El Despertar de la Conciencia

 

El Sueño de la Conciencia

Es muy raro hallar en la vida, alguna persona auto-consciente y despierta. Las gentes sueñan cuando el cuerpo duerme y sueñan cuando el cuerpo está en estado de vigilia. Las gentes manejan carros soñando, trabajan soñando, viven a todas horas soñando.

Es muy natural que a alguien se le olvide el paraguas, o que en el carro deje abandonado algún libro o cartera. Todo eso sucede porque tenemos la Conciencia dormida y soñamos…

Es muy difícil que las gentes acepten que están dormidas; todo el mundo se cree despierto. Si alguien aceptase que tiene su Conciencia dormida, es claro que desde es mismo momento comenzaría a despertar.

 Los pasajeros de cualquier servicio de transporte urbano suelen a veces pasarse de calle (estaban dormidos), y cuando vinieron a darse cuenta de que se pasaron de calle, les toca regresar a pié unas cuantas cuadras.

Rara vez en la vida del ser humano está realmente despierto, y cuando lo ha estado siquiera por un momento, como en los casos de infinito terror, se ve por un instante a sí mismo en forma íntegra (esos momentos son inolvidables).

El hombre que regresa a su casa, después de haber recorrido toda la ciudad, es muy difícil que recuerde, en forma minuciosa, todos sus pensamientos, ideas, incidentes, cosas, etc. Al tratar de recordar, hallará grandes ?lagunas? en su memoria que corresponden, precisamente, a los estados de sueño más profundos.

Los Cuatro Estados de Conciencia

Existen cuatro estados de conciencia posibles para el hombre: el sueño, la vigilia, la auto-conciencia y la conciencia objetiva.

Imaginad por un momento, querido lector, una casa con cuatro pisos, el pobre animal intelectual equivocadamente llamado hombre, vive normalmente en los dos pisos de abajo, pero jamás en la vida usa los dos pisos superiores.

El animal intelectual divide su vida dolorosa y miserable entre el sueño común y corriente y el mal llamado estado de vigilia, que es, por desgracia, otra forma de sueño.

Mientras el cuerpo físico duerme en la cama, el ego envuelto en sus cuerpos lunares anda con la conciencia dormida corno un sonámbulo moviéndose libremente por la región molecular.

E1 ego en la región molecular proyecta sus sueños y vive en ellos; no existe lógica alguna en sus sueños, continuidad, causas, efectos, todas las funciones psíquicas trabajan sin dirección alguna y aparecen y desaparecen imágenes subjetivas, escenas incoherentes, vagas, imprecisas, etc.

Cuando el ego envuelto en sus cuerpos lunares regresa al cuerpo físico, viene entonces el segundo estado de conciencia, llamado estado de vigilia, que en el fondo no es otra cosa sino otra forma de sueño.

Al regresar el ego a su cuerpo físico, los sueños continúan en el interior, el llamado estado de vigilia es realmente el soñar despierto.

Al salir el sol, las estrellas se ocultan, pero no dejan de existir; así son los sueños en el estado de vigilia, ellos continúan secretamente, no dejan de existir.

Esto significa que el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, sólo vive en el mundo de los sueños; con justa razón dijo el poeta que la vida es sueño.

El animal racional maneja carros soñando, trabaja en la oficina, en la fábrica, en el campo, etc., soñando, se enamora en sueños, se casa en sueños; rara, muy rara vez en la vida, está despierto, vive en un mundo de sueños y cree firmemente que está despierto.

Ante todo, es necesario comprender que se está dormido, sólo cuando alguien se da cuenta cabal de que está dormido, entra realmente en el camino del despertar.

Quien llega a despertar, se hace entonces auto-consciente adquiere conciencia de sí mismo.

El error más grave de muchos pseudo-esoteristas y pseudo-ocultistas ignorantes, es el de presumir de auto-conscientes, creer además que todo el mundo está despierto, que todas las gentes poseen auto-conciencia.

Si todas las gentes tuvieran la conciencia despierta, la tierra sería un paraíso, no habría guerras, no existiría lo mío ni lo tuyo, todo sería de todos, viviríamos en una edad de oro. Cuando uno despierta conciencia, cuando se hace auto-consciente, cuando adquiere conciencia de sí mismo, entonces es cuando realmente viene a conocer la verdad sobre sí mismo.

Antes de alcanzar el tercer estado de conciencia, (la auto-conciencia), uno realmente no se conoce a sí mismo, aún cuando crea que él mismo se conoce. Es indispensable adquirir el tercer estado de conciencia, subir al tercer piso de la casa, antes de tener derecho a pasar al cuarto piso.

