos, pero cuyo estudio he visto más tarde, es más fácil bajo la faz del esoterismo y nosotros somos todos médiums, pero no pasivos, inconscientes, ni manejados por guías; sino activos, conscientes, que en vez de tratar de atraer a los seres, nos trasladamos conscientemente hasta donde están.”

Comienza entonces a leer obras de esoteristas eminentes como Gérard Encausse, Papus, (reorganizador de la orden Martinista), Eliphas Lévi, Stanislas de Guaita; estudia la vida y obra de Louis-Claude de Saint-Martín y de su maestro Martinez de Pasquallys. De todos ellos dice:

“Estos autores son hasta hoy los mejores en la materia y el lector que en sus obras sorprenda las claves de los secretos que encierran, será un rosacruz como Nostradamus, Paracelso, etc.”.

El 31 de marzo de 1897, Krumm-Heller se hizo miembro de la sociedad teosófica en parís, iniciado personalmente por H. S. Olcott. 

En septiembre de 1902, fue hecho miembro honorario de los “Iniciados del Tíbet” (centro esotérico oriental, de Savak) en Washington. 

En 1906 se encontró con Papus en París donde realizaron experiencias con los perfumes. 

El 24 de diciembre de 1907 fue hecho “miembro de primera clase” del “supremo consejo de iniciación, orden humanitaria y científica para el desarrollo de estudios esotéricos del oriente, Tíbet (india)”, en París. 

Este gran maestro estuvo relacionado muchos esoteristas. Conoció a Leadbeater durante su visita a Londres en 1930. Fue amigo de Rudolf Steiner, Theodor Reuss y Franz Hartmann. Conoció a Mc. Gregor Mathers. Recibió la iniciación en la “Ordo Templi Orientis”, y quedó muy impresionado por el maestro Therion (Aleister Crowley), de quien se consideraba discípulo.

Arnold Krumm-Heller se hizo martinista, en la logia “Hermanubis”, recibiendo el diploma nº 192. 
En la conferencia internacional masónica y espiritualista del 24 de junio de 1908, convocada por Gerard Encausse (Papus) en parís, Krumm-Heller recibió una carta-patente de Reuss para representar a la O.T.O. en sudamérica. Theodor Reuss y Heinrich Klein le otorgaron los grados 90 y 95 del rito de Memphis-Mizraim para méxico. 

El 11 de abril de 1908, Charles Détré extendió estos mandatos a los territorios de Chile, Perú y Bolivia. Pero Krumm-Heller nunca fundó una logia O.T.O. (Ordo Templi Orientis)

Tomó contacto con el patriarca Basílides de la Iglesia Gnóstica. Fue un eminente masón grado 33º del rito escocés antiguo y aceptado, y grado 97º del rito antiguo y primitivo de memphis y mizraim. 
Tau Baphomet dice que Krumm-Heller perteneció a más de 20 sociedades secretas Arnold Krumm-Heller se sintió motivado para fundar también su propia orden, la “Fraternitas Rosicruciana Antiqua (F.R.A.) en 1927 en Sudamérica, comprendiendo siete grados .

Esta orden no confería los grados de la O.T.O. (Ordo Templi Orientis). La F.R.A., se desarrolló principalmente en Sudamérica, con ramas en España, Alemania y Austria. En 1929 visitó argentina, Perú y otros países. Experimentó una iniciación de los misterios Incas en Perú tomó el nombre místico de Huiracocha, con el que sería conocido mundialmente por todos sus discípulos.

En el año de 1939 Krumm-Heller viajó a España, y allí tuvo un discípulo llamado Frater Aureolus, (Dionisio Rios Ballester) que vivía en la ciudad de Valencia, y que con escasos recursos económicos y adversas condiciones de salud, había logrado mantener un grupo de estudiantes, además, había formado varias aulas de la F.R.A. (Fraternidad Rosacruz Antigua) en distintos lugares del territorio español.

Arnold Krumm-Heller falleció en Marburg, Alemania, el 19 de mayo de 1949 con la satisfacción de ver su misión y su obra cumplida.

