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Lo que somos y lo que debemos ser

 

                                    

             Antes que todo, debemos comprender la necesidad de entendernos recíprocamente; entre todos vamos a inquirir, vamos a buscar, a indagar, con el propósito de saber, realmente, cuál es el objeto mismo de la existencia.

            Es indispensable saber de donde venimos, para dónde vamos, por qué estamos aquí y para qué. Vivir por vivir, comer para existir, tra­bajar para comer, no puede ser en verdad el único objeto de la vida. Indubitablemente, tenemos que resolver el enigma de nuestra exis­tencia, tenemos que entender el sentido de la vida.

            Nuestro Movimiento Gnóstico tiene cinco millones de personas, se halla establecido en todo el Hemisferio Occidental y pronto estaremos conquistando la Europa, el Medio Oriente y la totalidad del Continente Asiático. Hemos formado una corriente esoterica cristica que no tiene sino un sólo motivo: la autorrealización íntima del Ser y eso es todo.

            Así que, ha llegado la hora de saber quiénes somos. El cuerpo físico no es todo; ver el or­ganismo humano de cualquier persona, no es haber conocido en verdad al Ser. El organis­mo está compuesto de órganos, éstos de células, las células por moléculas y las moléculas por átomos. Si fraccionamos cualquier átomo, li­beraremos energía. En última síntesis, el orga­nismo humano esta compuesto por distintos tipos y subtipos de energía.

            Einstein dijo: "Energía es igual a masa, multiplicada por la velocidad de la luz al cua­drado". También afirmó: "La masa se transforma en energía, la energía se transforma en masa". En síntesis diríamos que la vida toda es energía determinada por antiguas ondula­ciones vibratorias, determinadora de nuevas frecuencias oscilatorias.

            Los científicos podrán conocer la mecánica de la célula viva, pero nada saben del fondo vital. En nombre de la verdad diremos que ellos han fabricado poderosos cohetes que viajan a la Luna, enormes barcos, bombas atómi­cas, etc., pero hasta ahora no han elaborado un germen vegetal, capaz o con posibilidades de germinar.

            Jugarán con la inseminación artificial, podrán realizar muchos experimentos con zoos­permos y óvulos, podrían hasta lograr "hijos de incubadora" o "de cubetas", es incuestionable que cualquier zoospermo, unido con un óvulo, podría originar en circunstancias favorables, la célula germinal y ésta tendría posibi­lidades de desarrollo. Así pues, que puedan nacer "hijos de laboratorio", es algo que no lo ponemos nosotros en tela de juicio, mas eso no es, en modo alguno, haber resuelto el problema de la vida y de la muerte.

            Si ponernos las sustancias químicas de un zoospermo y de un óvulo sobre la mesa del laboratorio para ser estudiada, estoy seguro que los científicos podrían perfectamente ela­borar un zoospermo masculino y un óvulo femenino; estoy seguro que podrían hacerlo muy igual al natural, pero lo que también es­toy absolutamente seguro es de que jamás, de tales gametos artificiosos, podría lograrse la creación de un nuevo organismo humano.

            Don Alfonso Herrera, el sabio mexicano, una de las lumbreras más grandes que hemos tenido en nuestro país, México, logró crear la célula artificial, él fue el autor de la "Teoría de la Plasmogenia", creó una célula, muy similar a la célula natural, mas esa célula jamás tuvo vida, fue una célula muerta.

            Así que, los hombres de ciencia juegan con la mecánica de los fenómenos, con lo que la naturaleza ha creado, mas no son capaces de crear una simple semilla vegetal, susceptible de germinar y sin embargo se pronuncian contra eso que es lo real, contra lo divinal, contra el divino Arquitecto del Uni­verso.

            Fácil es pronunciarse contra el Logos, muy fácil es negar al divino arquitecto, pero demostrar tal aseveración, tal alega­ción, cuan difícil es, porque hasta ahora no ha aparecido sobre la faz de la Tierra un solo científico capaz de hacer el germen de la más insignificante hierba, un germen artificial y que ese germen, germine de verdad. Podrán hacerlo aparentemente muy exacto, pero no germina, está muerto. Podrán los científicos descomponer amibas o amebas y lograr tam­bién unión de organismos protoplasmáticos con otros protoplasmáticos, etc., etc., etc., pero jamás crearán vida, jugarán siempre con lo que ya está hecho.

            Se hacen injertos vegetales, con los cuales se altera fundamentalmente la flor. Los frutos de tales injertos no tienen los mismo valores ener­géticos de los frutos realmente originales. En todo caso, se juega con la mecánica de los fenómenos, con lo que ya está hecho y eso es todo.

            Cuando se trata de explorar el organismo humano, se descubre la célula viva, pero los científicos desconocen la fuerza vital. Obviamente, el organismo humano tiene un Nisus Formativus, es decir, un fondo vital orgánico. Quiero referirme, en forma enfática, al Lingam Sarira de los Teósofos, a la condensación termo electromagnética. Los científicos rusos, en estos momentos, están estudiando el Cuerpo Vital.

            Podríamos usar la lógica deductiva o induc­tiva, los esilogismos o los prosilogismos, cual­quier disciplina intelectual de Oriente o de Occidente para defender nuestras tesis con respecto al Ego, cada cual es libre de usar pro­cedimientos de cualquier tipo para defender sus puntos de vista, relacionados con la cuestión egóica, pero tampoco eso resulta en el fondo inteligente. Hay que ir más lejos, hay que experimentar. Sólo así, con base en la experi­mentación directa y no indirecta, es como podemos en verdad sentar axiomas matemáticos con respecto al mí mismo, al Ego.

            Obviamente, los mejores psicoanalistas, teo­sofistas, etc., etc., etc., han errado con respecto al Ego. Ya hablando sobre el "Ego sublimi­nal", fallan lamentablemente. El "Alter Ego" de los grandes espiritualistas, tampoco resiste un análisis superlativo y trascendental: es teó­rico en el fondo. Hasta la misma Blavatsky erró en cuanto al Ego, le consideró "divinal". Si ella hubiese experi­mentado la realidad del mismo, no habría de­fendido tanto la conciencia egóica.

            ¿Qué es, pues, ese Yo, ese mí mismo, ese sí mismo que en nuestro interior cargamos? Sólo autoobservándonos psicológicamente, descubriremos lo que es: manojo de deseos, recuerdos, pensamientos, opiniones, conceptos, pasiones, voliciones, etc. Ostensi­blemente, tal Ego ni siquiera es una unitotalidad, una unicidad; tal Ego, en el fondo, resulta pluralizado. Quiere decirse, con entera claridad, que el Ego es múltiple. Esto me recuerda a los tibetanos. Afirman ellos, en forma enfática, que dentro de cada ser humano existen muchos agregados psíquicos. Indubitablemente, los mismos representan, en verdad, nuestros defectos de tipo psicológico: ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula.

            En el Crístico Evangelio del Gran Kabir Jesús, se dice que Jeshua sacó del cuerpo de María Magdalena siete demonios. Obviamente, se trata de los siete pecados capitales y de ello no cabe duda alguna. Mas estos siete se pueden multiplicar por otros siete y otros siete y otros más y en el fondo nuestros defec­tos son multifacéticos. Aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero, no alcanzaríamos a enumerar nuestros defectos cabalmente.

            Si se habla de "siete demonios", podría ci­tarse a millares de demonios, repito: nuestros defectos son polifacéticos. Entonces, tales miríadas de demonios, tales cantidades, forman el Ego. Incuestionablemente, el Yo es Yoes. Existe el Yo de la ira, el Yo de la codicia, el Yo de la lujuria, el Yo de la envidia, etc., etc. Toda esa multiplicidad de Yoes parecen personas, son personas psicológicas dentro de nuestra persona: se combaten entre sí mutuamente, no guardan orden de ninguna especie. Cuando uno de la legión logra dominar los centros capitales de la máquina, se cree el único, el amo, el señor; después, es desplazado.

            Estamos llenos de muchas contradicciones en la vida: tan pronto afirmamos algo como lo negamos, no tenemos un Centro de Gravedad permanente. Esto indica, con entera claridad, que somos una multiplicidad de elementos indeseables. Lo más grave de todo esto es que dentro de cada elemento in­humano, se haya enfrascada la Conciencia.

            Los psicólogos antiguos, del siglo pasado, denominaban "objetivo" a todo lo que corres­ponde al mundo físico, a la experiencia sensual y "subjetivo" a todo lo relacionado con los pro­cesos psíquicos. Nosotros los gnósticos somos diferentes: llamamos "objetivo" a lo real, a lo espiritual, a lo verdadero y "subjetivo" a lo sensual. Desafortunadamente, todos los elementos indeseables que en nuestra psiquis llevamos, son subjetivos; la Conciencia, la Esencia, se halla embotellada, enfrascada, embutida entre todos esos elementos de tipo subjetivo. Aho­ra nos explicaremos por qué la Conciencia de las personas se encuentra en estado inconsciente, dormida.

            Desgraciadamente, las gentes en modo algu­no aceptarían que duermen; suponen las mul­titudes que están despiertas y cuando alguien les enfatiza la idea de que tienen la Conciencia dormida, hasta se ofenden. Si las gentes tuvie­ran la Conciencia despierta, podrían ver, oír, tocar o palpar las grandes realidades de los mundos superiores; mas las gentes duermen, tienen la Conciencia en sueño.

            Despertar es indispensable, urgente, inapla­zable. Todos los aquí presentes están dormidos, duermen; todos los aquí presentes, jamás han visto el mundo como es. Ustedes sueñan con un mundo que no conocen, lo ven con subconsciencia onírica, jamás lo han visto realmen­te; creen que conocen el planeta Tierra, mas no lo conocen. Mas aún: estoy seguro que ni siquiera conocen un solo pelo de su bigote.

            Preguntaría a cualquier varón de los aquí presentes: ¿cuántos átomos tiene, siquiera, un solo pelo de su bigote? ¿Quién podría darme una respuesta exacta y matemática? ¿Quién podría pasar, ante el pizarrón, para hacer la suma total de esos átomos, para demostrarlo con una ecuación aritmética, o para sentar una premisa, conducente a un silogismo exacto? Estoy seguro que eso no es posible; la Concien­cia de los aquí presentes, está dormida.

            ¿Quién, de los aquí presentes, ha visto alguna vez la verdad? ¿Quién conoce la verdad? Cuando a Jesús El Cristo le preguntaron "¿qué es la verdad"?, guardó silencio y cuando al Buddha Gautama Sakyamuni le hicieron la misma pregunta, dio la espalda y se retiró.

            La verdad es lo desconocido de instante en instante, de momento en momento. Sólo con la muerte del Ego despierta la Conciencia y sólo la conciencia despierta puede experimen­tar eso que es lo real, eso que no es del tiempo, eso que está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente, eso que es la verdad.

            En tanto nosotros no hayamos experimenta­do la verdad, nada sabremos sobre los Misterios de la Vida y de la Muerte. Sería imposible experimentar lo real si antes no libertamos la Conciencia, si antes no la extraemos de en­tre todos esos elementos indeseables que constituyen el Ego. Cuando nosotros hayamos quebrantado los diversos elementos inhuma­nos y subjetivos que forman el Yo de la Psicología Experimental, la Conciencia será libre, soberana. Sólo entonces sabremos qué es la verdad, sólo entonces experimentare­mos lo real.

            Nosotros vivimos en sueños, no hemos visto, repito, el planeta Tierra tal cual es. Soñamos con el "sueño Tierra", pero esto es pictórico para nosotros. Cuando nuestra Conciencia despierte, veremos que la Tierra es muy diferente al sueño que teníamos sobre la mis­ma, veremos una Tierra multidimensio­nal, conoceremos el Cuerpo Vital de esta mole planetaria en que vivimos, descubriremos los Misterios de la Vida y de la Muerte, todo lo que es, lo que ha sido y lo que será.

            Cuando la Conciencia despierte, entraremos en contacto con otras humanidades que viven junto a nosotros y que hasta la fecha presente, las ignoramos. No somos los únicos habitantes de la Tierra, la humanidad terrestre, en modo alguno, es la única humanidad que vive sobre la faz de la Tierra. Aquí, en esta Tierra que gira alrededor del Sol, conviven con nosotros otras humanidades; en las dimensiones superiores de la naturaleza, hay otras razas, huma­nas, diríamos, que desconocemos.

            No todos los seres humanos salieron del Edén; aun existen razas humanas que no han salido del Edén y que viven en la Cuar­ta Vertical. En el cuerpo gigantesco vi­tal de esta mole planetaria que gira alrededor del Sol, gentes hay, repito, felices, en esta­do paradisíaco; gentes del Edén, de los Campos Elíseos, de la Tierra Prometida, donde los ríos de agua pura de vida manan leche y miel. Gentes que no han salido jamás del Paraíso, viven a nuestro lado y sin embar­go ni las vemos ni las tocamos, pero existen.

            Ustedes, repito, no han visto el planeta Tierra, no lo conocen; sólo en sueños ven un planeta deformado, un planeta pictórico, un "Planeta sueño".

            Despertar es indispensable. La humanidad común y corriente, tan sólo posee un tres por ciento de Conciencia despierta y un noventa y siete por ciento de Conciencia dormida. Raro es aquel que tiene un diez por ciento de Con­ciencia despierta. Si la humanidad en general tuviese siquiera diez por ciento de Conciencia despierta, entonces no habrían guerras.

            Cuando uno desintegra el Ego, cuando lo re­duce a polvareda cósmica, cuando llega a la aniquilación budista, la Conciencia se despierta, absolutamente, en un cien­to por ciento. Entonces se abren ante nosotros las puertas maravillosas de la Tierra Prometida, entonces nos ponemos en contacto con los Dioses antiguos, citados por la mitolo­gía griega; entonces descubrimos, verdadera­mente, lo que es la religion-sabiduria.

            No sería posible nada de esto, si antes no nos resolviéramos a pasar por un cambio radical. Así como estamos, con la Conciencia dormida, en estado de inconsciencia total, somos verda­deros cadáveres vivientes, estamos muertos para el Ser, no tenemos realidad ninguna.

            En nombre de la verdad he de decirles que ustedes son víctimas de las circunstancias. Es necesario aprender cómo iniciar nuevas causas, pero nosotros somos víctimas de las mismas. Sólo el Ser puede hacer, nosotros no podemos hacer nada. Existimos, sobre la faz de la Tierra, exclusivamente con el propósito de ser­vir a la economía de la naturaleza.

            Cada uno de nosotros es una máquina encar­gada de captar determinados tipos y subtipos de energía y las retransmite a las capas ante­riores del organismo planetario. Somos máqui­nas al servicio de la economía de la naturaleza; nos creemos muy grandes y muy sabios, cuan­do en verdad no somos sino máquinas al servi­cio de la gran naturaleza.

            La humanidad entera es un órgano de la naturaleza, un órgano encargado, precisamente, de asimilar y eliminar determinadas substancias y fuerzas. Y nos creemos poderosos, cuando en verdad no lo somos; reconocer lo que somos, es indispensable.

            Creemos ser ya hombres, en el sentido más completo de la palabra, cuando todavía no lo somos. Ser hombres, es algo muy grande. El hombre es el rey de la creación y nosotros ni siquiera somos reyes de sí mismos; no hemos aprendido a dirigir conscientemente nuestros procesos psíquicos y sin embargo nos creemos grandes. Hemos de empezar si queremos cambiar, por reconocer lo que somos. Incuestionablemente, no somos más que animales intelectuales condenados a la pena de vivir, pero nos creemos sabios.

            El Logos, el Sol, está haciendo en estos instantes un gran experimento; lo hace en el tubo de ensayos de la naturaleza, quiere crear hombres. En la época de Abrahán, el judío, se hicieron muchas creaciones; durante los pri­meros ocho siglos del cristianismo, se lograron crear cierta cantidad de hombres; por estos tiempos, se está haciendo un nuevo esfuerzo: se quiere crear hombres.

            El Sol ha depositado, en nuestras glándulas sexuales, los gérmenes para el hombre; pero esos gérmenes pueden perderse, no es seguro que se desarrollen. Si queremos que el hombre nazca en nuestro interior, como la mariposa de la crisálida, necesitamos cooperar con el Sol. Sólo así podrán tales gérmenes desarro­llarse en nosotros.

            Obviamente, se necesita de un terreno ade­cuado para el desarrollo de los gérmenes del hombre: se necesita de la disponibilidad al hombre. Si alteramos el organismo, si nos prestamos a los injertos glandulares, si es­tamos de acuerdo con los transplantes orgánicos, etc., el terreno orgánico no será favorable para el desarrollo de los gérmenes del hombre.

            En el pasado hubo una raza humana que, definitivamente, estableció una dictadura polí­tica (una raza de las épocas secundaria o primaria). Tal raza prohibió todo lo relacionado con cuestiones religiosas; la religión estorbaba a los fines políticos de los dictadores. La libre iniciativa fue desintegrada, eliminada; como secuencia o corolario, la inteligencia comenzó a degenerar. Esa raza se entregó a toda clase de experimentos glandulares, transplantes, etc. Con el tiempo comenzó a deformarse, la morfología fue alterada fundamentalmente; los procesos degenerativos se intensificaron cada vez mas: se empequeñeció a través de los siglos la citada raza. Pasaron miles y millones de años y su involución se fue haciendo cada vez más atroz; terminó dentro de un circulo mecánico horrible, nefasto. Aun existe esa raza degenerada, aún vive sobre la faz de la Tierra. Quiero referirme, en forma enfática, a las hor­migas: raza humana degenerada.

            No estoy afirmando nada en forma dogmá­tica, como suponen algunos en este Auditorio. Quien haya desarrollado las facultades super­lativas y trascendentales del Ser, quien pueda dominar completamente los legovinis­mos del gran Avatara Ashiata Shiemans, quien haya despertado la Conciencia superla­tiva y trascendental, quien haya eliminado el Ego, podrá (estudiando las Tablillas Akáshicas de la naturaleza) verificar por sí mismo y en forma directa, no indirecta, lo que aquí estoy afirmando enfáticamente.

            Discutir por discutir, o sentar antítesis para argüir, con el propósito de destruir las afirma­ciones aquí hechas, resulta demasiado superfi­cial y sin bases, cuando no se ha experimentado con los legovinismos de Ashiata Shiemans.

            Así que, si nosotros no cooperamos con el experimento solar, sería imposible que los gér­menes para el hombre se desarrollasen en nues­tro interior. Son los gérmenes para el Cuerpo Astral, que todavía no los tiene la hu­manidad; son los gérmenes para el Cuerpo Mental, que tampoco los tiene la gente; son los gérmenes para el Cuerpo de la Vo­luntad Consciente, que aún no los tiene la humanidad.

            Sin embargo, teosofistas, pseudorosacrucistas, yoguistas, acuarianistas, etc., etc., etc., creen que tienen todo esto y más; creen que ya tienen el septenario teosófico, que son hombres íntegros, unitotales, que ya van para dioses inefables, etc., etc., ¡aunque se emborrachen en las cantinas!

            La cruda realidad de todo esto es que para crear el Cuerpo Astral, se necesita de la Sexología trascendental y trascendente, se necesita aprender a manejar el mercurio de la filosofía secreta, se necesita, de verdad, entrar por el camino de la regeneración sexual, porque los degenerados del infrasexo, los fornicarios, los adúlteros, los homosexuales, las lesbianas, etc., son semilla podrida, de la cual no puede salir jamas el hombre; de esa clase de criaturas lo único que salen son larvas.

            ¡O nos vamos a regenerar, o marcharemos  por el camino involutivo descendente, de los Mundos Infiernos! Estamos ante el dilema del Ser y del no Ser de la Filosofía; estos no son momentos para estar jugando con vana palabrería insubstancial de charla ambigua, estos no son momentos como para estar deleitándonos con sofismas de distracción. Ha lle­gado el instante mas terrible, en que nos en­contramos, ha llegado el momento en que tene­mos que definirnos: o nos convertimos en hom­bres o involucionamos entre las entrañas de la Tierra.

            Podría decírseme lo siguiente: Usted, ¿con qué autoridad afirma eso, en qué se basa? En nombre de la verdad tengo que decirles a uste­des, gústeles o no les guste, crean o no lo crean, que soy el Quinto de los Siete, que soy Samael, que soy el Regente de Marte.

            ¡No me importa si ustedes lo creen o no lo creen! En tiempos de Jesús tampoco se aceptó al Gran Kabir y nunca se ha creído en ningún Maestro que ha venido a la Tierra, ni a ningún Avatara. Tampoco puedo aspirar a que uste­des crean en mí. No se creyó en Buddha y se le enveneno, no se creyó en Jetsun Milarepa y también se le echó veneno, no se creyó en Jesús de Nazaret y se le crucificó, no se creyó en Apolonio de Tyana y se le hizo morir en un po­dridero, allá en un horrible calabozo de Roma.

            De manera que la humanidad odia a los profetas. Por lo tanto no creo, no puedo creer de ninguna manera, que ustedes me admi­tan como Avatara ni nada por el estilo. Pero sí digo lo que me consta; tengo el valor de decir, a los que crean y a los que no crean, de que todavía los seres humanos, que pue­blan la faz de la Tierra, no son hombres sino animales, bestias, porque comen y duermen y viven como las bestias. En tanto no nos resol­vamos a crear los Cuerpos Existenciales Supe­riores del Ser, continuaremos siendo bestias.

            Así pues, si queremos crear esos cuerpos para recibir los principios anímicos y espiritua­les que nos han de convertir en verdaderos hombres, necesitamos regenerarnos sexualmen­te, acabar con el horrible vicio de la fornica­ción, acabar con la masturbación, con el homo­sexualismo, con el lesbianismo, con el adulterio asqueante. Sólo así y procediendo con energía, podremos regenerarnos.

            ¿De qué sirve que nos llenemos la cabeza de teorías, si estamos podridos por el adulterio y la fornicación? ¿De qué sirve que nos leamos todas las bibliotecas del mundo, si continuamos siendo lo que somos? ¡Aunque digamos que somos y somos, no seremos más que lo que somos!

            Así pues, ha llegado la hora de la regenera­ción y eso es lo fundamental. Transmutar las energías creadoras es básico, pero las gentes odian la transmutación. La odian porque el Ego odia lo que significa regeneración. El Ego no tiene ganas de morir; a nadie le gusta que le pongan una pistola en el pecho, a nadie le gusta que lo amenacen con una ametralladora, ­al Ego no le puede gustar jamás que alguien le presente una Doctrina relacionada con la transmutación sexual y la regeneración. Eso va contra el placer sexual, eso va contra la orgía, contra el vicio, que es lo que más quiere el Ego.

            Así pues, es una disyuntiva la que tenemos: o nos regeneramos o pereceremos. Pronto una masa planetaria llegará a la Tierra, una masa gigante, me refiero a Hercólubus. Tal masa producirá una revolución total de los ejes            de la Tierra y los mares se tragarán los actua­les continentes. Los fornicarios, los perversos y los adúlteros, tendrán que entrar a las en­trañas de la Tierra para involucionar en el tiempo.

            Quienes oigan estas palabras dirán que no hay amor y se equivocan. Sí hay amor; lo que no hay, en modo alguno, es pietismo, mo­jigatería, tolerancia con el delito, con el vicio, etc., etc., etc.

            Estamos aquí, todos, para estudiar esta no­che lo que somos y lo que debemos ser. He dicho que el Ego no es más que un montón de diablos en nuestro interior, he dicho que necesitamos aniquilar todos esos defectos psicológicos. He dicho también que necesita­mos crear los cuerpos, que no tenemos, para convertirnos en hombres. La transmutación es básica para la creación de esos cuerpos. Hay que transmutar el esperma sagrado en energía; esa energía creadora, es el mercurio de la filosofía secreta, el mercurio de los sabios. Con esa energía maravillosa podemos realizar la crea­ción de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

            En Alquimia se habla de la sal, del azu­fre y del mercurio. Nosotros somos la sal de la Tierra; esa sal debe ser fecundada por el mercurio y por el azufre. El mercurio es el alma metálica del esperma, es la energía creadora del Tercer Logos. El azufre es el fuego divinal en nosotros, el Fohat, esa ígnea llamarada que debe desarrollarse en nuestra espina dorsal.

            Cuando logremos la fusión completa de la sal, del azufre y del mercurio, mediante la transmutación y sublimación, tendremos el material para crear el Cuerpo Astral, ten­dremos el material para crear el Cuerpo de la Mente y tendremos el material para crear el Cuerpo de la Voluntad Consciente.

            La clave es muy sencilla y no tendré in­conveniente alguno en darla aquí, ante este auditorio, aquí, a todos reunidos: conexión del Lingam-Yoni sin eyacula­tion del ens seminis, porque en el ens seminis esta el ens virtutis del fuego… Este artificio maravilloso, extraordinario, es el secreto secretorum de los alquimistas medievales.

            Antiguamente, en el Egipto de los Faraones, este secreto secretorum de la Ciencia de Her­mes, solamente se entregaba de labios a oídos y bajo palabra de juramento; así lo recibí yo en la tierra de los Faraones. Quien violaba el juramento, era condenado a pena de muerte. Los papiros egipcios dicen que se le "cortaba la cabeza, se le arrancaba el corazón, se quemaba su cuerpo y las cenizas eran lanzadas a los cuatro vientos".

            Ahora, muchos no quieren este fino artifi­cio, este secreto secretorum, porque se los estoy dando de regalado. En el Egipto antiguo cos­taba hasta la vida y entonces este secreto se apreciaba. Los sabios siempre guardaron el secreto de la preparación del mercurio, yo no lo guardo, se lo entrego a ustedes, es ese.

            Si ustedes fabrican mercurio, crearán los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y po­drán entonces recibir los principios anímicos y espirituales y convertirse en hombres, pero en hombres de verdad. Empero es necesario eliminar los elementos indeseables que en el interior se cargan, porque si alguien fabricase los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, si alguien crease los vehículos trascendentales del Ser y no eliminase los elementos indesea­bles que en nuestro interior cargamos, se convertiría en un Hanasmussen con doble centro de gravedad.

            Advierto esto porque no tengo ganas de sa­car una cosecha de Hanasmussen; yo trabajo para crear hombres, hombres solares; ese es el objeto de la misión que estoy cumpliendo: he venido a crear hombres. En nombre de la realidad, en nombre de la ver­dad, digo: se hace indispensable eliminar el mercurio seco, es decir, los Yoes que, en su conjunto, constituyen el Ego.


Esoterismo Gnóstico de la Semana Santa

 

La Semana Santa tenemos que vivirla dentro de nosotros mismos aquí y ahora, en la Gran Obra.

El Génesis de Moisés y el Apocalipsis de San Juan se complementan. Conviene que echemos un vistazo a la Biblia y que estudiemos la coordinación existente entre el Génesis y el Apocalipsis.

Vamos a abrir, aquí, las sagradas escrituras. En el Génesis dice. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra, y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: ¡Sea la luz! Y fue la luz, y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas, y llamó dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche, y fue la tarde y la mañana un día”.

Ese es el primer día del Gran Trabajo de la Semana Santa, en el que hay que “separar la luz de las tinieblas”. El Iniciado tiene que bajar entonces a los mundos infiernos y conocer el secreto del abismo: el secreto de Malchut, el secreto de los Klifos y de la “muerte segunda”.

“Luego dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas, y separó las aguas de las aguas, e hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión, y fue así, y llamó Dios a la expansión cielos, y fue la tarde y la mañana el día segundo”.

Ese es el segundo trabajo que hay que hacer; es el segundo trabajo alquímico y hay que “separar las aguas de las aguas”.

Téngase en cuenta que cuando habla de “aguas”, se está refiriendo el génesis a esas aguas espermáticas del primer instante al “caos metálico” De la alquimia. Es claro que en ese esperma está, dijéramos, el Alma del mismo semen, el Alma del Caos, el “Alma” es el Mercurio de la Filosofía Secreta.

Hay que “separar las aguas de las aguas”, o mejor dicho, separar las aguas superiores. La “leche de gallina” como se dice en alquimia, el Mercurio de la Filosofía Secreta, él “Alma Metálica” del Azogue, debe ser separada de la parte bruta mediante la transmutación; eso es obvio.

Son tres tipos de Mercurio: primero, Mercurio en bruto o esperma; segundo, el “Alma Metálica” del Mercurio, constituida por las corrientes seminales que suben por Idá y Pingalá, y el tercer Mercurio aparece cuando los átomos solares y lunares del mismo Mercurio hacen contacto en el Tribeni, cerca del coxis, despertando la Kundalini, el Fuego Sagrado, el Azufre, y entonces este fecunda al Mercurio y se forma el tercero que viene a penetrar por Sushumná, es decir, viene a ascender por la columna espinal hasta el cerebro, y es con ese tercer Mercurio –con el excedente de ese tercer Mercurio– con el que viene a cristalizar el Cuerpo Astral, y mucho más tarde, en una octava superior, el Mental y después el Causal.

Así pues, “separar las aguas de las aguas” es indispensable y se hace mediante la transmutación. Ese es el segundo día de la creación.

“Dijo también Dios: júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase la seca. Y fue así, y llamó Dios a la seca tierra, y a la reunión de las aguas llamó mares, y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios: produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla, árbol que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra, y fue así. Produjo pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza y árbol que da fruto, cuya semilla está en él según su género, y vio Dios que era bueno, y fue la tarde y la mañana del día tercero”.

He ahí pues, el tercer trabajo: la creación –el tercer día– del tercer vehículo, del Cuerpo Astral o Vehículo Sideral, el cual debe “llegar a tener fruto”. ¿Y cuándo tiene fruto? Cuando ya es un vehículo de oro puro, es cuando ya ha tenido fruto el Cuerpo Astral, donde está, dijéramos, la semilla.

“Dijo luego Dios: haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y fue así, e hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para que enseñorease en el día y la lumbrera menor para que enseñorease en la noche. Hizo también las estrellas y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y la noche y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno, y fue la tarde y la mañana del día cuarto.”

Aquí es cuando ya viene uno a darle forma a la Cuarta Iniciación, cuando cristifica en la Gran Obra, el Vehículo de la Mente, eso es importantísimo. Entonces esas señales que se ven arriba: El Sol, y la luna, las estrellas y toda esa cuestión, está relacionada con la Sabiduría Hermética, porque en el Mundo de Netzah es donde encuentra uno el Conocimiento Hermético. De manera que resulta muy interesante eso del cuarto día, que tiene que ver con la Cuarta Iniciación.

Continuando, veremos lo siguiente: “luego dijo Dios, produzca la tierra seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie, y vio Dios que era bueno, y Dios los bendijo diciendo fructificad y multiplicaos, y llenar las aguas de los mares, y multiplíquense Las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana del día quinto”.

Bien se sabe que en la Quinta Iniciación, que corresponde al Mundo Causal, tiene uno que hacerse amo de los elementos, aprender a manejar todo aquello que tenga vida, hacerse señor del fuego, de los aires, de las aguas y de la tierra; aprender a manejar los poderes de la naturaleza, y esto solamente es posible trabajando sobre uno mismo. Por eso les decía que antes de intentar manejar los elementos de la naturaleza –los elementales del fuego, del aire, del agua y de la tierra–, tiene uno que aprender a manejar los propios: aprender a manejar los elementales atómicos del esperma, aprender a manejar los elementales atómicos del fuego sexual, aprender a manejar los silfos de la propia mente –eso se llama hacerse amo de la propia mente–, y aprender también a manejar los gnomos atómicos que forman la carne y los huesos, hacerse amo de los elementales atómicos dentro de sí mismo. Tiene uno que hacerse amo de su propio cuerpo para hacerse amo de la Naturaleza. No podría uno llegar a manejar los elementales del Universo si no ha manejado sus propios elementales atómicos, los de su cuerpo. Todo eso se aprende en el quinto día de la creación.

“Luego dijo Dios: produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así, e hizo Dios animales de la tierra según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie, y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó –es muy mportante esto; indudablemente, es bastante importante–. Y los bendijo Dios y les dijo: fructificar y multiplicaos, llenar la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Y he ahí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla, os serán para comer, y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida y toda planta verde, les será para comer, y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera, y fue la tarde y la mañana del día sexto”.

De manera que, Dios, varón y hembra los creó. Pero, ¿Cuándo es que se pasa, verdaderamente, a ser varón y hembra? ¿Cuándo es que se fusionan los principios masculinos y femeninos de la Seidad? Téngase en cuenta que ese es el trabajo del sexto día, o sea, el sexto trabajo, en el que el Budhi, la alkiria, después de haberse desposado con el Caballero, con el Alma Humana, se fusionan ambos íntegramente mediante el fuego. Entonces queda el Hombre como un andrógino perfecto, como varón y hembra, con poderes sobre el fuego, sobre los aires, sobre las aguas, sobre la tierra y sobre todo lo que es, ha sido y será.

