Evangelio de Jesús (cap. 1 al 6)

 

Aquí comienza el Evangelio de Jesús, el Cristo, descendiente de David, a través de José y María, según la carne, e Hijo de Dios, a través del amor y la sabiduría divinos, según el Espíritu.

 

Prólogo

 

De eternidad a eternidad

 

es el pensamiento eterno,

 

y el pensamiento eterno es la Palabra,

la Palabra de Dios es sensación originaria eterna,*

es luz y fuerza

 

y la Palabra es la acción,

 

y estos tres son uno en la ley eterna;

 

y la ley está en Dios,

 

y la ley surge de Dios.

Dios es la ley eterna.

Irradia desde el Sol Central Primario,

a través de todos los reinos del infinito

y a través de todos los seres puros,

y a través de todo el puro SER.

 

Todo ha sido creado por la ley,

 

y de lo que existe

nada ha sido creado sin ella.

En la Palabra hay vida y substancia,

 

están el fuego y la luz.

La Palabra de Dios es vida y substancia,

es fuego y luz.

 

El Amor y la Sabiduría

son uno para la salvación de todos.

Por tanto, del Amor ha venido la Sabiduría,

y habita entre los hombres

para que éstos reciban

lo que Dios, el Amor y la Sabiduría,

quiere decirles

actualmente [1989], en el gran tiempo

de la liberación de las estirpes

de una vida de limitaciones y aflicción.

 

Y la luz brilla en las tinieblas,

 

y las tinieblas no la ocultan.

La luz es la fortaleza,

la fuerza y el poder.

 

La Palabra es el único fuego dador de vida,

 

e, iluminando este mundo,

 

se convierte en el fuego y en la luz

 

en cada alma que entra en el mundo.

 

Yo estoy en el mundo,

 

y el mundo está en Mí;

 

y el mundo no lo sabe.

Yo estoy en el mundo,

e irradio el mundo traspasándolo

 

pero el mundo no lo sabe.

 

Vengo a Mi propia casa,

 

y Mis amigos no Me acogen.

 

Pero a todos los que acogen y obedecen,

 

es dado el poder

 

de llegar a ser los hijos y las hijas de Dios,

 

e igualmente a aquellos que creen en el santo nombre,

 

que no han nacido de la voluntad de la carne

y la sangre,

 

sino de Dios.

Vengo a Mi propia casa,

a todas las almas y hombres,

y Mis amigos no Me acogen.

Pero a todos los que Me acogen

y Me obedecen,

les es dado el poder

de llegar a ser conscientemente los hijos y las hijas

de Dios,

e igualmente a aquellos

que creen en el santo nombre

y viven conforme a ello,

que no sucumben a la voluntad

de la carne y de la sangre,

sino que cumplen la voluntad de Dios.

Ellos son conscientemente nacidos de Dios.

 

Y la Palabra se ha hecho carne y habita entre nosotros,

 

y hemos visto Su gloria, llena de gracia.

¡Mirad la bondad y la verdad

 

y la belleza de DIOS!

 

CAPITULO 1

 

La promesa del nacimiento de Juan el Bautista

Juan el Bautista; su linaje y misión en la Obra de la Redención (4-6). Explicación de la mudez de Zacarías (8)

1. En tiempos de Herodes, rey de Judea, vivía un sacerdote de nombre Zacarías, de la tribu de Abías, cuya mujer, de las hijas de Aarón, se llamaba Isabel.

 

2. Ambos eran piadosos ante Dios, y, sin mácula, vivían en todos los preceptos y leyes del Señor. Y no tenían hijos, pues Isabel era estéril, y los dos eran de avanzada edad.

 

3. Y sucedió que él, según el orden de su servicio, había de ejercer sus funciones sacerdotales. Conforme a la costumbre de las funciones sacerdotales, le tocó ofrecer el incienso al entrar en el templo de Jehová. Y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la ofrenda del incienso.

 

4. Y un ángel del Señor se le apareció sobre el altar del incienso. Y al verle se asustó Zacarías y el temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: "no temas, Zacarías, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, dará a luz a un hijo, al que pondrás por nombre Juan.

 

5. "Y estarás lleno de gozo y regocijo, y muchos se alegrarán de su nacimiento, pues será grande a los ojos del Señor. No comerá carne ni beberá licores, y ya en el seno materno estará lleno del Espíritu Santo.

 

6. "Y a muchos de los hijos de Israel convertirá a Dios, su Señor. Y caminará delante del Señor en el espíritu y con la fuerza de Elías, para convertir los corazones de los padres en corazones de niños y transformar los ánimos de los rebeldes en sabiduría de justos, a fin de preparar un pueblo bien dispuesto para el Señor". (Cap. 1, 1-6)

7. Y Zacarías dijo al ángel: "¿y en qué voy a reconocerlo? Pues yo soy viejo y mi mujer es de avanzada edad". El ángel contestó diciéndole: "yo soy Gabriel, el que está ante Dios, y he sido enviado para hablarte y traerte esta buena nueva.

