Melchisedec, el Rey del Mundo

 

Introducción

Existe un centro geográfico aglutinador de ritos, creencias, culturas y conocimientos esotéricos. Un paisaje lleno de mitos solares, de iniciaciones mistéricas, donde surgieron tres de las más importantes religiones: la judía, la islámica y la cristiana. Este centro situado en la franja costera del extremo oriental del mediterráneo fue testigo de grandes eventos. Sobre este emplazamiento se construiría la Ciudad Santa, llamada también Tierra Pura, Tierra de los Santos, Tierra de los Bienaventurados, Tierra de los Vivos, Tierra de Inmortalidad.

Cartógrafos medievales la declararon el centro del mundo, del cual brotan los continentes de Europa, África y Asia cual gigantescos pétalos. También fue considerada el corazón del planeta por ser la residencia de la Shekinah o del Tabernáculo, como símbolo de la presencia real de la divinidad.

Jerusalén se encuentra asentada en el lugar más pedregoso, estéril y abrupto de la tierra de Israel. Alzada en lo alto de las montañas que separan la fértil costa de Tel-Aviv con las llanuras calcinadas que rodean el Mar Muerto.

Durante siglos, millones de judíos, cristianos y musulmanes de todos los rincones del planeta han acudido a Jerusalén esperando oír la voz de Dios.

En esta ciudad van unidas, guerra y religión, sangre y fervor, contienda e ilusión; que se han entremezclado aquí por más de 3.000 años. Nada santifica más que la sangre. Jerusalén es una ciudad fundada en la sangre, la santidad y la inmolación. Es la ciudad donde Dios se manifestó a los hombres, por eso es conocida como la Ciudad de Dios, donde Él habita. Ciudad construida con piedra blanca, sobre las descarnadas colinas de Judea, que se eleva entre las rocas con la elegancia de una flor.

En la faz oriental de Jerusalén, están los peñones del desierto de Judea, dilatado y pardo yermo que se estira hasta el Mar Muerto, piélago profundo, salado como ningún otro. Al oeste numerosos collados, verde cobertura de pinos, que desahoga la atmósfera de los vientos húmedos del mediterráneo.

Profetas, sacerdotes, peregrinos, reyes y conquistadores han escalado esas alturas, para contemplar antes de entrar a la ciudad el paraje que Dios eligió por morada.

Sus lomas, con los nombres más apreciados y pavorosos del mundo: Monte de los Olivos, en cuya cima apareció el Mesías; Monte Sión, Culmen desde el cual brilló la ley; Monte Moria, donde Abraham dispuso el sacrificio de Isaac; Colina del Mal Consejo: donde Jesús fue condenado por Caifás.

!Oh, Jerusalén!
Mi corazón se llena de gozo
Cuando te veo,
Belleza exótica,
Lirio entre las piedras.
Emocionas y conmueves 
Como ninguna otra,
Cada una de tus piedras,
Es un salmo de la Biblia
O un episodio inolvidable de la Historia.

Jerusalén es un lugar de peñascos amontonados, donde cada piedra señala una conquista diferente, en ti los pueblos se han sustituido como amos o cautivos, en una ciudad arruinada y destruida, no menos de 40 veces.

A pesar de tantos siglos de historia, conserva el aroma exótico de las ciudades árabes medievales, en ella se alzan cúpulas, campanarios y minarés, todo ello bañado por una luz insólita, deslumbrante, con los reflejos del desierto de Judea. Es la ciudad más amada, la ciudad querida de los Profetas, la Ciudad Santa por excelencia. Lugar donde el rey David proyectó edificar un templo y su hijo Salomón lo construyó. Lugar donde Mahoma fue conducido por el Arcángel Gabriel para subir al Cielo y hablar con Dios, dejando plasmada la huella de su pie en la roca. Sobre ella Jehová dijo al profeta Isaías: 

Por amor de Jerusalén no descansaré hasta que salga como resplandor su justicia y su salvación se encienda como una antorcha. He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río. Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros y en Jerusalén tomaréis consuelo. Se alegrará vuestro corazón y vuestros huesos reverdecerán como la hierba. Alegráos con Jerusalén y gozáos con ella todos los que la amáis.

Documentos más antiguos que los escritos bíblicos, y anteriores a la fecha más notable, la "migración de Abraham", mencionan la existencia de esta ciudad.

Se trata de restos egipcios del siglo XIX a.C. procedentes de objetos de arcilla que llevaban impreso el nombre de Urasalim, la forma primitiva de designar a esta ciudad. Sobre esta Urasalim o Salem habría reinado, según la tradición nacida de un texto del génesis, el rey y sacerdote del Dios Altísimo Melchisedec.

Ciertos relatos cuentan que cada vez que el Rey del Mundo, en su palacio subterráneo, reza inquiriendo el porvenir de los pueblos de la Tierra, los pájaros dejan de volar, las marmotas de correr y los perros de ladrar; la tierra y el cielo contienen el aliento, el viento cesa de soplar, y el sol detiene su carrera; el lobo que se aproxima a hurtadillas a los carneros, hace un alto en su marcha solapada; el rebaño de antílopes retiene su ímpetu peculiar, y el armiño rapaz cesa de arrastrarse detrás de la confiada perdiz. Es entonces cuando todos los seres vivos, transidos de miedo sienten la necesidad de orar, aguardando su destino.

Melchisedec, el Rey del Mundo

Melchisedec representa uno de los misterios más grandes de nuestra tradición. Han sido suficientes tres breves fragmentos de la Biblia que mencionan este nombre para dar lugar a las más diversas conjeturas y discusiones acerca de quién era Melchisedec. 

No obstante, Melchisedec ha sido un personaje conocido para los gnósticos cristianos de todos los tiempos. Para todo gnóstico de cualquier lugar, Melchisedec es una realidad tangible y sacratísima que representa al Rey del Mundo, y esto no es algo que se haya olvidado nunca. En todas las tradiciones religiosas de todos los tiempos Melchisedec siempre ha estado presente. En nuestra propia era cristiano-gnóstica, el Cristo habló de él en el Pistis Sophia, y oportunamente nos viene al caso recordar aquella secta cristiano-gnóstica que era conocida como “los Melchisedianos”. Mas no sólo en nuestra tradición occidental se ha sabido de Él. En todo lo largo y ancho del planeta, Melchisedec, conocido con éste u otros nombres, ha tenido siempre una consideración que va más allá de lo secreto y lo sagrado, permaneciendo siempre en el umbral de lo mítico y lo misterioso. No obstante, ha sido la cultura tibetana la que más conocimientos posee. Según fuentes de procedencia incierta (es decir, que no podemos estar seguros de su legitimidad), existe un tratado sánscrito, traducido al inglés, dividido en cuatro volúmenes, que se titula Sanatana Drama Dipika, lo que viene a significar “Luz sobre la Ley Eterna”, y que versa en su totalidad sobre el Rey del Mundo, su sublime corte de Maestros, la región que habita, etc. Según las mismas fuentes, esta obra circula exclusivamente entre círculos de carácter esotérico.