SU AUTO-BIOGRAFÍA

”Cuando los hombres célebres han escrito grandes obras, alguien se encarga de escribirles su biografía, generalmente como homenaje a su memoria. Yo, que no soy célebre, no espero correr la misma suerte, pues sé que antes o después de morir poco o ningún caso se me ha de hacer.
Pero quisiera ver escrita mi biografía de ocultista y, como dada mi poca importancia nadie la querrá escribir, he resuelto hacerlo yo mismo; eso tiene por lo menos la ventaja de que saldrá exacta, pues la conozco mejor que nadie.

Pero no me tachéis de pretencioso: mi autobiografía como ocultista tiene por objeto marcar el camino que he seguido desde mis primeros estudios hasta la fecha, para desengañar a aquellos que creen que para iniciarse es menester emprender un viaje a la india, sujetarse al celibato y comer yerbas y raíces. 

Yo soy casado, nunca vi la india y como de todo; a pesar de esto creo poder alcanzar la meta que se propone todo ocultista: dominar las leyes de la naturaleza para ser útil a sus semejantes. 
”Educado bajo los cuidados de una madre ejemplar que sacrificó todo por mi educación, llegué a ser hombre no habiéndome tomado jamás el trabajo de pensar yo mismo; en filosofía y en religión. Era como el 99% de mis prójimos, viviendo al día, dejando a los curas y a los mayores el cuidado de estas preocupaciones.

Siguiendo la rutina, creía que ser bueno significaba cumplir con los mandamientos de la iglesia, rezaba todas las noches y como premio de mis virtudes (?) Esperaba la recompensa en el cielo. ”mi idea respecto a dios era la que se forman la mayor parte de los católicos, en que dios no pasa de ser un gran comerciante, que en vez de dar mercancías por dinero, da cielos en cambio de misas, rezos, confesiones, etc., quita purgatorios, protege en el comercio, da maridos, etc.

La idea de ser bueno y evitar el mal, no por miedo al infierno o codicia al cielo, sino por el amor al bien me era hasta entonces desconocida.

La anciana madrecita quedó, después de darme el último beso, en Alemania, y yo me dirigí a esa tierra que hoy llamo mi segunda patria: México. 

Mi familia había emigrado en el año 1823 a México siendo mi bisabuelo minero. Es muy interesante leer “Briefe aus Mexico” donde existe la relación de esos colonos alemanes.

Siempre nos habíamos considerado mexicanos y así al llegar aquí de niño me encontraba con mi casa pero tenía deseos de conocer toda la América latina. ”Mi primera residencia fue la república de Chile, uno de los países más adelantados y hermosos de Suramérica” de estudiante había leído novelas de algunos autores de importancia. Sabía el fausto, en gran parte de memoria, y, para cambiar alguna vez, había tomado una obra de Carlos du Prel, pero sin que sus ideas hubiesen dejado huellas en mi ánimo; las leía para distraerme o para cambiar de lectura. 

Un año después de haber abandonado Alemania recibí la súbita noticia de la muerte de mi santa madre. Aquel golpe me anonadó; ¿cómo, después de haberla visto hacer tantos sacrificios por mí y en los momentos en que podía recompensar en algo sus afanes se me arrebataba a aquel ser?
Entonces se despertó en mi alma una idea completamente nueva, que me vino a poner en conocimiento que los hijos jamás sabemos apreciar los sacrificios de los padres para labrarnos un porvenir que solamente a nosotros nos interesa; y que ni durante una vida pagamos debidamente sus afanes.

No cumplimos en lo absoluto ni con los deberes de familia ni con los de humanidad siquiera, porque una noche de desvelo y zozobra infinita, cuando nos velaba al lado de la cuna; una noche de insomnio y de congojas que pasa durante los peligros de la niñez.

Esa personificación del verdadero y único amor abnegado, no se paga con toda una existencia de cuidados, de amor y de respeto hacia los que nos dieron el ser. 

Yo renegaba, maldecía mi suerte…me costó una enfermedad física la idea de que al regresar a mi patria encontraría únicamente un pedacito de tierra, que cubría aquel cuerpo santo.

…Animado a propagar la filosofía que me había consolado, fundé con varios amigos una revista que llamamos “El Reflejo Astral”. Al estar expuesto en las librerías uno de sus números, se me presentó un día un señor de Barcelona, el cual me felicitó por propagar esas ideas en un país donde el fanatismo religioso ejercía aún su influencia.