En el último día de la creación, “fueron acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos; acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo y reposo en día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la Creación”.

Cuando se hace el séptimo trabajo, el Séptimo Día de la Semana Santa, la Obra queda consumada: “¡Consumatum est!” “¡Todo se ha consumado!”; entonces sucede la suprema entrega del Espíritu al Padre.

Más tarde, en el Octavo Día, el padre en el Hijo –en el Hijo resucitado– se levanta de entre su sepulcro de cristal, después de la Resurrección de los Muertos; pero ese trabajo todo, en sí, forma la Semana Santa.

Hemos mirado esto desde el ángulo del Génesis porque con las mismas leyes que el Logos o Unidad Múltiple Perfecta usó para crear este Sistema Solar, esas mismas leyes tiene que usar el Alquimista para crear su Universo Interior, para llegar a tener realidad, para crear el Universo propio, se usan las mismas leyes.

Al trabajar uno con la Alquimia, está trabajando con las mismas leyes con las que el Creador creó el Universo. Aun más: está ampliando la obra del Creador, porque la obra del Creador queda ampliada cuando nace un nuevo Maestro. De esa manera, pues, se consuma la obra y se llega a donde se quiere llegar.

El Génesis está íntimamente relacionado con el Apocalipsis de San Juan, con los Siete Sellos y con las Siete Trompetas que cada Angel ha de tocar. El Iniciado, cuando recibe la Iniciación de Malchut, incuestionablemente rompe el Primer Sello; cuando pasa por la de Jesod rompe el Segundo Sello del Libro Sagrado, que es el Hombre. Cuando pasa por la Tercera Iniciación, rompe el Tercer Sello, cuando pasa por la cuarta, rompe el Cuarto Sello, cuando pasa por la quinta, rompe el Quinto Sello, cuando pasa por la sexta, rompe el Sexto Sello y así se ha consumado la Gran Obra, porque el séptimo es de descanso, de oración, de meditación, de súplica, como se ve allí, en el Apocalipsis de San Juan. Es claro que al romperse el Séptimo Sello, la Obra está ya consumada –el Octavo Día es siempre para resucitar–.

Uno tiene que vivir el Génesis en lo individual o en lo colectivo. Lo vive en lo colectivo con la creación del Universo, como partícula divina que viene a esta creación. El Apocalipsis también tiene uno que vivirlo individualmente o colectivamente. Colectivamente en el Libro de la Vida, en el Libro de la Sabiduría, y a través de la historia va rompiendo cada Sello. Por estos tiempos está ya para romperse el Sexto Sello; es decir, la humanidad está viviendo colectivamente el Apocalipsis.

Así como el Alquimista tiene que fabricar Oro –no solamente crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, sino además convertir esos Cuerpos en Oro puro antes de ser tragado por la Serpiente–, así también el Logos tiene una Edad de Oro, y para poder tener el Logos una Edad de Oro tiene que hacer lo mismo que hace el Alquimista en su laboratorio, arrancando Sello por Sello. El Logos tiene que hacerle vivir el Apocalipsis a la humanidad, debe ir arrancando cada Sello. Claro que, cuando termina de romper el Sexto Sello, la Obra queda consumada, viene la catástrofe final, y con la ruptura del Séptimo Sello ya no queda nada de lo que antes había, viniendo por último la Resurrección del Logos en todo lo creado, en toda la Naturaleza, y es cuando llega la nueva edad, la Edad de Oro.

Así como el hombre para poder fabricar Oro –hablando en sentido alquimista– necesita romper los Siete Sellos, así también el Logos –para poder hacer una Edad de Oro– necesita que toda la humanidad rompa los Siete Sellos, que toda la Naturaleza los rompa, y entonces nace la Edad de Oro, pero todo esto tiene antes que pasar por un Apocalipsis tremendo y espantoso.

De manera que, o vivimos el Apocalipsis individualmente, o nos toca vivirlo colectivamente. Claro que mejor es vivirlo individualmente, porque eso nos da el triunfo: logramos fijar el Oro en nosotros mismos, logramos conseguir el “vellocino de oro” de los antiguos. Y si nos toca vivirlo colectivamente, con el Gran Apocalipsis mundial, debemos ingresar a los mundos infiernos y pasar por la “muerte segunda” para tener derecho, más tarde, a vivir en la Edad de Oro como esencias puras de una nueva humanidad. Empero, de ambas maneras tenemos que vivir el Gran Libro y romper sus Sellos.

La Semana Santa es la más santa de todas las semanas, porque es la Semana en la que tiene uno que vivir el Drama Cósmico, y cada día de esos equivale a largos períodos de trabajo. Pero, al fin y al cabo, la Gran Obra se resume siempre simbólicamente, en el “Libro de Job”, a ocho días. Los ocho años de Job son el summum, el extracto de sí, pero en conjunto la Gran Obra se resume en Ocho Días, en Ocho Años totalmente, junto con la Resurrección y todo, es decir, la Semana Santa puede durar muchos años.

En todo caso, cada cual tiene que vivir su Semana Santa. El Hijo del Hombre vive la suya, cuando el Hijo del Hombre nace en el “pesebre”. El debe luego vivir su Semana Santa, hacer todo el trabajo en su Semana Santa.

Al pueblo no se le puede explicar todo esto, porque el pueblo no entiende. Al pueblo se le da la “corteza”, la “cáscara” de la enseñanza, pero a los iniciados se les enseña la “carne de la doctrina”, se les da a “comer” la Doctrina.

De manera que, el cristianismo tiene dos aspectos: el cristianismo exotérico o público, para el pueblo, y el cristianismo esotérico o sagrado para los iniciados.

P. Venerable Maestro, con el propósito de hacer conciencia de nuestro trabajo, quiero preguntar lo siguiente: el Bodhisattwa, aunque esté caído, ¿tiene que crear el cuerpo de la Voluntad Consciente para que entre Tiphereth?

R. bueno, el Bodhisattwa, siendo Bodhisattwa, no tiene por qué entrar a crear el Cuerpo Causal, puesto que se sabe que es un Bodhisattwa, es decir, el Alma Humana de un Maestro; ya se entiende que esos vehículos los creó en el pasado. Empero, tiene que encender el fuego en sus vehículos, restaurar el fuego en cada uno de sus vehículos, y después regenerar el oro en sus cuerpos. Conseguido esto, pues el Bodhisattwa se levanta.

Ahora bien, no se logra eso sino empezando por la base, diríamos; después de haberse encendido el fuego en cada uno de los vehículos, después de haberse restaurado, dijéramos, el Principio Igneo en los vehículos físico, Vital, Astral, Mental y Causal. Así el Padre, si es su voluntad, puede enviar a Tiphereth para que nazca en el “establo interior”. Pero entiendo que esto es una gracia del Altísimo, porque alguien puede haber alcanzado la quinta Iniciación de Fuego y sin embargo no por eso el Niño –que lleva la Divina Madre en sus brazos– ha de penetrar en sus vehículos, o nacer en su “establo interior”. Empero, si se anhela de verdad, si se quiere trabajar por la humanidad, se puede conseguir que el Hijo del Hombre venga al mundo interior, si esa es la voluntad del Padre.

P. Cuando un Iniciado tiene formado el Cuerpo Causal, ¿logra entonces la formación del Alma Humana? Y otra pregunta: ¿Es Tiphereth la misma Alma Humana?

R. Pues el Alma Humana, propiamente, está en el mismo Causal. Una fracción del Alma Humana es lo que constituye el “Budhata”, la Esencia. En el Bodhisattwa, el “Budhata” o Esencia es el “Embrión Aureo” ya organizado. En todo caso, debemos tener en cuenta lo que ya he dicho y que es demasiado sutil: que fácilmente se presta a confusión la cuestión aquella del Cuerpo Causal y el Tiphereth Crístico. Es tan sutil esto, que puede uno equivocarse, puede uno confundir la “gimnasia” con la “magnesia”. Tiphereth, o sea, la expresión viva del Cristo Intimo, se halla muy correlacionada con el Causal, con el Alma Humana, viene a formar parte íntegra con el Alma Humana, pero sólo cuando es la voluntad del Padre, entonces el Hijo del Hombre viene al mundo.

Creo que ya van entendiendo ustedes. Esto es muy fino y se necesita tener una mente muy elástica, muy dúctil, para poderlo entender.

P. ¿Para lograr la Iniciación de Tiphereth, es necesario poseer los Vehículos Solares?

R. Pues, incuestionablemente, si uno no posee los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, no podría jamás alcanzar la Iniciación de Tiphereth.

P. Quisiera hacerle dos preguntas, Maestro. Primera, ¿cuál es el origen de nuestra Esencia? Segunda, si nosotros deseamos levantarnos, ¿por qué no lo hemos hecho antes?

R. Bueno, con el mayor gusto voy a dar respuesta a todo eso.

La esencia viene de la “Vía Láctea” –estoy hablando en síntesis–, llega al Sol y luego, por último, penetra en la Naturaleza. En principio se manifiesta como un simple “elemental” primigenio, asciende a través de las etapas mineral, vegetal y animal, hasta penetrar por último en el cuerpo del “humanoide” o “mamífero racional”. Es claro que la Esencia necesita convertirse en el “Embrión Aureo”, necesita trabajar para crearse los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y transformarse en Bodhisattwa.

Cuando la Esencia no logra su cometido en el primer ciclo de manifestación, que es de 108 existencias, entonces tiene que descender a las entrañas de la Tierra en procesos involutivos, con el propósito de eliminar los elementos inhumanos o “agregados psíquicos” entre los cuales vino a quedar embotellada debido a los errores. Una vez que ha pasado por la “muerte segunda”, ella asciende otra vez a la superficie del mundo para reiniciar nuevos procesos evolutivos a partir del mineral. Incuestionablemente, esos nuevos procesos tienen como punto de partida una espira más alta dentro de la gran espiral de la vida. La Esencia empezará, retornará o reiniciará sus procesos evolutivos a partir del mineral, pero en una octava superior, ya no como un simple “elemental” inferior, sino como un gnomo superior, hasta reconquistar otra vez el estado humano, –después de haber pasado por las escalas vegetal y animal– y se le asignan, como ya sabemos las 108 existencias. Si no logra el triunfo, el proceso se seguirá repitiendo así durante 3.000 ciclos, ruedas de manifestación o edades.

Bien, si ustedes no son Bodhisattwas todavía, se debe a que no trabajaron en ese sentido, no llegaron a esas alturas en pasados ciclos de manifestación, pero ahora mismo pueden convertirse en Bodhisattwas si se lo proponen. En todo caso, no olviden el origen de la Esencia; ella viene de la “Vía Láctea”, pasa por el Sol y por último entra aquí en nuestra Naturaleza, en nuestro mundo. Claro, si pensamos en que la “Vía Láctea” tiene como capital central a Sirio, no están equivocados los esoteristas que piensan que nosotros vamos hacia Sirio. Es verdad: hacia Sirio vamos.

P. ¿Cuándo salió de la “Vía Láctea” nuestra Esencia?

Eso fue en el amanecer de la vida. Pensemos en que esas Esencias tuvieron que evolucionar e involucionar antes de descender hasta el mineral, formando parte de muchos procesos en las dimensiones superiores del espacio. Al llegar al estado mineral, reiniciaron un ascenso evolutivo, comenzaron como Esencias primigenias. Obviamente, ustedes ya han hecho el ciclo varias veces; han pasado, no solamente por las ruedas del molino, sino también por cada una de las muelas de las ruedas del molino. Ahora, naturalmente, tienen que aprovechar este ciclo de manifestación para lograr su Auto-Realización, y sobre todo en estos momentos, en que estamos viviendo las partes finales del Apocalipsis colectivo o mundial. Sería lamentable que ustedes en estos momentos no se auto-realizaran, porque tendrían que descender a las entrañas de la Tierra y en muy mala hora, junto con toda esta catástrofe mundial. Yo les aconsejo, pues, que de una vez por todas se conviertan en Bodhisattwas.

P. ¿Podría usted explicarnos, Venerable Maestro, en una forma más o menos breve, cómo se originó este Sistema Solar de Ors y quién lo gobierna?

R. “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Por él todas las cosas fueron hechas, y sin él nada de lo que es hecho, hubiera sido hecho”. Así pues, el Universo está gobernado por el Verbo; el Verbo es el Ejército de la Voz, la Gran Palabra, el Demiurgo Arquitecto, el “Archeus”. Cada uno de esos Verbos –hablando ya por separado, puesto que el Logos es Unidad Múltiple Perfecta– tiene su misión, su labor, su ministerio, en relación con este Sistema Solar de Ors, y todo el conjunto de los Elojim o Elohim que forman el Ejército de la Gran Palabra, el Heru-Pa-Kroat, constituyen en sí mismos el gobierno de nuestro Sistema Solar de Ors. Esa es mi respuesta…

 

Samael Aun Weor.


El hombre y el Universo que le rodea

 

ntroducción

"Dentro de cada ser humano debe construirse una ciudad-luz, una Jerusalén Celestial. Así, los iniciados habitan en la Ciudad de Heliópolis. Así, dentro de cada ser humano, existe una ciudad psicológica terriblemente maligna, poblada por los demonios del deseo. ¡Necesitamos destruir tal ciudad! Se hace necesario fabricar el Mercurio de los Sabios, para edificar dentro de nosotros mismos la Jerusalén Celestial. ¡Conócete a ti mismo! Y vosotros, que deseáis conocer la Piedra Filosofal, conocéos bien y la conoceréis. En el Mercurio de los Sabios, está la clave para la Piedra Filosofal. ¡La luz brilla en las tinieblas! Stella Maris, la Virgen del Mar, Devi Kundalini, resplandece en el Mercurio que asciende por el canal medular del Iniciado. La Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes, reduce a polvo a los habitantes tenebrosos de la ciudad psicológica. Sobre las ruinas de la ciudad maldita, se levantará la Jerusalén Celestial. La Jerusalén Celestial, es pues, algo interior, profundo: nuestro propio Universo Interior."

Samael Aun Weor
"Pistis Sophía Develada"

"Para poder penetrar en el Edén -la Cuarta Vertical, la Cuarta Dimensión del planeta Tierra-, es necesario saber viajar con el Cuerpo Vital y haber recibido educación esotérica profunda. Escrito está que el Cuerpo Vital, o asiento de la vida orgánica en cada uno de nosotros, tiene cuatro éteres. Los éteres Químico y de Vida, se relacionan con los procesos químicos y de reproducción sexual. El éter Químico es el fundamento específico de los fenómenos químico-orgánicos; el éter de Vida es el fundamento de los procesos sexuales, reproductivos y transformativos de la raza. Los dos éteres superiores: Luminoso y Reflector, tienen funciones más elevadas. El éter Luminoso se relaciona con los fenómenos calóricos, luminosos, perceptivos, etc. El éter Reflector sirve de medio de expresión a la Voluntad y a la Imaginación. Mediante la Iniciación, se desligan los dos éteres superiores para formar el Soma Puchicon. Es necesario saber que el Soma Puchicon es el Cuerpo Etérico del Hombre Celestial. Con el Cuerpo Celestial Etérico cristificado y estigmatizado, podemos viajar a través del infinito. Las virtudes celestiales cristalizan en la Esencia. La Esencia, cargada de virtudes, poderes, leyes, etc., se viste con el Soma Puchicon. El Alma, vestida con el Soma Puchicon, es el Hombre de la Quinta Ronda, el hombre liberado. En la Quinta Ronda, la Tierra será azul, etérica, transparente, inefable. El Hombre Etérico-Cristificado, el Hombre-Cristo, puede entrar y salir del cuerpo físico a voluntad, conscientemente, perfectamente. En el Hombre Etérico, la Verdad y la Virtud se han unido totalmente. El Hombre Etérico es el Bodhisita perfecto. Quien no posee el Bodhisita, aún cuando haya creado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, es todavía inconsciente. Sólo poseyendo el Bodhisita, es posible visitar las Tierras Búdhicas a voluntad, conscientemente. Las Tierras Búdhicas son los Mundos Superiores.

Samael Aun Weor

CONFERENCIA – El Hombre y el Universo que le rodea

"Quien quiera descubrir las leyes de la Naturaleza, debe encontrarlas dentro de sí mismo. Quien dentro de sí mismo no encuentra lo que busca, no lo encontrará fuera de sí mismo jamás".

"Los antiguos dijeron: "Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses. Todo lo que existe en la naturaleza y en el cosmos, debemos encontrarlo en nuestro mundo interior".

Hermanos: aquí todos reunidos, esta noche, iniciaremos nuestra plática. Espero que pongan el máximum de atención.

Ha llegado la hora de que estudiemos, más a fondo, todo lo relacionado con el hombre y el universo que nos rodea.

Ante todo se hace indispensable comprender, a fondo, los procesos de la vida y de la muerte. Incuestionablemente, existen en el ser humano facultades de cognición superlativas, extraordinarias, que se hallan en estado latente y que convenientemente desarrolladas, pueden servirnos para estudiar a fondo al hombre y al universo.

Ciertamente, los mundos internos de cada uno de nosotros es lo que cuenta. El pensamiento, el sentimiento, las emociones, los deseos, los anhelos, son invisibles; a simple vista, nadie los ve. Todos esos valores constituyen, en sí mismos, lo interno. Cada hombre tiene su propia vida interior, cada hombre tiene sus mundos internos. Si un hombre no conoce su propio mundo interior, su vida íntima, mucho menos podrá conocer los mundos internos, la vida íntima del planeta en que vivimos. Y si no conoce la vida íntima del planeta en que vivimos, tampoco conocerá la vida interna de nuestro sistema solar, o de la galaxia que gira alrededor del sol central Sirio.

Así pues, si se quiere conocer la vida interna del sistema solar o de la Tierra, o de la galaxia, hemos de empezar por conocer nuestros propios mundos internos. Nadie podría conocer a nadie, observando únicamente la forma física, o el cuerpo físico.

Si se nos invita a una fiesta, veremos a muchas gentes que danzan alegres, felices, pero en realidad de verdad sólo vemos de ellas la mímica, escuchamos su voz sonora, su carcajada, o descubrimos la "sonrisa sutil de Sócrates", su continente, etc., más nada sabemos, en verdad, sobre la vida interna de tales gentes.

Ver personalidad física, o ver personalidades físicas -para hablar en forma pluralizada-, no es descubrir la vida interna de las gentes. Eso de que "yo conozco a fulano", o "a fulana", resulta absolutamente falso, porque nadie puede conocer a nadie, si antes no se conoce a sí mismo.

Decir que "conocemos a un amigo", que "conocemos su vida íntima", que "es un amigo íntimo", resulta exagerar la nota, porque no podremos en verdad conocer íntimamente a nadie, en tanto a sí mismos no nos hayamos conocido. Más si uno conoce sus propios mundos internos, puede conocer también la vida interna de las personas que le rodean.

Cuando uno descubre su vida interna, cuando conoce sus errores psicológicos, pues se vuelve mejor amigo, mejor hermano, mejor hijo, mejor ciudadano, porque comprende entonces mejor a los demás. Si uno viene a saber por sí mismo que tiene ira, pues comprende la ira de los demás y no exige de los demás que no la tengan, puesto que sabe que uno la tiene. Si uno descubre que es celoso, no molestará a los demás con sus celos, no podrá exigir que los demás no sientan celos, porque si uno los tiene, se dirá a sí mismo: "los demás, obviamente, tendrán que tenerlos."

Así pues, es necesario que reflexionemos bastante en todas estas cosas.

La vida interna de cada uno de nosotros, es lo que cuenta; es más real todavía que las cosas físicas, que esta mesa, que esta grabadora, y está muy cerca de nosotros mismos, constituye nuestros procesos psíquicos, somos nosotros mismos.

Nadie ve el pensamiento ajeno, a menos que tenga la divina clarividencia, pero el pensamiento existe, y es interno. Para el clarividente, los pensamientos de los demás son como un libro abierto.

Así que, ha llegado la hora de volvernos más comprensivos. No podríamos, repito, conocer la vida interna de este planeta Tierra, si antes no conocemos nuestra vida interna. Y no podríamos conocer la vida interna de un amigo, es decir, no podríamos conocer a un amigo, de verdad, si antes no nos conocemos a sí mismos.

Así pues, el conocimiento de sí mismos es fundamental cuando se quiere explorar algo, cuando se quieren conocer los mundos internos del planeta Tierra, cuando se quiere inquirir, o buscar, o indagar algo sobre los misterios de la vida y de la muerte.

Es necesario educir, desarrollar ciertas facultades supranormales, con el propósito de explorar la vida íntima del planeta Tierra, más si nosotros no empezamos por conocernos a sí mismos, dichas facultades no lograrán su pleno desarrollo.

Así pues que, vale la pena entender lo que es la vida interior y sus responsabilidades.

¿Que nuestro planeta Tierra tiene un Cuerpo Vital? ¡Eso no se puede negar, sí que lo tiene! Nosotros también tenemos un "asiento vital orgánico"; sin ese asiento vital, no podría el cuerpo físico existir.

A la hora de la muerte, el cuerpo físico va al sepulcro, junto con el vital. Ese Cuerpo Vital se va descomponiendo lentamente, frente al sepulcro, y tiene un color fosforescente, brilla como los "fuegos fatuos" de la media noche. Los videntes suelen hasta ver el Cuerpo Vital frente a los sepulcros, descomponiéndose lentamente, a medida que el cuerpo físico también se va descomponiendo.

El Cuerpo Vital es el asiento -repito- de la vida orgánica. Ningún cuerpo físico podría funcionar sin ese "Nisus Formativus", sin ese Cuerpo Vital, que es fundamental para la Biología, para la Química, para la Fisiología, etc.

Ahondar en esta cuestión es urgente, inaplazable, impostergable. Más, ¿cómo es ese mundo Vital? Porque si nosotros poseemos un Cuerpo Vital, el planeta Tierra tiene también que poseerlo. Obviamente, el Cuerpo Vital del planeta Tierra es el Edén, el "Paraíso", la "Tierra Prometida", de la cual hablara Moisés el gran Cabalista-Iniciado, el gran legislador hebraico.

Quien haya desarrollado las facultades extraordinarias del Cuerpo Vital, podrá viajar con dicho Vehículo en el Edén. No quiero decir que la totalidad del Cuerpo Vital pueda ser utilizada para viajar en el Paraíso. El Cuerpo Vital tiene cuatro éteres: 1º) El Eter Químico, que sirve de basamento a las fuerzas químicas que trabajan en el organismo, tanto en los procesos de asimilación como de eliminación. 2º) El Eter de Vida; éste, está relacionado, directamente, con los procesos de la reproducción de la raza. 3º) El Eter Lumínico, que se relaciona con las percepciones, con las calorías, etc. Y por último, el Eter Reflector, que es el vehículo de la Imaginación y de la Voluntad.

Así que, el Cuerpo Vital tiene cuatro éteres y es el fundamento de la vida orgánica. El iniciado puede extraer los dos éteres superiores, en el Cuerpo Vital, para viajar con ellos por la región del Edén. Estos dos éteres superiores, repito, son el Lumínico y el Reflector. Uno, con tal vehículo, puede estudiar el Edén, el "Paraíso Terrenal".

Quienes supongan que el "Paraíso Terrenal" estuvo situado en tal o cual lugar de la Tierra, están equivocados. La explicación que dá la Biblia, sobre los ríos "Tigris" y "Eufrates" y el "Paraíso", situado por allá en la Mesopotamia, etc., es completamente simbólica. El "Paraíso Terrenal" es el Cuerpo Vital del planeta Tierra, es la sección superior de este mundo tridimensional de Euclides. El Cuerpo Vital terrestre, sirve de asiento a la vida orgánica de todo nuestro mundo Tierra.

Ciertamente, el Cuerpo Vital contiene, en sí mismo, dos esferas: la primera, diría, la Luna; la segunda, la Tierra; son como dos yemas del mismo huevo. Esto parecerá insólito, más en el fondo no lo es. Recuérdese que la Luna que nos ilumina en el espacio infinito, un día tuvo vida, y vida rica, en abundancia: mares profundos, volcanes en erupción, vida vegetal, animal, humana, etc. Aquellos pseudo esoteristas, o iniciados que afirmaran que la Luna era "un pedazo de Tierra lanzado al espacio", quedaron muy mal con las exploraciones hechas por la NASA. Los distintos guijarros lunares, examinados con el "Carbono-14", indicaron que la Luna es más antigua que la Tierra. Entonces, obviamente, no es un pedazo de costra terrestre, como suponen muchos ignorantes y equivocados.

¿Que el Alma Lunar, un día, haya sido transferida a nuestro mundo Tierra? ¡Eso es obvio! Después de que ese mundo lunar se convirtiera en un cadáver, su Alma Lunar, su principio vital, fue transferido a esta región del espacio y sirvió de "Nisus Formativus" para nuestro planeta Tierra. Por eso es que nuestros antepasados de Anawak llamaban, a la Luna, nuestra "abuela Luna".

La Blavatsky dice que "la Luna es la madre de la Tierra". Para los Iniciados de Anawak, la Luna es "la abuela", porque la Luna es la madre de la Tierra, y si la Tierra es la madre de nosotros, entonces resulta que la Luna es nuestra abuela. Vean ustedes como ellos, con gran sabiduría, definen algo que los modernos intelectuales, de tantas "campanillas", no han podido definir (yo, en realidad, entre paréntesis, he visto que la sabiduría es espantosamente sencilla: tiene una ingenuidad y una inocencia que asombra).

Obviamente, la Luna juega un gran papel en la economía orgánica de nuestro mundo Tierra. Como quiera que el Cuerpo Vital de la Tierra abarca también a la Luna, es posible que la Luna actúe en forma más directa sobre nuestra Tierra, sobre los organismos, etc. Ya sabemos el papel que hace, en relación con las altas y bajas mareas; ya sabemos la relación que tiene con la función ovárica, en el sexo femenino; ya sabemos la relación que tiene con las distintas enfermedades y los ciclos lunares; con la salud mental de las gentes que se hallan en el manicomio, que en los cambios de Luna se enferman aún más, etc., etc., etc. La Luna influye directamente en la concepción de todas las criaturas vivientes. En creciente, la sabia sube; en menguante baja, y esto es extraordinario.

Así, pues, el Mundo Vital es algo que vale la pena investigar. En el Edén, es decir, en el Mundo Vital, existen verdaderas maravillas. Cualquiera que sepa viajar con Cuerpo Vital por el "Paraíso", podrá ver allí razas humanas existentes. Hay razas paradisiacas que viven en la Cuarta Vertical, que son humanas; conviven al lado de nosotros, pero son invisibles para nosotros. Conozco una raza de esas, y tienen cuerpo físico, y se reproducen como nosotros y conviven a nuestro alrededor, sin que las gentes las vean, debido a las distintas modificaciones de la materia.

Todavía hay razas humanas que no han salido del paraíso y son dichosas y felices; gentes de carne y hueso, invisibles para las gentes que viven en la región tridimensional de Euclides; gentes edénicas, paradisiacas, que aún no han comido de aquel fruto del que se nos dijera: "¡No comeréis, porque si comiereis de ese fruto, moriréis!"; gentes que han sabido obedecer ese mandato.

El Mundo Vital o Mundo Edénico, es precioso. Las montañas, allí, son transparentes como el cristal y tienen un bello color azul; los mares se ven azules, y los campos. El color básico, fundamental del Edén, es el azul; más no quiere decir esto que no exista toda la gama de colores en el Edén. Existen, pero el fundamental es el azul intenso del éter.

El Mundo Vital es precioso. Allí hay templos extraordinarios, allí están los templos de los Elementales de la naturaleza. Cada planta, por ejemplo, es el cuerpo físico de un Elemental. Una es la familia de los naranjales, otra la de los pinos, otra la hierbabuena de menta, otra la de los rosales, etc. Esas familias Elementales, vegetales, tienen sus templos en el Edén; allí se reúnen esas criaturas inocentes para recibir instrucción de los Devas que las gobiernan. Quien sepa viajar en Cuerpo Etérico, podrá perfectamente verificar por sí mismo y en forma directa lo que en estos instantes estoy enfatizando.

Bien vale la pena, pues, inquirir, estudiar más a fondo esta doctrina, para descubrir tantos prodigios.

Juan, el Bautista, indubitablemente vive en el Mundo Vital, es decir, en el Edén, en el Paraíso. Juan, el Bautista, es un verdadero Iluminado, un Christus, alguien que ya encarnó, en sí mismo, al Verbo, a la Palabra, al Cristo Intimo.

Para poder penetrar en el Edén, es necesario saber viajar con el Cuerpo Vital y haber recibido educación esotérica profunda.

Mucho más allá de este Cuerpo Vital, que es tan precioso, descubriremos lo que podríamos llamar el "Mundo Astral". El verdadero Iniciado posee un Cuerpo Astral; no todos los seres humanos lo poseen, pero el Iniciado si lo posee. También el planeta Tierra posee un Cuerpo Astral.

El Mundo Astral es maravilloso. De por sí, es el mundo del color; tiene siete tonalidades básicas, fundamentales, de acuerdo con las siete notas musicales, de acuerdo con los siete colores básicos del espectro solar. El Mundo Astral tiene regiones extraordinariamente sublimes, y otras desgraciadamente infernales. En el Mundo Astral hallamos las columnas de ángeles y también las columnas de demonios, podría decirse que en el Mundo Astral combaten ángeles y demonios. Quien posea un Cuerpo Astral, puede viajar por esas regiones del Mundo Astral, puede conocerlas, puede descubrir sus prodigios, etc.

Podría decirse en forma enfática que el Mundo Astral es el mundo de los Sacramentos, y esto, obviamente, ya está demostrado esotéricamente.

Cualquier Adepto verdadero, posee un Cuerpo Astral. Es posible hacer visible y tangible el Cuerpo Astral, después de la muerte del Cuerpo físico. Existe, en el alto esoterismo, un sacramento que se le denomina "Almoadzano". Mediante ese sacramento, un maestro -después de la muerte del cuerpo físico- puede vivir durante un año, materializado en el mundo tridimensional de Euclides -es decir, aquí en el mundo físico, para influir a sus devotos. El sacramento Almoadzano es tremendo: cuando un Maestro quiere instruir físicamente a sus discípulos, después de haber perdido el cuerpo denso, puede hacerlo, puede materializar el Astral, hacerlo tangible ante los discípulos, a condición de haber -primero- verificado el sacramento Almoadzano. ¡Es tremendo ese sacramento!: el Adepto pondrá, dentro de su copa o cáliz, algo de su sangre, y sus discípulos imitándolo pondrán también sangre entre ese cáliz, mezclará todo el conjunto de sangre y celebrarán un rito, pero un rito muy especial, en el que cada uno beberá del cáliz y se verificará el sacramento Almoadzano.

Ante todo, esto merece una explicación científica, clara y precisa. Dentro de la sangre arterial, o dentro de la sangre humana, existe el Hambledzoid del Ser, sangre Astral, o corpúsculos de sangre sutil, que corresponde al Astral. La Liturgia, combinada con la operación de sangre, tal como la he citado -es decir, la sangre Astral contenida en la sangre física-, entra pues, en la parte Astral de cada uno de los que han celebrado el sacramento. Así, en el Maestro, viene a quedar el Hambledzoid del Ser de cada uno de sus estudiantes, y en los estudiantes, Hambledzoid del Ser de la sangre de su Maestro. Sangre astral, mejor dicho, contenida en la sangre física, llegará a la parte Astral de discípulos y Maestro. Así y sólo así será posible que el Maestro, después de la muerte del cuerpo físico, pueda materializarse, vivir con su Cuerpo Astral aquí, en la región tridimensional de Euclides, en este mundo denso, lleno de tinieblas, donde sólo se oye el llanto y el crujir de dientes.

Así pues, el Mundo Astral es un Mundo Fohático -angélico o diabólico- y esto es algo que debemos entender.

En el Mundo Astral viven los fallecidos; las "almas en pena", los "espíritus cautivos", y también aquellos que se dedican a la Alta o Baja Magia. En el Mundo Astral encontraremos nosotros a Elohim Gibor o a Andrameleck, a Michael o a su antítesis, a Chavajot o a Rafael, a Lilit o a Nahemáh, a Miguel o a Lucifer, etc., etc., etc. Allí viven las columnas de ángeles y demonios, que se combaten mutuamente.