Otra obra que da testimonio de la estrecha relación entre el Tibet y el Rey del Mundo es "Bestias, Hombres, Dioses" de F. Ossendowsky, donde cuenta que éste le dio al Dalai Lama una piedra negra, que luego fue llevada a Urga, en Mongolia, y que desapareció hace hoy unos doscientos años. Al margen, no obstante, de estos datos que pueden ser verdaderos o no, lo que sí puede probarnos la estrecha relación entre la cultura tibetana y el Rey del Mundo es precisamente el Venerable Maestro Samael, quien nos dice que el Dalai Lama es el representante de Melchisedec en el Tibet.

Es sin duda un capítulo de apoteosis y suprema trascendencia aquel en que Melchisedec realiza la Santa Misa de la Transubstanciación con el Grial, entregándolo posteriormente a Abraham, tras haberlo guardado durante largo tiempo, con el fin único de aguardar la venida del Cristo y preparar así su misión y la entrega de su sabiduría. Nuestro propósito a lo largo de estas líneas es dilucidar en lo posible este enigma de las Religiones y del Gnosticismo Universal que es el Rey del Mundo.

Quién es Melchisedec

Para conocer a Melchisedec contamos con una serie de pistas y testimonios de gran valor. A pesar de que los fragmentos bíblicos que hablan de Él son sólo tres y muy cortos, nos permiten inferir una gran cantidad de datos interesantes. Para comenzar, el mismo nombre nos da una idea muy correcta de quién es Melchisedec. Esta palabra se compone de otras dos bien diferenciadas: “Melchi”, que significa “Mi rey”, y “Sédeq”, que significa “Justicia”. Vemos pues que Melchisedec significa “Mi rey de Justicia”. Esto es particularmente asombroso si tenemos en cuenta que, en el Antiguo Testamento, la Justicia es el atributo más propio y característico de Dios: “es ensalzado Jehová Sabaot en juicio, el Dios Santo muestra su santidad por su justicia” (Is 5, 16); “Sucumbirá quien no tiene el Alma recta, mas el justo por su fidelidad vivirá” (Ha 2, 4); “¡Ay del que edifica su casa sin justicia…!” (Jer 22, 13); en síntesis, la Idea de Dios en el Antiguo Testamento implica la idea subsecuente “Sólo Dios es Justo”. Resulta así especialmente grave el nombre de Melchisedec, el cual identifica al personaje que lo lleva como Rey del principal atributo que identifica a Dios. Ser Rey de Justicia es dominar la Justicia, lo cual significa que Melchisedec representa la Justicia de Dios, con todo lo que ello implica: ser su representante en la Tierra, ejecutar su Voluntad en ella. Los textos esenios de Qumrám hablan así de Melchisedec, confirmando nuestra interpretación:

"Pero Melchisedec ejecutará la venganza de los juicios de Dios [en ese día, y ellos serán librados de las manos] de Belial y de las manos de todos los [espíritus de su lote.] En su ayuda (vendrán) todos “los dioses de [justicia”; él] es quien prevalecerá en ese día sobre] todos los hijos de Dios, y él presidirá la asamblea] esta. Éste es el día de [la paz del que] habló [Dios de antiguo por las palabras de Isaías el Profeta…
…”Tu Dios” es […Melchisedec, que les librará de la mano de Belial
."

Visto esto, cuando decimos que Melchisedec representa a Dios en la Tierra, nos tenemos que hacer una idea de la enorme altura espiritual de este Gran Ser.

Aparte de lo que nos indica el nombre en sí mismo, contamos con el texto del Génesis 14 18-20, que dice lo siguiente:

A su regreso después de combatir a Kedorlaomer y los reyes que con él estaban, le salió al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el valle del Rey). Entonces Melchisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo, y le bendijo diciendo: “Bendito sea Abraham del Dios Altísimo, y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos”. Y diole Abraham el diezmo de todo.

Melchisedec, que es Rey de Justicia, se presenta asimismo como Rey de Salem, donde Salem, que viene de “salôm”, con la raíz “slm”, significa “Plenitud y Paz”. Ser Rey de Paz implica dominarla, haberla logrado y realizado en sí mismo. Habida cuenta de que la Paz es la principal característica del Reino de Dios, hemos de inferir que Melchisedec es un personaje que ya alcanzó la Perfección, que detenta la Paz y en ella también representa a Dios en la Tierra. Un doble sentido que posee el título rey de Salem es aquel que lo señala como el Rey de aquella ciudad que más tarde sería Jerusalén, la ciudad querida de los Profetas, la ciudad de Dios.

Otras pistas que nos da el citado fragmento del Génesis nos lo muestran como un Ser muy superior con atributos muy sagrados. Por un lado, el ofrecimiento que le hace Abraham del diezmo de lo mejor del botín logrado en su victoria contra Kedorlaomer y los reyes que con él estaban, indica que Abraham, el Patriarca gnóstico, reconoce a Melchisedec como alguien muy superior que merece respeto y lealtad. Asimismo, la bendición que Melchisedec le confiere, le evidencian como un ser que adora al Dios Altísimo al mismo tiempo que subraya su mayor posición religiosa. 

Especialmente interesante es el momento en que Melchisedec oficia el milagro de la Transubstanciación del Pan y del Vino con Abraham. Este hecho es de una enorme trascendencia, si consideramos que es un rito excepcional dentro de los sangrientos ritos religiosos de aquella época.

De hecho, llama la atención el que se trate del único antecedente de la Santa Cena oficiada por Nuestro Señor el Cristo, y sólo entonces instituida como el principal sacramento gnóstico-cristiano. Esto nos lleva a inferir que tal sacramento representa un misterio cósmico allende el tiempo, y por lo tanto, va más allá de significar un rito conmemorativo de un episodio histórico como el que vivieron, según los evangelios, Jesús y los doce Apóstoles. Pues como ya sabemos, para los gnósticos, el Jesús de los evangelios es una representación simbólica del Cristo Cósmico, y el drama que vivió es una representación hecha a conciencia de los procesos de la Cristificación interna. Esta fue precisamente la enseñanza que vino a entregarnos el Hijo de Dios para indicarnos el camino de la salvación por medio de la Gnosis. Por eso, el milagro de la Transubstanciación es antiguo como los siglos, pues representa una Verdad cósmica, con la cual ya ofició Melchisedec muchísimos años antes que Jesús. De hecho, el mismo texto bíblico así lo da a entender: …"Melchisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo".