El cuarto estado de conciencia, el cuarto piso de la casa, es realmente formidable. Sólo quien llega a la conciencia objetiva, al cuarto estado, puede estudiar las cosas en sí mismas, el mundo tal cual es.

Quien llega al cuarto piso de la casa, es fuera de toda duda un iluminado, conoce por experiencia directa los misterios de la vida y de la muerte, posee la sabiduría, su sentido espacial está plenamente desarrollado.

Durante el sueño profundo podernos tener destellos del estado de vigilia, durante el estado de vigilia podemos tener destellos de auto-conciencia, durante el estado de auto-conciencia podernos tener destellos de conciencia objetiva.

Ser auto-conscientes es algo muy difícil, pero se puede llegar a ese estado aprendiendo a vivir alertas y vigilantes de momento en momento.

Si  queremos llegar a la auto-conciencia, necesitamos conocernos a sí mismos en forma íntegra.

Samael Aun Weor

Factores que conducen al Sueño

La identificacióny la fascinación conducen al sueño de la conciencia. ejemplo: vais muy tranquilos por la calle, os encontráis de pronto con una manifestación pública, vociferan las multitudes, hablan los líderes del pueblo, ondean al aire las banderas, las gentes parecen como locas, todos hablan, todos gritan.

Aquella manifestación pública está muy interesante, ya vosotros os olvidasteis de todo lo que teníais que hacer, os identificáis con las multitudes, las palabras de los oradores os convencen.

Tan interesante está la manifestación pública que ya os habéis olvidado de sí mismos os habéis identificado con aquella manifestación callejera, que ya no pensáis en otra cosa, estáis fascinados, ahora estáis fascinados, ahora caéis en el sueño de la conciencia, mezclados con las multitudes que gritan, vosotros también gritáis y hasta lanzáis piedras e insultos, estáis soñando a lo lindo, ya no sabéis quién sois, se os ha olvidado todo.

Vamos ahora a poneros otro ejemplo más sencillo, estáis en la sala de vuestra casa sentados ante la pantalla de televisión, aparecen escenas de vaqueros, hay balaceras, dramas de enamorados, etc., etc.

La película resulta muy interesante, ha llamado totalmente vuestra atención, ya os habéis olvidado tanto de sí mismo que hasta gritáis entusiasmados, estáis identificados con los vaqueros, con los balazos, con la pareja de enamorados.

La fascinación es ahora terrible, ya ni remotamente os acordáis de sí mismos, habéis entrado en un sueño muy profundo en esos momentos sólo queréis ver el triunfo del héroe de la película, os alegráis con él, os preocupa la suerte que pueda correr.

Técnicas para el Despertar de la Conciencia

Voy, pues, a explicarles a ustedes una técnica, pero quiero que pongan mucha atención… Es necesario dividir la atención en tres partes: primera,sujeto; segunda,objetou objetos (hablando en forma pluralizada) y tercera,lugar.

Primera,sujeto: no olvidarse de sí mismo. Cuando uno se olvida de sí mismo, comete en la vida muy graves errores. Por ejemplo, si nos olvidamos de sí mismos ante una copa de vino, ¿qué sucedería? Que no solamente nos tomamos la copa, sino que podemos tomarnos muchas más y emborracharnos; de manera, pues, que sería grave olvidarse uno de sí mismo ante una copa de vino… Si nos olvidamos de sí mismos ante una persona del sexo opuesto, ¿que sucedería? Podríamos llegar a la fornicación, ¿verdad?, o al adulterio. De manera, pues, que no debemos olvidarnos de sí mismos jamás.

Si nos olvidamos de sí mismos, por ejemplo ante un insultador, seguro que terminamos también insultando, hasta dándonos golpes con el insultador. Es pues indispensable no olvidarse uno jamás de sí mismo; más es muy fácil olvidarse uno de sí mismo. Ouspensky, por ejemplo, se propuso una noche andar despierto por las calles de San Petesburgo (digo "andar despierto" para diferenciar esto del andar dormido, que es lo que hacen todas las gentes comunes y corrientes). Anduvo y anduvo aquel hombre, auto-vigilándose, auto-observándose, controlando la mente y los sentidos. Ese hombre caminó por todas partes; de pronto, quiso prepara sus cigarros (él fumaba). Vió una cigarrillería y entró, para hacer preparar, no uno cigarros simplemente, sino unos tabacos. Cuando salió de allí, fumando, ya no se acordó del ejercicio que estaba practicando. Anduvo por muchas calles de San Petesburgo, hasta que llegó a su recámara. Al entrar en su recámara, se acordó otra vez de sí mismo; entonces con dolor se dió cuenta que se le había olvidado el ejercicio y que su Conciencia se había dormido al entrar en la cigarrillería. Después de eso, anduvo por muchas partes, como un  verdadero sonámbulo, entró en sueño…