Quienes se dedican a la Magia práctica, especialmente, se ubican en el Mundo Astral. Recordemos nosotros, precisamente, a Eliphas Levi, el abate Alfonso Luis Constant; es un gran Maestro que se halla ubicado, incuestionablemente, en el Mundo Astral. Allí vive, allí trabaja, allí existe, porque es un Mago.

La palabra "Mago" hay que revalorizarla. Por estos tiempos desgraciados, se llama "Mago" al charlatán, al prestidigitador, al ignorante embaucador que tiene habilidad de manos para engañar al pueblo. En los tiempos antiguos, Mago era el Sabio, el Iluminado, aquel que había empuñado el cetro de poder, aquel que había desarrollado, en su anatomía oculta, el Fuego Serpentino Anular que se desenvuelve en el cuerpo del asceta.

En el Mundo Astral se pueden invocar a los ángeles y también a los demonios. Existen fórmulas angélicas, inefables, mediante las cuales es posible que los Elohim nos asistan; más existen también fórmulas mántricas diabólicas, o litúrgicas, mediante las cuales es posible invocar a los demonios.

Ángeles y demonios, obedecen al Mago. En el Mundo Astral viven los Magos. Cualquier Adepto que se haya dedicado a la Alta o Baja Magia, tiene que vivir forzosamente en el Mundo Astral.

El Mundo Astral, de por sí, es un mundo de colores centelleantes, tremendos. El Fuego Astral arde abrasadoramente en todo el universo. Allí encontramos a las almas desencarnadas, allí viven, allí existen y podemos platicar con ellas si sabemos dejar el cuerpo físico a voluntad.

Más allá del Mundo Astral, está el Mundo de la Mente. Cuando un hombre es capaz de fabricarse un Cuerpo Mental, cuando lo tiene, es también capaz de viajar por el Mundo de la Mente Universal.

En el Mundo de la Mente, encontramos sapiencia, sabiduría. Allí están todos los templos de los dioses, los templos de Hermes Trismegisto, donde se mencionan sus obras, donde se le rinde culto a su sapiencia.

Pocos son los que saben viajar en Cuerpo Mental. Esto se debe a que pocos son los que se han fabricado, para su uso personal, un Cuerpo Mental. Cuando uno aprende a viajar en Cuerpo Mental, descubre que la Mente de la Tierra es gigantesca. Dentro de la Mente de nuestro planeta Tierra, hallamos los suburbios, los mercados, etc., más también hallamos nosotros la parte subliminal del Entendimiento Universal.

En el Mundo de la Mente hay de todo. Allí están los pensamientos de cada persona, las ideas de cada cual, etc.

Algunas almas, que en la vida tuvieron buena conducta, son recompensadas: por algún tiempo moran en el "Devachán", es decir, en la región de la Mente Superior, y hasta logran hacer una visita al Causal, aunque más tarde, agotada la recompensa, tengan que regresar otra vez para un nuevo cuerpo físico.

En el Mundo de la Mente hay dolor o felicidad, todo depende de la región donde nosotros estemos. En las regiones inferiores del Mundo de la Mente, hay dolor; en las regiones superiores del Mundo de la Mente, hay felicidad.

En el Mundo de la Mente, encontramos también a muchos Devas que aman a la humanidad. Estos trabajan por el bien común, estos luchan por el bien de tantos y tantos millones de personas que pueblan la faz de la Tierra.

Hermanos: ha llegado la hora de entender, claramente, que si uno no conoce su propia mente particular, que si uno no conoce sus procesos mentales, que si uno no ha aprendido a subyugar su mente y a controlar los sentidos, mucho menos podrá conocer la Mente Cósmica, la Mente Universal. Recordemos que "la mente que es esclava de los sentidos, hace al alma tan inválida como el bote que el viento extravía sobre las aguas". ¿Cómo podríamos conocer la Mente Universal, si no conocemos muestra propia mente, si no hemos estudiado los 49 niveles del entendimiento, si aún no hemos creado un verdadero Cuerpo Mental, si todavía no hemos desintegrado esos "elementos indeseables" que en el entendimiento cargamos?

Así pues, explorar el Mundo de la Mente es posible cuando uno ha explorado su propia mente.

Mucho más allá, pues, de esta región de la Mente Universal o de la Mente Terrestre, está el Mundo de las Causas Naturales. Si uno no ha fabricado un Cuerpo Causal, para su uso particular, ¿Cómo podría uno explorar el Mundo de la Causación Cósmica? ¿Cómo podría uno viajar en Cuerpo Causal? ¿Cómo podría uno conocer el Mundo de las Causas Naturales?

Ha de estudiar, uno, su propia vida causativa: haber descubierto las causas de sus errores, haberse conocido a sí mismo, para poder tener derecho a convertirse en un Hombre Causal. Sólo el Hombre Causal puede vivir, conscientemente, en el Mundo Causal; sólo el Hombre Causal puede viajar por el Mundo de las Causas Naturales, sólo el Hombre Causal tiene acceso, pues, a los Archivos Secretos de la región causativa.

En el Mundo de las Causas Naturales, predomina nuevamente el azul intenso, profundo. Los Adeptos del Mundo Causal trabajan por la humanidad; se les ve vestidos en forma similar a la de aquí, a la del Mundo Tierra. Tienen sus templos y se hallan demasiado ocupados en los trabajos que se realizan por el bien común.

En el Mundo de las Causas Naturales, encontramos la Ley de la Balanza. El Hombre Causal trabaja siempre de acuerdo con la Balanza Cósmica: vive en perfecto equilibrio.

En el Mundo Causal descubrimos que no hay efecto sin causa, ni causa sin efecto; la causa se transforma en efecto y el efecto se convierte en una nueva causa que origina, a su vez, otro efecto. Las leyes de causa y efecto son reales y se conocen a fondo cuando se investigan en el Mundo de las Causas Naturales.

El Hombre Causal es el hombre que ha fabricado un Cuerpo Causal; el Hombre Causal es aquel que ya tiene Voluntad Individual.

Debemos decir, en forma enfática, que el animal intelectual equivocadamente llamado "hombre", no posee todavía una verdadera Voluntad. Obviamente, el animal intelectual todavía no es un hombre, en el sentido más completo de la palabra. Cuando uno se ha dado el lujo de fabricarse un Cuerpo Causal, o un Cuerpo de la Voluntad Consciente, sabe lo que es verdaderamente la Voluntad.

Si pensamos nosotros en la multiplicidad del "yo psicológico", si pensamos en que cada uno de los defectos que poseemos, está perfectamente representado por un "agregado psíquico" inhumano, venimos nosotros a descubrir, con claridad meridiana, que tenemos muchas "voluntades". Cada agregado psíquico es como una entidad tenebrosa en nosotros, personificando algún error, y posee su propia voluntad.

Así pues, los diversos agregados que en nosotros moran, representan distintos impulsos volitivos. Hay pues, muchas "voluntades" en el fondo de nuestra psiquis que chocan entre sí. El "animal intelectual" no posee una voluntad autóctona, independiente, íntegra, uni-total; no hay unicidad en la "voluntad" del "animal intelectual". Pero cuando uno ha creado el Cuerpo de la Voluntad Consciente, entonces dispone de una voluntad individual, con la cual puede trabajar en el universo entero.

En el Mundo de las Causas Naturales, encontramos nosotros a los Hombres Causales, aquéllos que ya crearon el Cuerpo de la Voluntad Consciente.

¿Cómo podríamos conocer el Mundo Causal, si antes no hemos conocido las causas de nuestros propios errores? ¿Cómo podríamos conocer el Mundo Causal, cuando todavía no conocemos nuestras propias causas equivocadas? En realidad de verdad, repito, quien quiera conocer los mundos internos del planeta Tierra, deberá ante todo empezar por conocer sus propios mundos interiores. Esto requiere auto-exploración y trabajo consciente sobre sí mismo.

Más allá del Mundo de la Voluntad Consciente, encontramos nosotros el Mundo Búddhico o Intuicional. Obviamente, no podríamos nosotros entrar en el Mundo Búddhico o Intuicional, si antes no hemos conocido nuestra propia realidad intuitiva, si antes no hemos desarrollado en nosotros la Intuición.

Existe una clara diferenciación entre lo que es el proceso razonativo-comparativo, y lo que es la Intuición. La razón se apoya en el proceso de comparación: "esto es blanco porque aquello es negro", o viceversa. "Intuición", es algo diferente: es percepción directa de la verdad, sin el proceso deprimente de la opción.

En el Mundo Búddhico o Intuicional, existe la Intuición. Mucho más allá del Mundo de la intuición, está la región de Atman, el inefable. Pero en la región de la Intuición descubrimos la sabiduría del Universo: de todo lo que es, de todo lo que ha sido, de todo lo que será.

En el Mundo Búddhico o Intuicional, hay sapiencia inefable, hay fraternidad, hay unicidad, uni-totalidad, Amor. Quienes viven en el Mundo de la Intuición, gozan de la auténtica felicidad.

Así pues que vale la pena investigar en todo esto.

Mucho más allá del Mundo Búddhico o Intuicional, está la región de Atman el Inefable, la región del Intimo, del Ser; el Ser es el Ser y la razón de ser del Ser, es el mismo Ser.

El Intimo, en sí mismo, tiene dos almas: el alma espiritual, que es femenina, y el alma humana, que es masculina. Si leemos "La Divina Comedia", veremos que el Dante también cita a las dos almas: la una, "la que trabaja" -la humana-, la otra, "la que contempla", "la que se mira en el espejo de la Naturaleza."

Mucho se ha hablado sobre el signo zodiacal de Géminis. Yo digo que ese signo lo cargamos dentro de nosotros mismos, en los fondos del alma. El Intimo tiene, repito, dos almas: la espiritual, que es femenina; la humana, que es masculina. La espiritual es la Walkiria, es Ginebra, la Reina de los Jinas, aquella que a Lanzarote escanciara el vino, entre las copas delicias de Suka y de Manti. La humana sufre, llora, es masculina; a través de ella vibra el Crestos Cósmico, "la poderosa mediación astral que enlaza nuestra personalidad física con la inmanencia suprema del Padre Solar."

Llegar nosotros a encarnar las dos almas, es posible; más esto requiere rigurosas disciplinas esotéricas; hay que haber creado, antes, los Cuerpos Astral, Mental y Causal; hay que haber trabajado profundamente, en sí mismo y dentro de sí mismos, aquí y ahora. Solo el Iniciado libre, que ha eliminado el Ego, que ha trabajado de verdad, profundamente, sobre sí mismo, se hace digno de encarnar en sí mismo a las dos Almas. Esto significa hacer realidad en nosotros el signo zodiacal de Géminis, pues esas dos almas son gemelas.

Incuestionablemente, el alma humana debe desposarse con su dama; la Walkiria, la sulamita del sabio Salomón, esa que figura en "El Cantar de los Cantares". Quien llegue a encarnar en sí mismo a ese par de Almas, logrará la iluminación total, la sabiduría.

Primero, es necesario recibir el principio anímico, humano, masculino; segundo, debe venir el desposorio de la parte humana, masculina, con la parte espiritual, femenina. A través del Buddhi, de la Walkiria, de la Ginebra, de la Beatríz del Dante Alighieri, resplandece el Logos.

Obviamente, los principios divinos más poderosos, están contenidos en el interior del alma-espiritual, del Buddhi. Por eso la Blavatsky, en "La Voz del Silencio", ha dicho: "El Buddhi es como un vaso de alabastro, fino y transparente, a través del cual arde la llama de Prajna". Cuando el alma humana, eso que tenemos de humano en nosotros aquí adentro, se desposa con el Alma-Espíritu, se establece la luz interior en nosotros, quedamos transfigurados, resplandecientes, iluminados. Pero, para que ese contacto se establezca, hay que trabajar muy duro, dentro de nosotros mismos, en forma intensiva: creando los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, eliminado el Ego animal y sacrificándonos por la humanidad doliente.

Así hermanos, lo interesante es que nos convirtamos en verdaderos adeptos de la Fraternidad de la Luz Interior. Si así procedemos, llegaremos a la verdadera iluminación íntima; si así procedemos, llegaremos a la auténtica bienaventuranza, podremos sumergirnos en la región de la felicidad legítima, etc.

Hay necesidad de salir de estas regiones de tinieblas en que nos encontramos; es urgente, en verdad, llegar al mundo de los esplendores.

Hay que investigar un poco, reflexionar -repito-, estudiar estas cosas. Si nosotros no analizamos, si no estudiamos estas materias de enjundioso contenido, jamás llegaremos a la liberación final.

Cada uno de nosotros tiene que trabajar sobre sí mismo, si es que aspira a llegar, algún día, a la auténtica iluminación. Más, para trabajar sobre sí mismo, se necesita inevitablemente tener el conocimiento, las claves, las prácticas. Nosotros aquí, les iremos dando a nuestros estudiantes los sistemas, los métodos para trabajar sobre sí mismos, a fin de que logren un cambio absoluto.

Se necesita, ante todo, que haya continuidad de propósitos, porque muchos comienzan estos estudios y pocos llegan. Sucede que las gentes no tienen continuidad de propósitos: hoy comienzan con mucho entusiasmo y más tarde, en el tiempo, se apartan del cuerpo de doctrina.

En el mundo hay de todo: existen los "mariposeadores", esos que andan de escuelita en escuelita y que creen saber mucho, cuando en realidad de verdad nada saben.

Nosotros tenemos que definirnos con entera claridad. Esta institución no busca otra cosa sino la Auto-Realización Intima del ser humano. En modo alguno nos interesa la cuestión esa de los "mariposeadores", que andan de escuelita en escuelita, para no llegar a ninguna conclusión. A nosotros lo único que nos interesa es trabajar sobre sí mismos, para conseguir la transformación radical.

Necesitamos hacernos Adeptos de la Fraternidad de la Luz Interior, y esto es posible trabajando sobre sí mismos, aquí y ahora.

Los tiempos son llegados, en que el Hijo del Hombre tenga que enseñarle a la humanidad el camino. Desgraciadamente las gentes, oyendo no oyen y viendo con sus ojos, no ven; se les indica la Senda y no la entienden, y si ligeramente llegasen a entenderla, no tienen continuidad de propósitos para llegar a la meta y bien pronto se desvían.

El Movimiento Gnóstico es como un tren en marcha: uno pasajeros, suben, en una estación, y se bajan en otra; raros son los pasajeros que llegan a la estación final. Los afiliados a nuestra institución, están invitados: pueden llegar a la meta si se lo proponen.

¡Qué lastima que las gentes tengan "mente veleta" y que hoy piensen una cosa y mañana otra! Si las gentes de verdad fueran serias, sólo se preocuparían por trabajar intensivamente dentro de sí mismas.

En esta institución enseñamos, a las gentes, cómo eliminar los agregados psíquicos e indeseables que en nuestro interior cargamos. En esta escuela les enseñamos, a los seres humanos, cuál es el camino del autentico sacrificio, y cómo fabricar los Cuerpos Astral, Mental y Causal para convertirse en hombres verdaderos, en hombres legítimos, en hombres auténticos, en el sentido más completo de la palabra.

Obviamente, conforme va naciendo el Hombre dentro del animal intelectual, se provocan cambios extraordinarios: se despiertan ciertos poderes, ciertas facultades magníficas. El hombre íntegro, el hombre unitotal, llega hasta el punto de tener perfecto dominio sobre los Tattwa. ¿Y qué son los Tattwa? Vibraciones del Éter Universal.

En los elementos de la naturaleza están sintetizados los Tattwas. El principio vital-etérico del agua, es Apas; el principio vital-etérico del aire, es el Vayu-Tattwa; el principio vital-etérico del fuego, es el Agni-Tattwa, o el Tejas, o Taijas-Tattwa; el principio vital-etérico de la Tierra, es precisamente el Pritvi-Tattwa.

El hombre auténtico, legítimo, es el que ha fabricado los Cuerpos Astral, Mental y Causa; aquel que es capaz de entrar en el Mundo Etérico, aquel que es capaz de moverse por el Mundo Astral, aquel que puede penetrar inteligentemente en el Mundo de la Mente Cósmica, o viajar por el Mundo de las Causas Naturales, y que también adquiere poder sobre los elementos de la naturaleza: sobre la perfumada tierra y sobre el fuego flamígero, sobre las aguas tempestuosas y sobre el huracanado viento. Por este motivo, el adepto llega de verdad a convertirse en un Rey de la Naturaleza y del Cosmos.

Los Tattwas, en sí mismos, pertenecen al Mundo etérico, a ese Mundo Vital, a ese Cuerpo Vital del planeta Tierra. Los Tattwas son vibraciones del Éter, Los Tattwas penetran, directamente, en las glándulas endocrinas del organismo humano, pero no vuelven a salir de allí. Los Tattwas, al entrar dentro de los Chacras, pasan a las glándulas endocrinas y se transforman en hormonas, hormonas que circulan por la sangre, y eso es todo; de allí no vuelven a salir.

Despertar los poderes tattwicos es asombroso, más esto solamente es posible para el hombre auténtico, para aquel que es capaz de vivir en el Mundo Astral conscientemente, o para aquel que sabe viajar por el Mundo de la Mente, o para aquel Hombre Causal que ha establecido su centro de gravedad, precisamente, en el Mundo de las Causas Naturales.

Un Adepto auto-realizado es un hombre, en el sentido más completo de la palabra, porque maneja los Tattwas, porque puede manipularlos a voluntad. Un hombre que maneje el fuego, el aire, las aguas y la tierra, que sea capaz de desatar las tempestades, etc., es idóneo en el uso de los Tattwas, es un hombre de verdad, es un Maestro auto-realizado, alguien que conoce los mundos superiores.

Llegado es el momento en que cada uno de ustedes luche por la Auto-Realización; el momento ha llegado en que cada uno de ustedes conozca sus propios mundos internos, para que conozcan los mundos internos de sus amigos y para que conozcan los mundos internos del planeta Tierra y del sistema solar y de la galaxia en que vivimos.

Samael Aun Weor.


La transformación de las impresiones

 
Nuestro tema de hoy está relacionado con la cuestión de la transformación de uno mismo. En nuestras pasadas pláticas, mucho dijimos sobre la importancia que tiene la vida en sí misma; dijimos, también, que un hombre es lo que es su vida y que ésta es como una película que al desencarnar, nos la llevamos para revivirla (En forma retrospectiva) en el mundo astral, y que al retornar, la traemos para proyectarla otra vez sobre el tapete del mundo físico.
 
Es claro que la ley de la Recurrencia existe y que todos los acontecimientos se repiten, que todo vuelve realmente a ocurrir tal como sucedió, más las consecuencias buenas y malas; eso es obvio.

Ahora bien, lo importante es conseguir la transformación de la vida, y esto es posible si uno se lo propone, profundamente…

«Transformación» significa que una cosa cambia en otra cosa diferente. Es lógico que todo está sometido a cambios.

Existen transformaciones muy conocidas de la materia; nadie podría negar, por ejemplo, que el azúcar se transforma en alcohol y que el alcohol (a su vez) se convierte en vinagre por la acción de los fermentos (esta es la transformación de una substancia molecular en otra substancia molecular). Uno sabe, por la nueva química de los átomos y elementos, que el radio, por ejemplo, se transforma lentamente en plomo.

los Alquimistas de la edad media hablaban de la «Transmutación del plomo en oro» sin embargo, no siempre aludían a la cuestión metálica, meramente física. Normalmente querían indicar, con tales palabras, la transmutación del «Plomo» (éste de la personalidad) en el «Oro» del espíritu; Así, pues, conviene que reflexionemos en todas estas cosas.

En los EVANGELIOS, la idea del hombre terrenal ( comparado éste a una semilla capaz de crecimiento), tiene la misma significación, como la tiene también la idea del renacimiento, de un hombre que «nace otra vez». Sin embargo, es obvio que si el grano no muere, la planta no nace; en toda transformación existe muerte y nacimiento, o muerte y resurrección.

Ya uno sabe que en la Gnosis, consideramos al hombre como una fábrica de tres pisos que absorbe, normalmente, tres alimentos.

El alimento común, normalmente le corresponde al piso inferior de la fábrica (a la cuestión esta del estomago). El aire, naturalmente, esta en el segundo piso, pues se haya relacionado con los pulmones y las impresiones, indubitablemente están íntimamente asociadas al cerebro, o tercer piso (esto es cuestión de OBSERVACION, ¿verdad, hermanos?).

El alimento que comemos, sufre sucesivas transformaciones (esto es incuestionable). El proceso de la vida en si misma, por si misma, es la transformación. Cada criatura del Universo, mis estimables hermanos, vive mediante la transformación de una substancia en otra. Un vegetal, por ejemplo, transforma el aire, el agua y las sales de la tierra, en nuevas substancias vitales, en elementos útiles para nosotros, como son (por ejemplo) las nueces, las frutas, las papas, o los limones, las judías, los guisantes, etc. Así, pues todo es TRANS-FOR-MA-CIÓN.

Por la acción de la luz solar, obtenemos los variados fermentos de la naturaleza. Es incuestionable que la sensible película de vida, que normalmente se extiende sobre la faz de la tierra, conduce toda la FUERZA UNIVERSAL hacia el interior mismo del mundo planetario en que vivimos.

Pero cada planeta, cada insecto, cada criatura (el mismo animal intelectual equivocadamente llamado hombre), absorbe, asimila determinadas fuerzas cósmicas y luego las transforma y retransmite (inconscientemente) a las capas anteriores del organismo planetario.

Tales fuerzas, transformadas, se hayan íntimamente relacionadas con la economía de este organismo planetario en que vivimos. Cada criatura, según su especie, transforma determinadas fuerzas que luego retransmite al interior de la tierra, para la economía del mundo. También las demás criaturas, las distintas especies (las plantas, etc.), cumplen la misma función.

Sí, en todo existe transformación. Así, pues, la epidermis de la tierra es un órgano de transformación…

Cuando comemos el alimento, tan necesario para nuestra subsistencia, este es transformado (claro está, etapa tras etapa) en todos esos elementos vitales, tan indispensables para nuestra misma existencia.

¿Quien realiza, dentro de nosotros, ese proceso de transformación de las substancias? ¡El centro instintivo! ¡Cuan sabio es tal centro! ¡Realmente, nos asombramos de la sabiduría de dicho centro!.

La digestión en sí misma, mis estimables hermanos, es transformación. Todos pueden ver que el alimento tomado por el estómago (es decir, la parte inferior de esta fábrica de tres pisos, que es el organismo humano) se transforma.

Si un alimento por ejemplo, pasara por el estómago y no se transforma, el organismo no podría asimilar sus principios (sus vitaminas, sus proteínas); eso sería, sencillamente, una indigestión. Así pues, conforme nosotros vamos reflexionando en esta cuestión, llegamos a comprender la necesidad de pasar por una Transformación.

Claro está que los alimentos físicos se transforman; mas hay algo que nos invita mucho a la reflexión: no existe una transformación (por ejemplo) adecuada de las impresiones. Para el propósito de la naturaleza, propiamente dicha, no hay necesidad alguna de que el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, transforme realmente las impresiones.

Pero un hombre puede transformar sus impresiones, por si mismo, si posee (naturalmente) el conocimiento de fondo, esotérico, y comprende el por que de esa necesidad (resultaría magnífico transformar las impresiones).

La mayoría de las gentes, en el terreno de la vida práctica, creen que este mundo físico les va a dar, exactamente, lo que anhelan y buscan, y he ahí, mis estimables hermanos, una tremenda equivocación. La vida en sí misma, entra en nosotros, en nuestro organismo, en forma de meras impresiones.

Lo primero que realmente debemos comprender, es el significado de este trabajo esotérico, relacionado íntimamente con la cuestión de las impresiones. ¿Que necesitamos transformar la vida? ¡Es verdad! Y uno no podría realmente transformar su vida, si no transforma las impresiones que le llegan a la mente. Es urgente, pues, que los que escuchen esta cátedra, reflexionen en lo que aquí estamos diciendo…

No existe, realmente, tal cosa como la vida externa (y vean ustedes que estamos hablando de algo muy revolucionario, pues todo el mundo cree que lo físico es lo real; pero si vamos un poquito mas al fondo, lo que realmente estamos recibiendo a cada instante, a cada momento, son meramente Impresiones).

Vemos a una persona que nos agrade o que nos desagrade, y lo primero que obtenemos son impresiones de esa naturaleza. ¿Verdad? Esto no lo podemos negar.

La vida es, dijéramos una sucesión de impresiones (y no como creen muchos ignorantes ilustrados: una cosa sólida, física, de tipo exclusivamente material): la realidad de la vida son sus impresiones, claro esta que la idea que estamos emitiendo a través de esta grabación, resulta ciertamente difícil de capturar, de aprehender; constituye un trabajoso punto de intersección.

Es posible que ustedes que me estén escuchando, tengan la certeza de que la vida que tienen existe como tal, y no como sus impresiones. Están tan sugestionados ustedes por el mundo físico, que obviamente así piensan.

La persona que vemos sentada, por ejemplo, en una silla (allá, con tal o cual traje de color), aquel que nos sonríe mas allá, aquel que va tan serio, etc., es para nosotros cosa real, ¿verdad? pero si meditamos (profundamente) en todo lo que vemos, llegamos a la conclusión de que lo real son las impresiones.

Estas, como ya dije, llegan a la mente, a través (claro esta) de las ventanas de los cinco sentidos. Si no tuviéramos, por ejemplo, ojos para ver, ni oídos para oír, ni tacto para tocar, ni olfato para oler, o ni siquiera gusto para gustar los alimentos que entran en nuestro organismo, ¿existiría acaso, para nosotros, esto que se llama mundo físico? ¡Claro que no, absolutamente no!

Así pues, la vida nos llega en forma de impresiones, y es ahí, donde existe la posibilidad de trabajar sobre nosotros mismos.

Ante todo (si eso queremos hacer), pues hay que comprender el trabajo que debemos hacer. Si no hiciéramos ese trabajo en forma correcta, ¿como podríamos lograr una transformación psicológica, en si mismos? Es obvio que el trabajo que vamos a realizar sobre si mismos, debe ser sobre las impresiones que estamos recibiendo a cada instante, a cada momento.

Y a menos que lo aprehenda, o capture, etc., nunca nadie comprendería el significado de lo que en el trabajo es llamado el PRIMER CHOQUE CONSCIENTE.

El CHOQUE se relaciona con esas impresiones que son todo cuando conocemos el mundo exterior, que estamos recibiendo, que tomamos como si fueran las verdaderas cosas, las verdaderas personas.

Necesitamos, pues, transformar nuestra vida, y esta es INTERNA. Al querer transformar, pues, estos aspectos psicológicos de nuestra vida, obviamente necesitamos trabajar sobre las impresiones (que entran en nosotros claro esta)…

¿Por que llamamos nosotros, al trabajo sobre la transformación de las impresiones, el PRIMER CHOQUE CONSCIENTE? Por un motivo, mis queridos hermanos gnósticos, por un solo motivo: porque, sencillamente, es algo que en modo alguno podríamos efectuar en forma meramente mecánica.

Esto no sucede jamas mecánicamente, se necesita de un esfuerzo auto-consciente.

Es claro que un aspirante gnóstico que comience a comprender esta clase de trabajo, obviamente (por tal motivo) comienza también a dejar de ser un hombre mecánico que sirve, exclusivamente, a los intereses de la naturaleza; una criatura absolutamente dormida, que sencillamente no es mas que una “empleada” de la naturaleza, para los fines económicos de la misma, los cuales no sirven, en modo alguno, a los intereses de nuestra propia Auto-Realización Intima.

Si ustedes comienzan ahora a comprender el significado de todo cuanto en este casset estamos enseñando; si piensan ahora en el significado de todo cuanto se les enseña a hacer, por la vía (dijéramos) del esfuerzo propio (empezando con lo OBSERVACION DE SI MISMOS), verán sin duda, mis queridos hermanos gnósticos, que en el lado practico del trabajo esotérico, todo se relaciona con la transformación de las impresiones y lo que resulta (naturalmente) de las mismas.

El trabajo, por ejemplo, sobre las emociones negativas, sobre los estados de animo enojosos, sobre la cuestión esta de la IDENTIFICACION, sobre la auto-consideración, sobre los YOES SUCESIVOS, sobre la auto-justificacion, sobre la disculpa y sobre los estados inconscientes en que nos encontramos, se relaciona (en todo) con la transformación de las impresiones y lo que resulta de ello.

Así convendrá, mis queridos hermanos gnósticos, que en cierto modo el trabajo sobre si mismos se compare a la disección, en el sentido de que es una transformación. Quiero que ustedes reflexionen profundamente en esto, que comprendan, pues, lo que es el PRIMER CHOQUE CONSCIENTE. Es preciso formar un INSTRUMENTO DE CAMBIO en el lugar de entrada de las impresiones (¡no lo olviden!)

Si mediante la comprensión del trabajo ustedes pueden aceptar la VIDA COMO TRABAJO (realmente esotérico), entonces estarán en un estado constante de RECUERDO DE SI MISMOS. Este estado de conciencia de SI MISMO, los llevara a ustedes (naturalmente) al terreno viviente de la transformación de las impresiones, y así normalmente (o supra-normalmente, mejor dijéramos), al de una vida distinta, en lo que a ustedes naturalmente respecta.

Es decir, que ya la vida no obrara mas sobre todos ustedes, mis queridos hermanos, como lo hacia antes; comenzaran ustedes a pensar y a comprender de una manera nueva, y este es el comienzo, naturalmente, de su propia transformación. Porque mientras ustedes sigan pensando de la misma manera, tomando la vida de la misma manera, es claro que no habrá ningún cambio en ustedes.

Transformar las impresiones de la vida, es transformarse uno mismo, mis queridos hermanos gnósticos, y solo una manera de pensar enteramente nueva, puede efectuarlo. Todo este trabajo, pues, se dirige hacia una forma radical de transformación. Si uno no se transforma, nada logra.

Comprenderán ustedes que la vida nos exige (continuamente) reaccionar. Todas esas reacciones forman nuestra vida, nuestra vida personal. Cambiar la vida de uno, no es cambiar las circunstancias meramente externas, es cambiar realmente las propias reacciones.

Pero si no vemos que la vida exterior nos llega como meras impresiones que nos obligan incesantemente a reaccionar (en una forma, dijéramos, mas o menos estereotipada), no veremos donde empieza el punto que realmente posibilite el cambio, y donde es posible trabajar.

Las reacciones, que forman nuestra vida personal, son casi todas de tipo negativo. Entonces también nuestra vida será negativa, no será mas que una serie sucesiva de reacciones negativas, que se dan como respuesta incesante a las impresiones que llegan a la mente.

Luego nuestra tarea consiste en transformar las impresiones de la vida, de modo que no provoquen ese tipo de reacciones negativas a que estamos tan acostumbrados.

Pero, para lograrlo, es necesario estarnos AUTO-OBSERVANDONOS de instante en instante, de momento en momento. Así las impresiones no llegan de un modo mecánico; esto equivale a empezar a vivir mas conscientemente.

Un individuo puede permitir, darse el lujo de que las impresiones le lleguen mecánicamente, pero si uno no comete semejante error, si transforma sus impresiones, entonces comienza a vivir conscientemente. Por eso se dice que este es el PRIMER CHOQUE CONSCIENTE.

EL PRIMER CHOQUE CONSCIENTE radica, precisamente, en la transformación de las impresiones que llegan a la mente. Si uno consigue transformar las impresiones que llegan a la mente, en el momento mismo de su entrada, siempre se puede trabajar en el resultado de las mismas. Claro esta que, al transformarlas, evitamos que produzcan sus efectos mecánicos, que siempre suelen ser desastrosos en el interior de nuestra psiquis.

Esto exige un sentimiento definido, una vibración definida del trabajo, una valorización de la enseñanza, lo que significa que este trabajo esotérico debe ser llevado hasta el punto, por así decirlo, donde entran las impresiones, y desde donde son distribuidas (mecánicamente) a su lugar acostumbrado (por la personalidad), para evocar las antiguas reacciones.

Quiero que ustedes vayan entendiendo un poquito mas. Voy a tratar, dijéramos, de simplificar, a fin de que ustedes puedan entender. Pondré un ejemplo: si arrojamos una piedra a un lago cristalino, en el lago vemos que se producen impresiones, y es la respuesta a las impresiones dadas por la piedra (son las reacciones).

Estas se manifiestan en ondas que van desde el centro hasta la periferia, ¿verdad? Bueno, ahora lleven ustedes, mis queridos hermanos gnósticos, este ejemplo a la mente. Imagínensela, por un momento, como un lago. De pronto, aparece la imagen de una persona.