Este “pues” es de suma importancia, pues explica que la presentación del Pan y el Vino es una liturgia propia del culto gnóstico o del culto de Jehová. Si a esto unimos el título de Sacerdote del Dios Altísimo con el que, como ya hemos visto, se le presenta, no podemos por menos que obviar en la figura de Melchisedec, no sólo la representación del sacerdocio de la Religión Cósmica Universal, sino el Sumo Pontífice de la misma, al tratarse del mismísimo representante de Dios en la Tierra, conforme el breve testimonio que sobre Jehová da el Salmo 110: “Lo ha jurado Jeováh y no ha de retractarse: Tú eres sacerdote por siempre según la orden de Melchisedec”. Pero, ¿en qué consiste esencialmente el sacerdocio de Melchisedec? Pues bien, Pablo de Tarso, en su epístola a los Hebreos, aclara esta cuestión del sacerdocio de Melchisedec, subrayando su legitimidad como el verdadero sacerdocio de Cristo en contraposición al sacerdocio levítico de la desfasada ortodoxia judía, en base exclusivamente a la inmortalidad. Así, por un lado, Pablo nos indica que Melchisedec es un Ser Inmortal: 

En efecto, este Melchisedec (…), sin padre, ni madre, ni genealogía, sin comienzo de días ni fin de Vida, asemejado al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. (He 7, 1-4)

Y por otro, nos indica que sólo quien logra la inmortalidad se convierte en sacerdote de la Orden de Melchisedec y, por ende, sacerdote del Dios altísimo, así como Cristo también lo es:

Pues bien, si la perfección se alcanzara por el sacerdocio levítico (pues de él recibió el pueblo las leyes), ¿qué necesidad había de que surgiera otro sacerdote según la orden de Melchisedec, y no “según la orden de Aarón”? Porque, cambiando el sacerdocio, necesariamente se cambian las leyes. Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenece a una tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Y es bien manifiesto que nuestro Señor procede de Judá, una tribu que no menciona Moisés al hablar del sacerdocio. 

Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote según la orden de Melchisedec, que lo sea, no por ley de sucesión carnal, sino por la fuerza de una vida indestructible. De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote por siempre, según la orden de Melchisedec. De este modo queda abrogado el precepto precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad, ya que la ley no llevó nada a la perfección, como introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.
 
Y, por cuanto no fue sin juramento, pues los otros fueron hechos sacerdotes sin juramento, mientras éste lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: Juró el Señor y no volverá atrás: Tú eres sacerdote para la Eternidad- por eso, de una mejor alianza resultó fiador Jesús. Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar. Pero este posee un sacerdocio exclusivo porque permanece para la eternidad. De ahí que pueda también salvar definitivamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor.
(He 7, 11-26)

Su papel como Sumo Pontífice de la orden sacerdotal del Dios Altísimo, además de confirmarlo como el principal representante de Dios en la Tierra, lo señala también como el principal mediador entre esta Tierra y Dios, habida cuenta de que “pontífice”, título de origen masón según René Guénon, significa “constructor de puentes”.

La doble titularidad de Melchisedec, como Rey y Sacerdote, subrayan asimismo su dominio en sendas esferas de la vida en la Tierra: por un lado, la temporal, mediante el cuidado de todos los procesos ecológicos, geológicos, atmosféricos, etc. Así como la histórica más propia de los hombres. En este sentido, Ossendowski, en su obra ya citada, cuenta cómo un lama le dijo lo siguiente:

el Rey del Mundo está en relación con las ideas de todos los que dirigen los destinos de la Humanidad: reyes, zares, janes, jefes guerreros, grandes sacerdotes, sabios, hombres poderosos. Conoce sus interiores y sus planes. Si agradan a Dios, el Rey del Mundo los favorecerá con su ayuda sobrenatural; si desagradan a Dios, el Rey del Mundo provocará su fracaso.

Por otro lado, Melchisedec vela por la vida y desarrollo espiritual del planeta, cuidando por la Luz y la Gnosis. Esto lo atestigua el Pistis Sophia develado, donde Melchisedec recibe el título de El receptor de Luz:

Y cuando llegó el momento del número de Melchisedec, el Gran Receptor de Luz, éste fue en medio de los Aeones y de los Arcontes, quienes están confinados a la Esfera y al Destino, y arrebató la purificación de la Luz de todos los regidores y los Aeones, y de todos los Arcontes del Destino y de aquellos de la Esfera –pues él inspiraba lo que los ponía en agitación- y puso en movimiento al Apresurador, que está por encima de ellos, y los hizo girar en círculos velozmente y él (el Apresurador) arrebató el poder que había en ellos y el aliento de sus bocas y las lágrimas de sus ojos y el sudor de sus cuerpos.” 

"Melchisedec es el Genio planetario de la Tierra sobre el cual, Jesús, el Gran Kabir, dio testimonio. Melchisedec es el Gran Receptor de la Luz Cósmica.

(…) Melchisedec, en medio de los Aeones y de los Regidores, arrebata siempre lo que tiene que arrebatar, para bien de la Humanidad doliente. En forma constante, el genio de la Tierra, atrapa continuamente la Luz purificadora, la absorbe, la atrae a nuestro mundo Tierra para auxiliar a las Almas. No debemos olvidar que los Aeones y los Arcontes están confinados a la Esfera y al Destino.
Es posible, en lo individual, mediante el Perdón y las Negociaciones, arreglar los asuntos de la Ley con los Regidores y los Aeones del Destino y de la Esfera.

Esto es lo que significa arrebatar la purificación de Luz de todos los Aeones y Arcontes y de todos los Jerarcas del Destino y de Aquéllos de la Esfera.

Así se dice, que Melchisedec arrebató el poder que había en ellos, y el aliento de sus bocas y las lágrimas de sus ojos y el sudor de sus cuerpos.

Melchisedec, en nosotros y por nosotros, como Señor de esta morada planetaria en que vivimos, pone en movimiento al Apresurador, que está por encima de ellos, y lo hace girar en círculos, velozmente.
Esto quiere decir que acelerar nuestra Auto-Realización íntima es siempre posible a base de trabajos conscientes, padecimientos voluntarios, negociaciones y perdón.

Melchisedec responde por todas las Almas de la Tierra…"

Más adelante, continúa así:

(…) Esto lo realizaban ellos continuamente, antes de que su poder les fuese disminuido y se desvaneciera, y se sintieron exhaustos o sin energías, que su poder empezó a cesar en ellos de manera que quedaron exhaustos de poder, y su luz, que estaba en su región, cesó y su reino fue destruido y el universo ascendió prontamente.
Ocurrió que cuando percibieron esto, y cuando el número de la cifra de Melchizedec, el Receptor (de la Luz), tuvo lugar, entonces él tuvo que salir de nuevo y entrar en medio de todos los Arcontes del Destino y de aquéllos de la Esfera, y los puso en agitación y los hizo abandonar prontamente sus círculos. Y desde entonces se vieron constreñidos a buscar el poder fuera de ellos, fuera del aliento de sus bocas y de las lágrimas de sus ojos y del sudor de sus cuerpos.

"Incuestionablemente, los dioses solares se convirtieron en lunares cuando cayeron en la generación animal. Cuando los dioses solares se tornaron en lunares, perdieron sus poderes, se sintieron exhaustos y sin energías, cayeron. El número de la cifra de Melchisedec, el Receptor de la Luz, tuvo lugar entonces, y el Gran Ser entró en acción. Melchisedec, en acción, gobierna con mano fuerte a los Arcontes de todos los Aeones y a los Regidores del Destino y a los Regidores de la Esfera.

Melchisedec en acción, hace abandonar a esos Jerarcas de sus respectivos círculos cuando aquéllos cometen el error de caer en la generación animal. Desde entonces, aquellos Señores se ven constreñidos a buscar el poder fuera de sí mismos, en el mundo vano. Indubitablemente, los dioses solares, convertidos en criaturas lunares, sufren como cualquier persona, terriblemente."