Vean ustedes cuán difícil es no olvidarse uno de sí mismo. Pero al decir "no olvidarse de sí mismo", quiero referirme a estar uno vigilando las "entrillas", o sea, los sentidos y la mente, porque si uno no controla los sentidos y la mente, uno cae en el sueño de la Conciencia. Debe uno auto-observar sus sentimientos, sus impulsos internos y externos, sus instintos, sus hábitos, etc., etc., etc.

El segundo aspecto o la segunda fase del despertar de la Conciencia, es elobjetou objetos. Si uno ve, por ejemplo, un hermoso objeto: un traje, o un anillo, un perfume, lo que sea; si lo ve uno en un "aparador" (o como dicen ustedes por allá, en una "vitrina") y si uno se "encanta" con aquel objeto que está viendo allí, lo primero que sucede es que uno cae en la inconsciencia. ¿Por qué? Porque se olvidó de sí mismo. Al ver el objeto, hay varios procesos: primero, identificación (se olvida uno de sí mismo y se identifica con el objeto. Dice: "¡Qué hermoso, qué bello, que bonito es esto; si yo tuviera dinero, me lo compraría!", etc.) Después viene la fascinación (queda uno fascinado con el objeto. Si es un bonito traje, dice uno: "¡que bueno; el día que tenga dinero me lo compro!; este color está muy bonito", etc., etc. Y la mujer diría así: "Este vestido está muy bello, yo me lo compraría"). Bueno, total que vendría la fascinación con aquél objeto, con aquella prenda de vestir y luego se encontraría en el sueño de la Conciencia

Lugar. Uno tiene que mirar todo lugar en forma detenida, aún el lugar conocido: la sala de la casa, la recámara; mirarla todos los días como algo nuevo, aprender a verla en forma diferente, distinta. Donde quiera que uno llegue, lo primero que debe decirse es: "Bueno, ¿por qué estoy yo aquí, que tengo yo que ver en este lugar? Eso es indispensable, si se quiere despertar Conciencia.

Bien, de manera que entonces les aclaro este ejercicio, pues, de la división de la atención en tres partes:sujeto, objeto y lugar, que se practica o se debe practicar de segundo en segundo, de instante en instante, de momento en momento, hasta que se vuelva un hábito, hasta que se convierta en instinto; después trabajará en uno, dijéramos, instintivamente, pero al principio y durante largo tiempo es necesario que esto se practique con rigurosa disciplina esotérica. Sucederá entonces que tal ejercicio, practicado en el estado de vigilia, se grabará tanto en el subconsciente que trabajará después automáticamente, durante las horas del sueño.

Íntima Recordación de Si Mismo

Aun cuando parezca increíble, cuando el estudiante se observa a sí mismo no se recuerda a sí mismo.

Los aspirantes, fuera de toda duda, realmente no se sienten a sí mismos, no son conscientes de sí mismos.

Parece algo inverosímil que cuando el aspirante gnóstico auto-observa su forma de reír, hablar, caminar, etc., se olvida de sí mismo, esto es increíble, pero cierto.

Sin embargo, es indispensable tratar de recordarse a sí mismo, mientras se auto-observa, esto es fundamental para lograr el despertar de la conciencia.

Auto-observarse, auto-conocerse, sin olvidarse de sí mismo, es terriblemente difícil, pero espantosamente urgente para lograr el despertar de la conciencia.

Esto que estamos diciendo parece una tontería, las gentes ignoran que están dormidas, ignoran que no se recuerdan a sí mismas, ni aunque se miren en un espejo de cuerpo entero, ni aun cuando se observen en detalle minuciosamente.

Este olvido de sí mismo, esto de no recordarse a sí mismo, es realmente la causa causorum de toda la ignorancia humana.

Cuando un hombre cualquiera llega a comprender profundamente que no puede recordarse a sí mismo, que no es consciente de sí mismo, está muy cerca del despertar de la conciencia.

Estamos hablando algo que hay que reflexionar profundamente, esto que aquí estamos diciendo es muy importante y no se puede comprender si se lee mecánicamente.