 

8. "He aquí que estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto ocurra; entonces será desatada tu lengua, para que puedas creer en mis palabras, que se cumplirán a su tiempo". (Cap. 1, 7-8)

 

9. Y el pueblo esperaba a Zacarías y se extrañaba de que permaneciera tanto tiempo en el templo. Y cuando salió no podía hablarles, por lo que comprendieron que había tenido una visión en el templo, pues él les hacía señas y permaneció mudo.

 

10. Y sucedió que, cuando hubo terminado el tiempo de su servicio, regresó a su casa. Y después de aquellos días su mujer, Isabel, quedó embarazada y se ocultó cinco meses, y dijo: "he aquí lo que ha hecho el Señor en mí en los días en que me ha mirado, quitando mi oprobio de entre los hombres". (Cap. 1, 9-10)

 

CAPITULO 2

 

El engendramiento puro de Jesucristo

Primera referencia a la tribu de David y su misión (5). El destello redentor. Liberarse del pecado (6). El ángel del Señor habló a María en el lenguaje de luz de los Cielos (8). La antigua idea de un Dios castigador; el Dios del amor, por Cristo manifestado (17). Anulación de la Antigua Alianza. La Nueva Alianza. Himno al Reino de Paz venidero (25)

1. Y en el sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, de nombre Nazaret, a una virgen que estaba prometida a un varón llamado José, de la casa de David; y la virgen se llamaba María.

 

2. José era un hombre justo y sensato, y era habilidoso en todo tipo de trabajos en madera y piedra. Y María era de alma sensible y perspicaz, y tejía velos para el templo. Y ambos eran puros ante Dios. Y de ellos dos fue Jesús María, que es llamado el Cristo.

 

3. Y el ángel fue a ella y le dijo: "saludada seas, María, tú has hallado gracia, pues la maternidad de Dios está contigo, eres bendita entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre".

 

4. Y al verlo quedó desconcertada por sus palabras, y discurría qué podría significar esa salutación. Y el ángel le dijo: "no temas, María, tú has hallado gracia ante Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo, que será grande y será llamado Hijo del Altísimo.

 

5. "Y Dios, el Señor, Le dará el trono de Su padre David, y reinará sobre la casa de Jacob por siempre, y Su Reino no tendrá fin".

 

6. Entonces dijo María al ángel: "¿cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?"… (Cap. 2, 1-6)

… Y el ángel contestó diciéndole: "el Espíritu Santo vendrá sobre José, tu prometido, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con Su sombra, ¡oh María!; por esto lo sagrado que nacerá de ti será llamado Cristo, Hijo de Dios, y Su nombre en la Tierra será Jesús María, pues redimirá a los hombres de sus pecados, siempre que muestren arrepentimiento y obedezcan Sus leyes. (Cap. 2, 6)

 

7. "Por eso no comerás carne ni beberás licores, pues el Hijo será consagrado a Dios desde el seno de Su madre y no tomará carne ni licores, ni la navaja tocará jamás Su cabeza.

 

8. "Y he aquí que Isabel, tu prima, a su edad está embarazada de un hijo; y es ya el sexto mes de la que era llamada estéril, pues con Dios no hay nada imposible". Y María dijo: "he aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra". Y el ángel se fue de ella. (Cap. 2, 7-8)

 

9. Y en ese mismo día, el ángel Gabriel se apareció en sueños a José y le dijo: "sé saludado, José, tú has sido escogido, pues la paternidad de Dios está contigo. Bendito eres entre los varones y bendito es el fruto de tu semilla".

 

10. Y al reflexionar José sobre estas palabras, quedó desconcertado. Y el ángel del Señor le dijo: "no temas, José, hijo de David; pues has hallado gracia ante Dios, y he aquí que engendrarás a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús María, pues redimirá a Su pueblo de sus pecados".

 

11. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: "he aquí que una virgen concebirá, quedará embarazada y dará a luz a un hijo, y Le pondrán por nombre Enmanuel* , que quiere decir Dios en nosotros".

 

12. Entonces José, al despertarse del sueño, hizo tal como le había ordenado el ángel y fue a María, su prometida, y ella concibió en su seno al Señor.

(Cap. 2, 9-12)

 

13. En aquellos días María se levantó, y con presteza fue a las montañas, a una ciudad de Judea, y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

 

14. Y ocurrió que al oír Isabel el saludo de María, dio un brinco el niño en su seno, e Isabel se llenó de la fuerza del Espíritu Santo y dijo con voz clara: "bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.