“Y Melchisedec, el Receptor de la Luz, los purificó, y como lo hace continuamente, llevó su Luz al Tesoro de la Luz. Y todos los Arcontes de los Aeones y los Arcontes del Destino y aquéllos de la Esfera, se vuelven a la materia inútil, la devoran y no la dejan ir y convertirse en almas en el mundo. Ellos devoran su materia para no verse sin energía y exhaustos y para que su poder no cese en ellos y su reino se destruya, y a fin de poder retardarse y subsistir largo tiempo hasta la terminación del número de almas perfectas que estarán en el Tesoro de la Luz.”

"Empero, Melchisedec, el Genio de la Tierra, el Receptor de la Luz, mediante sus Adeptos, muestra el camino de purificación a los Dioses caídos.

Melchisedec puede llevar la luz de las Almas al Tesoro de la Luz.
Ya dijimos que el Vellocino de Oro, el Tesoro de la Luz, se encuentra en las profundidades de sí mismo.

Incuestionablemente, los Arcontes del Destino y los Regidores de los Aeones y Aquéllos de la Esfera, se vuelven a la materia inútil, la someten, la devoran, la subyugan, la gobiernan, no la dejan convertirse en almas humanas en el mundo.

Esto es, ellos, los Regidores, mantienen a las Esencias elementales dentro de sus respectivos Reinos. Tales esencias elementales están gobernadas por los Arcontes. Sin embargo, las Esencias elementales, conforme se desarrollan, pasan de un Reino a otro, pero según Ley. A su tiempo y a su hora, toda esencia Elemental puede, según Ley, convertirse en Alma Humana. La terminación del número de Almas perfectas que estarán en el Tesoro de la Luz, será el día de: “Sed con nosotros”, al final del Gran Día Cósmico."

Vemos así, según estos textos transcritos, la figura de Melchisedec trabajando intensamente por la humanidad, rigiendo con mano dura las esferas del planeta, todos sus procesos temporales y espirituales, los estadios de la Naturaleza, todos sus dioses y deidusos, los elementos, los planes de Dios, etc., haciendo su Justicia, sembrando su Paz, manteniendo al planeta firme en su órbita, recibiendo la Luz que mantenga la presencia de Dios en la Tierra y su Sabiduría, sacrificándose por las almas y velando por ellas. En síntesis, trabajando intensamente como Rey del Mundo.

El sacerdocio del Melchisedec

Ya hemos visto que el sacerdocio de Melchisedec es el único sacerdocio que la Religión Cósmica Universal legitima para oficiar con las cosas Sagradas y la Liturgia Gnóstica en nuestro planeta. O lo que es lo mismo: la Orden de Melchisedec es la orden sacerdotal que la Gran Fraternidad Universal ha legitimado en nuestro mundo, teniendo a Melchisedec como Sumo Pontífice. 

El grado de Sacerdote por la Orden de Melchisedec no es dable, sin embargo, a persona alguna que no haya alcanzado ese grado internamente. De hecho, es un grado interno. No existe ningún rito que nos convierta en sacerdotes de la Orden de Melchisedec por la mera representación litúrgica. Huelga decir, además, que tal grado nunca es del Yo, y por lo tanto nunca pertenece a la persona física, sino que es exclusivo y propio del Ser, sólo Él puede ser sacerdote por la Orden de Melchisedec. 

Ya lo hemos visto en la explicación de Pablo de Tarso, pero el V.M. Samael Aun Weor da más detalles sobre el grado interno al que le corresponde el sacerdocio de Melchisedec:

"La iniciación 8ª la tienen los Buddhas Praitekas, y la 9ª pertenece al grado del Rey del Mundo. En la Iglesia de Efeso, conquistamos la tierra. En la Iglesia de Esmirna, el agua; en la Iglesia de Pérgamo, el fuego; en la Iglesia de Tiatira, el aire; en la Iglesia de Sardis, el fluido akáshico; en la Iglesia de Filadelfia, conquistamos la mente y en la Iglesia de Laodicea, conquistamos la Luz. Así es como nos hacemos reyes y sacerdotes de la Naturaleza, según la Orden de Melchisedec. ¡Ay de aquellos que quedan sin INRI!, se vienen de la Torre hacia abajo. Los victoriosos, los que llegan al Nacimiento Segundo, ingresan a la Orden de Melchisedec, a la Orden de Keb, el genio de la Tierra".

"Para que queden los cuerpos lunares en el Amenti, hay que morir, morir y morir, sólo con la muerte adviene lo nuevo. Los verdaderos difuntos Iniciados son los que mataron al Yo, tomaron posesión de las dos tierras; y pueden entrar a voluntad en el Amenti, o aquí, a voluntad. Por eso se dice que se ha hecho Rey y Sacerdote según la Orden de Melchisedec.

"Con su muerte desintegra sus agregados psíquicos y después de bajar el cuerpo al sepulcro, resucita a los tres días. Estos tres días son también alegóricos, al cabo de esos tres días, el Hijo del Hombre pasa por tres grandes purificaciones, muere hasta el último elemento inhumano que había en su interior. Por eso se dice que la muerte sólo se puede matar con la muerte, luego el hijo del hombre tiene que resucitar con el cuerpo físico, es un maestro resurrecto, tiene el elixir de la larga vida, es un verdadero Rey de la Naturaleza, según el Orden de Melchisedec".

Viendo esto hemos de comprender más hondamente lo que significa el sacerdocio de Melchisedec. Cristo fue también sacerdote por la Orden de Melchisedec, tal y como indica Pablo de Tarso:

Porque todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres y está constituido a favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Es capaz de comprender a ignorantes y extraviados, porque está también Él envuelto en flaqueza. Y a causa de la misma debe ofrecer por sus propios pecados lo mismo que por los del pueblo. Y nadie se arroga tal dignidad, si no es llamado por Dios, lo mismo que Aarón.

De igual modo, tampoco Cristo se atribuyó el honor de ser Sumo Sacerdote, sino que lo recibió de quien le dijo: “Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy”. Como también se dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para la eternidad, según la orden de Melchisedec”. El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplica con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, por los padecimientos aprendió la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de Salvación Eterna para todos los que le obedecen, proclamado por Dios Sumo Sacerdote según el Orden de Melchisedec. (He 5, 1-11)

Más aún, el sacerdocio de Melchisedec significa la sabiduría de Cristo, es decir, la doctrina del Cristo realizada en uno mismo. El V.M. Samael Aun Weor lo dice explícitamente:

"Fue necesario enviarle a la humanidad un salvador, para que sacara a la humanidad del precipicio… Ese salvador es Cristo, y la sabiduría de Cristo es la sabiduría de Melchisedec…

"Encarnar al Cristo en y dentro de uno mismo es lo vital, lo cardinal, lo fundamental para convertirse uno en Hijo del Hombre; sólo así tenemos pleno derecho a ingresar en la Orden de Melchisedec. Mas…
¿Cuál es la sabiduría de Cristo en su esencia? También el V.M. Samael Aun Weor nos da la respuesta:

El esoterismo crístico se fundamenta en los profundos misterios del sexo, dentro de los cuales subyace en potencia el fuego sagrado del Espíritu Santo. 

