La escalera

 

Para los egipcios, la
escalera en sí era un símbolo de buena suerte. Fue una escalera la que permitió
al dios  Osiris escapar del cautiverio al
que le tenía sometido el espíritu de la Oscuridad.

 

Las escaleras siempre
representan el símbolo del ascenso o del descenso y ellos lo demostraban
visiblemente en la construcción de las pirámides, (especialmente en las
escalonadas).

           

También era uno de
los signos pictóricos favoritos para ilustrar el ascenso de los dioses, y
colocaban en las tumbas de los reyes egipcios escaleras para ayudarles a trepar
hacia el cielo.

           

Este símbolo también
aparece en otras culturas (como la Escalera de Jacob, en la Biblia; túmulos
escalonados, en el mundo griego, etc.) y siempre está relacionada con conceptos
de ascensión y resurrección, es decir, como un instrumento para subir a los
cielos, como una forma de ir de un lugar a otro, de un estado al superior, del
mundo de los muertos al de los vivos.

Además simbolizó la
colina primordial, montículo emergido de las aguas originales gracias a la
acción del dios Sol, lugar donde surgió la creación, donde emergió la vida. Por
esta colina el difunto podía alcanzar su meta: el cielo.

 

La masonería adoptó a
su vez el símbolo de la escalera de caracol como el ascenso al mundo de la luz
masónica.

Las gradas de la
escalera de caracol comienzan en el pórtico del Templo (personificación del
mundo purificado) y, desde el momento en que el Aprendiz lo cruza, ha dado
principio a su vida Masónica, al mismo tiempo que termina su juventud dando
comienzo a su edad viril.

 

Luego que el
candidato penetra el dintel del pórtico (traspasando las columnas de la Fuerza
y la Estabilidad) comienza a ascender, escalón por escalón, su camino hacia la
cima.

Allí le esperan los
tesoros del conocimiento, una vez vencida la escarpada y penosa pendiente por
medio de un mejoramiento personal que le permita el cambio de una vida inferior
a otra superior.

Para el ocultismo es
el símbolo de la elevación o el descenso. Expresa el cambio de un mundo a otro.
Los siete mundos materiales están expresados en una escalera de siete peldaños.

 

Los espiritas dividen
a los espíritus en siete grados que a su vez se subdividen en nueve clases y
así forman la escala espiritista.

 

En Psicología, la
escalera representa la vida y sus escalones son las distintas edades en los que
se producen los avances .

           

Los descansos suelen
corresponder a los momentos en que ocurre algo que frena el desarrollo, quizás
un trauma o momentos de reflexión, dependiendo esto de la forma en que se
produce la detención.

 

En los test
psicològicos donde se utiliza este símbolo, se le pide a la persona que suba
por ella contando los escalones (mientras se van detectando distintas etapas de
su vida mediante las detenciones)  hasta
llegar al final donde se encuentra una puerta que deben abrir. Esta última
etapa es donde proyectan sus expectativas o temores hacia lo que ubican detrás
de la misma.

 

De una manera o de
otra, a través de las distintas culturas, la escalera siempre fue
representativa de los deseos del ser humano de ver más allá, de ascender, ya
sea espiritualmente o físicamente a otro nivel, aunque a veces, también para
retroceder o descender a las profundidades externas o internas.

Tenemos que
anhelar un cambio verdadero, salir de esta rutina aburridora, de esta vida
meramente mecanicista, cansona…

Lo que
primero debemos comprender con entera claridad es que cada uno de nosotros, ya
sea burgués o proletario, acomodado o de la clase media, rico o miserable, se
encuentra realmente en tal o cual “Nivel de Ser”…

El “Nivel de
Ser” del borracho es diferente al del abstemio, y el de la prostituta muy
distinto al de la doncella. Esto que estamos diciendo es irrefutable, irrebatible…

Al llegar a
esta parte de nuestro capítulo, nada perdemos con imaginamos una escalera que
se extiende de abajo hacia arriba, verticalmente, y con muchísimos escalones…

Incuestionablemente,
en algún escalón de estos nos encontramos nosotros; escalones abajo habrá
gentes peores que nosotros; escalones arriba se encontrarán personas mejores
que nosotros…

En esta
Vertical extraordinaria, en esta escalera maravillosa, es claro que podemos
encontrar todos los Niveles de Ser… Cada persona es diferente y esto nadie
puede refutarlo…

Indubitablemente,
no estamos ahora hablando de caras feas o bonitas, ni tampoco se trata de
cuestión de edades. Hay gentes jóvenes y viejas, ancianos que ya están para
morir y niños recién nacidos…

La cuestión
del tiempo y de los años; eso de nacer, crecer, desarrollarse, casarse,
reproducirse, envejecerse y morir, es exclusivo de la Horizontal…

En la
"escalera maravillosa", en la Vertical, el concepto tiempo no cabe.
En los escalones de tal escala solo podemos encontrar Niveles de Ser…

La esperanza
mecánica de la gente no sirve para nada; creen que con el tiempo las cosas
serán mejores. Así pensaban nuestros abuelos y bisabuelos; los hechos,
precisamente, han venido a demostrar lo contrario…

El
"Nivel de Ser" es lo que cuenta, y esto es Vertical; nos hallamos en
un escalón, pero podemos subir a otro escalón…

La
"escalera maravillosa" de la que estamos hablando, y que se refiere a
los distintos "Niveles de Ser", ciertamente, nada tiene que ver con
el tiempo lineal…

Un
"Nivel de Ser" más alto está inmediatamente por encima de nosotros de
instante en instante…

No está en
ningún remoto futuro horizontal, sino aquí y ahora; dentro de nosotros mismos,
en la Vertical…

Es
ostensible, y cualquiera lo puede comprender, que las dos líneas –Horizontal y
Vertical– se encuentran de momento en momento en nuestro interior psicológico y
forman cruz…

La
personalidad se desarrolla y desenvuelve en la línea Horizontal de la vida.
Nace y muere dentro de su tiempo lineal; es perecedera. No existe ningún mañana
para la personalidad del muerto; no es el Ser…

Los Niveles
de Ser, el Ser mismo, no son del tiempo, nada tienen que ver con la línea
Horizontal; se encuentran dentro de nosotros mismos, ahora, en la Vertical…

Resultaría
manifiestamente absurdo buscar a nuestro propio Ser fuera de nosotros mismos…

No está de
más sentar como corolario lo siguiente: Títulos, grados, ascensos, etc., en el
mundo físico exterior, en modo alguno originarían exaltación auténtica, revaluación
del Ser, paso a un escalón superior en los "Niveles de Ser"…

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