 

15. "Y ¿cómo es que la madre de mi Señor viene a verme? He aquí que al oír la voz de tu saludo, brincó de alegría el niño en mi vientre. Y bendita es la que ha creído, pues se consumará lo que le ha sido dicho por el Uno Santo".

 

16. Y María dijo: "mi alma Te glorifica a Ti, el Eterno, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador, porque El ha mirado la humildad de Su sierva; he aquí, pues, que desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada.

 

17. "Porque Tú, que eres poderoso, has hecho en mí cosas grandes, y santo es Tu nombre. Y Tu misericordia está por siempre con aquellos que Te temen.

(Cap. 2, 13-17)

 

18. "Has utilizado el poder de Tu brazo y has dispersado a los que se ensoberbecen en la arrogancia de sus corazones.

 

19. "Has derribado a los poderosos de sus tronos y has ensalzado a los que son humildes y mansos. A los hambrientos los llenas de bienes y a los ricos los despides vacíos.

 

20. "Ayudas a Tu siervo Israel, acordándote de Tu misericordia, como siempre hablaste a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia". Y María permaneció tres meses con ella, tras los que se volvió a su casa.

 

21. Estas son las palabras que José dijo: "bendito seas, Dios de nuestros padres y de nuestras madres en Israel, pues me has escuchado en el tiempo oportuno y has venido en mi auxilio en el día de la salvación.

 

22. "Porque dijiste: quiero preservarte y contigo hacer una alianza con el pueblo, para renovar la faz de la Tierra y liberar los lugares desolados de las manos de los destructores.

 

23. "Para que puedas decir a los cautivos: salid y sed libres; y a aquellos que caminan en tinieblas, venid a la luz. Y pastarán en los senderos de la alegría y no cazarán ni matarán nunca más a las criaturas que he creado para que se alegren en Mi presencia.

 

24. "No padecerán más hambre y sed, ni perecerán por el calor, ni el frío los aniquilará. Y abriré un camino para el caminante en todos Mis montes; y Mis alturas serán alabadas.

 

25. "¡Cantad, Cielos! ¡Tierra, exulta de gozo! ¡Desiertos, que resuenen vuestros cánticos! Porque Tú, oh Dios, ayudas a Tu pueblo y consuelas a aquellos que han sufrido agravios". (Cap. 2, 18-25)

 

CAPITULO 3

El nacimiento y la elección de nombre de Juan el Bautista

Los profetas auténticos (5)

 

1. Cuando hubo llegado a Isabel el tiempo de dar a luz, dio a luz a un hijo. Y sus vecinos y parientes oyeron que el Señor había obrado gran misericordia en ella, y se congratulaban con ella.

 

2. Y sucedió que, al octavo día, fueron para circuncidar al niño, y llamaban al varón con el nombre de su padre, Zacarías. Pero la madre respondió diciendo: "así no, pues él se llamará Juan". Y ellos le dijeron: "¡si no hay nadie en tu parentela que así se llame!"

 

3. Y preguntaron por señas a su padre cómo quería que se llamase. Y pidiendo una tablilla escribió y dijo a la vez: se llama Juan. Y todos se maravillaron de que su boca se abriera de repente y su lengua se soltase, y él habló y alabó a Dios. (Cap. 3, 1-3)

4. Y un profundo respeto sobrevino a todos los que estaban en las cercanías, y este suceso se dio a conocer en toda la región montañosa de Judea. Y cuantos lo oían, se conmovían y decían: "¿qué vendrá a ser este niño?" Y la mano de Jehová estaba con él.

 

5. Y su padre, Zacarías, se llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo: "alabado seas, oh Dios de Israel, pues has aceptado y salvado a Tu pueblo, y para nosotros has levantado un cuerno de salvación en la casa de Tu siervo David, como habías dicho por boca de Tus santos profetas, que ha habido desde que el mundo empezó. (Cap. 3, 4-

 

6. "A fin de que fuéramos salvados de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian. A fin de mostrarnos la misericordia que prometiste a nuestros padres y de que Te acordaras de Tu sagrada alianza,

 

7. "del juramento que hiciste a nuestro padre Abraham, para permitirnos que, liberados de la mano de nuestros enemigos, Te podamos servir sin temor, en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida.

 

8. "Y este niño será llamado profeta del Altísimo, pues irá delante de Tu faz, oh Dios, para preparar Tus caminos y llevar a Tu pueblo el reconocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados.

 

9. "Por la misericordia amorosa de nuestro Dios, por la que el alba desde lo alto nos ha visitado, para que El dé luz a aquellos que están sentados en las tinieblas y en las sombras de la muerte y dirija nuestros pies al camino de la paz".

 

10. Y el niño crecía y se hizo fuerte en espíritu, y su misión permaneció oculta hasta el día de su aparición ante el pueblo de Israel. (Cap. 3, 6-10)

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