Ofreció obsequiarme varias obras, ofrecimiento que cumplió, pues a los dos meses recibí por correo “Después de la Muerte” de León Denis y “La Doctrina Secreta” de Blavatsky. 

Ya no sólo se interesaban en estos asuntos mis sentimientos, mi corazón: los argumentos científicos tan sólidos que empleaba Blavatsky hicieron que tomara parte mi cabeza. Que el espiritismo había sido en mí, como en casi todos sus adeptos, cuestión de impresionalismo. 

Ví que tiene una filosofía hermosa, argumentos sólidos, aspectos científicos cuyo estudio, he visto más tarde, es más fácil bajo la luz del ocultismo.

La práctica de la mediumnidad además de ser ridícula es profundamente inmoral. Aquí en México, se usa como espíritu familiar, en la mayoría de los centros,. Da pena ver como al benemérito de la patria D. Benito Juárez, esa gran lumbrera, que dirigió tan sabiamente los destinos de este país, se vea encargado de buscar objetos perdidos en las sesiones espiritistas. 

Por fortuna que el espíritu de Juárez sólo existe en la imaginación de los espíritus ignorantes, que faltos de conocimientos de las leyes que rigen los fenómenos psíquicos, pueden en la mayor parte de las ocasiones poner en relieve su irreflexión, pues no saben evocar como se debe. 

Yo, y conmigo millares de iniciados en el ocultismo, no negamos la realidad y posibilidad de todos los fenómenos que pregona el espiritismo, y en mi primera conferencia veréis mis opiniones a este respecto.

La diferencia que existe entre los espiritistas y los ocultistas, es que los primeros se valen de medios o instrumentos para ponerse en contacto con el plano astral (de los espíritus) y nosotros los ocultistas, somos todos como mediums pero no pasivos, inconscientes ni manejados por guías, sino activos, conscientes, que en vez de tratar de atraer los seres (salvo casos especiales) nos trasladamos conscientemente donde están ellos. 

La obra de Blavatsky me indujo a suspender la publicación de la revista. En aquellos tiempos habían dejado preocupada la atención pública los fenómenos del Conde de Sarak, formábanse tres partidos.
Los primeros atribuían las demostraciones de Sarak a pura superchería; los segundos veían en el señor conde un gran iniciado y los últimos, si bien aceptaban que algunos fenómenos del sr. Sarak estaban al abrigo de todo fraude, en otros se había comportado como un prestidigitador de circo. Me decía yo, al contemplar aquella divergencia de opiniones, que para juzgar estos hechos es menester estudiar para conocer a fondo el asunto.

Mucho interés había despertado en Arnold Krumm-Heller los estudios del hermetismo en relación de las religiones comparadas y de los cultos antiguos. 

Blavatsky y otros habían escrito con mucho entusiasmo sobre los restos arqueológicos de los incas del Perú y de los aztecas en México. En mis coloquios veía al imperio de Manco Capac y al de Moctezuma. 

Teniendo al Perú más cerca Arnoldo Krumm-Heller se dirigió allí y durante algún tiempo pudo excavar y estudiar de cerca las ruinas del Cuzco. 

Se había internado al interior de Paucartambo, y al estar sentado en una de las ruinas más célebres contemplando ese panorama sublime, que sólo posee el país de los virreyes, le sobrevino una especie de vértigo, un éxtasis, en el cual los misterios de la naturaleza se desviaban ante su vista; las vibraciones del gran todo se confundían en él, hallándose así, en relación con el macrocosmos. 
En ese estado en el cual se comprende la grandeza de la creación: se transportó desde las regiones de los efectos al mundo de las causas, bañándose en aquellas vibraciones de la esencia divina, de una tranquilidad y felicidad indescriptibles. 

“Se sienten uno sanar, no sólo alumbrar como los rayos solares, y si se pudieran transcribir al papel todas las sensaciones, lo tomarían a uno como alucinado. 
No me importa: si el estudio de la naturaleza en su esencia es estar loco, querido lector, entonces soy feliz en mi locura y quiero estarlo cada día más. 

Comprendí entonces que los libros humanos son nada en comparación con el libro supremo de la naturaleza y que para el hermético basta y sobra con ese.
Mi guía, desde entonces, fue la naturaleza y, dejando todos los maestros, a ella me acojo en sus brazos cariñosos”.