Esa imagen, dijéramos, es como la piedra de nuestro ejemplo: llega al lago de la mente, y entonces la mente reacciona (las impresiones son las que producen la imagen que llega a la mente; las reacciones son la respuesta a tales impresiones).

Si ustedes tiran una pelota contra un muro, el muro recibe la impresión y viene la reacción, que consiste en que (inconscientemente) regresa la pelota a quien la mando. Bueno, puede que no le llegue directamente, pero de todas maneras rebota la pelota y eso es reacción, ¿verdad?

Bien, hay impresiones que no son muy agradables. Por ejemplo, las palabras de un insultador no son, por cierto, bastante buenas que se diga, ¿no?. Claro que podríamos, dijera, transformar esas palabras del insultador.

Pero si las palabras son como son, ¿entonces que podríamos hacer? ¿transformar las impresiones que tales palabras nos producen? Si, eso es posible, y la enseñanza gnóstica nos enseña a cristalizar la SEGUNDA FUERZA (es decir, al Cristo en nosotros), mediante un postulado que dice:

«HAY QUE RECIBIR CON AGRADO LAS MANIFESTACIONES DESAGRADABLES DE NUESTROS SEMEJANTES.»

He ahí, pues, el modo de transformar las impresiones que producen, en nosotros, las palabras de un insultador: «RECIBIR CON AGRADO LAS MANIFESTACIONES DESAGRADABLES DE NUESTROS SEMEJANTES».

Este postulado nos llevara, naturalmente, a la cristalización de la SEGUNDA FUERZA (es decir, al Cristo en nosotros), hará que el CRISTO venga a tomar forma en nosotros. Es un postulado sublime, esotérico en un ciento por ciento…

Ahora bien, si del mundo físico no conocemos sino las impresiones, entonces (propiamente) el mundo físico no es tan externo como creen las gentes. Con justa razón dijo Don Emmanuel Kant: «lo exterior es lo interior». Así, pues, si lo interior es lo que cuenta, pues debemos transformar lo interior (las impresiones son interiores)

Así, pues, todos los objetos, las cosas, todo lo que vemos, existe en nuestro interior en forma de impresiones. Si, por ejemplo, nosotros no transformamos las impresiones, nada cambia en nosotros. La lujuria, la codicia, el odio, el orgullo, etc., existen en forma de impresiones (dentro de nuestra psiquis) y vibran incesantemente.

El resultado mecánico de tales impresiones, han sido todos esos elementos inhumanos que llevamos dentro, y que normalmente los hemos llamado Yoes (los yoes, que en su conjunto constituyen el mi mismo, el si mismo, ¿verdad?)

Supongamos que un individuo, por ejemplo, ve a una mujer provocativa y no transforma sus impresiones. El resultado será que las mismas (de tipo naturalmente lujurioso), exigen en él, pues, un deseo de poseerla.

Tal deseo viene a ser el resultado mecánico de la impresión recibida, y se plasma, viene a cristalizar, a tomar una forma en nuestra psiquis, se convierte en un agregado mas, es decir, en un elemento inhumano, en un nuevo yo de tipo lujurioso que viene a agregarse a la suma (existente ya) de elementos inhumanos que, en su totalidad, constituyen el EGO, el mi mismo, el si mismo.

Pero vamos a seguir reflexionando… En nosotros existe ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza y gula. Ira, ¿por que? por que muchas impresiones llegaron a nosotros, a nuestro interior, y nunca las transformamos.

El resultado mecánico de tales impresiones, pues fue la ira, fueron los yoes que aun existen, viven en nuestra psiquis, y que constantemente, pues, nos hacen sentir Coraje.

Codicia. Indubitablemente, muchas cosas despertaron en nosotros la codicia: el dinero, las joyas, las cosas materiales de todo tipo, etc. Esos objetos llegaron a nosotros en forma de impresiones.

Nosotros cometimos el error de no haber transformado esas impresiones, por ejemplo en otra cosa diferente: en una admiración por la belleza, o en altruismo, o en alegría por el dueño de tales o cuales cosas, en fin… ¿y que? pues que tales impresiones no transformadas, naturalmente se convirtieron en yoes de codicia que ahora cargamos en nuestro interior.

En cuanto a la Lujuria, ya dije que distintas formas de lujuria llagaron a nosotros en forma de impresiones, y surgieron (en el interior de nuestra mente) imágenes, dijéramos, de tipo erótico, cuya reacción fue la lujuria.

Como quiera que nosotros no transformamos entonces esas ondas lujuriosas, esas vibraciones lujuriosas, esas impresiones, ese SENTIR LUJURIOSO, ese EROTISMO MALSANO, no bien entendido (porque bien entendido, ya dije que el erotismo es sano), naturalmente que el resultado no se hizo esperar: fue completamente mecánico, nacieron nuevos Yoes dentro de nuestra psiquis (de tipo, claro esta, morboso).

Así, pues, hoy en día nos toca trabajar sobre las impresiones que tenemos en nuestro interior y sobre sus resultados mecánicos. Dentro, tenemos impresiones de ira, de lujuria, de envidia, de orgullo, de pereza, de gula, etc., etc., etc.,(y otras tantas hierbas). También tenemos, dentro, los resultados mecánicos de tales impresiones: manojos de yoes pendencieros y gritones que ahora necesitamos comprender y E-LI-MI-NAR.

Todo el trabajo sobre nuestra vida, versa pues en saber transformar las impresiones y también en saber eliminar, dijéramos, los resultados mecánicos de las impresiones no transformadas en el pasado.

El mundo exterior, propiamente no existe; lo que existe es lo interno. Las impresiones son interiores, y las reacciones (con tales impresiones) son de tipo completamente interior. ¿Quien podría decir que esta viendo a un árbol en si mismo? No, estará viendo la IMAGEN DEL ARBOL, pero no al árbol. La COSA EN SI, como decía Don Emmanuel Kant, nadie la ve; se ve la imagen de la cosa, es decir, surgen en nosotros las impresiones sobre un árbol, sobre una cosa.

Estas son internas, son de adentro, son de la mente. Si uno, por ejemplo, no hace una modificación de sus propias impresiones internas, el resultado mecánico no se deja esperar: es el NACIMIENTO DE NUEVOS YOES que vienen a esclavizar, aun mas a nuestra esencia, a nuestra conciencia; que vienen a intensificar el sueño en que vivimos.

Cuando uno comprende que, realmente todo lo que existe dentro de uno mismo (Con relación al mundo físico), no son más que impresiones, comprende también la necesidad de transformar esas impresiones, y al hacerlo, se produce una transformación total de uno mismo.

No hay cosa que más duela, por ejemplo, que la CALUMNIA, o las palabras de un insultador; pero si uno es capaz de transformar las impresiones que le producen a uno tales palabras, esas quedan entonces como un cheque sin fondo.

Ciertamente, las palabras de un insultador no tienen más valor que el que les da el insultado. Si el insultado no le da valor a tales palabras, las mismas quedan sin valor (repito, aunque me haga cansón: quedan como un cheque sin fondo).

Cuando uno comprende esto, transforma entonces las impresiones de tales palabras, por ejemplo en algo distinto: En amor, en compasión por el insultador, y eso (naturalmente) significa TRANS-FOR-MA-CION…

Así, pues, necesitamos estar transformando (incesantemente) las impresiones, no sólo las presentes, sino las pasadas. Dentro de nosotros existen muchas impresiones (que cometimos el error, en el pasado, de no haber transformado) y muchos resultados mecánicos de las mismas, que son los tales «Yoes» que ahora hay que desintegrar, aniquilar, a fin de que la conciencia quede libre y despierta.

Quiero que ustedes reflexionen (profundamente) en lo que estoy diciendo: las cosas, las personas, no son más que impresiones dentro de ustedes, dentro de su mente. Si transforman esas impresiones, se transforma la vida de ustedes.

Cuando hay,(por ejemplo) ORGULLO, eso tiene por basamento la ignorancia. ¿De qué puede sentirse orgullosa, por ejemplo, una persona? ¿De su posición social, de su dinero, de qué? Pero si esa persona, por ejemplo, piensa que su posición social es una cuestión meramente mental, es una serie de impresiones que han llegado a su mente (Impresiones sobre su estado social, o su dinero).

Cuando piensa que tal estado no es más que una cuestión mental, o cuando analiza, pues, la cuestión del dinero y se da cuenta que eso sólo existe (en la mente) en forma de impresiones (las impresiones que produce el dinero, claro está).

Si analiza esto a fondo, si comprende (realmente) que el dinero y la posición social (y demás) no son más que impresiones internas de la mente, por el sólo hecho de comprender que sólo son impresiones de la mente, hay transformación de las mismas; entonces el orgullo por sí mismo cae, se desploma, y nace en una forma muy natural, en nosotros, la humildad.

Continuando así con estos procesos de transformación de las impresiones, diré algo más. Por ejemplo: una imagen de una mujer LUJURIOSA llega a la mente, o surge en la mente. Tal imagen es una impresión, obviamente.

Nosotros podríamos transformar esa impresión lujuriosa, mediante la comprensión. Bastaría con que pensáramos en que la citada imagen es perecedera, en que esa belleza es (por lo tanto) ilusoria.

Si recordáramos, por unos instantes, que esa mujer ha de morir y que su cuerpo se va ha volver polvo en el panteón; si con la imaginación viésemos su cuerpo en estado de desintegración, dentro de la sepultura, sería esto más que suficiente como para transformar esa impresión lujuriosa en CASTIDAD. Así, transformándola, no surgirían (en la psiquis) más «Yoes» de lujuria.

Así, pues, conviene que mediante la comprensión, transformemos las impresiones que surgen en la mente.

Creo que los estimables hermanos van comprendiendo que el mundo exterior no es tan exterior como normalmente se cree. Es interior, pues todo lo que nos llega del mundo, no son más que impresiones internas. Nadie podría meter un árbol dentro de su mente, o una silla, o una casa, o un palacio, o una piedra.

Allí todo, en nuestra mente, no son sino impresiones (eso es todo), impresiones de un mundo que llamamos «exterior», pero que realmente no es tan exterior como se piensa.

Conviene, pues, que todos nosotros vayamos transformando las impresiones mediante la comprensión. Si alguien nos alaba, por ejemplo, ¿Cómo transformaríamos nosotros la VANIDAD que tal adulador podría provocar en nosotros? Obviamente, las alabanzas, las adulaciones, no son más que impresiones que llegan a la mente, y ésta reacciona en forma de vanidad, pero si se transforman tales impresiones, la vanidad se hace imposible.

¿Cómo se transformarían, pues, las palabras de un adulador, esas impresiones de alabanza, en qué forma? ¡Mediante la comprensión! cuando uno realmente comprende que no es más que una infinitesimal criatura en un rincón del universo, de hecho transforma, pues, tales impresiones de alabanza, o de lisonja, en algo distinto.

Convierte tales impresiones, dijéramos, en lo que son: polvo, polvareda cósmica, porque comprende su propia posición.

Ya sabemos que nuestro planeta tierra es un grano de arena en el espacio. Pensemos en la Galaxia en que vivimos, compuesta por miles y millones de mundos… ¿Qué es la tierra? Es una mísera partícula de polvo en ese infinito. ¿Y qué nosotros? Organismos (dijéramos) así, micro-organismos, dentro de esa partícula… ¿Entonces qué? ¿Qué conseguiríamos nosotros con estas reflexiones? CAMBIAR (es claro) y esto, obviamente, produciría una transformación de las impresiones que se relacionan con la lisonja, la adulación, la alabanza, y no reaccionaríamos (como resultado) en forma de orgullo, ¿Verdad?.

Tanto más reflexionemos en esto, vemos más y más la necesidad de una transformación completa de las impresiones…

Todo lo que vemos (externo) , es interior. Luego, si no trabajamos sobre lo interior, vamos por el camino del error, porque no modificaríamos entonces nuestra vida. Si queremos ser distintos, necesitamos transformarnos íntegramente, y si queremos transformarnos, debemos empezar por transformar las impresiones. Ahí está la clave para la transformación radical del individuo.

En la misma transmutación sexual, hay transformación de las impresiones. Transformando las impresiones animales, bestiales, en elementos de la devoción, entonces surge (en nosotros) la transformación sexual: la TRANSMUTACIÓN.

Creo que ustedes me han comprendido y por hoy llegaremos hasta esta parte, pues, de nuestro discurso. Espero que los que escuchen esta cinta, tengan la amabilidad de analizarla, de comprenderla…


Los siete tipos de hombre

 

Así que, existen dos tipos de Humanidad: al uno lo llamaríamos la humanidad mecánica y al otro lo llamaríamos la Humanidad Consciente.

Para pasar del centro de gravedad mecánico al centro de gravedad consciente, hay que trabajar, hay que apelar a esa tercera fuerza, cual es la del trabajo gnóstico sobre sí mismos, aquí y ahora…

El Hombre número 1, es el hombre meramente instintivo, mecanicista; en él predominan los centros del instinto y el mecánico, o motor.

El Hombre número 2, es el individuo emocional, un individuo que se mueve en el mundo de las emociones inferiores, de las pasiones, de los deseos animales, etc.

El Hombre número 3, es el hombre meramente intelectual, el hombre que está razonando todo el día, toda su vida; que fundamenta todas sus actividades, exclusivamente en el centro intelectual.

Los hombres número 1, 2 y 3, forman el círculo de "confusión de lenguas"; los hombres 1, 2 y 3 son la "Torre de Babel", porque en ese círculo hay confusión de lenguas: el intelectual no entiende al hombre emocional; el instintivo, no entiende al emocional; el emocional no entiende al intelectual; el emocional tampoco entiende al instintivo, ni el instintivo al emocional… Allí hay confusión de lenguas, nadie entiende a nadie. El hombre intelectual dice una palabra y aquél lo escucha a su modo; si un hombre intelectual afirma algo y se lo dice a un hombre emocional, el hombre emocional no entenderá al intelectual: interpretará las palabras del intelectual de acuerdo con sus emociones, les dará una traducción completamente diferente. A su vez, el hombre instintivo, cuando dice algo, el intelectual lo escucha a su modo, lo interpreta de la manera que le parece que es correcta… El emocional no podría tampoco entender al instintivo; cuando afirma algo el instintivo, no lo entiende. Total, que aunque se hable el mismo idioma en un país, los hombres 1, 2 y 3 no se entienden entre sí, viven en el círculo de la confusión de lenguas, en el círculo de Babel. Allí nadie entiende a nadie; cuesta mucho trabajo que los hombres número 1, 2 y 3 se entiendan entre sí. Los hombres número 1, 2 y 3 interpretan las cosas a su modo, como les parece que es, y resulta que ninguno entiende a ninguno. Los hombres 1, 2 y 3, son los que han provocado las grandes guerras en el mundo; la primera y segunda guerra mundial fueron provocadas por los hombres 1, 2 y 3…

Se necesita pasar al Hombre número 4, antes de pertenecer al "Reino"; el Reino está constituido por los hombres 5, 6 y 7. En el Reino, todos se entienden entre sí, allí no hay "confusión de lenguas".

El Hombre número 5, posee un Cuerpo Astral y sabe que lo posee, lo usa a voluntad. El Hombre número 6, posee un Cuerpo Mental y sabe que lo posee; el Hombre número 7, posee un Cuerpo Causal y sabe que lo posee…

La confusión, el problema de la humanidad, está en los hombres 1, 2 y 3, los de la Torre de Babel, los de los problemas. Estos son los que verdaderamente han hecho mucho daño; yo creo que las Jerarquías Divinas deberían ya apartar al 1, 2 y 3 y dejar en paz a los hombres 4, 5, 6 y 7, porque los 1, 2 y 3 están causando problemas desde hace mucho tiempo y no se entienden entre sí.

Obviamente, viene una gran catástrofe que se encargará de hacerle esa operación quirúrgica a la humanidad, de apartar las "ovejas" de los "cabritos", (así está escrito)…

¿Cuál es el hombre número 4? El hombre número 4, es el hombre que ha equilibrado los centros de su máquina orgánica, es el hombre que ya posee una Luna que él mismo se ha fabricado, una Luna psicológica; es el mismo que ya ha creado un centro de gravedad consciente; este tipo de hombre está listo para entrar en las actividades del Reino.

Sabido es, que para crear una Luna en nosotros, es decir, un centro de gravedad consciente (esto es: un centro de gravedad permanente), hay que apelar a una tercera fuerza, eso es obvio; esa tercera fuerza es el trabajo esotérico. Nosotros aquí vamos dándoles a ustedes las enseñanzas que necesitan para que puedan crear en sí mismos, un centro de gravedad consciente. Obviamente, quien quiera crearse tal centro debe empezar por abandonar las auto-consideraciones, el auto-sentimentalismo.

Cuando uno se quiere mucho a sí mismo, cuando se considera demasiado, cuando está lleno de auto-sentimentalismos, suspiros, congojas, tristezas, etc., por lo común odia a sus semejantes; es decir, cuanto más se ame uno a sí mismo, cuanto más piedad sienta uno de sí mismo, tanto más odiará a todos aquellos que le rodean. Los demonios más vengativos, los hombres más perversos, son aquéllos que se quieren demasiado a sí mismos, que se auto-valoran, que están llenos, repito, de auto-sentimentalismos, de auto-compasión; más si uno se aborrece a sí mismo, entonces amará a sus semejantes.

No quiero decirles a ustedes que uno debe llegar a ser masoquista; no, hasta allá no llego en este discurso, no hay necesidad de ser masoquista; pero sí quiero decirles que uno debe reconocer sus propias imperfecciones, uno debe aceptar que es una criatura mecánica, que la vida de uno se mueve sobre los carriles de los hábitos, de las costumbres adquiridas; uno debe aceptar que está lleno de celos, de rencores, de resentimientos espantosos…

Cuando uno lo acepta, cuando acepta que es un vil gusano del lodo de la tierra, cuando acepta que es una criatura mecánica, cuando se aborrece a sí mismos, comienza entonces a formar, comienza a crear dentro de sí, el centro de gravedad consciente.

Así, pues, se pasa del centro de gravedad mecánico al centro de gravedad consciente, mediante el trabajo sobre sí mismo; esa es la tercera fuerza.

No está de más, aclararles a ustedes esta noche, que nosotros aquí, en nuestra institución, les vamos a enseñar a trabajar sobre sí mismos, para que ustedes puedan crear, en sí mismos, el centro de gravedad consciente. Cuando ustedes puedan ya darle forma a ese centro, dejarán de ser individuos mecánicos, se convertirán en criaturas conscientes, habrán formado en sí mismos, dijéramos, una Luna psicológica consciente.

Obviamente, tenemos que hacer muchas creaciones dentro de nosotros mismos. Mucho más tarde, en el tiempo, ustedes necesitarán crear algo más; necesitarán crear al Sol psicológico dentro de si mismos; entonces se convertirán, indubitablemente, en Hombres Solares. Más no podrían ustedes pasar a ser Hombres Solares, si antes no han asimilado, en sí mismos, la Inteligencia Solar, es decir, si antes no han creado dentro de sí mismos al Sol Espiritual, al Sol Consciente, al Sol-Cristo.

Así que, habremos de empezar por crear la Luna psicológica, antes de poder crear el Sol psicológico dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Mucho más tarde, en el tiempo, será necesario crear la Galaxia psicológica interior, dentro de nuestra humana naturaleza. Posteriormente, ese Infinito conocido (el "Infinito de Einstein", lo llamaría yo), ese Infinito que tiene alrededor de unos 100.000 millones de Galaxias, cada una con 100.000 millones de Soles, etc. (hasta donde los telescopios pueden percibir, dentro de unos 600.000 años-luz), debe ser también creado dentro de nosotros mismos; cuando eso sea, nos habremos elevado a la estatura de Dioses.

Más si pensamos nosotros en los varios Infinitos, que pueden ser demostrados mediante las matemáticas transfinitas, entonces comprenderemos que las posibilidades para nosotros son también transfinitas…

Si en un pizarrón ponemos nosotros el signo del infinito y le adicionamos otro: infinito más infinito es igual a infinito, esta operación matemática nos permite sentar un axioma (no una simple teoría, sino un axioma): la tesis de los varios infinitos… Hay un Infinito y mucho más allá otros, y todos los Infinitos tienen por fundamento el Absoluto.

Ahora bien, quiero decirles mis estimables hermanos, que un hombre que fabricó su Luna psicológica, o sea, un centro de gravedad consciente, de hecho se independizó de la mecánica lunar, porque existe un principio de la homeopatía que dice: "similian similius curando" ("lo símil con lo símil se cura). Así también diríamos nosotros, que si la Luna mecanicista nos tiene convertidos en puros entes mecánicos, podemos independizarnos creando una Luna psicológica dentro de sí mismos, o sea, un centro de gravedad consciente (así nos independizamos de esa fuerza lunar que produce las altas y bajas mareas, que sirve de pesa para esta mecánica de la Naturaleza).

Pero eso no es todo: un individuo que posee el centro de gravedad consciente, porque ha fabricado una Luna psicológica consciente, que le ha permitido independizarse de la mecánica lunar, obviamente debe crear un Sol psicológico dentro de sí mismo. ¿Cuándo lo crea? Cuando fabrica los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, mediante el cumplimiento del Deber Parlock del Ser, o sea, del deber cósmico del Ser que tiene tres factores: Morir, o destrucción de los "elementos indeseables" que en nuestro interior llevamos; Nacer, el nacimiento segundo ("el que no nace del agua y del fuego, dijo Jesús el gran Kabir a Nicodemus, no entrará en el Reino de los Cielos". Para entrar en el Reino, hay que crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, es decir, hay que "nacer del agua y del fuego"); tercero, Sacrificio por la Humanidad, pues si somos egoístas, si no trabajamos por nuestros semejantes, si no levantamos la antorcha en alto para iluminar el camino de otros, no progresaremos; el egoísta, por muy pietista que sea, no realizará progresos en estos estudios.

Así que, hermanos, la creación del Sol psicológico dentro de sí mismos, tiene tres factores que ya conocen ustedes: Morir, Nacer y Sacrificarse por la Humanidad…

Cuando uno se asimila la Inteligencia Solar, las ideas solares, se convierte en un Hombre Solar. El Sol ha querido y quiere crear Hombres Solares; él ha depositado en nuestras glándulas endocrinas sexuales, los gérmenes para el Hombre Solar. Pueden perderse esos gérmenes y lo normal es que se pierdan; es un ensayo el que está haciendo el Sol, un ensayo muy difícil: crear Hombres, Hombres Solares… Durante la época de Abraham, el profeta, logró muchas creaciones; en los primeros ocho siglos del cristianismo, consiguió crear algunos hombres; en la Edad Media, unas pocas creaciones; por este tiempo, lucha el Astro-Rey, haciendo el último esfuerzo para crear Hombres, antes de la destrucción de esta Raza. Cuando una humanidad pierde todo interés por las ideas solares, el Sol también pierde todo interés por esa humanidad y la destruye; entonces crea una nueva Raza para su experimento en el laboratorio de la Naturaleza: crear Hombres Solares.

Obviamente, no sería posible la creación de Hombres Solares si nosotros no cooperáramos con el Sol. Tenemos, en las glándulas sexuales, los gérmenes para el Hombre, pero se necesita de la disponibilidad al hombre. Si cooperamos, si trabajamos de acuerdo con las ideas gnósticas, entonces el Hombre Solar nacerá en nosotros, surgirá. Esto es semejante a la mariposa que se forma dentro de la crisálida: cuando está ya lista, sale el insecto, vuela… Así también, nosotros somos como crisálidas: debe formarse dentro de nosotros el Hombre Solar, pero para que se forme hay que cooperar (eso es fundamental). Cuando uno coopera, nace el Sol en uno, un Sol psicológico, el Hombre Solar.

El Sol quiere una cosecha de Hombres Solares y obviamente, tiene derecho a esa cosecha porque él ha creado esa delgadísima película de la vida orgánica sobre la costra terrestre; eso le da más derechos (si un agricultor siembra, tiene derecho a cosechar). El Sol ha establecido, sobre la corteza de nuestro mundo, una vida orgánica, una delgadísima película de vida orgánica. No negamos que esa delgadísima película es una fábrica de dolor (¿quién lo negaría?). Pero el Sol tiene derecho, repito, a una cosecha de Hombres Solares; eso es lo que él quiere. Por tal propósito, él tiene derecho a reclamar ese pago, puesto que ha trabajado; el que trabaja, necesita de su pago…

Así que, si queremos crear la Luna psicológica, es decir, un centro de gravedad consciente dentro de nosotros, y posteriormente, después de eso, el Sol psicológico, necesitaremos del sacrificio; sin el sacrificio no es posible crear una Luna psicológica. Y vamos a hablar nosotros un poquito sobre el sacrificio…

Si por ejemplo dejamos nosotros de querernos a sí mismos, en eso hay sacrificio; pero tenemos una marcada tendencia a querernos demasiado, el "yo" del amor propio existe en nosotros, eso es obvio, y dejar uno de quererse a sí mismo, implica sacrificio.

Para dejar de quererse a sí mismo, tiene uno que aprender a recibir con agrado las manifestaciones desagradables de sus semejantes. Si uno es capaz de eso, pues es capaz también de dar vida a su centro de gravedad consciente; pero en eso hay sacrificio.. ¿Ustedes son capaces, acaso, de recibir con agrado las palabras de un insultador? ¿Estarían ustedes seguros de sonreír ante el que les ha abofeteado el rostro? ¡Seamos sinceros consigo mismos: debemos cambiar y esto sólo es posible a base de sacrificios! Recibir con agrado las manifestaciones desagradables de nuestros semejantes, implica sacrificio; dejar a un lado la auto-consideración, el auto-sentimentalismo, es sacrificio.

Por lo común siempre se protesta contra los que nos hieren con la palabra y es un error protestar. La persona que nos está hiriendo, nos está dando una nueva oportunidad extraordinaria: nos está brindando nada menos que un "gimnasio psicológico", mediante el cual es posible aprender a recibir con agrado las manifestaciones desagradables de nuestros semejantes… ¿Qué sería de nosotros si no existieran los insultadores? ¿Dónde nos entrenaríamos, en qué lugar, cuál sería el "gimnasio psicológico"? Sí, nosotros necesitamos que nos insulten, que nos hieran y hasta que nos abofeteen; pero lo importante es aprender a recibir con agrado todas las ofensas, pues si uno descubre que tiene el "yo" de la ira, va a tener que trabajar con ese "yo" de la ira: habrá que comprenderlo íntegramente y luego suplicar a la Divina Madre Kundalini, elimine de su naturaleza psicológica tal "yo". Si uno tiene dentro de sí el "yo" del amor propio, habrá que rogar a la Divina Madre Kundalini, habrá que suplicarle y ella eliminará de nuestra naturaleza ese "yo"; entonces no nos amaremos, o no nos auto-amaremos a si mismos.

De manera que los insultadores son útiles, eso es obvio… ¿Y qué diremos de los celos? Si uno logra destruir los celos en sí mismo, no solamente los celos pasionales, sino también los celos religiosos, los celos políticos, etc., pues habrá dado un gran paso. Tiene uno que declararse enemigo de si mismo: de sus auto-consideraciones, de sus auto-alabanzas, de los miedos secretos; tiene uno que independizarse de los celos, del orgullo, de la vanidad, si es que en realidad de verdad desea crear, dentro de si mismo, un centro de gravedad consciente. Quienes realmente lo han logrado, son hombres número 4. El Hombre número 4, está ya listo para fabricarse un Cuerpo Astral y entrar en el camino de los hombres número 5.

El Hombre número 5, vive en el Mundo Astral, absolutamente consciente; quien posee un Cuerpo Astral, puede viajar con ese cuerpo a través del espacio, puede visitar otros planetas, puede estar en contracto con el Círculo Consciente de la Humanidad Solar, que opera sobre los Centros Superiores del Ser. Un hombre número 5, a su vez, está listo para convertirse en hombre número 6, y se convierte en hombre 6 cuando se fabrica un Cuerpo Mental; entonces es capaz de captar toda la sabiduría de la Naturaleza. El hombre número 6 se convierte en hombre 7 cuando se ha fabricado un Cuerpo Causal; entonces puede recibir sus principios anímicos y espirituales y convertirse en un Hombre Solar, en un Hombre de verdad.

Por eso les decía que después de haber fabricado la Luna psicológica, habrá que fabricar el Sol psicológico; pero estos avances se realizan a base de puros sacrificios.

¿Cómo podría un hombre, que ha fabricado el Sol psicológico y la Luna psicológica, un Hombre Solar, por ejemplo, convertirse en un Hombre galáctico si no bajara? Debe bajar a la "Novena Esfera" a la "Forja de los Cíclopes", a los mundos infiernos; para resucitar más tarde, elevarse más tarde a las Estrellas y convertirse en lo que se llama un "Hombre Galáctico", debe crearse una Galaxia dentro de sí mismo y solamente se la creará mediante el sacrificio, bajando ya a los mundos infiernos. Un Hombre galáctico, tiene perfecto derecho a viajar de Galaxia en Galaxia; esto significa que puede, de hecho, ingresar a una tripulación inter-galáctica.

¿Qué diríamos del hombre que se eleva ya al estado de infinito, que ha creado un infinito dentro de si mismo? Para hacerlo, tiene que bajar a sufrir, tiene que entrar en las entrañas de algún mundo, conocer las Leyes Infinitas y luego volver a subir; entonces se crea un infinito dentro de si mismo. Un hombre así, puede viajar de Galaxia en Galaxia (lo merece, es un Dios). Más existen posibilidades cada vez más grandes: se puede penetrar en el futuro infinito, o en otros Infinitos, y elevarse de grado en grado, pero cada subida está precedida por una bajada; no es posible subir si antes no se ha bajado.

Sólo mediante el sacrificio se puede uno transformar y convertirse en algo diferente; empero no hay que confundir una bajada con una caída. Obviamente, aquéllos que no han llegado a la alta iniciación, confunden muy fácilmente una caída con una bajada, eso es obvio… Esos son los que en el movimiento dicen: "el maestro tal está caído, el hermano tal se cayó", y echan a volar sus lenguas sin conocimiento de causa, no entienden las leyes de la Alquimia, no han estudiado jamás el "Apocalipsis" desde el punto de vista esotérico, nada saben sobre el "Génesis" alquimista; esos calumnian a los Maestros…

Así que, debemos ser severos en el análisis, profundos en la reflexión; así que, debemos comprender el trabajo que hay que hacer. Necesitamos irnos elevando poco a poco, de grado en grado, y pasar del centro de gravedad mecánico al centro de gravedad consciente y esto solamente es posible mediante una tercera fuerza. Esa tercera fuerza es el trabajo esotérico gnóstico.

Nosotros aquí les vamos a entregar a ustedes los medios, todos los sistemas, toda la ciencia que necesitan para convertirse en personas número 4. Necesitamos, pues, que entiendan que sólo ese tipo de personas son las que ya poseen un fuerte centro de gravedad consciente.


El lado oculto de nuestra Luna Psicológica

 
Hay dentro de nosotros mismos una parte oculta de nuestro Ego que nunca se ve a simple vista. Así como la Luna tiene dos aspectos, uno que se ve y aquel lado oculto, así también hay en nosotros un lado oculto que nunca vemos. Ante todo quiero que entiendan ustedes que así como hay una Luna física que nos ilumina, existe también la luna psicológica. Esa luna psicológica la cargamos muy dentro, es el Ego, el "yo", el mí mismo, el sí mismo.

El lado visible, todo el mundo con un poquito de observación lo ve. Pero hay un lado invisible en nuestra luna psicológica que a simple vista no se ve. La Conciencia, desafortunadamente, no ha iluminado esa parte oculta de nuestra propia luna interior. Realmente nosotros vivimos en una pequeña zona de nuestra Conciencia, nosotros nos hemos forjado un retrato de nosotros mismos, mas un retrato no es la totalidad.

Cuando logremos que la Conciencia penetre como un rayo de luz en ese lado invisible, que no se ve, en ese lado oculto de nosotros mismos, lo que de nosotros ignoramos es muchísimo.

El lado oculto que desconocemos suele ser muy profundo, pero necesitamos conocerlo, y sólo podremos conocerlo proyectando la luz de la Conciencia sobre ese lado oculto. Y es importante ese lado oculto, es precisamente en ese lado donde están todas las causas de nuestros errores, las innumerables reacciones mecánicas, las antipatías mecánicas, nuestras mezquindades, etc.

En tanto nosotros no hayamos iluminado ese lado oculto con los rayos de la Conciencia, obviamente estaremos muy mal relacionados, no solamente consigo mismos, sino también con los demás.