Todo Cristianismo auténtico tiene sus raíces en la Sagrada Orden de Melchisedec, Rey del Fuego, el cual permanece sacerdote por siempre. (…) Cuando descorremos la sabiduría de Melchisedec ante las atónitas miradas de millones de seres humanos, para enseñarles los santos misterios del Sexo, estos, ¡nos consideran malvados! (…) Este sacerdocio de Melchisedec es la Sabiduría del Cristo, es el misterio del Sexo."

Vemos así que el sacerdocio de Melchisedec se funda en los Misterios del Sexo, en el Gran Arcano, cuya sabiduría nos la entregó Cristo para la salvación de la Humanidad, haciéndola Carne y Sangre. Este Misterio del Arcano es el misterio del hermafrodita, tal como indica el Génesis cap. 1 versículo 27:

Creó pues Dios al Ser Humano a imagen suya,
a imagen de Dios lo creó,
macho y hembra los creó.

El Mensaje de Navidad de 1952 desarrolla esta cuestión: 

Los primeros rudimentos de la palabra de Dios se fundamentan en la Magia Sexual… (…) Es decir, Dios creó al hombre hermafrodita, varón y hembra los creó. A imagen y semejanza de Dios, porque Dios es hermafrodita… Ahora bien, la fuerza creadora del hermafrodita reside, no obstante, ya no en el Sexo, sino en el Verbo, tal como sucede en los dioses: En los mundos internos evidenciamos esta gran realidad cuando contemplamos la solemne majestad de los Hijos del Fuego, Ángeles, Arcángeles, Tronos, Virtudes, Potestades, etc.

Esos seres inefables son miembros activos de la Gran Orden de Melchisedec. Todos esos seres divinos son hermafroditas. (…) Los futuros hermafroditas crearán sin contacto sexual, concebirán en sus vientres sin connubio carnal. Esto ya lo afirmó H. P. Blabatsky en el volumen de La Doctrina Secreta, pero no lo explicó porque los tiempos no estaban maduros aún.

Y el hombre-ángel de la Antártida creará por medio de la palabra, y entonces tendremos la Orden de Melchisedec realizada en carne y hueso. Cada cual creará su cuerpo con el poder de la palabra. La laringe será el órgano sexual de la futura humanidad divina, que morará en el continente de la Antártida.

Ahora comprendemos por qué Melchisedec no tiene padre ni madre, pues se trata de un Sacratísimo Hermafrodita-Dios: …Las mujeres de una futura edad concebirán sin varón, y los futuros hermafroditas crearán sus propios cuerpos por medio de la palabra. El sistema gran simpático se convertirá en una segunda columna espinal, y los ángeles-hombres de ese entonces serán como Melchisedec, rey del fuego, sin padre ni madre, ni linaje alguno conocido; permanece sacerdote para siempre…

El gran esoterista Manly P. Hall lo señala así:

Uno de los antiguos Misterios enseñaba que el fin de todas las cosas es igual a su principio más la experiencia del ciclo, y algún día la raza humana dará nacimiento a sus nuevos cuerpos por propia generación , como lo hacen todavía ciertos animales primitivos. Entonces, indudablemente, el hombre será su propio padre y su propia madre, completo en sí mismo. La iniciación hace posible este proceso en el hombre mucho antes de lo que permitiría el curso natural de la evolución humana. Tal es el verdadero misterio de Melchisedec, rey de Salem, el rey sacerdote (sacerdote, agua; rey, fuego), que fue su propio padre y su propia madre y cuyas huellas siguen todos los Iniciados.

Sólo la más elevada de todas las órdenes ocultas que existen únicamente en el mundo interno puede ser llamada “Orden de Melchisedec”, aunque en otras naciones tenga otros nombres. Esta orden está compuesta enteramente por los graduados de otras Escuelas de Misterios que hayan alcanzado ya ese punto en que les es posible darse nacimiento a sí mismos de sus propias naturalezas, al igual que la misteriosa ave Fénix, la cual, al morir, deja salir de adentro de sí misma otra ave que sale volando. El ave Fénix era considerada antes como una verdadera rareza zoológica, pero ahora se sabe que jamás existió, salvo como símbolo de un elevado estado de desarrollo del hombre. Además, construía su nido con llamas, lo que es extraordinariamente significativo.

(…) El espíritu no es masculino ni femenino, sino ambas cosas a la vez: una entidad andrógina. La manifestación perfecta del espíritu andrógino debe ocurrir a través de un cuerpo andrógino, que se genere a sí mismo. (…) Tal es el misterio del rey-sacerdote y tal fue la posición que Jesús alcanzó cuando fue llamado por siempre sacerdote según la Orden de Melchisedec. 

Corte y Lugar de Melchisedec

Son muchas las leyendas que circulan sobre la región del planeta donde habita el Rey del Mundo con su venerable corte de Seres Superiores. Una de ellas es ésta que nos relata Ossendowski, según le transmitió un lama de forma oral, en el transcurso de su viaje por el Asia:

Ha sido durante mi viaje a Asia central cuando he conocido por primera vez el misterio de los misterios (…). Los ancianos de la ribera de Amyl me refirieron una antigua leyenda, según la cual una tribu mongola, intentando huir de las exigencias de Gengis Jan, se ocultó en una comarca subterránea. Más tarde un soyoto de los alrededores del lago Nogan Kul me mostró, así que se disipó una nube de humo, la puerta que sirve de entrada al reino de Agharti. Antaño penetró por esa puerta en el reino un cazador, y a su vuelta empezó a contar lo que había visto. Los lamas le cortaron la lengua para impedirle hablar del misterio de los misterios. Ya viejo, volvió a la entrada de la caverna y desapareció en el mundo subterráneo cuyo recuerdo tanto regocijó su corazón de nómada. 

(…) El lama Gelong, favorito del príncipe Chultun Beyli, y el príncipe mismo, me hicieron la descripción del reino subterráneo:
– En el mundo – dijo el Gelong – todo se halla constantemente en estado de transición y cambio: los pueblos, las religiones, las leyes y las costumbres. ¡Cuantos grandes imperios y brillantes constituciones han perecido! Lo único que no cambia nunca es el mal, el instrumento de los espíritus perversos. Hace más de seis mil años, un hombre santo desapareció con toda una tribu en el interior de la tierra y nunca ha reaparecido en la superficie de ella. Muchos hombres, sin embargo, han visitado después ese reino misterioso: Sakya Muni, Nadur, Gheghen, Paspa, Baber y otros. Dicen unos que en el Afganistán, otros que en la India. Todos los miembros de esta religión están protegidos contra el mal, y el crimen no existe en el interior de sus fronteras. La ciencia se ha desarrollado en la tranquilidad y nadie vive amenazado de destrucción. El pueblo subterráneo ha llegado al colmo de la sabiduría. Ahora es un gran reino que cuenta con millones de súbditos regidos por el Rey del Mundo. Éste conoce todas las fuerzas de la Naturaleza, lee en todas las almas humanas y en el gran libro del destino. Invisible, reina sobre ochocientos millones de hombres, que están dispuestos a ejecutar sus órdenes.