Nuestros lectores deben reflexionar. La gente no es capaz de sentir su propio yo mientras se auto-observa, de hacerlo pasar de un centro a otro, etc.

Observar la propia forma de hablar, reír, caminar, etc., sin olvidarse de sí mismo, sintiendo ese yo adentro, es muy difícil, y sin embargo básico, fundamental, para lograr el despertar de la conciencia.

El gran Maestro Ouspenski dijo: "La primera impresión que me produjo el esfuerzo por ser consciente de mi Ser, por ser consciente de mí mismo como yo, de decirme a mí mismo: Yo estoy caminando, yo estoy haciendo, y de tratar de mantener vivo este yo, de sentirlo dentro de mí, fue lo siguiente: El pensamiento quedaba como dormido, cuando yo asía al yo, no podía pensar ni hablar; hasta disminuía la intensidad de las sensaciones; además, uno podía mantenerse en semejante estado sólo por un tiempo muy breve ".

Es necesario disolver el yo pluralizado, volverlo ceniza, pero tenemos que conocerlo; estudiarlo en los cuarenta y nueve departamentos subconscientes, simbolizados entre los gnósticos por los cuarenta y nueve demonios de Jaldabaoth.

Si un doctor va a extirpar un tumor canceroso, necesita primero conocerlo, si un hombre quiere disolver el yo, necesita estudiarlo, hacerse consciente de él, conocerlo en los cuarenta y nueve departamentos subconscientes.

Durante la íntima recordación de sí mismo, en ese tremendo super-esfuerzo por ser consciente de su propio yo, es claro que la atención se divide, y aquí volvemos nuevamente a aquello de la división de la atención. Una parte de la atención se dirige, como es apenas lógico, hacia el esfuerzo, la otra hacia el ego o yo pluralizado.

La íntima recordación de sí mismo es algo más que analizarse a sí mismo, es un estado nuevo, que sólo se conoce a través de la experiencia directa.

Todo ser humano ha tenido alguna vez esos momentos, estados de íntima recordación de sí mismo; tal vez en un instante de infinito terror, tal vez en la niñez o en algún viaje, cuando exclamamos: ¿Y qué hago yo por aquí? ¿Por qué estoy yo aquí?

La auto-observación de sí mismo, acompañada en forma simultánea con la íntima recordación de su propio yo, es terriblemente difícil y sin embargo indispensable para auto-conocerse de verdad.

E1 yo pluralizado resulta siempre haciendo lo contrario durante la meditación, él goza fornicando cuando tratamos de comprender la lujuria; él truena y relampaguea en cualquiera de los cuarenta y nueve departamentos subconscientes de Jaldabaoth, cuando tratamos de comprender la ira; él codicia no ser codicioso cuando queremos reducir a polvo la codicia.

Intima recordación de sí mismo es darse cuenta cabal de todos esos procesos subconscientes del mí mismo, del ego, del yo pluralizado.

Auto-observar nuestra forma de pensar, hablar, reír, caminar, comer, sentir, etc., sin olvidarse de sí mismo, de los íntimos procesos del ego, de lo que está ocurriendo allá dentro, en los cuarenta y nueve departamentos subconscientes de Jaldabaoth, resulta de verdad espantosamente difícil y sin embargo fundamental para el despertar de la conciencia.

La auto-observación, la íntima recordación de sí mismo, inicia el desarrollo del sentido espacial, que llega a su plena madurez con el despertar de la conciencia.

Los chakras mencionados por mister Leadbeater y muchos otros autores son, con relación al sentido espacial, lo que las flores con relación al árbol que les da vida.

Lo fundamental es el árbol. El sentido espacial es el funcionalismo normal de la conciencia despierta.

Todo hombre despierto de verdad puede ver, oír, tocar, oler y palpar todo lo que ocurre en los cuarenta y nueve departamentos subconscientes de Jaldabaoth.

Todo hombre despierto de verdad puede verificar por sí mismo, a través de la experiencia directa, los sueños de las gentes, puede ver esos sueños en las personas que andan por las calles, en los que trabajan en fábricas, en los que gobiernan, en toda criatura.

Todo hombre despierto de verdad puede ver, oír, oler, tocar y palpar todas las cosas de los mundos superiores.

Quien quiera experimentar la realidad de todo lo que sucede en las dimensiones superiores del espacio, debe despertar conciencia, aquí y ahora.

Samael Aun Weor
El Collar del Buddha
 

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