Cuando uno ilumina ese lado de su luna psicológica con los rayos de la Conciencia, conoce sus errores, entonces sabe ver a los demás; pero cuando uno no ilumina con su Conciencia ese lado oculto de sí mismo, comete el error de proyectarlo sobre la gente que nos rodea y eso es gravísimo.

Proyectamos sobre las gentes todos nuestros defectos psicológicos, y si somos mezquinos, a todos los veremos mezquinos; y si estamos llenos de odio, a todos los veremos en esa forma; y si somos envidiosos, creeremos que los otros son también envidiosos; y si somos violentos y no sabemos comprender la violencia ajena, creemos que sólo nosotros tenemos la razón y que los demás no la tienen.

Cuando sentimos antipatía por alguien, es claro que allí está precisamente el "quid" de la cuestión, aquí está precisamente el defecto que interiormente llevamos y que lo estamos proyectando sobre ese alguien. ¿Por qué nos causa antipatía tal o cual persona? ¿Por qué le vemos este aquel defecto que nos molesta tanto? Aunque parezca increíble, aunque no lo admitamos, aunque rechacemos, la verdad es que ese defecto lo tenemos adentro y lo estamos proyectando sobre el prójimo.

Cuando uno comprende, entonces se propone disolver el elemento que ha descubierto, y si uno ve que el prójimo tiene tal o cual defecto, seguro es que del lado oculto que uno no ve, el lado oculto de uno mismo, está el defecto en cuestión.

Así pues, es lamentable que nosotros estemos tan mal relacionados con la gente. Desgraciadamente, como quiera que estamos nosotros mal relacionados con nosotros mismos, pues tenemos que estarlo con los demás. Si sabemos relacionarnos con sigo mismos, sabremos también relacionarnos con los demás -eso es obvio-, a medida que avanza uno en esto, dándose cuenta de cuán equivocado anda por el camino de la vida.

Protesta uno porque otros no son cuidadosos y uno sí lo es; creemos que los demás andan mal porque no son cuidadosos, cree uno que sí es cuidadoso y se molesta contra alguien porque no lo es.

Si uno observa en detalle verá que ese que no es cuidadoso, ese defecto que ve uno en otro, lo tiene muy sobrado en sí mismo, en el lado desconocido de sí mismo. El que se crea muy cuidadoso, puede suceder -y es verdad, sucede- que no es tan cuidadoso como cree y sí hay desorden dentro de sí mismo que ignora y no acepta, y no cree ni entiende.

Vale la pena conocer uno ese lado desconocido de sí mismo. Cuando uno de verdad proyecta la luz de la Conciencia sobre ese lado de sí mismo desconocido, cambia totalmente.

Descubrir uno que es violento, por ejemplo, entonces aprende a tolerar la violencia de los demás. Se dice a sí mismo: "yo soy violento". Entonces ¿por qué critico a aquel que es violento, si yo lo soy? Cuando uno comprende realmente que es injusto consigo mismo, que carga la injusticia en sí mismo, aprende a tolerar la injusticia de los otros.

Se nos ha dicho en la Gnosis que "debemos aprender a recibir con agrado las manifestaciones desagradables de nuestros semejantes", más no podría uno llegar de verdad a recibir con agrado las manifestaciones desagradables de nuestros semejantes, si no acepta sus propias manifestaciones desagradables, si no las conoce, y para conocerlas debe lanzar un rayo de luz sobre ese lado oscuro de sí mismo. Obviamente, en ese lado que no ve están en verdad las manifestaciones desagradables que interiormente carga y que proyecta sobre los demás. Así que cuando uno conoce sus propias manifestaciones desagradables, pues aprende a tolerar las manifestaciones desagradables del prójimo.

Obviamente, para poder cristalizar uno en sí mismo al Cristo Cósmico, necesita inevitablemente de aprender a recibir con agrado las manifestaciones desagradables de los demás. Así, poco a poco, va cristalizando en de sí mismo al Señor de Perfección. Así pues que, hay que entender que el Señor de Perfección solamente cristaliza en nosotros a través del Santo Negar.

Hay tres fuerzas en nosotros muy importantes: la primera es el Santo Afirmar; la segunda el Santo Negar y la tercera el Santo Conciliar.

Para cristalizar por ejemplo el Santo Conciliar -la tercera fuerza, la del Espíritu Santo, la fuerza neutra-, necesita transmutar la energía creadora y al fin esa fuerza maravillosa viene a cristalizar en los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Para cristalizar en sí mismo la segunda fuerza, la del Señor de Perfección, la del Bendito, la de nuestro Señor el Cristo, se necesita inevitablemente aprender a recibir con agrado las manifestaciones desagradables de nuestros semejantes. Y para cristalizar en sí mismo la primera fuerza, la del Padre, el Santo Afirmar, se necesita saber obedecer al Padre, así en los Cielos como en la Tierra.

El Sagrado Sol Absoluto, del cual dimana toda vida, quiere cristalizar en cada uno de nosotros esas tres fuerzas primarias de la Naturaleza y del Cosmos: Santo Afirmar, Santo Negar y Santo Conciliar.

Concretándonos nuevamente en la cuestión -del Santo Negar, es decir del Cristo-, necesitamos negarnos a sí mismos, repito, aprender a recibir con agrado las manifestaciones desagradables de nuestros semejantes. Mas ¿cómo podríamos nosotros recibir con agrado las manifestaciones desagradables del prójimo, si uno antes no ha conocido sus propias manifestaciones desagradables? Si por ejemplo tenemos ira -sabemos que la tenemos-, si nos hemos hecho conscientes de que somos "berrinchudos, geniosos, enojones", iracundos, furiosos; pues es claro, estando bien conscientes de ello, tendemos a dispensar esos mismos errores en los demás y como consecuencia nos relacionaremos mejor con el prójimo.

Si estamos llenos de envidia y reconocemos que la tenemos, que la cargamos en el lado oculto de nuestra luna psicológica, aprendemos a perdonar las manifestaciones desagradables de la envidia, tal como existen en otras personas.

Si estamos llenos de orgullo, si sabemos que lo tenemos, sabemos que somos orgullosos, que estamos engreídos y reconocemos que lo somos, entonces aprendemos a mirar pues, a los orgullosos con más comprensión. Ya no nos atreveremos a criticarlos; sabemos que dentro cargamos esos mismos defectos.

Si un hombre se siente honrado, si se siente incapaz de mentir, de pronto sucede que le ofenden diciéndole: ¡mentiroso! Obviamente si ha aceptado que en el lado oculto de su luna psicológica, en ese lado que no se ve, en el lado oculto de sí mismo, existe todavía la mentira de forma inconsciente, no se sentirá ofendido cuando se le diga mentiroso, sabrá ser tolerante con el prójimo.

Muchos podrán creerse muy liberales en su forma de ser, muy justos, más si de pronto hay alguien que les dice que no lo son, que no son tan liberales ni tan justos, podrían ofenderse porque ellos se sienten siendo justos y liberales. Mas si ellos han aprendido a proyectar antes previamente, su Conciencia sobre el lado oculto de sí mismos, sobre ese lado oculto que jamás se ve, entonces vienen a reconocer por sí mismos, directamente, que no son tan justos ni tal liberales como pensaban. En el fondo de ellos hay injusticia e intolerancia, etc. Cuando alguien intente herirlos en ese sentido, no se hieren, porque saben que les están diciendo la verdad.

Así pues, resulta muy importante mirar ese lado oculto de sí mismo, ese lado que no se ve, en ese lado está la crítica, la censura. En nosotros hay algo que censura, algo que critica, en la parte oculta de nosotros mismos está la censura, está la crítica ¿Por qué censuramos a los demás, por qué los criticamos? ¿Que es lo que estamos criticando a los demás, tal o cual defecto? Seamos sinceros, mirémonos hacia adentro, auto-exploremonos, iluminemos esa parte oculta de nuestra propia psiquis, esa parte que nos se ve y veremos que los defectos que a otros estamos criticando, los tenemos muy dentro en sí mismos. Entonces cuando eso sea, dejaremos de criticar. La censura, la crítica, se debe precisamente a la falta de comprensión. ¿Qué censuramos en otros, qué criticamos a otros? Bueno sí, nuestros propios defectos, eso es lo que estamos criticando, como los proyectamos.

Triste es saber que nosotros proyectamos nuestros defectos psicológicos sobre los demás, triste es saber que los vemos tal como somos nosotros, que vemos al prójimo como somos nosotros, esto es algo que hay que entenderlo. Todos tenemos una tendencia a creemos perfectos. Nunca se nos ha ocurrido mirar esa parte de la luna -de nuestra luna psicológica -, esa parte que no se ve, jamás.

Ha llegado la hora pues de autoexplorarnos seriamente para conocernos de verdad. Cuando uno de verdad, iluminando pues la parte oculta de sí mismo, el lado invisible que lleva en su interior, descubre con horror factores psicológicos que en modo alguno aceptaría tener, factores que rechazaría de inmediato, factores que cree no tener.

A un hombre honrado, por ejemplo, se le diga: ¡ladrón!, es una ofensa. ¿Por qué se ofendería un hombre honrado si le dice ladrón? El Ego inmediatamente tiene la tendencia a decir, porque se le ha calificado mal; aún más, el ofendido podría apelar a la violencia para tratar de justificarse. El hecho mismo de que un hombre honrado se ofenda cuando le dice ladrón, demuestra que no es honrado. Ahí esta el "quid" de la cuestión.

Si de verdad fuera honrado no se ofendería aunque le digan ladrón, si se ofende no es honrado. Si ese hombre -por ejemplo-, iluminara con su propia luz de la Conciencia esa parte de sí mismo que no se ve, esa parte oculta de nuestra luna psicológica, con horror descubriría lo que no quiso aceptar: descubriría "yoes" del robo, ladrones. ¡Qué horror, imposible! Pero así es. En nosotros hay factores que ni remotamente sospechamos, que rechazamos, que de ninguna manera aceptamos y nos horrorizan y sin embargo en el fondo los tenemos; ¡horrendo es, pero así es!

Yo mismo, cuando estaba en el trabajo de la disolución del "yo" en el Mundo de las Causas Naturales, fui sorprendido. Nunca pensé que tuviera dentro de mi interior "yoes" del robo, y encontré toda una legión de "yoes" ladrones. "Imposible, -dije- yo nunca le robo a nadie ni cinco centavos. ¿Cómo va a ser posible que aparezcan "yoes" del robo allá adentro?" Pues imposible o no imposible, aunque rechazara, ahí estaban; me gustara o no me gustara, ahí estaban.

Les advierto que en el terreno de la vida práctica alguien podría dejar aquí en este lugar un tesoro de oro puro, yo no sacaría ni una sola moneda, aunque dicho está: "en el arca abierta hasta el más justo peca". Pero por ese lado estoy seguro de no fallar, que ni dejándome oro en polvo me sacaría yo pues, ni un miligramo de aquel oro. Sin embargo, con cuánto dolor descubrí que allá en el fondo existían "yoes" del robo.

Cuando los observaba con el sentido de auto-observación psicológica, los veía huyendo; el ladrón que roba y huye despavorido, horribles caras de robo. Quedé horrorizado, sí, de mí mismo, pero no tengo ningún inconveniente en confesarlo, porque si no lo confesara todavía sería señal de que todavía estarían vivos esos "yoes" allá, adentro. Porque el hipócrita tiene la tendencia de ocultar sus propios defectos. Así pues que, no tengo ningún inconveniente en confesarlo que tenía esa clase de "yoes"; aun llevando una vida honrada los tenía. Aun pagando las deudas ajenas los tenía, ¿qué me tocó? Desintegrarlos, reducirlos a polvareda cósmica y eso me causó horror.

Sí hermanos, dentro de uno, en su interior, en ese lado oculto que no ve de sí mismo, lleva monstruosidades inenarrables, indescriptibles. Alguien se lava las manos diciendo: "no, yo soy hombre bueno, yo a nadie le robo jamás ni cinco centavos, he hecho muchas obras de caridad, soy buen esposo, buen padre de familia, buen hijo, no mato, no robo, no le quito la mujer al prójimo, entonces yo soy un santo…". Esos que hablan así son candidatos seguros para el Abismo y la Muerte Segunda, son casos perdidos. Ninguno de nosotros se crea santo, porque en el lado oculto de sí mismo, en ese lado que no ve, carga monstruosidades inenarrables, horribles, que ni remotamente sospecha. Desgraciadamente la gente -como le he dicho a ustedes- no vive sino en una pequeña parte de sí misma. No ve la totalidad del cuadro, solamente ve un rincón del mismo y se ha forjado cada cual sobre sí mismo un retrato: el retrato del hombre honorable, el retrato del la dama virtuosa -aunque no lo sea-, el retrato del caballero caritativo, etc.

De acuerdo con ese retrato condiciona su existencia y de allí acciona y reacciona incesantemente. Allí están todas sus mezquindades, críticas o sus censuras, pero él se cree perfecto. Bien vale la pena reflexionar un poco en estas cosas, en ese lado oculto de sí mismo, tener el valor de verlo. Todo el mundo lo sospecha, pero nadie se atreve a ver de verdad cara a cara a ese lado oculto de sí mismo donde están precisamente los factores que producen discordia en el mundo, donde está la censura y la crítica, donde está la violencia, donde está la envidia, etc.

La envidia -por ejemplo-, convertida dijéramos en la mecánica de esta civilización, en el factor básico de la acción, cuan lamentable es eso. Si alguien tiene un "carrito" y de pronto ve que otro pasó con un "carro" más hermoso, un flamante automóvil y dice: "hombre, yo tengo ganas de mejorar un poco, voy a ver como me consigo un carrito mejor". Mas no se le ocurre saber ¿por qué anhela un "carrito" mejor? Muchas veces puede suceder que el "carrito" que está usando le está sirviendo, ¿por qué anheló otro mejor? Sencillamente por envidia. Esa envidia está allá en el lado oculto que no se ve, en el lado oculto de nuestra propia luna psicológica, allí está.

Obviamente se ha convertido, repito, la envidia en el resorte secreto de la acción y eso es realmente lamentable. Cuando vayamos progresando en la auto-exploración psicológica nos iremos haciendo cada vez más conscientes de sí mismos y eso es lo mejor. Ha llegado la hora de entender que los errores que en otros vemos los cargamos adentro nosotros.

Ha llegado la hora de entender que en tanto nosotros no conozcamos ese lado oculto de sí mismos, estaremos mal relacionados con el prójimo. Es necesario aprender a relacionarnos mejor consigo mismos para poder relacionarnos mejor con los demás. ¿Cómo podríamos relacionarnos bien con el prójimo cuando ni siquiera nos hemos relacionado bien consigo mismos?

No solamente debemos pensar en la luna ésta, física, -repito- sino en la luna psicológica que interiormente cargamos, que es la más interesante. Allí los otros "yoes" de una monstruosidad terrible, están el lado oculto que no vemos. Esas visiones que el Dante viera en su Divina Comedia, "garras y aletas horribles, dientes, pezuñas, monstruosidades y monstruos", que existen en el lado oculto de nosotros mismos, en ese lado que no vemos.

Mas en el trabajo sobre sí mismos hay pasos muy difíciles. Sucede que cuando trabajamos sobre sí mismos, cambiamos, obviamente. Si cambiamos somos mal interpretados por nuestros semejantes. Sucede que nuestros semejantes no quieren cambiar, ellos viven embotellados en el tiempo; son el resultado de muchos ayeres y si nosotros cambiamos, ellos gritan y protestan y nos juzgan equivocadamente. Todo esto debe saberlo el estudiante gnóstico.

En el mundo se han escrito muchos códigos de moral, mas ¿qué cosa es la moral? ¿Servirá acaso para la disolución del "yo"? ¿Podrá iluminarnos ese lado oscuro de sí mismos, ese lado que no se ve? ¿Podrá conducirnos a la santificación, o qué? Nada de eso. La moral es hija de las costumbres, del lugar y de la época. Lo que en un lugar es moral, en otro lugar es inmoral. Lo que en una época fue moral, en otra época dejó de serlo. Así pues que, ¿en qué quedamos? ¿En qué queda la moral?

En la China antigua, matar a su padre era justo cuando ya estaba demasiado anciano e incapaz de bastarse a sí mismo. ¿Aquí qué diríamos nosotros de un hombre mata a su padre? Parricida, ¿verdad? Así pues, la moral es esclava del lugar, de las costumbres y de la época, repito. Entonces, ¿de qué sirven los códigos de moral que en el mundo se han escrito? ¿De qué sirven tan brillantes códigos? ¿Podrían ellos disolver el "yo"? ¿Podrían iluminar la cara oculta de nuestra luna psicológica? Nada de eso, no sirven; en el camino éste de la disolución del "yo" a simple vista pareceríamos inmorales. ¿Qué clase de moral necesitamos entonces seguir? ¿Cuál, si no sirven los códigos? ¿Entonces qué?

Hay un tipo de "ética" que ustedes no lo conocen. Algunos lo conocen en los Himalayas. Me refiero a ese tipo de conducta recta de la Naturaleza. A esa ética que los tibetanos un día condensaron en los Paramitas. Lástima que los Paramitas no estuvieran traducidos pues, al lenguaje occidental. Los he buscado y no los he hallado. Es el tipo de ética real, pero ¿quién la entiende? Tal vez ustedes los entendieran, tal vez no.

Si ustedes cambian, puede suceder que la gente se vuelva contra de ustedes. Si alguien de ustedes cambia puede suceder que todos los hermanos que aquí están, lo estén calificando entonces mal, lo estemos señalando como inmoral, malvado: "vean lo que ha hecho, lo que está haciendo". Es decir, surge la censura y es que las gentes quieren que el iniciado permanezca embotellado en el pasado. De ninguna manera quieren que el iniciado surja a lo nuevo, que cambie. Cuando el iniciado cambia es mal interpretado, juzgado equivocadamente.

Así que el Ego es tiempo y el Ego ajeno no puede tolerar que alguien se salga del tiempo, no lo perdonan de ninguna manera. A mí me "corrieron" de mi propia casa paterna porque resolví cambiar, me tenían demasiado atormentado con su "mochismo". La férula de los profesores llovía sobre mí incesantemente, los jalones de orejas, los golpes en la cabeza, porque no dominaba aquellas materias que para ellos eran muy fundamentales -cosas allá de los Egos-, pero que para ellos son fáciles y se enorgullecen de tener esas cosas, además.

Me "corrieron" de mi propia casa paterna, me "corrieron" de la escuela y me "corrieron" de todas partes. Conclusión: yo era una calamidad, sencillamente porque estaba cambiando. Yo no quería seguir metido en el tiempo, entonces se me endilgaban toda clase de barbaridades, se me condenaba como hereje, malvado, terrible. Hasta me perseguía para darme muerte: enemigo número uno de la religión ortodoxa. Conclusión: me coloqué, como dice un dicho por ahí, "fuera de onda". No podían perdonarme que me saliera pues, del "jacal" y no perdonaron.

Aquí mismo estamos todos reunidos, si uno de ustedes cambia, puede estar seguros de que todos los demás le criticarán y estamos aquí en pleno lumisial. Queremos que hasta el mismo Maestro camine de acuerdo con ciertas normas preestablecidas en el tiempo. Yo les aseguro que ustedes no mirarían con agrado que yo me les saliera de sus normas. Ustedes tienen sus normas y si yo me salgo de esas normas, entonces ¿qué? Ya no mirarían con agrado eso. Posiblemente dirían "vean, vean lo que está haciendo, ¿pero esto que está haciendo y es un Maestro? ¡Imposible, eso no es un Maestro!".

¿Por qué? Porque me salí del "jacal", porque no quiero seguir metido en sus normas. Porque no quise seguir embotellado en el tiempo. Porque no quise seguir encerrado en sus códigos de moral. Porque aunque parezca increíble, cada uno de ustedes sigue determinados códigos de moral. Algunos de ustedes seguirán los diez mandamientos que ya están estipulados y de ahí no se salen ni a cañonazos. Otros de ustedes siguen normas más o menos preestablecidas por sus familias en el tiempo. Algunos de ustedes siguen determinadas reglas de conducta que aprendieron pues, en distintas escuelas psudo-esotéricas o pseudo-ocultistas, que oyeron de sus preceptores religiosos.

Cuando alguien se sale, cuando alguien no se comporta de acuerdo con esas normas que ustedes tienen establecidas en sus mentes, ese alguien para ustedes es un indigno, un infame, es un malvado. Vean ustedes cuán difícil es pues, llegar uno a la Auto-Realización Intima del Ser. A medida que uno se auto-observa psicológicamente, va eliminando precisamente esa cara oculta que no ve, va conociendo que en su intimidad hay factores que ignoraba, crímenes que ni remotamente sospecha.

Conforme disuelve tales factores, se verifican cambios psicológicos que obviamente se reflejan sobre sus semejantes, esos cambios son mal interpretados por el prójimo. De ninguna manera el prójimo puede aceptar que alguien no se comporte de acuerdo con las normas establecidas, de acuerdo con los códigos ya escritos, de acuerdo con los principios sustentados.

Resulta que en el Trabajo, muchas veces tenemos que volvernos inmorales. Cuando hablo de "inmorales" hay que saber entender esto, ponerlo entre comillas y subrayado. Me estoy refiriendo, no estoy citando esta palabra en la forma que ustedes la están entendiendo, en la forma negativa. Quiero únicamente aclarar: cito esta palabra en el sentido edificante o dignificante, en el sentido positivo, constructivo, en el sentido de que hay la necesidad de evitar los códigos caducos, de cierta moralidad sin basamento sólido.

Tengo que llamar la atención a A., porque ha llegado al final de la clase y eso no está correcto, eso no está correcto, has hecho un escándalo, hay que llegar siempre temprano, a la hora que empezamos; empezamos a las 9 de la noche, a esa hora.

Bueno mis queridos hermanos, llegamos pues a la conclusión de que la vía suele ser difícil, el camino angosto, estrecho. De lado y lado hay horrendos precipicios, subidas maravillosas, bajadas horribles.

Caminos, suelen salir muchos, algunos lo conducen a uno al dominio de determinadas zonas del Universo; es decir, le convierten de hecho en un Deiduso o Cosmocrator, para hablar esta vez en el sentido indostánico…

Otros lo llevan a determinados paraísos; caemos, nos traen de nuevo a los sufrimientos de la tierra; los otros al Abismo y a la Muerte Segunda. Hay sendas que se escapan al camino central con apariencias maravillosas de santidad, pero que conducen al Abismo y a la Muerte Segunda. Es difícil no perderse, lo normal es que se pierdan muchas veces por atenerse a un código de moral establecido, se pierden, caen en el Abismo de perdición.

Entonces qué, ¿cómo hacer? Auto-observarse psicológicamente en forma incesante y antes de censurar a otros censurarse a sí mismos. Y antes de ser violentos con otros, autoexplorarse para conocer su propia violencia, su violencia íntima, aunque la rechace y piense que no la carga.

…si la gente viviera en una forma más consciente, todo sería diferente. Desgraciadamente nosotros, como lo hemos repetido tanto esta noche, nos hemos formado muchos retratos sobre sí mismos, porque sólo vivimos en una pequeña parte de sí mismos. Cuando proyectamos nuestra Conciencia sobre esa parte que no se ve, los retratos aquellos dejan de ser alimentados y se vuelven polvareda cósmica, entonces todo cambia; necesitamos cambiar. Qué pequeños y deformes retratos nos hemos forjado de sí mismos, qué mezquinos y cuán lejos están esos retratos de lo que realmente somos, desgraciadamente.

Estaba pensando aquí en voz alta, y ustedes están formando parte de mis propias reflexiones. Cuán mezquinos somos y sin embargo ni remotamente sospechamos que somos mezquinos, que en el lado oculto de sí mismos cargamos la mezquindad.

A veces pensamos que si estos grupos esotéricos gnósticos caminaran mejor, seríamos más felices. Parece como que reclamamos un mundo ideal para trabajar. Si fuéramos a las montañas, o a los valles más profundos, creeríamos que así caminaríamos mejor. Más ¿de qué sirve encerrarse en una cueva cuando dentro de sí mismos cargamos todos los factores que producen envidia, lujuria, odio, etc., etc.? Los aquí presentes no somos unas mansas ovejas, porque perfecto solamente ahí está el Padre, nosotros no somos perfectos, eso es obvio.

Aquí veo un pequeño grupo de hermanos reunidos; ¿están seguros los aquí presentes de constituir precisamente un núcleo de fraternidad y de amor y de belleza? ¿Nunca nadie de los aquí presentes ha criticado a nadie? ¿Y cuando están en plena asamblea se han tratado siempre con un amor nunca visto? ¿Jamás han disputado entre sí? Cada uno ¿cómo ve a cada uno? Creo que no se ven muy bien.

Aquí están todos reunidos como santitos, sí, así es, pero en el fondo ustedes saben que hay envidias, disputas, odios, críticas malsanas, etc., etc., etc., lo saben, sí. Sin embargo cada cual ve el error en los demás, pero no lo ve en sí mismo; a nadie se le ocurre que el error que está viendo en los otros lo carga dentro de sí mismo, eso no se le ocurre. Son pocos los hermanos que saben reflexionar en estas cosas, son pocos los que saben entender. ¿Por qué quisiéramos nosotros algo ideal, un mundo ideal donde nadie se odiara, donde todos fueran hermanos, donde todos se dedicaran únicamente al saber y al amor? ¿Por qué? ¿Hay razón para desear eso? En verdad que no la hay.

Aunque un grupo esté de 3ª Cámara, viene a simbolizar o a representar precisamente a la vida allá, a la vida que está fuera de esta Cámara. Ustedes saben que la vida, el tren de vida, la humanidad en conjunto está llena de terribles defectos.

Ustedes saben que esa multitud amorfa que abunda por ahí, está llena de ira, de codicia, de lujuria, de envidia, orgullo, pereza y gula, etc., etc., etc. No es ideal verdad, no, no lo es. Entones este pequeño grupo, ¿por qué este pequeño grupo queremos que sea ideal? Este pequeño grupo representa a esa humanidad, a ese montón, a esos millones de personas que hay en el mundo. Aquí está ese pequeño grupo con esos mismos errores que tienen las multitudes; entonces en este pequeño grupo hay una escuela maravillosa, hay un gimnasio formidable, así con sus defectos, así como están, este es un gimnasio psicológico magnífico.

Que el hermano tal dijo algo al hermano tal, bueno, el que dijo, en lugar de decirlo debe investigarse a sí mismo, mirar esa parte oculta de sí mismo, esa parte que no se ve, a ver ¿por qué lo dijo? ¿Por qué censuró al prójimo? Que la hermanita tal dijo algo de la otra hermanita zutana, bueno, en lugar de estar criticando esa hermanita, autoexplorese para ver esa parte de la luna que no se ve, y a buen seguro que el error que está viendo a la otra hermanita, seguro lo carga en esa parte oculta de sí misma, en la parte que no se ve. Si eso lo sabemos aprovechar, precisamente los propios defectos psicológicos de nuestros hermanos, si en vez de estarlos criticando, los aprovechamos para el autodescubrimiento de sí mismo, pues tendremos entonces que este pequeño grupo es una escuela maravillosa, extraordinaria.

Aquí está representada toda la humanidad, en este pequeño grupo hay allí un gimnasio precioso, necesario para el autodescubrimiento, hay que aprovecharlo. Si este pequeño grupo fuera de perfectos, entonces no habría necesidad de que existiera ese grupo, ¿para qué? Si todos llegaron a la perfección, ¿para qué formar este grupo?

Este grupo existe porque no somos perfectos, por eso existe. Si fuéramos perfectos este grupo no existiría. Los errores de nosotros, los errores de todos los hermanos sumados entre sí son los errores de la humanidad. Aquí está tipificada, ejemplarizada, esta es una muestra de lo que es la humanidad; pues aprovechemos esta muestra, aprovechemos esta escuela, y en vez de censurar a nuestros hermanos, censurémonos a sí mismos. El error que en otro veamos, debe servirnos de ilustración para la Conciencia, nos permitirá saber que nosotros cargamos ese error en la parte oculta que no se ve. Vean ustedes cuán útil es una escuela esotérica, una de regeneración.

Esta es una escuela de regeneración, más somos tontos cuando dejamos la escuela y nos vamos de "pinta" buscando una humanidad ideal. ¿Dónde la van a encontrar, en qué parte del mundo? Imposible ¿verdad? Hay una Humanidad Divina, sí, pero no es la humanidad corriente, no. Me refiero en forma enfática al Círculo Consciente de la Humanidad Solar, a ese Círculo que opera sobre los Centros Superiores del Ser. Esa es la única humanidad que yo diría, ideal.

¿Pero cómo vamos a llamar ideal al hijo del vecino? ¿Cómo vamos a llamar ideal a Pedro, a Juan, a Jesús, a Jacinto, José, sin embargo todos son necesarios. Los errores del vecino pueden ser muy útiles para nosotros, podemos utilizarlos como indicación. Si yo descubro que el hermano fulano de tal está lleno de envidia, pues debo ser un poquito reflexivo. ¿Estoy censurando la envidia de fulano de tal? El hecho de que este censurando la envidia del hermano fulano de tal, indica que yo la tengo en las profundidades de mi Conciencia, en esa parte que no se ve. Ahora bien, hay que saber quién es el que censura. ¿Quién es el censurador? ¿Cuál es el "yo" de la crítica? Vale la pena que le hagamos la autopsia, que lo reduzcamos a polvareda cósmica. Hasta aquí esta plática, mis queridos hermanos. Ahora pueden si ustedes quieren preguntar, pueden hacerlo con entera libertad.

P.- ¿Qué podría explicarnos sobre las Gorgonas?

R.- Las Gorgonas, ¿qué quieres saber sobre las Gorgonas? ¿No acaso habló Virgilio, el poeta de Mantua, en la Eneida? ¿No habló acaso de las Gorgonas el Dante Alighieri en la Divina Comedia? ¿Qué quieres saber tú sobre las Gorgonas?

P.- ¿Qué son lo que significan?

R. Las Gorgonas, con sus venenos gorgoicos, no son otra cosa sino las Tres Furias que nos habla Virgilio en su Eneida. Allí sí, allí están, sí -yo lo digo-, las Tres Furias, las tres Gorgonas, ahí están terribles. En el Esoterismo Crístico podríamos llamarla a la primera, Judas -el demonio del deseo-, a la segunda podríamos llamarla Pilatos -el demonio de la mente-, y a la tercera podemos llamarla Caifás -el demonio de la mala voluntad-. ¿Que las decapitó, quién? ¿Perseo, con la espada flamígera? El lo hizo, ahora lo que importa es que cada uno de nosotros decapite a las tres Gorgonas que lleva dentro. Ellas pertenecen precisamente a ese lado oculto de sí mismo, a ese lado que no se ve. ¿Hay alguna otra pregunta, hermanos?

P.- Cuando usted mencionaba eso del código moral, se me ocurre que puede existir el peligro de que convirtamos la Gnosis, -las enseñanzas gnósticas- en un código "moral" que no comprendamos realmente la enseñanza. Puede existir ese peligro también ¿no es cierto?

R.- Así es, y veo que hay una marcadísima tendencia en todos los hermanos del Movimiento Gnóstico a escribir códigos morales. Y todos tienen la tendencia a que esos códigos sean respetados, que todos quieren establecer códigos morales en el Movimiento a fin de que la totalidad de los hermanos se ajuste a esos códigos. A la larga esos códigos resultan absurdos, rancios, torpes, se convierten -dijéramos- en botellas dentro de las cuales queda la mente embotellada. Entonces viene el fracaso en el trabajo de la disolución del Ego. Sucede que en este trabajo hay que hacer cosas que parecerían inmorales, tiene uno que salirse a veces de ciertas normas a las cuales todos están sujetos.

Sucede que cuando uno cree que va muy bien, va muy mal. A veces cuando los demás piensan que uno va malísimamente, es cuando mejor va. De manera que camino es así. Hay mucha virtud en los malvados y mucha maldad en los virtuosos. Hay peligros tremendos, cualquiera puede meterse por un callejón que cree es el correcto y se aparta del Real Camino y lo lleva al fracaso.

Así pues, ¿de qué sirven los códigos morales? ¿de qué sirve la moral convencional de las gentes? Mejor es que nosotros marchemos de acuerdo con los principios de la Sabiduría, que debemos encontrar dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. ¿Alguna otra pregunta?

P.- Maestro, ¿tampoco tenemos mandamientos aquí?