El príncipe Chultun Beyli agregó: – Este reino es Agharti y se extiende a través de todos los accesos subterráneos del mundo entero. He oído a un sabio lama decir, al Bogdo Jan, que todas las cavernas subterráneas de América, están habitadas por el pueblo antiguo que desapareció de la tierra. Aún se encuentran huellas suyas en la superficie del país. Estos pueblos y estos espacios subterráneos dependen de jefes que reconocen la sabiduría del Rey del Mundo. En ello no hay gran cosa sorprendente. Sabéis que en los dos océanos mayores del Este y el Oeste habían remotamente dos continentes. Las aguas se los tragaron y sus habitantes pasaron al reino subterráneo. Las cavernas profundas están iluminadas con un resplandor particular que permite el crecimiento de cereales y otros vegetales y da a las gentes una larga vida sin enfermedades. Allí existen numerosos pueblos e incontables tribus. Un viejo brahmán budista del Nepal, obedeciendo la voluntad de los dioses, hizo una visita al antiguo reino de Gengis, Siam, y en ella encontró un pescador; quien le ordenó que ocupase su barca y bogase con él hacia el mar. Al tercer día arribaron a una isla donde vivía una raza de hombres con dos lenguas, que podían hablar separadamente idiomas distintos. Les enseñaron animales curiosos, tortugas de dieciséis patas y un solo ojo, enormes serpientes de sabrosa carne y pájaros con dientes que cogían los peces del mar para sus amos desconocidos. Esos isleños les dijeron que habían venido del reino subterráneo y les describieron ciertas regiones.
El lama Turgut, que me acompañó en mi viaje de Urga a Pekín, me proporcionó otros informes.

La capital de Agharti está rodeada de villas en las que habitan los grandes sacerdotes y los sabios. Recuerda a Lhassa, donde el palacio del Dalai Lama, el Potala, se halla en la cima de un monte cubierto de templos y monasterios. El trono del Rey del Mundo se alza entre dos millones de dioses encarnados. Éstos son los santos panditas. El palacio mismo se halla circundado por la residencia de los Goros, quienes poseen todas las fuerzas visibles e invisibles de la Tierra, del Infierno y del Cielo, y pueden disponer a su antojo de la vida y la muerte de los hombres. Si nuestra loca Humanidad emprendiese la guerra contra ellos, serían capaces de hacer saltar la corteza de nuestro planeta, transformando la superficie de éste en desiertos. Pueden secar los mares, cambiar los continentes en océanos y convertir las montañas en arenales. A su mando, los árboles, las hierbas y las zarzas empiezan a retoñar; los hombres viejos y débiles rejuvenecen y vigorizan, y los muertos resucitan. En extraños carros, que nosotros no conocemos, recorren a toda velocidad los estrechos pasillos del interior de nuestro planeta. Algunos brahmanes de la India y ciertos Dalai Lamas del Tíbet han conseguido escalar los picos de las cordilleras, nunca hollados hasta entonces por el pie humano, y vieron inscripciones grabadas en las rocas, pisadas en la nieve y señales de ruedas de carruajes. El bienaventurado Sakya Muni encontró en la cima de un monte unas tablas de piedra con letreros que sólo logró descifrar a edad muy avanzada, y penetró luego en el reino de Agharti, del que trajo las migajas del saber sagrado que pudo retener en la memoria. Allí, en palacios maravillosos de cristal, moran los jefes invisibles de los fieles: el Rey del Mundo, Brahytma, que puede hablar a Dios como yo os hablo, y sus dos auxiliares: Mahytma, que conoce los acontecimientos futuros, y Mahynga, que dirige las causas de esos acontecimientos. 

Los santos panditas estudian el mundo y sus fuerzas. A veces, los más sabios de ellos se reúnen y envían delegados a los sitios donde jamás llegó la mirada de los hombres. Esto lo describe el Sashi Lama, que vivió hace ochocientos cincuenta años.

Más adelante, cuenta lo que le transmitió el lama bibliotecario del Bogdo Jan:

No es justo que el budismo y nuestra religión amarilla lo oculten. El reconocimiento de la existencia del más santo y poderoso de los hombres, del reino bendito, del gran Templo de la Ciencia Sagrada, es tan consolador para nuestros corazones de pecadores y nuestras vidas corrompidas, que ocultarlo a la Humanidad sería un pecado. Pues bien, oíd, añadió el letrado: el año entero, el Rey del Mundo dirige los trabajos de los panditas y goros de Agharti. A veces acude a la caverna del templo, donde reposa el cuerpo embalsamado de su antecesor, en un féretro de piedra negra. Esta caverna está siempre obscura, pero cuando el Rey del Mundo entra en ella, en los muros surgen rayas de fuego, y de la cubierta del féretro suben lenguas de llamas. El Goro mayor se mantiene junto a él, tapadas la cabeza y la cara, con las manos cruzadas sobre el pecho. El Goro no se quita nunca el velo del rostro, porque su cabeza es una calavera de ojos chispeantes y lengua expeditiva. Comulga con las almas de los difuntos. 

El Rey del Mundo habla largo rato, luego se aproxima al féretro, extendiendo la mano. Las llamas brillan más intensamente; las rayas de fuego de las paredes se extinguen y reaparecen entrelazándose, formando signos misteriosos del alfabeto vatannan. Del sarcófago empiezan a salir banderolas transparentes de luz apenas visible. Son los pensamientos de su antecesor. Pronto el Rey del Mundo se ve rodeado de una aureola de aquella luz, y las letras de fuego escriben, escriben sin cesar en las paredes, los deseos y las órdenes de Dios. 

(…) Esta facultad la posee Agharti por la creencia misteriosa de Om, vocablo con el que principian todas nuestras plegarias. Om es el nombre de un antiguo santo, el primero de los Goros, que vivió hace trescientos mil años. Fue el primer hombre que conoció a Dios, el primero que enseñó a la humanidad a creer, a esperar y a luchar con el mal. Entonces Dios le otorgó poder absoluto sobre las fuerzas que gobiernan el mundo visible. 

Después de su coloquio con su antecesor, el Rey del Mundo reúne el Supremo Consejo de Dios, juzga las acciones y los pensamientos de los grandes hombres y les ayuda o les anonada. Mahytma y Mahynga hallan el puesto de esas acciones e intenciones entre las causas que manejan el mundo. Enseguida el Rey del Mundo entra en el templo, y a solas reza y medita. El fuego brota del altar, y poco a poco se propaga a todos los altares próximos, y a través de la llama ardiente se vislumbra cada vez más claro el rostro de Dios. El Rey del Mundo participa respetuosamente a Dios las decisiones del Consejo, y recibe en cambio las instrucciones inescrutables del Omnipotente. Cuando abandona el templo, el Rey del Mundo exhala un resplandor divino.

(…) -¿Cuántas personas han ido a Agharti?- pregunté.

