El misticismo oculto de Isaac Newton

 

Un
estudio revela que el padre de la física moderna estaba obsesionado con fijar
la fecha del Apocalipsis

NICOLAS
CASSESE. Especial para EL MUNDO

LONDRES.- El hombre que pasó a la Historia como uno de los padres de la ciencia
moderna era en realidad un fanático religioso que estaba obsesionado con la
idea del fin del mundo y llegó incluso a ponerle fecha: 2060.

Isaac
Newton fue el impulsor de las matemáticas modernas y avanzó como nadie antes
que él en la explicación racional del movimiento de los planetas, la ley de la
gravedad y la composición de la luz, entre otras decenas de aportes a las
ciencias naturales. Sin embargo, al mismo tiempo, el científico inglés pasó
miles de horas encerrado en su estudio de Cambridge leyendo la Biblia y
realizando experimentos de alquimia en intentos desesperados por descifrar así
«el secreto del universo».

Esta
aparente contradicción entre el científico racional y el místico religioso es
la que exploró el pasado sábado la BBC en un programa titulado Newton: El
oscuro hereje. El documental basa gran parte de sus conclusiones en manuscritos
de Newton que dormían olvidados en la Biblioteca Nacional Judía de Jerusalén.

El
investigador canadiense Stephen Snobelen fue el encargado de descifrar su
significado y señalar su importancia. Los manuscritos son miles de páginas
dedicadas por el científico a interpretar y decodificar la Biblia buscando las
leyes divinas del Universo.Newton predice en estos documentos que la segunda
venida de Cristo y el fin del mundo estarían anunciadas por terribles plagas y
guerras en castigo a la corrupción de las religiones por las que se regían sus
contemporáneos.

Los
manuscritos estuvieron guardados en un cajón durante 250 años hasta que un
coleccionista excéntrico, Abraham Yahuda, los compró en un remate a finales de
la década de 1930. Luego desembarcaron en la biblioteca de Jerusalén y ahora se
han podido consultar 30 años más tarde.

La
ocultación del lado menos racional de Newton fue una estrategia de su círculo
íntimo, en un intento por preservar su legado de científico.

Tras su
muerte en 1727, su biógrafo y su asistente escondieron los escritos religiosos
del científico y prohibieron su publicación.De esta manera se difundió un
imagen de Newton más acorde a la racionalidad imperante en la ciencia moderna.
Sin embargo, el documental prueba que lo que verdaderamente impulsaba a Newton
en sus investigaciones era el afán por descubrir las leyes secretas de Dios.

El
científico estaba convencido de que él era un elegido y que debía dedicar todas
las horas de su vida a esta tarea. Y así lo hizo desde que llegó a la
Universidad de Cambridge, en 1661.

Se vivían
tiempos agitados en Inglaterra y guerras civiles, plagas y el gran incendio de
Londres servían de caldo de cultivo para los pensamientos apocalípticos. Newton
fue desarrollando el suyo por medio de oscuros experimentos alquimistas y
largas horas dedicadas a la interpretación de la Biblia.

En
privado, el científico llegó a renegar de la iglesias anglicana y católica, a
las que consideraba culpables de pervertir el mensaje divino. Sin embargo,
Newton se cuidó muy bien de ventilar sus convicciones religiosas: la herejía se
pagaba en esos años con la hoguera.

«Lo que
se ha estado descubriendo en los últimos años es que Isaac Newton era un
pensador apocalíptico», explicó Malcom Neaum, productor del documental. «Dedicó
alrededor de 50 años y 4.500 páginas intentando predecir la fecha del fin del
mundo. Pero hasta ahora no se sabía si había escrito un número final», agregó.

Aunque el
pensamiento apocalíptico de Newton sorprende hoy por su estrecha asociación con
la ciencia moderna, los límites entre el saber científico y el pensamiento
religioso o místico eran mucho más elásticos en aquellos años.

Algunos
historiadores de la ciencia argumentan que la racionalidad científica no surgió
en contraposición al pensamiento religioso de la Edad Media, sino justamente en
un intento por descifrar los mensajes divinos. En su reciente libro Auge desde
la decadencia: El pensamiento apocalíptico y el origen de las ciencias
naturales en la Edad Media, el historiador alemán Johannes mantiene que la
creencia medieval en la llegada del fin del mundo fue un factor decisivo en el
desarrollo de la metodología científica.

Si Newton
y otros pioneros de la ciencia moderna se concentraban en entender la
trayectoria de los planetas, era porque consideraban que allí residían los
secretos de Dios.

 

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