R.- Pues cada cual debe de seguir tales o cuales mandamientos. Las gentes tienen tantas cosas, han inventado tantos dogmas a través de los siglos que realmente si uno se pronunciara contra todas sus normas, a lo único a que se expondría es a ser apedreado en la plaza pública. En esto lo que sirve es el discernimiento, la auto-exploración de sí mismo, la auto-observación psicológica, conforme uno se valla auto-observando va viendo lo que quiere y va procediendo de acuerdo con lo que necesita, con lo que debe ser, con lo urgente, de nada sirve que estemos siguiendo códigos de moral convencional, mas sirve la auto-observación de sí mismo, eso es lo que debe orientar, vernos, vernos y vernos y seguirnos viendo y proyectar la Conciencia una y otra vez sobre ese lado oculto de sí mismos, sobre ese lado que no se ve, eso es lo que sirve, ¿lo demás? ¿Lo que digan los códigos? "¡vale sorbete!" ¿A ver alguno más…?

P.- Maestro, nosotros que somos instructores y tenemos que apoyar la sabiduría gnóstica, por ejemplo, a veces, en la Biblia, en ese mandamiento de no adulterar, y todos los demás sobre la Ley de Moisés, entonces digamos si no nos apoyáramos ahí, como usted se ha apoyado en muchas de sus obras, nosotros estamos de acuerdo en qué los códigos están pasados, pero ¿sirven esos mandamientos por ejemplo, en apoyo a nuestros discípulos?

R.- De nada sirven todos esos dogmas, lo único que le sirve a uno en la vida es auto-observarse psicológicamente. Bien sabemos nosotros que debe transmutar su energía creadora, no porque se diga no fornicar, sino sencillamente por observación psicológica, si uno comprende que si transmuta su energía creadora consigue desarrollar los fuegos espinales, consigue crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, consigue transformarse y convertirse en un Logos. Es cuestión de conocimiento maduro, directo, es cuestión de observación propia, etc. Eso del adulterio es repugnante, ¿quién no lo ha dicho? Es decir, realmente el adulterio es horrible, pero ¿qué es lo que se debe entender por adulterio? No solamente existe el adulterio sexual, hay otra clase de adulterio, hay gentes que no adulteran sexualmente pero sí adulteran doctrinas, hay gente que adultera la leche y le echa agua para dañar los estómagos de los niños, hay gente que adultera los frutos de la tierra, todos esos que hacen injertos vegetales, son adúlteros, están adulterando los frutos de la tierra, etc.

Hay cosas en el camino ese de la ética que sorprenden, no todos los casos que se han visto de hombres que se van con otras mujeres o mujeres que se van con otros hombres son adulterio.

Hay casos de Ley, hay casos de Karma y la gente no sabe, que la gente no sabe ni lo que es bueno ni lo que es malo, no entienden esas cosas, ¿qué va a saber el dormido? ¿Qué puede saber el dormido de lo que es bueno y de lo que es malo? No quiero decir que sea recomendable que un esposo traicione a la esposa, porque eso es absurdo, es adulterio, ni quiero decir… no es recomendable que una esposa traicione al esposo, eso es un crimen, eso es adulterio, pero no todos los casos son adulterio, hay casos kármicos para el uno o para el otro.

Con esto que digo podría suceder que las gentes inmaduras, dijesen: "bueno, yo dejo a mi esposa y me voy con aquella porque, es correcto, es cuestión del Karma", siempre existe la tendencia pues, a agarrar la sabiduría y a acomodársela a su modo, cada cual quiere acomodarse la doctrina a su modo, para justificar sus delitos. Son pocos los que saben ser imparciales, las gentes son parciales por naturaleza, por instinto, de la parcialidad lo único que resulta es el error, de la parcialidad resulta -dijéramos- la falta de consideración para con el prójimo, cuando uno es parcial no sabe relacionarse con los demás, ve en otros los defectos, critica los errores de otros, pero no se le ocurre pensar que ese error lo carga dentro, en la parte aquella de sí mismo, esa parte que no se ve.

Hay que ser un poquito más maduros y salirnos de tantos códigos y de tantas morales, volvernos revolucionarios, luchar por el camino de la Rebeldía Psicológica. La mejor ética es la de aprenderse a ver a sí mismo, cuando uno se ve a sí mismo sabe qué le falta y qué le sobra y tiene inventario correcto. Cuando uno no se auto-observa sino que se deja guiar por los códigos rancios de moral torpe, no sabe ni qué le falta, ni sabe qué le sobra, cree tener lo que no tiene y lo que no cree tener eso tiene, pero la auto-observación psicológica es maravillosa porque le permite a uno saber qué le falta y qué le sobre, necesitamos iluminar más el fondo desconocido de sí mismos, como les dije, hasta ahora vivimos en una pequeña fracción de sí mismos, en una pequeña parte de sí mismos, en un retrato de sí mismos, no hemos aprendido pues, a vernos verdaderamente tal cual somos, necesitamos aprender a vernos mejor, auto-observarnos.

P. Maestro, pero yo no me refería a esos mandamientos, sino a los mandamientos que tiene la Gnosis porque yo no los conozco, es decir, como los mandamientos que tiene según el catecismo católico la santa madre iglesia: el primero, oír misa entera los domingos y fiestas de guardar, el segundo, comulgar como lo manda la santa madre iglesia, el tercero, ayunar como lo manda también la santa madre iglesia, el cuarto, comulgar por pascua florida y el quinto, pagar diezmos y primicias a la santa madre iglesia, yo pensaba que aquí también había algunos mandamientos por el estilo, los cuales yo desconozco o no los hay, a eso me refería yo.

R.- Pues, pueden existir algunos mandamientos en la Gnosis, mas podría también suceder que esos mandamientos si no son debidamente comprendidos se convirtieran en normas frías, dentro de las cuales cae embotellada la mente y entonces vendría el estancamiento, hay que salirnos de toda clase de estancamientos y aprender a vernos a sí mismos tal cual somos, solo por ese camino podemos marchar de verdad hacia la liberación final. Se necesita tener un buen juicio, un buen sentido de discernimiento y no olvidar jamás la auto-observación psicológica, tender siempre a auto-observarse, eso es lo mejor. ¿Alguna otra pregunta hermanos? Con toda libertad habla hermano..

P.- Cuando uno no comprende una cosa la convierte en un código por su propia insuficiencia para comprender, así uno puede ilustrar el caso de los Evangelios, cuando los judíos de los Evangelios criticaban a Jesús porque El curaba los sábados, curaba los sábados y entonces la ley decía que el sábado había que descansar y lo criticaban de que estaba haciendo mal, ellos vivían de acuerdo a la ley pero no la comprendían…

R.- Vivían de acuerdo a la ley pero no la comprendían, hacía cosas Jesús que parecerían inmorales. Curar en día sábado cuando en día sábado estaba prohibido, a El no le interesaban los códigos, al Gran Maestro le interesaba el Amor, curar al enfermo, el sábado o el lunes o el día que fuera pero curar, porque absurdo e injusto es pudiendo curarse a un enfermo no hacerlo, eso hubiera sido más injusto. Desgraciadamente las gentes no saben ver el camino como se debe ver, las gentes quieren que el iniciado marche de acuerdo con las normas establecidas, si alguien viola las normas ese alguien es mal criticado, así son las gentes, por tal motivo, las gentes permanecen petrificadas en el tiempo…


La intuición y la organización de la psiquis

 
 Vamos a dar inicio a nuestra cátedra de esta noche. Podríamos denominar esta cátedra: intuición.

Ante todo hemos de empezar por la base: el Hombre. ¿De dónde venimos, para dónde vamos, cuál es el objeto de nuestra existencia, para qué existimos, por qué existimos? He ahí una serie de interrogantes que debemos aclarar y resolver.

Nace un niño, y de hecho recibe el cuerpo físico en forma gratuita es -es obvio-, un cuerpo maravilloso, con unas quince mil millones de neuronas, etc., a su servicio -nada le ha costado-. Conforme el niño va creciendo, la Mente Sensual se va abriendo poco a poco, y ésta ultima, en sí misma y por sí misma, se informa mediante las percepciones sensoriales externas. Y es precisamente con los datos aportados por tales percepciones, como la Mente Sensual elabora siempre sus conceptos de contenido, motivo por el cual ella jamás puede saber algo sobre lo Real; sus procesos razonativos son subjetivos, se mueven dentro de un círculo vicioso: el de las percepciones sensoriales externas; eso es obvio.

Ahora comprenderán ustedes, un poco mejor, lo que es la Razón Subjetiva en sí misma, Más ha de hacerse una plena diferenciación entre Razón Subjetiva y Razón Objetiva.

Es obvio que el niño tiene que pasar por todos los procesos educacionales: kínder, primaria, secundaria, preparatoria y hasta universidad. La Razón Subjetiva se nutre con todos los datos que las distintas instituciones escolásticas le aportan, más en verdad que ningún instituto docente podría dar al niño, o al joven, o al adolescente, datos exactos sobre eso que no es del tiempo, sobre eso que es lo Real.

En verdad, hermanos, que las especulaciones de la Razón Subjetiva vienen a conducir -pues- al intelectual, al terreno absurdo, dijéramos, del utopismo, o en el mejor de los casos, al de las simples opiniones de tipo subjetivo etc., más nunca a la experiencia verdadera de eso que no es del tiempo, de eso que es la Verdad. En cambio la Razón Objetiva -que desgraciadamente no recibe ninguna instrucción y para la cual no hay escuelas-, permanece siempre abandonada. Indubitablemente, los procesos razonativos de la Razón Objetiva, obviamente nos conducen, dijéramos, a postulados exactos y perfectos, pero el niño, de sitio en sitio, es educado subjetivamente, para él no existe ninguna forma de instrucción superior. Los datos de los sentidos aportan a la Mente Subjetiva del adolescente -a la Mente Sensual, dijéramos-, todas las cuestiones escolásticas, de familia, etc., son meramente empíricas y subjetivas, y eso es lo lamentable.

En principio, el niño no ha perdido todavía la capacidad de asombro. Obviamente, se asombra ante cualquier fenómeno; un hermoso juguete, despierta en él ese asombro, y se divierte los niños con sus juguetes. Más, conforme va creciendo, conforme su Mente Sensual va recibiendo datos de la escuela, del colegio, la capacidad de asombro va desapareciendo, y al fin llega el instante en que el niño se convierte en joven y el joven ya ha perdido por completo esa capacidad.

Desafortunadamente, los datos que uno recibe en los colegios, en las escuelas, en los centros educacionales, sólo sirven para nutrir -como ya dije- a la Mente Sensual, pero nada más. En esa forma, y con esos sistemas de educación actuales, lo único que realmente se logra es forjarnos en la escuela, en la academia, en la universidad, una personalidad artificiosa.

Téngase en cuenta, mis caros hermanos, que en realidad de verdad, los conocimientos que se estudian en humanidades, Jamás servirían para formar al Hombre Psicológico. En nombre de la verdad hemos de decir, claramente, que las materias que se estudian actualmente en los institutos docentes, no tienen relación alguna con las distintas partes del Ser. Por eso es que sólo sirven para falsear los cinco cilindros de la máquina orgánica, quitarnos la capacidad de asombro, desarrollar la Mente Sensual y forjar en nosotros una personalidad falsa, y eso es todo.

Así pues, que se entienda, claramente, que la Mente Sensual en forma alguna podría producir en nosotros una transformación radical. Es conveniente entender que la Mente Sensual, por muy culta que parezca, nunca podría sacarlo a uno del automatismo y de la mecanicidad en que se encuentra toda la gente, todo el mundo

Una cosa es el hombre meramente animal, es decir, el "animal intelectual", y otra cosa -en verdad muy diferente, por cierto- es el verdadero Hombre Psicológico. Al citar la palabra "hombre" incluyo también -naturalmente- a la mujer, y esto se debe sub-entender claramente.

Nacemos con un cuerpo físico maravilloso, pero en realidad de verdad necesitamos hacer algo más. Formar el cuerpo físico, no es difícil -lo heredamos-, pero formar al Hombre Psicológico, sí es difícil.

Para formar el cuerpo físico no necesitamos trabajar sobre sí mismos, pero para formar al Hombre Psicológico, sí debemos trabajar en sí mismos, eso es obvio. Se trata, pues, de organizar la psiquis que está desordenada, para crear al Hombre Psicológico, que es el verdadero hombre, en el sentido más completo de la palabra. Decía el maestro Grudjieff que la máquina orgánica no tiene ninguna psicología, -tengo que disentir bastante con él en esa cuestión-. Sí existe psicología en cualquier máquina orgánica llamada "orche" -equivocadamente por cierto-, lo que sucede es que está desorganizada, y esto es distinto. Organizar esa psicología dentro del animal intelectual es lo urgente, lo inaplazable, lo impostergable, si es que queremos en verdad crear el verdadero hombre, que es el Hombre Psicológico. Distíngase, pues, entre el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, y el verdadero y auténtico Hombre Psicológico.

Nosotros necesitamos trabajar sobre sí mismos, si es que queremos crear a tal Hombre. Sin embargo, hay lucha en nosotros: la Mente Sensual es enemiga declarada de la Mente Superior.

La Mente Sensual se identifica con cualquier circunstancia. Si, por ejemplo, de pronto nos hallamos en opíparo banquete, nos identificamos tanto con las viandas que nos convertimos en glotones. Y si se nos brinda una copa, nos identificamos tanto con el vino que terminamos embriagados. Y si encontramos en nuestro camino a una persona del sexo opuesto, fascinante, interesante, nos identificamos tanto con aquella, que al fin terminamos nosotros en fornicarios, o convertidos simplemente en adúlteros. En estas circunstancias, y de este modo no es posible crear al Hombre Psicológico.

Si por alguna parte hemos de iniciar el trabajo de crear al Hombre Psicológico, será en realidad de verdad, trabajando sobre sí mismos, no identificándonos, jamás, con ninguna circunstancia, y auto-observarnos de instante en instante, de momento en momento. Hay quienes yerran el camino. Existen sociedades, escuelas, órdenes, logias, religiones, sectas, que pretenden organizar la psiquis humana mediante ciertas máximas que llamaríamos "de oro"; comunidades que pretenden, mediante tal o cual máxima, comportarse en todas las circunstancias de la vida, a fin de conseguir algo que ellos llamarían "purificación", "santidad", etc. Todo esto es urgente analizarlo. Es obvio que una máxima cualquiera, de tipo ético, religioso, nunca podría servir de patrón para los distintos aconteceres de la vida. Una máxima, aun estructurada con la lógica superior de un Ouspensky, por ejemplo, en verdad que jamás podría crear un nuevo Cosmos, ni una nueva Naturaleza. Supeditarnos estrictamente a una máxima, con el propósito de organizar nuestra psiquis, sería absurdo. Esto significaría convertirnos en esclavos -obviamente-.

De manera que, conviene que reflexionemos sobre muchos catálogos éticos y códigos morales, con "máximas de oro". Ellas no pueden transformar, o todas esas reglas o máximas jamás pueden transformar a nadie, eso es obvio. Además, hay factores que hay que analizar, antes de poder entrar uno en el trabajo de organizar la psiquis.

Incuestionablemente, un enunciado demostrativo, por ejemplo, por muy rico que él fuese, y perfecto, podría ser falso, y lo que es peor: intencionalmente falso.

Así que, al intentar nosotros una transformación de sí mismos, tenemos que volvernos un poco más individuales -no quiero decir "egoístas"- sub-entiéndase esto como aprender a pensar mejor y en una forma más independiente y perfecta, porque muchas sentencias sagradas, máximas de oro, -como ya dije-, aforismos que todo el mundo considera perfectos, realmente no podrían servir de patrón de medida para conseguir una transformación auténtica y una organización de la psiquis dentro de nosotros.

Se trata de organizar la psiquis interna, y tenemos que salir de tanto racionalismo de tipo subjetivo, e ir -como se dice- "al grano", a los hechos: afrontar nuestros propios errores, como son; no querer nunca justificarlos, no tratar de huir de ellos, no intentar disculparlos. Se necesita que nos volvamos más serios; en la analítica, tenemos que ser, dijéramos, más juiciosos, más comprensivos. Si en verdad no buscamos escapatorias, entonces sí podemos trabajar sobre nosotros mismos para conseguir la organización del Hombre Psicológico y dejar de ser meros "animales intelectuales", como hasta ahora somos.

La auto-observación psicológica es básica. Se necesita, en verdad, auto-observarnos de instante en instante, de segundo en segundo. ¿Con qué objeto? ¡Uno! ¿Cuál? Descubrir nuestros defectos de tipo psicológico, pero descubrirlos en el terreno de los hechos, observarlos directamente, juiciosamente, sin evasivas, sin disculpas, sin escapatorias de ninguna especie.

Una vez que un defecto ha sido debidamente descubierto, entonces y sólo entonces, podemos nosotros comprenderlo, y al intentar comprenderlo, debemos -repito-, ser severos consigo mismos.

Muchos, cuando intentan comprender un error, lo justifican, o lo evaden, o lo esconden de sí mismos, y eso es absurdo. Hay también algunos hermanitos gnósticos que al descubrir tal o cual defecto en sí mismos, comienzan con su mente -dijéramos-, teorética a hacer especulaciones y eso es gravísimo, porque como ya dije y lo repito hasta ahora, en este momento, las especulaciones de la mente -meramente subjetiva- van a desembocar, forzosamente, en el terreno del utopismo, eso es claro.

Así, pues, si se quiere entender un error, las especulaciones meramente subjetivas deben ser eliminadas, y para que sean eliminadas, se necesita haber observado el error directamente. Sólo así, mediante una correcta observación, es posible corregir la tendencia a la especulación.

Una vez que uno ha comprendido íntegramente cualquier defecto psicológico, en todos los niveles de la Mente, entonces sí puede darse el lujo de quebrantarlos, de desintegrarlos, de reducirlos a cenizas, a polvareda cósmica. Sin embargo, no debemos olvidar nunca que la mente, por sí misma, no puede alterar radicalmente ningún defecto, nunca, la mente por sí misma, puede rotular cualquier defecto con distintos nombres, puede pasarlo de un nivel a otro, esconderlo de sí misma, esconderlo de los demás, pero nunca desintegrarlo.

Muchas veces les he hablado aquí, les he dicho que necesitamos de un poder que sea superior a la mente, de un poder que, en verdad, pueda reducir a cenizas a cualquier defecto de tipo psicológico.

Afortunadamente, ese poder existe en el fondo de nuestra psiquis. Me refiero, claramente, a Stella Maris, la Virgen del Mar, es una variante de nuestro propio Ser, pero derivada, o derivado. Si nosotros nos concentramos en esa fuerza variante que existe en nuestra psiquis y que algunos pueblos la denominaron "Isis" y otros "Tonantzin" y aquellos "Diana", etc., seremos asistidos. Entonces, el defecto en cuestión puede ser reducido a polvareda cósmica.

Cualquier agregado psíquico, viva personificación de tal o cual error, una vez que ha sido desintegrado, libera algo, eso se llama "Esencia". Es claro que, dentro de cualquiera de esas "botellas" conocidas como "agregados psíquicos", existe Esencia o Conciencia anímica enfrascada, y al quebrantarse éste o aquél error, el porcentaje de Esencia, allí depositado, o embotellado, es liberado.

Cada vez que un porcentaje de Esencia Búddhica es liberada, aumenta de hecho y por derecho propio el porcentaje de Conciencia. Y así, conforme nosotros vamos quebrantando los agregados psíquicos, el porcentaje de Conciencia despierta se irá multiplicando, y cuando la totalidad de los agregados psíquicos sea reducida a cenizas, la Conciencia habrá despertado, también en su totalidad.

Si tan sólo hemos quebrantado un cincuenta por ciento de "elementos psíquicos", inhumanos, indeseables, poseeremos -obviamente- un cincuenta por ciento de Conciencia Objetiva, despierta. Más si nosotros conseguimos quebrantar el ciento por ciento de los agregados psíquicos indeseables, lograremos de hecho y por derecho propio, un ciento por ciento de Conciencia Objetiva. Así es que, a base de multiplicaciones incesantes, nuestra Conciencia irá resplandeciendo cada vez más, eso es obvio.

Lograr el absoluto despertar, es lo que queremos nosotros. Y es posible lograrlo, si marchamos por el camino correcto. De lo contrario, no sería posible lograrlo; eso es claro.

En todo caso, a medida que nosotros vayamos quebrantando los elementos psíquicos indeseables que en nuestro interior cargamos, distintos Siddhis o Facultades luminosas irán aflorando en nuestra psiquis, y cuando se haya conseguido la aniquilación buddhista, entonces en verdad, habremos conseguido la más absoluta iluminación.

Esta palabra, aniquilación buddhista, molesta mucho a determinadas organizaciones de tipo pseudo-esoterista y pseudo-ocultista. A nosotros, en vez de fastidiarnos, tal palabra nos agrada realmente. Conseguir el ciento por ciento de conciencia, es algo anhelable. Son muchos los que quisieran tener la iluminación, son muchos los que se sienten amargados, los que padecen entre las tinieblas, los que sufren por las distintas circunstancias amargas de la vida. La iluminación, es algo muy anhelable, pero la iluminación tiene una razón de ser; la razón de ser de la iluminación es el Dharmadatu -esta palabra, de tipo sánscrito, sonará un poco extraña a los oídos de los aquí presentes: "Dharmadatu", que viene de su raíz "Dharma"-.

Podría alguien desintegrar los elementos psíquicos indeseables que en nuestro interior cargamos, y sin embargo no por ello lograría la iluminación radical -aquí entra en juego eso que se llama el Tercer Factor de la Revolución de la Conciencia, el del Sacrificio por la Humanidad. Si nosotros no nos sacrificamos por la Humanidad, no sería posible conseguir la iluminación absoluta, porque -repito- la razón de ser de la iluminación es el Dharmadatu.

Es obvio que si desintegramos el Ego, se nos paga. Es cierto y de toda verdad que si creamos los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, se nos paga. No podemos negar que si nosotros nos sacrificamos por nuestros semejantes, se nos paga. Todo eso es indubitable.

Para conseguir la iluminación absoluta, se necesita trabajar con los Tres Factores De La Revolución de la Conciencia: Nacer: es decir, crear los Vehículos Existenciales Superiores del Ser; Morir: desintegrar el Ego en su totalidad, y Sacrificio por la humanidad. He ahí los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia.

Pero como les decía a ustedes, tenemos que saber trabajar sobre sí mismos -eso es obvio-; necesitamos organizar al Hombre Psicológico dentro de sí mismos. Primero que todo, antes de conseguir nosotros la iluminación absoluta, el Hombre Psicológico debe nacer en nosotros, y nace en nosotros cuando se organiza la psiquis, hay que organizar la psiquis dentro de sí mismos, aquí y ahora.

Si nosotros trabajamos correctamente, organizamos la psiquis. Por ejemplo, si no malgastamos las energías del centro emocional, si no malgastamos las energías de la mente, o del cerebro motor-instintivo-sexual, es obvio que con tal reserva, creamos o venimos a crear, a dar forma al segundo cuerpo psicológico en nosotros: el nuevo cuerpo para las emociones -denominémoslo "Eidolón"-.

Es indubitable que si nosotros nos libertamos de la Mente Sensual, conseguiremos -en realidad de verdad- ahorrar energías intelectuales, con las cuales podríamos nutrir al tercer cuerpo psicológico, a la mente individual.

Y al pronunciarme contra la Mente Sensual, quiero que entiendan los hermanos, claramente, que no dejo de reconocer la utilidad de la Mente Sensual y que necesitamos vivir en perfecto equilibrio: saber manejar la Mente Superior y saber usar la Mente Sensual. Porque si uno no sabe usar la Mente Sensual, se olvida de que tiene que pagar la renta, se olvida de que debe de comer para existir, se olvida de que tiene que vestirse: anda por la calle en el más completo desaliño, no cumple uno con sus deberes en la vida. Entonces, la Mente Sensual es necesaria, pero hay que saberla manejar inteligentemente, con equilibrio. Es decir, la Mente Superior y la Mente Sensual deben equilibrarse en la vida; eso es obvio.

Hay gentes que se preocupan únicamente por la Mente Superior. Ejemplo: determinados eremitas que viven en cavernas, en los Himalayas, y olvidan que tienen una Mente Sensual. Desecharla, simplemente "así porque sí", es absurdo. Se necesita que la Mente Sensual funcione en forma equilibrada, para cumplir uno con sus deberes en la vida.

La pugna entre la Mente Superior y la Mente Sensual, es espantosa. Recordemos nosotros al Cristo, cuando estuvo en su ayuno en el desierto. Se le presenta un demonio y le dice: "Todos estos reinos del mundo te los entregaré, si te arrodillas y me adoras" -es decir, la Mente Sensual tentándole-. Y responde la Mente Superior diciendo: "¡Satán, Satán, escrito está: al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo obedecerás!" -no se dejó Jesús dominar por la Mente Sensual-. Pero esto no quiere decir que no sea útil tal mente; lo que sucede es que hay que tenerla bajo control y que debe marchar en perfecto equilibrio con la Mente Superior.

Al tratar de organizar al Hombre Psicológico, obviamente sucederá una pugna espantosa entre las dos Mentes: entre la Superior -la Psicológica- y la Sensual. La Mente Sensual no quiere nada que se relacione con la Mente Superior. La Mente Sensual goza cuando se identifica con una escena de lujuria, o cuando se identifica con un acontecimiento doloroso en la calle, o cuando se identifica con una copa de vino, etc., la mente psicológica se opone violentamente.

Voy a ilustrar esto con un ejemplo: Iba, de pronto, en un carro; alguien conducía el automóvil. Marchábamos por el carril izquierdo de una calle; por el carril derecho, una dama conducía otro carruaje. De pronto sucede que el carruaje que conduce aquélla dama, cambia de dirección, intenta meterse a un supermercado. Es obvio que, yendo por la derecha, debía quebrar para alguna parte, para meterse en el supermercado. Si el supermercado hubiera estado a su derecha, pues se hubiera metido hacia la derecha, pero desafortunadamente estaba a su izquierda y el carril izquierdo estaba ocupado por el carruaje en que nosotros viajábamos. No le importa a aquella dama, absolutamente nada, y definitivamente "quiebra" hacia la izquierda -claro, viniendo a chocar con el carruaje en el que nosotros íbamos-. Los daños no fueron graves, fueron mínimos para aquél otro carro, pero aquí viene lo interesante.

Como quiera que en el carro en el que viajara mi insignificante persona, el conductor reconoció no tener la culpa -y en verdad, no la tenía, él no era culpable de que otro carruaje se le metiera por delante, quebrando violentamente, en momentos en que él marchaba-, naturalmente alegó eso, a la dama en cuestión. La dama insistía en tener su razón. Claro, su razón era manifiestamente absurda, y cualquier perito de tránsito la habría descalificado de inmediato. Sin embargo, ella insistía: "llama al Seguro -dijo ella- para arreglar el problema". Después de 1 ó 2 horas, el Seguro no llegaba. La dama insistía en que se le pagaran unos 300 pesos que costaba el daño, la reparación de su vehículo, que ella misma había destruido.

Los tripulantes del carro en que viajaba, y su conductor, definitivamente estaban airados, en gran manera, y aunque cualquiera de ellos hubiera podido pagar, no estaban dispuestos a hacerlo -era tal la ira que tenían-. Por mi parte, resolví no identificarme con aquella circunstancia, pues nuestra disciplina psicológica, nuestro judo psicológico -dijéramos-, nos indica que en tales casos, uno no debe identificarse. Es obvio que permanecí sereno, de acuerdo con nuestro judo psicológico.

Bueno, pero el tiempo se pasaba: 2 horas, y posiblemente muchas más tendríamos que aguardar, pues el Seguro no aparecía. Al fin, la dama aquella llegó muy respetuosamente hacia mí, pues vio que era el único que estaba sereno, los demás tripulantes vociferaban. Me dice: "Señor, si me diera usted siquiera 300 pesos, dejamos esta cuestión a un lado. Porque estoy perdiendo el tiempo y todos lo estamos perdiendo". Le dije: "Observe usted la posición en que están esos dos carros. Si quería usted quebrar a la izquierda, debería haber traído el carril izquierdo; pero usted va por el carril derecho y sin embargo intenta entrar a ese supermercado. No es posible entrar por el carril derecho, cuando el izquierdo va ocupado. Cualquier perito en tránsito la descalifica". "Señor, ¿pero qué hacemos perdiendo el tiempo? ¡No viene el Seguro…!" "Bueno, tome sus 300 pesos y vaya usted en santa paz. No hay problema, siga su viaje…"

Es obvio que hubo una protesta general de los tripulantes, se indignaron, no solamente contra aquella dama, sino contra mi también. Era tal el estado en que se encontraban, que no podían menos que protestar -se encontraban absolutamente identificados con la escena-. Y claro que a mí me calificaron de "tonto", etc., etc., etc., y "otras tantas hierbas".

Claro, uno de los tripulantes avanzó directo hacia las damas, con el propósito de insultarlas, pues eran varias; la que conducía y las acompañantes. Yo me adelanté un poquito y le dije a aquella señora "Vallase usted en santa paz y no haga caso a los insultadores". Bueno, la mujer -muy feliz- desde lejos me alcanzó a dar el último saludo, y el carro se perdió allá, por esas calles de la ciudad.

Hubieran podido seguir aguardando 3, 4, 6 horas, toda la tarde y posiblemente hasta la noche, hasta que llegara el Seguro, para concluir en cualquier arreglo tonto. Realmente, no había problema grave; los daños de aquél carro eran mínimos, pero aunque los tripulantes aquellos tenían dinero, de ninguna manera estaban dispuestos a pagar. Se encontraban tan identificados con la escena, que obviamente, no tenían ganas -como se dice- de "dar a torcer su brazo".

Los salvé, ciertamente, de una cantidad de pormenores y detalles molestosos; les evité, si es posible, ir a la "Delegación"; les evité cincuenta mil sandeces y tonterías, amarguras y discusiones, pero ellos se encontraban tan identificados con aquel hecho, que ni cuenta se daban del bien que se les había hecho ¡así es la gente!

De manera que, mis queridos amigos, en realidad de verdad, deben ustedes entender que al identificarse con las circunstancias, trae problemas. ¡Es absurdo identificarse con las circunstancias, completamente absurdo! -se gastan las energías-. ¿Con qué energías organizaría uno, por ejemplo el Cuerpo Astral, si se deja llevar de esos estallidos de ira, de esos "berrinches" espantosos, de esos corajes que no tienen razón de ser, todo por identificarse con las circunstancias? ¿Con qué fuerzas podría uno darse el lujo de crearse una Mente Individual, si uno -en verdad de verdad, despilfarra sus energías intelectuales, las malgasta en tonterías, en hechos similares a los que les he contado? La creación del segundo Cuerpo nos invita a ahorrar energías emocionales, y la creación de un tercer Cuerpo -llamaríamoslo- "intelectual", o mente individual, nos hace comprender la necesidad de ahorrar un poco nuestra energía mental.

Ahora bien, si nosotros no aprendemos en verdad, a dejar las antipatías mecánicas; si nosotros estamos siempre llenos de mala voluntad hacia nuestros semejantes, ¿con qué energías crearíamos entonces el Cuerpo de la Voluntad Consciente, es decir, el cuarto Cuerpo Psicológico? Y hay que crear todo ese juego de Vehículos Superiores, si es que queremos en verdad crear, dentro de sí mismos, o fabricar dentro de sí mismos, o dar forma dentro de sí mismos, al Hombre Psicológico.

Bien sabemos que alguien, que posea el Cuerpo Físico y un segundo Cuerpo de tipo Emocional, Psicológico, y un tercer Cuerpo de tipo Mental, Individual, y un cuarto Cuerpo de tipo Volitivo, Consciente, puede darse el lujo de recibir sus principios anímicos para convertirse en hombre, eso es indubitable. Pero si uno verdaderamente malgasta sus energías motrices, vitales, emocionales, mentales y volitivas, identificándose con todas las circunstancias de la vida, etc., pues es obvio que nunca podrá organizar esos Cuerpos Psicológicos, en nosotros tan indispensables para que dentro de sí mismos aparezca el Hombre.

Así que, cuando hablo de organizar la psiquis, debe saberse entender. Tenemos que manejar energías, saberlas utilizar no identificarnos para no malgastar nuestras energías torpemente, no olvidarnos de sí mismos.

Cuando uno se olvida de sí mismo, se identifica, y cuando se identifica, entonces, no puede dar forma a la psiquis, no puede hacer, pues, que la psiquis -pues- se estructure inteligentemente en sí misma, porque malgasta las energías torpemente. Esto es urgente entenderlo, mis queridos hermanos.