– Muchas – contestó el lama – pero todas guardan el secreto de lo que vieron. Cuando los Oletos destruyeron Lhassa, uno de sus destacamentos, recorriendo las montañas del Sudoeste, llegó a los límites de Agharti. Aprendieron algunas ciencias misteriosas y las trajeron a la superficie de la tierra. He aquí por qué los Oletos y los Kalmucos son tan hábiles magos y adivinos. Ciertas tribus negras del Este se internaron también en Agharti y allí estuvieron varios siglos. Más tarde fueron expulsados del reino y regresaron a la faz del planeta poseedores del misterio de los augurios según los naipes, las hierbas y las líneas de la mano. De estas tribus proceden los gitanos. Allá, en el Norte de Asia, existe una tribu en vías de desaparecer, que residió en el maravilloso Agharti. Los miembros de ella saben llamar a las almas de los muertos cuando flotan en el aire.

(…) En Agharti, los sabios panditas escriben en tablas de piedra toda la ciencia de nuestro planeta y de los demás mundos. Los doctos budistas chinos no lo ignoran. 

(…) Varias veces los pontífices de Urga y Lhassa han enviado embajadas a la Corte del Rey del Mundo –agregó el lama bibliotecario; pero les fue imposible dar con ella. Sólo un cierto caudillo tibetano, después de una batalla con los Oletos, encontró la caverna con la célebre inscripción: “Esta puerta conduce a Agharti”. De la caverna salió un hombre de buena presencia que le mostró una plancha de oro con letras desconocidas y le dijo: 

– El Rey del Mundo aparecerá delante de todos los hombres cuando llegue la hora de que se ponga al frente de los buenos para luchar con los malos; pero esa hora no ha sonado todavía. Los más malos de la humanidad aún están por nacer.

Hasta aquí el texto seleccionado de Ossendowski. Se trata de un fragmento muy detallado de algunos aspectos del Agharti y la Corte del Rey del Mundo. Contrastando con lo que nos habla el V. M: Samael Aun Weor sobre el particular, podremos confirmar una parte considerable de lo dicho arriba, aunque ciertamente hay algunas cosas, como por ejemplo ese asunto del “antecesor del Rey del Mundo”, de lo que no nos consta nada por el momento. 

El V.M. Samael Aun Weor nos ratifica la existencia del Agharti como reino subterráneo formado por toda la inmensa red de galerías que se extiende en las entrañas de nuestro planeta. También nos confirma que Melchisedec tiene su templo en el corazón del planeta mismo, donde vive con cuerpo físico inmortal, junto a un gran número de Maestros Autorrealizados (tales como Juan, el Apóstol de Cristo) y Hombres de otras razas y épocas de nuestra Humanidad sobrevivientes Iniciados de la Lemuria y de la Atlántida, quienes conservando en secreto todos los inventos atómicos científicos de los tiempos antiguos. También nos revela el Maestro de la Síntesis que Melchisedec se acompaña en su trabajo por los Coros, aquellos Grandes Seres que, como ya le dijeran a Ossedowski, gobiernan la vida y la muerte en todos los planos de conciencia cósmica. Cuenta el Maestro Samael que muchos pueblos de elevada espiritualidad y desarrollo interno, tales como los habitantes de las Malabares (que podían hablar con dos interlocutores distintos en distintas lenguas), fueron transportados al Agharti de la noche a la mañana por Orden de Melchisedec, y que la Orden de Melchisedec se extiende por todo el mundo a través de varias órdenes religiosas y cofradías espirituales que adquieren diferentes nombres, como ocurre con el Montsalvat trascendente, la Orden Divina del Tíbet, etc… El V.M. Samael Aun Weor explica que son varias las grutas y cavernas que sirven de entrada al Agharti, y que se interconectan las unas con las otras bajo la tierra. Concreta en este punto que son más de medio millón de personas en el mundo las que conocen estas entradas al Agharti, y que Melchisedec y su Corte poseen en el Agharti naves espaciales con las cuales viajan a través del inalterable espacio infinito, y que varios son los lamas que han tenido el honor de conocerlo personalmente. También explica otras cosas de más difícil comprensión. Así, por ejemplo, en Los Misterios del Fuego, dice que el Maestro de Melchisedec es Uriel, el regente de Venus:

47. La Tierra es la hermana gemela de Venus.
48.Todas las cosas que suceden en la Tierra se repiten en Venus.
49. La luz del Sol llega a la Tierra por medio de Venus.
50. Venus recibe tres veces más luz solar que la Tierra.
51. Venus es el portador de la luz solar.
52. El Genio de la Tierra tiene que recibir instrucción del Genio de Venus.
53. Uriel, el Genio de Venus, es el Maestro de Chamgan, el Genio de la Tierra.
54. Si la luz del Sol viene a la Tierra por medio de Venus, no nos queda más remedio que apelar a Venus para poder llegar al Logos Solar.

Otro dato bastante hermético que el Maestro Samael Aun Weor nos revela sobre Melchisedec es aquel que nos indica su procedencia o emanación, y aparece en la Pistis Sophía (Cap. 86):

“Jeú”, el ángel de las faces, y el guardián de la región de aquellos de la derecha y Melchisedec el Genio de la Tierra que es el magno receptor de la Luz y los dos magnos guías, han emanado realmente de la purificada Luz.(…) Melchisedec, el regente del planeta Tierra, quien mora en la región del Agharti, dentro del interior del mundo, ha emanado del quinto Árbol de la Gran Ley.

Todas las explicaciones que el Quinto de los Siete nos ofrece sobre Melchisedec aparecen de forma esporádica en varias partes de su obra. 

El símbolo de Melchisedec

El V.M. Samael Aun Weor nos explica cuál es el símbolo de Melchisedec:

En la Novena Esfera o noveno estrato de la Tierra, en el centro de la Tierra, en el corazón mismo de la Tierra se halla resplandeciente el signo del Infinito. Este signo tiene la forma de un ocho. El signo del Infinito es el Santo Ocho. En este signo se hallan representados el corazón, cerebro y sexo del Genio de la Tierra. El nombre secreto de ese genio es Chamgam…

En este signo está simbolizado el cerebro, corazón y sexo del Genio de la Tierra. La lucha es terrible ¡Cerebro contra sexo, sexo contra cerebro!, y lo que es más terrible, ¡corazón contra corazón!

Este símbolo es muy considerado y encierra mucho Conocimiento. La meditación en él nos pone en contacto con el Rey del Mundo, así como con ciertas ideas de carácter cósmico que tienen que ver con el sacrificio, el movimiento, la revolución de la Conciencia, etc. Este símbolo nos indica el equilibrio y la polaridad, nos remite a la Cruz, pues en tal símbolo hay cruz, y por tanto al trabajo sexual y la ascensión del Kundalini. Asimismo, posee una vibración muy especial que nos puede ayudar a salir en el astral con conciencia. Tal símbolo es enseñado por la Orden Secreta del Tibet, cuya vinculación con la Orden de Melchisedec ya ha sido señalada. El V.M. Samael Aun Weor habla de este símbolo en varias partes de su obra. Nosotros transcribimos la siguiente, con el fin de hacernos una idea:

Los dos testigos enroscados en la médula espinal forman el Santo Ocho. (…) El número del logos es 888. Si multiplicamos al ocho por tres, tenemos las veinticuatro vocales de la Gran Lira Zodiacal resonando en todos aquellos que encarnaron al Cristo Cósmico. El caduceo de Mercurio tiene la forma de un Ocho. Ese caduceo es el signo del infinito. Ese caduceo es la espina dorsal con los dos cordones simpáticos Idá y Pingalá. Las ocho etapas del óctuple sendero están en la médula espinal. 