“Lo poco que he experimentado, por insignificante que pueda ser mi saber, no lo quiero guardar egoístamente pues si bien no tiene nada de nuevo para algunos, sé que es útil para muchos. 
Mis conferencias encierran la clave de todo, pero no la entregara al lector, porque no puedo ni debo darla masticada para que sólo le quede el trabajo de deglutir, sino velada. 

El hombre que no la encuentre es que aún no le sirve ni la merece. Entre mis apuntes he consignado aquí y allá algún párrafo de un autor de mi agrado, omitiendo a veces el anotarlo; si se me han pasado en mis conferencias queda avisado. 

Es peligroso para aquellos seres desprovistos de una instrucción sólida, perderse en el misticismo; pero no lo es para el que está acostumbrado a la lectura y estudio de las ciencias positivas. 
Si hemos tenido ocasión de ver algo en el mundo psíquico, tenemos el valor suficiente para confesarlo, no para hacer bombo con lo maravilloso, sino para invitar a los hombres de ciencia al estudio de esas fuerzas tan poco conocidas, pero todos los días más aceptadas. 

Los hechos que yo relato no son aislados, muchos otros, entre ellos el sabio químico crookes, nos dan cuenta de algunos análogos. ”No sigamos la rutina sin más estudio que la simple lectura de algunos materialistas que niegan todo; no por el hábito de negar, neguemos con ellos. 
No tildemos de loco a un hombre que con sinceridad expone los hechos ofreciéndolos como tema de indagación. Cada uno aporta su grano de arena para fomentar la luz; si mis trabajos cumplen con ese cometido”. 

En su libro “Logos, Mantram, Magia” Arnoldo Krumm-Heller nos ofrece otro esbozo autobiográfico, dice: 

“Yo, que tengo casi medio siglo de estudio en estos asuntos, que tengo los grados más altos de la masonería 3-33-97- que he pertenecido a la sección esotérica de la sociedad teosófica, que soy miembro de más de veinte sociedades secretas, como la O.T.O. y la A.A. en los cuales tengo el último grado, que soy obispo de la iglesia gnóstica, consagrado con ordinal primitivo y anglicano.

Como comendador de la fraternidad rosa cruz tengo conexión con la fraternidad blanca, la jerarquía del invisible, que he pertenecido a la vieja guardia de Papus y Eliphas Levi. Traté personalmente a los principales ocultistas del mundo y declaro que para mí en la vocalización, en el uso de los mantrams y la oración, mediante el despertar de las secreciones sexuales, reside el único camino de llegar a la meta y todo lo demás, que no sea por aquí, es perder lastimosamente el tiempo”.

OBRAS ESCRITAS POR ARNOLD KRUMM-HELLER

1-CONFERENCIAS ESOTÉRICAS (FUERZAS PSÍQUICAS. FUERZAS CÓSMICAS. LA EVOLUCIÓN DEL PLANETA Y DE LAS RAZAS HUMANAS. CURACIÓN DE LAS ENFERMEDADES. PROLONGACIÓN DE LA VIDA POR MEDIO DE EJERCICIOS RESPIRATORIOS) 

2-DEL INCIENSO A LA OSMOTERAPIA (HISTORIA Y APORTES PARA UN NUEVO SISTEMA CURATIVO POR MEDIO DE LAS ESENCIAS ODORÍFERAS)

3-EL TATWÁMETRO O VIBRACIONES DEL ÉTER.

4-LOGOS, MANTRAM, MAGIA

5-LA IGLESIA GNÓSTICA 

6-BIORRITMO 

7-ROSA ESOTÉRICA 

8-PLANTAS SAGRADAS 

9-LA DOCTRINA SECRETA DE LOS GALLEGOS 

10-QUIROLOGÍA MÉDICA 

11-ROSA CRUZ (NOVELA INICIÁTICA) 

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One response to “Krumm Heller (V.M. Huiracocha)

  • faber salazar

    Al leer partes de la Biografia del V:M: Heller hace un maravilloso aporte al conocimiento de las personalidades que an cumplido una gran mision, par que nosotros sus seguidores comprendamos que el camino ay que recorrerlo, estudiando y practicando. felicito a los que ejecutyaron esta maravillosa idea. con cariño y aprec io faber.

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