Así pues, un Hombre verdadero es un Hombre que ha ahorrado sus energías y que, mediante las mismas, ha podido crear los cuerpos existenciales superiores del Ser. Un Hombre verdadero es aquel que ha recibido sus principios anímicos y espirituales, un hombre perfecto es aquel que ha desintegrado, dijéramos, todos los elementos psíquicos inhumanos, y que en vez de tales elementos indeseables, ha dado forma al hombre interior.

El hombre interior es lo que cuenta, el hombre interior recibe su pago, la Gran Ley le paga. El hombre interior está despierto porque ha desintegrado el Ego; el hombre real, verdadero, que se sacrifica por sus semejantes, obviamente consigue la iluminación.

Así, crear al Hombre es lo primero, es lo fundamental, y esto se consigue organizando la psiquis. Pero muchos, en vez de dedicarse a organizar su propia psiquis íntima, se preocupan exclusivamente por desarrollar poderes o shiddis inferiores. ¡Y eso es absurdo! ¿Con qué vamos a empezar nosotros, a organizar la psiquis, o a desarrollar poderes inferiores? ¿Qué es lo queremos? Tenemos que ser juiciosos nosotros en el análisis, juiciosos en nuestros anhelos. Si es poderes lo que estamos buscando, perdemos el tiempo miserablemente. Creo que lo fundamental es que organicemos nuestra psiquis inferior; eso es lo básico. Si ustedes lo entienden en sí mismos y trabajan en sí mismos, conseguirán darle forma a la psiquis. Entonces el hombre real, el hombre verdadero, habrá nacido en ustedes. Entiendan esto: mejor es que en vez de andar buscando shiddis inferiores, o poderes inferiores, como decimos nosotros, demos forma a la psiquis.

Hay un poder trascendental, que nace en cualquier hombre que verdaderamente ha trabajado sobre sí mismo. Me refiero, en forma enfática, a la intuición. La intuición y cito esto para que dejen ustedes de codiciar poderes.

Pero, ¿cual es esa facultad? Se nos ha dicho que está relacionada con la Glándula Pineal. No lo niego, pero lo interesante es explicar cuales son sus funciones.

¿Cómo definiríamos la Intuición? "Percepción directa de la verdad, sin el proceso deprimente de la opción". Bueno, está buena esa forma de definirla, pero la encuentro muy incipiente -la usan todas las escuelitas por ahí, de tipo pseudo-esotérico y pseudo-ocultista, pero la analítica nos invita a ahondar más en este asunto-.

¿Qué es la Intuición? Es una facultad de interpenetración, posiblemente Hegel, en su dialéctica, trate de definirla con aquello de los "concretos universales", pero me parece mejor definirla con la Filosofía China, de la raza amarilla, pues.

Una emperatriz china no entendía bien esta cuestión de la Intuición. Un sabio le explicó que era la facultad de interpenetración, -está correcta esa definición, pero ella no la entendía-. Entonces el sabio trajo una veladora encendida y la colocó en el centro de un recinto, y a su alrededor colocó también diez espejos. Es claro que la lumbre de aquella veladora se reflejaba en un espejo y ese espejo la proyectaba a otro espejo, y el otro espejo la proyectaba al otro, y el otro al otro, y así total que los diez espejos mutuamente se proyectaban la luz, uno a otro. Se formó un juego de luces maravilloso, un juego con interpenetración; la emperatriz entendió. He ahí la facultad de la Intuición.

Si alguien ha logrado la aniquilación buddhista, si alguien ha conseguido fabricar los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, si verdaderamente es un Hombre de verdad, en el sentido trascendental de la palabra, entonces la facultad de interpenetración será en él un hecho.

Téngase en cuenta que uno está contenido en el Cosmos, mejor dicho, uno es una parte de un Todo. Dentro del Microcosmos-Hombre, hay mucho, existe mucho, y sin embargo la totalidad de uno, no es sino una parte del Todo. Ya sabemos que por ejemplo, dentro del Ayocosmos, o sea, el Infinito, está contenido el Macrocosmos. Dentro del Macrocosmos, que es la Vía Láctea, está contenido el Deuterocosmos, el Sistema Solar. Dentro del Deuterocosmos, está contenido el Sol Cósmico, y dentro de éste, está contenido el Cosmos-Tierra, el Mesocosmos. A su vez, dentro del Mesocosmos está contenido el Microcosmos-Hombre, y dentro del Microcosmos-Hombre está contenido, pues, la vida de lo infinitamente pequeño: el Tritocosmos.

Como dentro de un Cosmos hay otro Cosmos, y dentro de ese Cosmos hay otro, y por todo hay siete cosmos, unos contenidos en otros. De manera que dentro de nosotros hay un Cosmos inferior -eso es claro: el Tritocosmos- y un Cosmos superior -eso es claro: el Mesocosmos-; es decir, nosotros estamos entre un cosmos superior y un cosmos inferior.

Estamos también muy relacionados con nuestros padres, -pues nos dieron origen-. A su vez, de nosotros devienen los hijos y los nietos; todos estamos interpenetrándonos mutuamente. Así, la interpenetración es una ley, perfectamente definida por la dialéctica de Hegel, con sus famosos conceptos que ya he dado forma, que ya he explicado.

Indubitablemente mis queridos amigos, la existencia de un mundo cualquiera, su nacimiento, su desarrollo, su muerte, queda reflejándose también dentro del Hombre verdadero, que ha logrado la aniquilación buddhista. Entonces, éste puede decir: "Bueno, conozco la historia de ese planeta".

Todo el Mahanvantara puede reflejarse en la uña de un Hombre auténtico, y reflejarse con tanta exactitud, que el Buda ese no ignore nada.

Todo lo que pueda suceder a una nación, puede reflejarse en la psiquis de un Hombre que ha pasado por la aniquilación buddhista, y reflejarse con tanta precisión, con tanto detalle, que éste -claro- no llegue a ignorar ni el más insignificante acontecer.

Así, pues, deduzcan ustedes, o infieran de lo que he dicho, lo que es la intuición, la facultad de interpenetración.

Si conseguimos que toda la historia de esta Galaxia se refleje en nosotros, ¿ignoraríamos algo, por ejemplo, en relación con la Galaxia? ¡Es claro que no! Y la Galaxia, con todos sus procesos, puede reflejarse en nuestra psiquis, con tanta naturalidad, mis queridos hermanos, como la veladora aquella del ejemplo que he puesto, que se reflejaba en los espejos, en los diez espejos que sirvieron para ilustrar a la emperatriz. Si todas las criaturas pueden reflejarse en la psiquis de un buddha de contemplación, es porque éste ya no tiene agregados psíquicos inhumanos que desintegrar, entonces éste, de hecho, consigue -mediante la Intuición- eso que podríamos definir como omnisciencia.

Llegar a la iluminación pues es posible, pero no olviden, mis queridos amigos, que la iluminación, a su vez, tiene sus leyes. La razón de ser de la iluminación, es el Dharmadatu, es decir el Dharma. Si uno se ha sacrificado por los mundos, si uno verdaderamente ha creado sus Cuerpos Existenciales Superiores, si uno verdaderamente ha disuelto el Ego, claro, recibe recompensa, pago, porque solamente en la región del Dharmadatu es posible la iluminación interior profunda. Así pues, que como quiera que lo vital es que un día lleguen ustedes a la iluminación, deben empezar desde ahora mismo por organizar su psiquis, eso es obvio.

Necesitamos que a través de nuestros trabajos, mediante la iluminación, un día podamos nosotros dar el gran salto, para caer en el Vacío Iluminador. Distíngase entre la mecánica de la relatividad y el Vacío Iluminador, lo importante para nosotros es escaparnos de este mundo de la relatividad, de este mundo de causas y efectos, de este mundo donde reina el dolor, y solamente es posible conseguir uno, dar el gran salto para caer en el Vacío Iluminador si desintegra el Ego, si lo reduce a cenizas, si lo convierte en polvareda cósmica, si organiza su psiquis, si le da forma a su psiquis, sólo así pude lograrlo.

El Vacío Iluminador es la máxima aspiración de nosotros, es la Gran Realidad, la vida libre en su movimiento, más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente. Incuestionablemente, el Vacío Iluminador es lo supremo…


El alimento de las impresiones

 
 Los alimentos que penetran a nuestro organismo, se dividen en tres categorías. Al primero, al primer tipo de alimento, lo podemos denominar "comida". Incuestionablemente, para los alimentos que entran por la boca y la boca en sí, hay un medio que permite transformar esos principios vitales. Me refiero al estómago. Si no fuera por el estómago, no sería posible la transformación de la primera clase de alimentos. Sin embargo, el alimento que entra por la boca no es el más importante. Bien sabemos cómo se transforman los alimentos mediante la digestión. No hay duda de que en última síntesis, los principios vitales quedan depositados en la sangre y ella los dirige a todos los órganos del cuerpo. Sin embargo, puede alguien permanecer algún tiempo sin comer. Mahatma Gandhi podía permanecer hasta cuarenta días sin comer, y aún más: llegó hasta dos y tres meses sin comer. No es pues, el alimento más importante.

La segunda clase de alimento es el Prana, que entra con el oxígeno dentro de nuestro Cuerpo Físico; es aquél que penetra por las puertas de la respiración, e incuestionablemente, existe un órgano, u órganos especiales para la transformación del alimento que entra por la nariz. Así pues el aire mediante los pulmones, se transforma -naturalmente- en oxígeno, y este oxígeno -en Prana- se deposita posteriormente en todo el torrente sanguíneo.

Es más importante la respiración que el alimento que entra por la boca y va al estómago, porque como ya dije podríamos durar hasta cerca de un mes sin comer, pero no podríamos durar mucho tiempo sin respirar.

Normalmente se puede durar sin respirar un minuto o dos, y algunos llegan hasta tres. Yo también pudiera llegar a permanecer sin respirar durante más de cuatro minutos -por entrenamiento-, pero incuestionablemente, más allá de este pequeño tiempo limitado, si no respiramos morimos. Es pues más importante entonces, en realidad de verdad, la respiración que la comida física.

Y por último existe una tercera clase de alimento, que de hecho es aún más importante. Me refiero, en forma enfática, a las impresiones. Incuestionablemente, no podríamos nosotros durar ni un segundo en la existencia, si no existieran las impresiones. No podemos vivir, ni un segundo, sin recibir impresiones.

Nuestro organismo se nutre, muy especialmente, con las impresiones. Si el aire no hiciera impresión en nuestros pulmones y en nuestra sangre, no viviríamos; si la comida no llegara a impresionar el estómago y vías intestinales, tampoco podríamos vivir.

Así que, las impresiones son fundamentales. Desgraciadamente, a diferencia de la respiración y del primer alimento que entra por la boca y va al estómago, no tenemos en este caso un órgano para "digerir" las impresiones y eso es lamentable. El aire cuenta con los pulmones, la comida cuenta con el estómago, pero las impresiones, ¿con qué órgano cuentan? Pasan a la mente y eso no lo podemos negar, pero no tenemos cómo poder digerir las impresiones, no hay un órgano para la digestión y transformación de las impresiones.

Todos los acontecimientos de la vida llegan a la mente en forma de impresiones, todos los eventos llegan al cerebro en forma de impresiones. La alegría, la tristeza, la esperanza, la desesperación, los problemas, las preocupaciones, etc., llegan a la mente en forma de impresiones. Cualquier circunstancia, cualquier acontecimiento por insignificante que sea, siempre llega a la mente en forma de impresiones.

Repito: desafortunadamente no contamos con un órgano capaz de digerir impresiones, motivo este más que suficiente como para que las mismas se conviertan en agregados psíquicos, esto es, en "yoes". Si no digerimos la mala impresión que recibimos por ejemplo de un insultador, entonces esa impresión se convierte, dentro de nosotros, en un "yo" de venganza. Si no digerimos la impresión que nos provoca una copa de vino, obviamente tal impresión se convierte en un "yo" de la embriaguez. Si no digerimos nosotros la impresión que nos provoca una persona del sexo opuesto, incuestionablemente tal impresión se convertiría, por lo mismo, en un "yo" de lujuria. Si no digerimos la impresión que llegue a la mente, relacionada con una fortuna, obviamente tal impresión puede convertirse en un "yo" de codicia.

Así que, no digerir las impresiones equivale a crear "yoes". Las impresiones no digeridas, repito, se convierten en nuevos "yoes".

Así que, no solamente tenemos los "yoes" que poseemos, esos que traemos de existencias anteriores, sino lo que es peor: estamos creando todos los días nuevos "yoes", y eso es lamentable.

Dejar de crear "yoes", es indispensable. Eso es posible únicamente, digiriendo las impresiones. ¿Y cómo digerirlas? ¿De qué manera, de qué modo? ¿Cómo transformarlas en algo diferente? ¿Sería posible eso? ¡Sí es posible! ¿Cómo? Mediante la Conciencia. Si interponemos entre las impresiones y la mente eso que se llama "Conciencia", las impresiones se digieren.

Las impresiones en sí mismas, son Hidrógeno 48, un Hidrógeno bastante pesado. Digeridas por medio de la Conciencia, se transforman en Hidrógeno 24, que sirve para nutrir al Cuerpo Astral. Ese Hidrógeno 24, a su vez, puede transformarse en Hidrógeno 12 para nutrir al Mental, y por último el Hidrógeno mental, digerido, se transforma en Hidrógeno 6, con el que se nutre el Causal.

Más vale pues, digerir nuestras impresiones con el propósito de transformar el Hidrógeno 48 en alimentos para los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

Normalmente, las impresiones hieren a la mente y la mente entonces reacciona contra el impacto proveniente del mundo exterior: si nos pegan, pegamos; si nos insultan, insultamos; si nos instan a beber, bebemos, etc.; siempre reacciona la mente contra los impactos provenientes del mundo exterior. Debemos evitar tal reacción, y eso sería posible exclusivamente, interponiendo la Conciencia entre la mente y las impresiones.

¿Habría alguna forma, alguna técnica, algunas prácticas que permitiesen utilizar la Conciencia para interponerla entre las impresiones y la mente? ¿Existe alguna clave que nos permita usar la Conciencia de esa manera, que sea la Conciencia quién reciba las impresiones y no la mente? Porque cuando la Conciencia recibe las impresiones, las digiere inevitablemente, las transforma en algo distinto; pero cuando no es la Conciencia quien recibe las impresiones, sino la mente, entonces sucede que la mente reacciona contra los impactos provenientes del mundo exterior, reacciona violentamente, en forma mecánica.

¿Cómo usar pues, la Conciencia? ¿Cómo utilizarla, de qué modo, a fin de que sea ella -y nada más que ella- la que reciba las impresiones y las transforme? Voy a decirles a ustedes la clave, muy sencilla: jamás olvidarnos de Sí Mismos, de nuestro propio Ser. Porque si uno se olvida de su propio Ser Interior en presencia de un insultador, termina insultando; si uno se olvida de Sí Mismo, de su propio Ser en presencia de una copa de vino, termina borracho; si uno se olvida de Sí Mismo, de su propio Ser en presencia de una persona del sexo opuesto, termina fornicando.

Cuando uno aprende a vivir en estado de alerta percepción, de alerta novedad; cuando uno se acuerda de Sí Mismo de instante en instante, de momento en momento; cuando uno jamás se olvida de Sí Mismo, indubitablemente se va tornando consciente. Si uno no se olvida de Sí Mismo en presencia de un insultador, si uno no se olvida de su propio Ser, entonces transforma esas impresiones perversas en Hidrógeno 24, que sirve para fortificar el Cuerpo Astral, y en Hidrógeno 12 para alimentar el Mental y en Hidrógeno 6 para alimentar el Causal; es decir, transforma las palabras del insultador en una fuerza diferente.

Si uno no se olvida de Sí Mismo en presencia de una copa de vino, transforma esa impresión -ese Hidrógeno 48- en Hidrógeno 24 y 12 y 6. Si uno no se olvida de Sí Mismo en presencia de una fuerte suma de dinero, transforma esa impresión en Hidrógeno 24, 12 y 6.

Así que, no olvidarse de Sí Mismos es la clave que nos permite manejar inteligentemente la Conciencia. Cuando uno no se olvida de sí mismo interpone, entre la mente y las impresiones, eso que se llama Conciencia.

Lo hermoso es que sea la Conciencia la que reciba las impresiones que vienen del mundo exterior, porque la Conciencia puede transformarlas en algo diferente: en elementos creadores, en elementos superlativos del Ser, en fuerzas diamantinas que sirven para el desarrollo de los Chacras, en múltiples fuerzas que sirven para el desarrollo de ciertos poderes que existen en nuestra constitución interna.

Es necesario, pues, saber que todos los "yoes" que actualmente tenemos, son el resultado de impresiones no digeridas, no transformadas, y esto es lamentable.

Desgraciadamente, las gentes no se recuerdan a Sí Mismas jamás; por eso es que las impresiones llegan a nuestra mente y permanecen así, completamente sin transformar, dando origen como es natural a los agregados psíquicos, a los "yoes". Es necesario disolver los "yoes", pero también es necesario no crear nuevos "yoes". Alguien podría darse el lujo de disolver todos los "yoes", pero si se olvida de Sí Mismo vuelve a crear nuevos "yoes", he ahí lo grave.

La recordación de Sí Mismos, es algo interesante. Cuando uno se recuerda a Sí Mismo, origina fuerzas diferentes a las de sus semejantes: fuerzas distintas, fuerzas que lo hacen a uno un sujeto completamente diferente a los demás. Interesante resulta saber, pues, que quienes crean tales fuerzas son distintos, que hasta sus potencias de vida son distintas. Si colocáramos dos sujetos en un lugar inhóspito, con mala alimentación, mal ambiente, etc.; el uno, que jamás se acuerda de Sí Mismo, que vive una vida mecanicista, y el otro, que siempre se acuerda de Sí Mismo de momento en momento, que siempre está acordándose de su propio Ser, que nunca olvida a su Ser Intimo, pueden ustedes estar absolutamente seguros que el primero moriría prontamente y que el segundo viviría a pesar del ambiente inhóspito, porque está rodeado de fuerzas distintas a los de los demás.

Todo el problema de la liberación se fundamenta en la transformación y la transformación tiene por basamento el sacrificio. Si observamos por ejemplo un huevo -sea el de una serpiente, o sea el de un pájaro-, vemos allí posibilidades latentes, susceptibles de desarrollo. Tales posibilidades se vuelven un hecho mediante la transformación. El fuego de las chimeneas, ese que nos calienta durante los días de invierno, es el resultado de la transformación. La digestión en nosotros, es todo un proceso de transformación mediante el cual es posible existir. La transformación del aire dentro de los pulmones, es otro proceso de transformación, y si queremos transformarnos psicológicamente, necesitamos transformar también las impresiones, es decir, transformar la tercera clase de alimentos.

Repito: todos los acontecimientos de la vida -que llegan a la mente-, vienen en forma de impresiones. Estoy hablándoles a ustedes, reunidos aquí en este salón, en este Lumisial, ¿y qué es lo que está llegando a la mente de ustedes? La impresión, una serie de impresiones: ven a un hombre y lo escuchan. Esas impresiones les están llegando a la mente, y en instantes en que les estoy hablando, ¿están seguros de que están digiriendo esta impresión, esta impresión de ver a un hombre que les está hablando, que les está dando Enseñanzas Esotéricas? ¿Ya están ustedes en proceso de digestión de lo que están recibiendo, o no? Si ustedes no están en el proceso de digestión o de transformación de esta impresión, la de ver frente a ustedes a Samael Aun Weor, hablándoles, están perdiendo el tiempo lamentablemente. ¿Por qué? Porque no están digiriendo las impresiones, porque no las están transformando. Si no se digiere, no se transforma. En la ciencia de las transformaciones, existe la digestión de las impresiones.

¿Cómo hacen ustedes para digerir esta impresión? Me ven ustedes aquí, dando una cátedra, y no deben olvidarse de su propio Ser, que sea el Ser quien reciba las impresiones, pasar toda la enseñanza al Ser, escuchar con el anhelo de llegar al Ser.

Si digieren las impresiones, comprenderán mejor la enseñanza. Si no proceden así, están perdiendo el tiempo y la cátedra esta resultaría totalmente inútil. De manera que debemos empezar con hechos, porque aquél que escucha la palabra y no la hace, es semejante al hombre que se mira en un espejo y luego da la espalda y se retira. No basta pues, escuchar la palabra; hay que "di-ge-rir-la" y eso es precisamente lo fundamental.

¡Vean ustedes cuán importante es ese evento que se llama "impresiones"! No podemos vivir ni un segundo sin las impresiones, ni una milésima de segundo.

Así pues, vale la pena transformarlas en algo distinto: en poderes, en luz, en fuego, en armonía, en belleza. Mas, si no las transformamos -repito, aunque me haga cansón con la repetición-, se convierten sencillamente en nuevos agregados psíquicos, en nuevos "yoes".

Es necesario que seamos más reflexivos. ¿Qué somos nosotros, en realidad, de verdad? Así como nos encontramos, sin digerir impresiones, creando nuevos "yoes" de segundo en segundo, de instante en instante, no somos más que simples máquinas controladas por los agregados psíquicos.

Vivimos en un mundo de gran actividad, donde todos creen que hacen y nadie hace nada: todos nos su-ce-de, como cuando llueve, como cuando truena. ¿Por qué? Sencillamente porque no tenemos encarnado el Ser. Sólo el Ser puede hacer; él hace y el verdadero Hombre es el Ser; pero si la máquina actúa, actúa algo que no es el Ser: está actuando un robot programado con una computadora maravillosa que se llama "cerebro", está actuando mecánicamente. Entonces no está haciendo, está actuando -una cosa es hacer y otra es actuar-. Cualquier máquina actúa, se mueve, anda, cumple sus funciones, porque es máquina y está programada para cumplir sus funciones, pero hacer es algo distinto: sólo el Hombre puede hacer y el Hombre verdadero es el Ser. Distíngase entre el Hombre verdadero, que es el Ser, y la máquina, la máquina no es el Ser.

Repito: el animal intelectual es un robot programado y su cerebro es una computadora maravillosa, una computadora que se sostiene a sí misma, una computadora que matemáticamente calcula, con exactitud precisa; una computadora que registra las ondas visuales y las ondas sonoras, que registra lo exterior y lo interior, que se abastece a sí misma. Es una computadora "de primera", maravillosa, pero es eso y nada más que eso: una computadora.

Después de esa computadora viene el organismo físico y la computadora lo utiliza para ir y venir, etc. Tal computadora está en manos del Ego, no del Ser, y el Ego es el resultado de muchas impresiones no digeridas. Entonces lo que actúa aquí, en este mundo doloroso en que vivimos, es una máquina provista de una gran computadora. Aquí no está actuando el Ser, sino la máquina. Podemos decir que la máquina es humana y el Ser es el Ser.

Pero, ¿qué es, en realidad de verdad, eso que llamamos "vida"? Ciertamente, es como una película. Sí, y cuando llega la hora de la muerte, regresamos al punto de partida de esa película y nos la llevamos para la eternidad. Al retornar, al regresar con este Ego, uno lo hace con su película. Al reestructurarse con un nuevo organismo, uno proyecta nuevamente su película en la pantalla de la existencia. ¿Y qué proyecta? Su vida. ¿Cuál? La de siempre, la misma que tuvo en la existencia anterior; es decir, repite lo mismo que hizo en la pasada existencia y en las pasadas existencias. Todo eso que uno proyecta, de hecho está programado -desde el nacimiento- en el cerebro.

De manera que somos robots programados. El Ser no interviene para nada en toda esa tragedia, él no se mete en esos asuntos. El Ser de cada uno de nosotros se mueve libremente en la Vía Láctea.

Existen y viven aquí, en este "valle" doloroso de la vida, un montón de sombras, provistas de organismos físicos. ¿Y qué hacen esos organismos? ¡Nada! Se mueven mecánicamente, de acuerdo con el programa que ha sido depositado en el cerebro; no digo solamente en el cerebro físico, sino en los tres cerebros: en el intelectual, en el emocional y en el motor. Y el Ser, ¿qué hace mientras nosotros estamos aquí sufriendo, pasando trabajos, llorando, pasando trabajo para conseguir con qué pagar la renta, con qué comprar un traje, etc.? El vive dichoso en la Vía Láctea, se mueve libremente en la Vía Láctea. Entonces, ¿qué es esta dolorosa existencia que nosotros llevamos? ¡Pura ilusión, algo vano! Con justa razón dicen los hindúes que este mundo es sólo Maya, que este mundo es ilusorio, que no tiene ningún valor.

Necesitamos, repito, tener existencia real, porque todavía no la tenemos. ¿Alguno de ustedes se preciaría de tener existencia real? ¿Cuál de ustedes tiene existencia real? No me digan que verdaderamente la tienen. Yo no veo aquí sino máquinas que se mueven, máquinas programadas, robots programados, nada más. Claro, siempre necesitamos dejar de ser robots, y podemos dejar de serlo. Pero para dejar de serlo, necesitamos eliminar todos los agregados psíquicos, eso es obvio.

Así que, ustedes ya saben que tenemos que eliminar los agregados psíquicos, mas saber esto no es todo. Necesitamos dejar de crear nuevos agregados y diariamente los estamos creando, al no digerir las impresiones. Necesitamos digerir las impresiones, transformarlas en fuerzas distintas para no crear nuevos "yoes", y necesitamos digerir las viejas impresiones, las que dieron origen a los "yoes" que actualmente tenemos. Eso es posible a través de la reflexión, de la auto-reflexión, y de la eliminación. Cuando uno digiere las viejas impresiones que están depositadas en los cinco cilindros de la máquina -en forma de hábitos, emociones inferiores, pensamientos negativos, instintos depravados, abusos sexuales, etc.-, entonces desintegra esos elementos inhumanos, lo cual es obvio.

Así que, no solamente hay que digerir las nuevas impresiones que llegan a la mente, sino también las viejas impresiones. Y se digiere -repito y aclaro- auto-observándonos de instante en instante, de momento en momento.

Necesitamos ejemplos y los voy a poner. Supongamos que de pronto, estamos celosos. Un hombre descubrió que su mujer tiene otro hombre, y claro, el "yo" de los celos saltó ahí. ¿Qué hacer? Descubierto, hay que comprenderlo, eso es obvio. La Ley de Recurrencia dice que en una pasada existencia, el mismo triángulo existió. Así pues, esos celos que se sienten se deben a una impresión no digerida, no transformada. Si luego uno trata de digerir aquélla impresión, dijéramos, de transformarla en algo diferente; si uno por medio de la reflexión llega a la conclusión de que los celos son absurdos, de que no tienen sentido real, entonces hace la digestión de esa mala impresión que viene desde los antiguos tiempos. Cuando uno hace esa digestión, pues está en las mejores posibilidades para la desintegración del Ego. Solo faltaría la súplica, la súplica a Devi Kundalini Shakty para que sea élla la que desintegre ese Ego -resultado de una impresión no digerida-, y al fin ese Ego de los celos se vuelve polvo.

Supongamos que nos peleamos con otra persona, porque no nos quiere devolver un dinero que nos hace falta, incuestionablemente se trata de una impresión no digerida. Si en el momento en que fuimos a cobrar el dinero no nos lo quiso pagar el deudor y sentimos una gran contrariedad y el deseo de pelear con ese caballero, entonces debemos ser lo suficientemente comprensivos para al llegar a casa meditar, y así, estando en paz, por medio de análisis reflexivos hacer la digestión de esa mala impresión. No hay duda de que la Ley de Recurrencia ha trabajado ahí, se dio el mismo caso: le prestamos a ese mismo señor determinada cantidad de dinero y no nos lo regresó. Y en la antepasada se dio el mismo caso y en la trasantepasada lo mismo, y siempre ha sucedido lo mismo, y debido a eso fabricamos un "yo" de odio contra ese caballero. Ahora habrá necesidad de digerir completamente esa mala impresión -que viene de un remoto pasado y que se ha convertido en un "yo"-, digerirla a través de la reflexión, comprendiendo que esto del dinero es vano, ilusorio, y que a la hora de la muerte no nos llevamos ni un centavo para la eternidad. Cuando ya nos hemos hecho conscientes de eso, entonces suplicamos a Devi Kundalini Shakty que desintegre ese Ego -que no es más que el resultado de una serie de impresiones no digeridas-, y es claro que la Madre Divina lo volverá polvo y quedaremos libres de esa mala impresión.

Todos nuestros "yoes" no son sino el resultado de impresiones no transformadas, no digeridas. Desintegradas tales impresiones no digeridas, las fuerzas aquéllas de las impresiones se transforman en algo distinto: en Hidrógeno 24, 12 y 6, y queda uno limpio.

Así que las impresiones pasadas y presentes deben ser transformadas en fuerzas cósmicas y esto es posible no olvidándonos de Nosotros Mismos, no olvidándonos de nuestro propio Ser. Cuando uno no se olvida de Sí Mismo, cuando uno vive en estado de alerta percepción, de alerta novedad, entonces transforma esas impresiones en algo distinto.

Si alguien consigue transformar la totalidad de sus impresiones, será un verdadero Bienaventurado, porque el Ser quedará en él y él en el Ser, y entonces tendrá existencia real; entonces sí podrá hacer, porque tendrá al Ser encarnado.

Así como estamos, no somos sino robots programados. Esas impresiones sin digerir quedaron depositadas en nuestros tres cerebros y se repiten aquéllas impresiones de instante en instante, de momento en momento y durante toda la vida. Esa es la mecánica de la Ley de Recurrencia: una repetición de viejas impresiones. ¿Creen ustedes que eso es agradable: ser máquinas, hacer el papel de robots, no tener al Ser encarnado, vivir así como sombras, en este "valle de lágrimas"? ¿Creen ustedes que vale la pena tener una existencia así? ¿Y qué somos? ¡Sombras miserables, robots programados, programados por las viejas impresiones del pasado! Todas las impresiones de nuestras pasadas existencias que quedaron sin digerir, han sido depositadas en nuestros tres cerebros y ahora se repiten mecánicamente. De manera que parecemos verdaderos robots, somos robots, moviéndonos mecánicamente en este "valle de lágrimas".

¿Hasta cuándo van a querer ustedes vivir convertidos en robots? ¿Hasta qué año, hasta qué fecha? Reflexionen en esto, mis queridos hermanos, porque verdaderamente es una lástima ser robot.

Hasta aquí mi cátedra. Y ahora sí, antes de cerrar esta enseñanza, conviene que los que quieran hacer preguntas las hagan con la más entera libertad, y los que no estén de acuerdo, que digan porqué no están de acuerdo.

P.- Cuando una impresión ha sido transformada y pasa de Hidrógeno 48 A Hidrógeno 24, y después a 12 y hasta 6, ¿puede continuar de Hidrógeno 6 a Hidrógeno 3?

R.- Sí puede continuar, para nutrir a los Cuerpos Existenciales más elevados, y hasta Hidrógeno 1 puede llegar. Téngase en cuenta que no solamente se pueden crear los Cuerpos Astral, Mental y Causal, sino que también puede uno darse el lujo de crear los Cuatro Kayas: el Nirmanakaya, el Sambogakaya, el Addikaya y el Dharmakaya. Obviamente, los Hidrógenos muy finos que se necesitan para nutrir a esa clase de vehículos, tienen que salir de aquí mismo, de este mundo físico en el que vivimos; tienen que emanar o provenir de las impresiones transformadas, o en otros términos, del Hidrógeno 48 transformado en forma escalonada, graduativa.

P.- Maestro: ¿digerir impresiones es simplemente una actitud psicológica o pensar "aquí estoy", manteniendo ese pensamiento dentro de nosotros?

R.- Si tú dices "aquí estoy", ¿quién está afirmando eso? Está, sencillamente, afirmando el robot. El robot dice: "sí, yo, aquí estoy", he ahí el robot. De eso no se trata; se trata de no olvidarse de su propio Ser, que es algo diferente. El vive normalmente en la Vía Láctea y no está encarnado actualmente en el robot, porque el Ego y el Ser son incompatibles. Se trata de no olvidarse del Ser; no se trata de afirmar al robot, sino de afirmar al Ser, que es distinto. ¿Alguna otra pregunta?

P.- Venerable Maestro: ya que es el cuerpo humano o la máquina, la que puede digerir las impresiones, ¿Cómo las digiere un desencarnado?

Maestro: ¿Y qué tienen que ver los desencarnados con la cuestión de los robots?