Volvemos de nuevo a aquella conclusión según la cual la Sabiduría de Cristo es la Sabiduría de Melchisedec. 

Melchisedec y el Grial

Es particularmente interesante recordar en este momento, las investigaciones realizadas en I Convención Nacional de nuestra institución en España sobre los orígenes de Cristianismo. En la conferencia titulada "La elección divina" leemos lo siguiente:

Si se estudia con detenimiento la Biblia, algo que queda claramente reflejado es que la formación de la comunidad israelita no fue un mero producto de la historia, ni fruto del azar. En algunos pasajes del Éxodo o en el libro de los Números, queda constancia que la formación del pueblo de Israel debe su existencia a la intervención Divina, que quiso escogerle para que fuera el soporte de las promesas de su Salvación. Dios fue preparando, a través de los tiempos previos antes de Abraham, la Elección de su Pueblo, así queda reflejado en los once primeros capítulos del Génesis. Este evento corresponde a la prehistoria de la Elección.

A raíz de la “Caída del Hombre” por el Pecado Original, Dios se reservó, de generación en generación, a una serie de hombres justos como Enós, Henoc, Noé, etc. Pero hasta aquí no se puede hablar de Elección propiamente dicha, sino de tratamientos privilegiados, de preferencias Divinas. 

Existieron dos momentos cumbres en la Elección. El primero se sitúa en la época patriarcal, tomando como comienzo el “llamado de Abraham”…

La historia de nuestro pueblo gnóstico es la historia de un pueblo extranjero. Son gnósticos aquellos cuya mónada interna aún tiene la fuerza para regenerarse. Esta gracia, sin embargo, sólo pertenece a la estirpe que desciende del Israel bíblico, y que el tiempo repartió por todo el mundo. Esta gracia es obra de Dios, porque su pueblo es obra de Dios. El drama de la caída y la historia de Israel son dos grandes símbolos que nos hacen aflorar arcaicos sentimientos desde nuestro corazón anhelante. Por eso, el encuentro entre Melchisedec y Abraham nos invita al recogimiento. Éste gran episodio de la historia del Pueblo de Dios constituyó su principio. Pasado el gran cataclismo que hizo sucumbir la degenerada Atlántida, Abraham significa la renovación de la promesa de Dios de salvar a su pueblo. Y este hecho coincide con el encuentro del Rey de Mundo y el Gran Patriarca. 

Efectivamente, sólo tras ese encuentro, Jehová explícita su promesa de salvación a Abrahám. En tal reunión, Melchisedec y éste debieron hablar de muchas cosas futuras, y se perfilaron los planes de la Salvación y de la Gnosis en la Tierra. No sólo celebraron la Sacratísima Eucaristía Gnóstica, oficiada nada menos que por el Sacerdote del Dios Altísimo, y usando como objeto litúrgico el Santo Cáliz, sino que también Abrahám recibió el Santo Grial hasta entonces guardado por el Rey del Mundo, y recibió instrucciones sobre el mismo. Esto nos hace inferir que aquel encuentro entre Melchisedec y Abraham no fue algo casual, sino que fijó las bases de la Salvación y planificó los preparativos para la llegada del Mesías el Cristo. El Santo Grial es la más sagrada de las reliquias de este planeta, y procede de los Mundos Superiores. El Santo Grial fue traído aquí porque éste significa el Arcano. La sabiduría del Grial es la Sabiduría del Arcano. La sabiduría del Arcano es la sabiduría de Melchisedec. La sabiduría de Melchisedec es la sabiduría de Cristo. La historia del Santo Grial es la historia de la Gnosis, y allí donde el Santo Grial estuvo, la Gnosis estuvo. Es más, Melchisedec, como Sacerdote del Dios Altísimo, fue el verdadero fundador de la Ciudad de Dios: Jerusalén. Él fue quien comenzó a realizar en aquella región las primeras fundaciones, con vistas a lo dispuesto por Dios mismo para la Gran representación del Drama Cósmico Crístico. Melchisedec siempre ha seguido instrucciones de Dios y todo ha estado preparado para la salvación de su pueblo, formado por los gnósticos de todo el mundo:

El Gran Cáliz fue poseído por el Patriarca Abraham; Melchisedec, el genio planetario de nuestro mundo, lo transportó con infinito amor desde el país de Semiramis hasta la tierra de Chanaam, cuando inició algunas fundaciones en el lugar en que más tarde estuviera Jerusalén, la ciudad querida de los profetas, y lo utilizó sabiamente cuando celebró el sacrificio del pan y del vino de la Transubstanciación en presencia de Abraham, dejándoselo luego a este Maestro. También estuvo este Vaso Santo en el Arca de Noé.

Se nos ha dicho que esta Copa Venerada fue llevada también a la tierra sagrada de los faraones, al país asoleado de Khem, y que Moisés, el jefe de los primeros judíos, el Gran Hierofante, la poseyó.

Antiquísimas tradiciones milenarias, que se pierden en la noche aterradora de todas las edades, dicen que este Vaso Mágico estaba hecho de una materia singular, compacta como la de una campana, y no parecía haber sido trabajada como los metales, más bien parecía producto de una especie de vegetación.

El Santo Grial es el cáliz milagroso de la suprema bebida, el vaso donde está contenido el maná que alimentaba a los israelitas en el desierto, el yoni, el útero del eterno femenino.

La Pistis Sophía nos revela algo más:

Se ha dicho que Melchisedec y su gente, Abraham y la suya, celebraron en aquella ocasión la Santa Unción Gnóstica con el partimento del Pan y del Vino.

Fue entonces cuando Melchisedec entregó a Abraham el Santo Grial.
Dicho Cáliz fue, mucho más tarde en el tiempo, llevada por la Reina de Saba a Salomón Rey.

La Reina de Saba sometió a Salomón a muchas pruebas antes de hacerle entrega de tan Divina Joya.

El Gran Kabir Jesús celebró la Última Cena con el Cáliz Sagrado…

Vemos así la gran importancia que tiene Melchisedec para la Gnosis. Él es la prueba más evidente de esas palabras de Ireneo cuando, en su Contra los herejes, escribe que Dios nunca deja de estar presente en la raza de los hombres.

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One response to “Melchisedec, el Rey del Mundo

  • rerum novarum

    totalmente interesante conocer un poco en medio de esta ignorancia tan abrumadora, acerca de este cosmocrator de inmenso amor y sabiduria, que rige, desde su templo corazón el destino de todo cuanto puebla este planeta que solo es la viva expresion de su corazon que palpita en cada uno de nosotros. paz inverencial hermanos

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