Discípulo: Es mi pregunta, nada más…

Maestro: No, es de las impresiones "de este lado", de lo que yo estoy hablando. ¿O es que tú no has entendido acaso? Impresión es, por ejemplo, ver ese aparato mecánico, impresión es lo que tú comes, lo que bebes, lo que llega a tu mente a través de los sentidos. Todo eso es impresión. Impresión es existir, es vivir: la alegría, la tristeza, lo que nos trae preocupaciones, lo que nos trae anhelos, lo que nos trae esperanza, lo que nos trae desesperación. Todo eso es impresión. ¿Qué tienen que ver los señores desencarnados en este "sainete"? Nada, ¿verdad? Cuando se dice que hay que transformar las impresiones, quiere decirse que hay que utilizar un instrumento. ¿Cuál? La Conciencia. Pero la Conciencia ¿qué es, por qué existe? La Conciencia es del Ser y cuando uno no se olvida de su propio Ser, obviamente la Conciencia está funcionando.

No olvidarse de su propio Ser, es extraordinario. ¿Por qué existen los "ángeles caídos"? Porque se olvidaron de Sí Mismos un instante, tiempo más que suficiente como para ir de cabeza al precipicio. Al decir "no olvidarse de Sí Mismos", no estoy aseverando con ello que traten de afirmar a la máquina, al robot; no, "no olvidarse de Sí Mismos" significa no olvidar a su Ser Interior Profundo. A eso me estoy refiriendo, en forma enfática, y debe entenderse a la Luz de una Psicología Experimental, Revolucionaria. ¿Alguna otra pregunta?

P.- Venerable Maestro: una persona que nunca ha experimentado al Ser y que jamás ha accedido a este tipo de estudios, ¿Qué actitud psicológica debe tomar para no olvidarse de Sí Mismo y reafirmar al Ser?

R.- La personalidad debe volverse cada vez más pasiva, a fin de que nos tornemos receptivos. Cuando uno se torna receptivo, va sintiendo cada vez más al Ser, a través de su Centro Emocional Superior. Por eso está escrito: "bienaventurados los limpios de corazón, porque éllos verán a Dios". Hay que limpiar el corazón para que haya entendimiento emocional, mucho más elevado que el entendimiento cerebral. Cuando hay cerebración, por muy grandiosa que sea, resulta muy pobre ante el entendimiento emocional. El entendimiento emocional le permite a uno experimentar al Ser. Aquí les estoy enseñando, pues, cómo se logra el desarrollo del entendimiento emocional, que se va desarrollando cada vez más conforme vayan limpiando el corazón, es decir, conforme vayan eliminando los agregados psíquicos. Si al principio solamente existe el entendimiento emocional en una forma meramente residual, incipiente, a medida que vayamos desintegrando el Ego este entendimiento emocional se irá haciendo cada vez más puro, más apto.

No olvidemos al Ser, pongamos siempre cuidado al corazón, que sea limpio, y así, en realidad de verdad, no crearemos nuevos Egos. Pero mientras nosotros nos olvidemos del Ser, las impresiones llegarán a la mente y quedarán sin "digerir". Entonces éstas se convertirán en nuevos "yoes" o fortificarán a los "yoes" ya establecidos en los cinco cilindros de la máquina orgánica; eso es obvio.

P.- Venerable Maestro: algunas veces, por ejemplo, sentimos que está actuando el "yo de la ira". Uno se da cuenta de que tiene ira y quiere comprender el fenómeno que la provocó. Sin embargo, a la vez no se siente uno con fuerzas, porque ese "yo" puede más que el anhelo de observarlo. ¿Qué podemos hacer en ese caso?

R.- Obviamente el "yo de la ira", plenamente establecido en los cinco cilindros, se ha convertido en este caso en amo y señor de toda la máquina. Sin embargo, existe un pequeño margen -muy limitado por cierto- de libertad. Hablando en forma de analogías, diremos que ese margen es tan pequeño como el que puede existir entre un violín y el estuche que lo contiene. Es muy limitado, en verdad, pero si lo usamos inteligentemente, se puede ampliar. Hay que apelar a la auto-reflexión evidente del Ser y hay que apelar también a la auto-observación: observar a ese "yo de la ira" en acción. Cuando uno se auto-observa durante un ataque de ira, comprende que algo, algo distinto a uno ha entrado en sus cerebros, que se ha adueñado de ellos. Si uno ha comprobado mediante la auto-observación esa realidad, puede dar otro paso, que es el de la auto-reflexión evidente, y si por medio de la auto-reflexión evidente ha llegado a la conclusión de que un demonio de la ira se ha apoderado de él, entonces puede dar el tercer paso: el de la meditación interior profunda. A través de la meditación viene el análisis superlativo: hay que arrojar luz sobre esa faceta, hacer claridad en la mente sobre lo que acaeció para que surgiera la ira, y se llega a descubrir entonces que ese "yo de la ira" tiene otras raíces. Puede ser el amor propio; puede suceder que alguien nos hirió el amor propio, o puede ser que alguien nos hirió el orgullo, o puede ser que alguien nos hirió la susceptibilidad, o que nos hirió la vanidad, etc. Si uno llega a descubrir, pues, la causa de esa ira, entonces comprende que esa ira es fatua, y si uno ha comprendido que esa ira es fatua, está en posibilidades de desintegrarla. Ya solamente bastaría implorar a la Kundalini Shakty, para que Ella desintegre tal agregado psíquico. Estoy seguro que Ella los ayudará en el proceso de la desintegración. Ese es el camino obvio a seguir. ¿Alguna otra pregunta?

P.- Maestro: en la transformación o digestión de las impresiones, ¿Qué papel juega la Inspiración?

R.- Bueno, dicen los Hermanos Iniciados que son tres las escalas que conducen a la Iniciación: Imaginación, Inspiración e Intuición, esa es la clave. Todos los hermanos están llenos de Inspiración -eso es indubitable-, pero una cosa es la Inspiración y otra cosa es la objetivización de la Conciencia. Podría uno sentirse inspirado, pero si no ha conseguido desintegrar los "yoes", su Conciencia no es objetiva. Es decir, si su Conciencia no es objetiva, aunque se sienta inspirado no llega por tal motivo a la Iluminación. Para llegar a la Iluminación se necesita que los agregados psíquicos desaparezcan. Sólo desapareciendo o desintegrando los agregados psíquicos, surge en nosotros la Inspiración Objetiva, auténtica, que lo conduce a uno a la escala más elevada de la Iniciación.

Hay que desintegrar los agregados psíquicos, y no podrían desintegrarse si no se viviera en estado de alerta percepción, de alerta novedad. ¿Alguna otra pregunta?

P.- En el trabajo psicológico para eliminar el Ego, ¿Qué papel desempeña la fuerza del Tercer Logos?

R.- Bueno, hay una Trimurti muy elevada que es el Padre, el Logos y el Espíritu Santo. Incuestionablemente, el Espíritu Santo es la fuerza sexual que se desarrolla, se desenvuelve y procesa en la Fragua encendida de Vulcano. Si nosotros invocamos a Shakty Kundalini, precisamente durante el trabajo en la Forja de los Cíclopes, ella nos asistirá reforzando el poder del Tercer Logos, o sea del Espíritu Santo. Ella desintegrará, muy rápidamente, el agregado psíquico que se manifiesta en forma de defecto. Así es como el Espíritu Santo, Shiva o Tercer Logos, como tú dices, ejerce su papel en el trabajo de la desintegración.

P.- La fuerza sexual, cuando no hay desintegración del Ego ni mucho menos digestión de las impresiones, ¿ya no trabajaría?

R.- Ashiata Shiemans, el gran Avatara de Babilonia, incuestionablemente había logrado la desintegración total de todos los agregados psíquicos. Así pues, él no se olvidaba de Sí Mismo. De instante en instante, de momento en momento recibía y digería las impresiones. Gracias a eso, se convirtió en el "Amado del Señor". ¡Eso es todo!


Aprender a escuchar

 
 Ante todo se hace necesario aprender a escuchar, muy raros en verdad son los que saben escuchar.

Por lo común, cuando alguien escucha, no escucha, porque su "yo", su Ego, traduce todo lo que escucha a su propio lenguaje, a su propia idiosincrasia psicológica, dentro de su criterio, y total, no escucha…

La gente, para poder aprender a escuchar, debe antes que todo despertar la Conciencia. ¿Cómo podría escuchar, psicológicamente, alguien que tiene la Conciencia dormida?

Para saber escuchar hay que estar presentes, y me pregunto a mi mismo y pregunto a ustedes: ¿Están seguros, los que están aquí presentes; están seguros de que a estas horas no estarán ustedes deambulando por sus casas, por su taller, o en el campo, o en algún lugar de sus afectos?

Siempre vemos a las personas sentadas, aparentemente escuchando, pero ¿cómo podría escuchar el que no está en casa?

Por lo común, cuando uno habla de Gnosis, aquellos que aparentemente escuchan, no escuchan, huyen despavoridos, van de aquí para allá y de allá para acá, viajan por la ciudad psicológica interior. Recordemos que dentro de cada uno de nosotros hay un país psicológico y una ciudad psicológica, (una cosa es el lugar en el cuerpo físico y otra cosa es el lugar psicológico donde nosotros estamos ubicados).

¿En qué lugar estaremos ubicados ahora mismo? Ustedes dirán que acá (podría ser, podría no ser). La realidad es que, es difícil saber escuchar, porque por lo común el que escucha se escapa, viaja por su país psicológico, huye en cualquier dirección. Total, "no está en la casa", y no estando en casa, ¿Quien escucharía? ¿La personalidad humana? Verdaderamente, ella no sabe escuchar… ¿El cuerpo físico? ¡ese no es más que un instrumento! ¿Quién escucharía entonces…?

Cuando uno habla a otra persona, (y esto lo digo muy especialmente a nuestros misioneros) tienen que estar un poco alerta, porque las gentes huyen cuando nos escuchan o cuando aparentemente escuchan, "no están en casa"…

Hay también gentes que están muy llenas de sí mismas; esas gentes no quieren escuchar la Palabra, no tienen un lugar vacío, un puestecito para nuestra palabra, están llenas de sí mismas; de sus engreimientos, de sus orgullos, de sus vacuidades, de sus vanidades, de sus teorías, etc., entonces la palabra no tiene donde entrar… ¿Dónde entraría, si esas gentes están llenas de sí mismas?

Recordemos a Jesús y su nacimiento: sus padres concurriendo, pues, al empadronamiento citado por Herodes; no hallaron en el "mesón" un lugar vacío… Entonces no hay en la "taberna interior" (si es que se le puede dar ese nombre) un lugar vacío para la Palabra; está ocupada la "taberna", está ocupado el "mesón" (¡cuán grave es eso!).

Nosotros debemos tener la "escudilla" del Budha hacia arriba, la "olla", para recibir la Palabra Crística; pero en vez de hacer eso, las gentes colocan la "olla" hacia abajo. Se necesitaría primero reconocer, pues, nuestra propia nadidad y miseria interior para que quedara en la "escudilla", en el "cuenco", en la "olla", un lugar, sí, para la palabra. Más en tanto estemos llenos de sí mismos, ¿cómo podría la palabra entrar en nosotros? O en otros términos, ¿cómo podríamos aprender a escuchar desde el punto de vista psicológico? Porque saber escuchar lógicamente, o saber escuchar, dijéramos, físicamente, es cosa relativamente fácil, pero psicológicamente, ¡cuán difícil es saber escuchar!

Hay que estar en actitud receptiva, con la "olla" hacia arriba, aguardando el alimento, o el "cuenco", o la "escudilla", al estilo búddhico; pero si la "olla" está hacia abajo ¿cómo puede entrar el alimento en nosotros, cómo podríamos recibirlo?

Esos que están llenos de orgullo, de auto-suficiencia, esos que están rellenos de teorías, ¿creen ustedes acaso que se encuentran en el estado preciso para poder recibir la palabra? Ante todo, tenemos que reconocer nuestra propia nadidad y miseria interior, antes de poder recibir el alimento de la palabra, y no es posible recibir ese alimento si no sabemos escuchar. Pues antes, si hemos escuchado nosotros una palabra miles y hasta millones de veces, y creemos que la sabemos, que la hemos escuchado, pero en realidad de verdad, no hemos escuchado esa palabra. Cualquier día de esos tantos, la oímos y nos "cae de nuevo"; pero si la hemos escuchado miles de veces, ¿por qué nos "cae ahora de nuevo"? Porque siempre la habíamos escuchado con la Conciencia dormida y un día cualquiera tuvimos la suerte de escucharla con la Conciencia despierta, y nos "cae" como algo nuevo…

Vean ustedes cuán difícil es saber escuchar, vean ustedes cuán trabajoso es… Se necesita ante todo ser conscientes, si queremos saber escuchar. Recordemos aquella tentación de Jesús en el desierto, cuando Satán le dice: "Todos estos reinos del mundo te los entregaré si te arrodillas y me adoras" (he allí la tentación). Se le pedía a Jesús el Cristo que colocara la "olla" boca abajo, que no la colocara hacia arriba para recibir la palabra interior que viene de lo Alto, sino que la colocara hacia abajo para escuchar las cosas externas, para escuchar, pues, ese mundo de los sentidos externos…

De manera que Jesús no cayó. ¿Por qué no cayó el Gran Kabir Jesús? Porque El estaba siempre alerta y vigilante como el vigía en época de guerra, tenía la "escudilla" hacia arriba, no hacia abajo; estaba aguardando recibirla. Pero si El hubiera caído en tentación, es decir, si hubiera colocado la "escudilla", la "olla" hacia abajo, hubiera escuchado palabras externas, cosas que vienen de afuera, cosas del mundo, no habría sido capaz de escuchar psicológicamente.

Así, mis queridos hermanos, nosotros debemos volvernos cada vez más receptivos a la palabra, debemos aprender a escuchar psicológicamente. Más repito: ¿cómo se podría escuchar si estamos fuera de casa? Para poder escuchar, hay que estar en casa… ¿Y quienes están fuera de casa? ¡pues todos los inconscientes…!

¿Ustedes pueden estar seguros de que en este momento me están escuchando? ¿Podrían asegurarlo? ¿Podrían ustedes asegurarme, en este momento, jurar de que ustedes están íntegros, no ambulan ustedes por otros lugares? La cruda realidad de los hechos es que cuando escuchan las gentes no escuchan porque andan por otros lugares, están ausentes, no están en casa, deambulan.

¿Por qué no recuerdan las personas, las gentes, sus vidas anteriores? ¡Pero cómo las van a recordar, si no están en casa! ¿Puede uno recordar acaso algo que uno no ha experimentado? "Estar en casa"… ¿Quién sabe lo que es "estar en casa"? Me refiero a esta "casa", a la persona humana… Normalmente, el Ser anda fuera de casa; entonces, ¿cómo podríamos recordar las pasadas existencias, si siempre estuvimos fuera de casa?

Hay dos cosas capitales en nuestros estudios gnósticos: primero: recordación de sí mismos, es decir, de nuestro propio Ser, y segundo: relajamiento del cuerpo… Recordarse a sí mismo y relajar el cuerpo, debemos hacerlo continuamente. Normalmente el cuerpo siempre está en tensión (los nervios en tensión, los músculos)… Hay necesidad de aprender a recordarse a sí mismo y relajar el cuerpo; yo lo hago continuamente, todos los días: el recuerdo de mí mismo y relajar el cuerpo, en un sillón, sea en una cama o donde sea. Eso es indispensable: ir día a día recordándonos cada vez más y más de sí mismos, es decir, de nuestro propio Ser.

Por olvido del Ser, en realidad de verdad las gentes cometen muchos errores y tienen tantas teorías tan equivocadas. Si Laplace, el gran astrónomo y matemático francés, no se hubiera olvidado de sí mismo, de su propio Ser, no habría concebido jamás en su mente esa teoría, la famosa teoría de Laplace, esa teoría falsa, absurda, completamente absurda… Cuando Laplace presentó su teoría a Napoleón Bonaparte, explicándole cómo de una nebulosa sale un planeta o un sistema solar, entonces Napoleón le dijo: "¿Y cuál es el puesto que habéis dejado a Dios". Cínicamente responde: "No, señor, yo no he necesitado de Dios para elaborar mi teoría" (vean ustedes la auto-suficiencia). Es precisamente por lo mismo, porque no apeló a su Ser Interior, como pudo elaborar esa teoría, esa teoría falsa, porque a ningún astrónomo del planeta Tierra le consta jamás, nunca haber visto, con sus propios ojos, un planeta saliendo o emergiendo de entre una nebulosa. Así que, entonces no les consta; sin embargo, es admitido por muchos necios como dogma de fe… Si Laplace no se hubiera olvidado de sí mismo, no habría elaborado esa absurda teoría…

Por ahí anda un necio que echó una gota de aceite, entre un vaso con agua. Con un palillo se propuso hacer girar la gota de aceite: se extendieron anillos que luego quedaron girando alrededor de la gota central.. ¡y así se formó el Universo…! Le preguntan: "Y entonces qué? ¿Y Dios?" "No, no, necesitaba de Dios, vea como se forma"… ¡Pero bien tonto! no se da cuenta de que en su teoría está él haciendo el papel de Dios, pues es él que con su movimiento está haciendo girar el aceite ese, las gotas de aceite alrededor del mundo.. Sin embargo, es tan necio que no se da cuenta que hubo necesidad de alguien que provocara los movimientos, pues sola, la gota de aceite no giraría ni se extendería en forma de anillos; necesitó de una mano que la moviera, de un impulso inteligente, pero el cínico ese, el tonto ese, está haciendo el papel de Dios y sin embargo negando a Dios. De manera que así es la gente, torpe, cuando se olvida de sí misma…

En cuanto a mí se refiere, gracias a Dios no me he olvidado de mí mismo, es decir, de mi propio Ser; por lo tanto digo que la nebulosa de Laplace y su teoría nebular, es falsa… Yo voy más lejos, yo estoy con Sababat, ¡con Sababat! ¿Qué es eso? dirán ustedes (Diamahath… Si digo que estoy con Diamahath, no estoy cometiendo ningún delito)… Es la Inteligencia Directriz, formada dijéramos por el Sabaoth, por el Ejército de la Palabra.

¿Cómo surgió el Universo, de una nebulosa? ¡No es cierto, no digan falsedades! Surgió de Sababat, de la Substancia-Madre, del Caos (de la Mula-Prakrithi, dirían los Indostanes). Es obvio, ¿que se celebraron ciertos rituales, tántricos por cierto, en el amanecer del Mahanvantara? ¡Es cierto! Claro, los Elohim que en su conjunto constituyen el Sabaoth, ese Ejército de la Palabra, se desdoblaron a sí mismos en la forma del Andrógino Divino, pero al desdoblarse a sí mismos como macho-hembra, quedaron lo suficientemente preparados para fecundar la Materia Caótica; así fue como la Isis y su principio Masculino, ejercieron entonces una cópula de tipo químico, metafísico, para fecundar la Materia Caótica, para fecundar a Sababat, el Caos. Entonces separaron las aguas superiores (del Caos) de las inferiores. Esas superiores fueron fecundadas por el Fuego, ascendieron por la espina dorsal de Isis (hablando en forma colectiva), fueron fecundadas por el principio masculino, con el Fuego y luego regresadas posteriormente al Caos, para que el Caos fuera a su vez fecundado, y así surgió la vida, surgió el semillero de todo lo que es, ha sido y será; se produjo el "Remolino Atómico" por todas partes. Luego los Gérmenes de la existencia, los Atomos Elementales, los Gérmenes Elementales surgieron, surgieron los mundos con todas sus cosas, todo gracias a Elohim o a los Andróginos Divinos, o a las Huestes de los Elohim, para hablar más claro, pero allí no hubo ninguna nebulosa.

La primera forma que surgió a la existencia, fue un Universo mental; mucho más tarde cristalizó en forma Astral, después en forma Etérica y después tomó forma Física, pero no hubo ninguna nebulosa por allí, como dice Laplace; todo fue producto del Verbo, todo fue producto de la Palabra… Si Laplace no se hubiera olvidado de sí mismo, si en vez de elaborar su teoría se hubiera entregado a la meditación, es obvio que habría podido algún día evidenciar los orígenes del Universo, que distan mucho de parecerse a las teorías de Laplace. Esa es la cruda realidad de los hechos…

De manera que, cuando uno se olvida de sí mismo, comete errores espantosos. Lo más grave es olvidarse uno de sí mismo…

El Fuego es lo que cuenta en cualquier creación; pero una cosa es el fuego en el mundo físico y otra cosa es el Fuego en el Caos. Obviamente, en el Caos el Fuego es una potencia eléctrica, con posibilidad de despertar para crear.

En estos días en que estamos trabajando con Pistis Sophía, digo que Pistis Sophía en el Caos es definitiva. Realmente, Sophía, Sabiduría, es Fuego y resplandece en el Caos; por algo se dice que "la luz sale de las tinieblas" y que "el Cosmos sale del Caos"… Pistis Sophía, como Fuego, resplandece en el Caos para crear y volver nuevamente a crear. La Divina Sabiduría está en el Caos y del Caos puede brotar para llegar al "Aeón-13" al "13-Serpiente", al "13 Numeral Séptimo".

Así, mis queridos hermanos, debemos nosotros reflexionar cada vez más en todo esto. Grandes cosas se abren para uno, cuando no se olvida de su Ser, cuando se recuerda a sí mismo profundamente…

Es aconsejable que los hermanos diariamente, sea por cinco, diez minutos, un rato, media hora, una, se recuerden a sí mismos, que sentados en un sillón, relajen su cuerpo totalmente; un día podrán llegar a la experiencia de lo Real por ese camino, que es un modo de actuar sobre el centro emocional por medio del centro motor, al estar luego en esa actitud de la mente, en plena relajación, vivenciando al Ser, sintiéndolo, experimentándolo… Volverse receptivo al Ser; eso es fundamental.

La personalidad debe volverse cada vez más pasiva y receptiva a la palabra que viene de arriba, de lo Alto; esa palabra viene a través de los Centros Superiores del Ser y llega a la mente; pero si no somos receptivos, si no aprendemos a relajarnos, si nos olvidamos de sí mismos, ¿cómo podremos recibir los mensajes que vienen a través de los Centros Superiores del Ser, de qué manera?

Los hermanos deben comprender esto, se necesita volvernos receptivos, aprender a recibir la palabra, captar su honda significación (eso es fundamental). Diariamente, debemos relajarnos y recordarnos a sí mismos, a nuestro propio Ser; así avanzaremos triunfantes…

Bueno, si hay algún hermano que quiera preguntar, pueden hacer sus preguntas con la más entera libertad. Todos tienen derecho a preguntar, o todos pueden preguntar, sin salirse del tema, hable hermano.

P.- Quisiera saber, Venerable Maestro, lo siguiente: cuando un estudiante no está en el recuerdo de sí, ¿es inútil que consulte a un Maestro para que le resuelva una situación, puesto que no lo va a saber escuchar?

R.- Pues, consultar es necesario, pero saber escuchar es indispensable. Así, pues, no es absurdo consultar, lo que sí es absurdo es no saber escuchar… ¿Hay alguna otra pregunta, hermanos?

P.- Por medio de la educación de la palabra, ¿se puede aprender a escuchar?

R.- Una cosa es hablar y otra escuchar; si no sabemos escuchar, no tendremos el verdadero conocimiento. Para saber escuchar, se necesita estar alertas y vigilantes, estar conscientes. También se necesita que haya un pleno equilibrio entre el Saber y el Comprender, o entre el Conocimiento y el Ser. Pero una cosa es escuchar y otra cosa es hablar. Educar la palabra es conveniente, no digo que no, pero se hace indispensable saber escuchar, a eso no referimos principalmente, a la Ciencia de Escuchar. ¿Alguna otra palabra hermano?

P.- Maestro: cuando uno está frente a usted, hay un aletargamiento de la mente, queda uno incapacitado para absorber toda la palabra del Maestro, para absorber el conocimiento trascendental, es decir, queda uno como perplejo, atontado, frente a la sabiduría del Maestro, de tal manera que resulta harto difícil escucharlo a usted. Entonces, ¿qué podría hacer para aprender a escucharlo, Venerable Maestro?

He oído tus palabras… Indudablemente, hay que saber escuchar; se necesita el estado de alerta-percepción, de alerta-novedad, si es que se quiere escuchar. Más repito: ¿cómo podría saber escuchar el que no está en casa? Normalmente, las gentes que escuchan en un auditorio al conferencista, suelen escaparse, tienen múltiples "agregados psíquicos inhumanos" que van y vienen por todas partes… Total que, estando allí en el auditorio escuchando, no están, y oyendo no oyen, porque están fuera de casa…

Si se quiere saber escuchar, debe uno estar íntegro, unitotal ante el conferencista; deben estar los tres centros (el intelectual, el emocional y el motor) integrados, unidos; pero si esos tres centros andan disociados: el intelectual por un lado, el emocional por el otro y el motor por otro, pues sencillamente no se está escuchando la palabra. De manera que saber escuchar es algo muy difícil y fundamental, porque si uno aprende a escuchar, puede entonces recibir información completa sobre el trabajo gnóstico esotérico.

Téngase en cuenta que en la vida práctica, la vida tiene muchas fuerza. La vida y el estado de inconsciencia tienen una fuerza terrible; parecería como si la vida en el estado de inconsciencia de la humanidad, tuviera más fuerza todavía que el conocimiento esotérico gnóstico. Pero lo que sucede es que las gentes están tan llenas de sí mismas, repito, que no pueden recibir entonces la información que se les da a través de la palabra; están llenas, no reciben la información correcta, es decir, no saben escuchar (están llenas de sí mismas)…

Si uno escucha, si aprende a escuchar en estado de alerta-percepción, de alerta-novedad, llega uno también a reconocer por tal motivo, mediante los datos que recibe, mediante la palabra que lo informa, realmente viene a descubrir que es un cuitado, un desnudo, miserable y hambriento. Queda, pues un lugar vacío para que la palabra pueda entrar allí; pero mientras uno se sienta lleno, mientras se sienta engreído, se sienta satisfecho con todos esos Egos, ¿cómo va a recibir la palabra? No hay un lugar vacío dentro de la persona, para que la palabra pueda almacenarse allí.

De manera que debemos nuestros "cántaros", nuestra "escudilla", nuestro "cuenco", deben estar hacia arriba, abierto, aguardando la palabra, el alimento que va a nutrirnos, que va a orientarnos. Pero si uno voltea la "olla" hacia abajo, ¿cómo va a recibir? No recibe; necesita voltearla hacia arriba, dejar un puesto vacío para que ahí en esa "olla", a esa "olla" llegue el conocimiento…

P.- Maestro: la falsa educación, la falsa moral, ¿es también un obstáculo para aprender a escuchar?

R.- Pues ciertamente, la falsa educación causa mucho daño. Digo que la educación que uno recibe en las escuelas primarias, en la preparatoria, kínder, secundaria y universidad, es falsa, porque no está relacionada con ninguna de las parte autónomas y auto-conscientes del Ser. Siendo falsa, falsea de hecho los cinco cilindros de la máquina y nutre a muchos "agregados psíquicos inhumanos". Un sujeto con una personalidad falsa, bien robustecida, es un sujeto que no está dispuesto a saber escuchar, que no sabe escuchar; siempre escucha las voces subjetivas, infra-conscientes, infrahumanas de los cinco cilindros de la máquina orgánica. Las únicas voces que sabe escuchar son las de la falsa personalidad; se siente tan relleno de conocimientos, que no deja un lugar vacío donde pueda un instructor depositar la palabra. De manera que la falsa educación perjudica horriblemente, y en cuanto a la falsa moral, pues ¿no se a qué moral te refieres?

P.- Pues a la moral, digamos, apegada a lo viejo, a la tradición…

R.- Esa no sirve; hablemos de ética revolucionaria… Porque la moral es esclava de las costumbres y de los lugares, de las épocas. Lo que en un país es "moral", en otro país es "inmoral"; lo que en una época fue "moral", en otra época es "inmoral"; lo que en un tiempo fue "moral", en otro tiempo es "inmoral"… Veamos un caso muy concreto: en la China, por ejemplo, hasta hace poco tiempo, matar al padre porque ya estaba muy anciano, pues, se consideraba "moral". Entregarle las niñitas chiquitas, recién nacidas, a los misioneros católicos que llegaban allá cambiándolas por sellos de correos… Es normal, por ahí había un cura que trajo ciento y más de niñitas adquiridas con puros sellos de correos, normal, sus padres tiraban a una niñita, porque era niñita a la calle, como es mujer, eso no vale la pena, la tiraban a la calle, únicamente se alegraban cuando nacía un varón, pero nacía una mujer y la tiraban a la calle o la cambiaban por "timbres de correo"… De manera que, ¿en qué quedamos con la moral? La moral es esclava de las costumbres. Podríamos citar miles de casos, algunos de ellos muy dolorosos y hasta vergonzosos, sobre la tan cacareada "moral"…

Así, pues, la moral es esclava de las costumbres, de los tiempos, es el resultado de todos los prejuicios de la humanidad. Eso no sirve, si uno quiere marchar por la senda de la Auto-Realización Intima del Ser, tiene que libertarse de la moral. Hablemos más bien de Etica Revolucionaria; esto "suena" mejor. Uno tiene que aprender a hacer un inventario de sí mismo para saber qué le sobra y qué le falta, y también aprender a manejar las virtudes.

Una virtud, por muy santa que sea, fuera de lugar causa daño; hay muchos santos que han perjudicado a la humanidad con sus virtudes; esa es la cruda realidad de los hechos. Sin embargo, las virtudes son preciosas, pero el que no las sabe manejar, obviamente causa daño con las mismas virtudes. De manera que no hablemos de moral, hablemos de Etica Revolucionaria. La moral no sirve, perjudica nuestro desarrollo… ¿Hay alguna otra palabra?

P.- Maestro, hay que saber escuchar y hay que estar en casa para poder escuchar… ¿podría usted ahora Venerable Maestro, hablarnos un poco sobre el "mal secretario"?

R.- El "mal secretario" es terrible, es nada menos que el Ego. y él traduce todo de acuerdo con su idiosincrasia psicológica, total, que no ha terminado el conferencista de hablar y el Ego ha formado su propio concepto, pero falso, pues se basa en los prejuicios, en los temores, en las falsas teorías, en la educación falsa recibida, etc., etc., etc., y otras tantas "hierbas"… El "mal secretario" causa mucho daño; por eso hay que estar alertas y vigilantes siempre, dispuestos a recibir la palabra, pero alertas, atentos y presentes. Si andamos ausentes, ¿cómo podríamos recibirla? Repito: ¿por qué las gentes no recuerdan sus vidas anteriores? Sencillamente porque nunca están presentes, nunca están en casa; muere el cuerpo y nunca han estado en casa… ¿Cómo van a recordar las vidas anteriores, si nunca estuvieron en casa?…

P.- Maestro: puede hablarnos de la relación que hay entre saber escuchar y la oración….?

R.- Es muy interesante la pregunta que hace nuestro hermano, ciertamente saber orar y saber escuchar es indispensable, pero hay que saber orar, he ahí lo difícil. Ante todo hay que saber que hay 4 estados básicos de Conciencia: primero, la inconsciencia total del individuo que está durmiendo en la cama. El Ego anda en los mundos internos tan inconsciente como el cuerpo que reposa. Segundo, la inconsciencia del individuo que ha despertado y se ha levantado de su cama. Sigue con los mismos sueños que tenía cuando estaba el cuerpo en estado pasivo, sólo que ahora el cuerpo está activo para nosotros. En esos dos estados inhumanos o infrahumanos es imposible poder hacer una oración correcta… Para poder uno hacer una oración correcta tiene que apelar a un Tercer Estado de Conciencia, a la recordación de sí mismo, de su propio Ser. Cuando uno se concentra en su Padre que está en secreto con la oración del Señor: "Padre nuestro que estás en los cielos…" obviamente está haciendo una oración consciente, que tendrá una respuesta consciente.

Más si hemos de apelar a la oración del Señor, primero tenemos que concentrarnos en nuestro propio Señor Interior Profundo, en nuestro Ser. No en un Dios antropomórfico estilo dogmático, como el que tienen muchas sectas muertas, ¡no!, en la parte superior de nuestro propio Ser, esa parte trascendental es el Padre que llevamos en el fondo. Es a El a quien nos debemos dirigir.

La oración debe ser reflexiva. Después de la recordación del Señor, que es nuestro propio Ser interior profundo, meditaremos en cada palabra de la oración del Señor, en cada frase, palabra por palabra, frase por frase. Tratando de comprender la honda significación. Concluida la oración nos relajamos aún más, en estado pasivo, receptivo. Con mente quieta y en profundo silencio aguardamos que venga la palabra del Padre… Si logramos escucharla, si encontramos respuesta, la oración ha sido bien hecha. Pero si no logramos escucharla, si no llega a nosotros, significa esto que la oración ha sido mal hecha, no ha sido perfecta.

Uno tiene que aprender a platicar con su Padre. Con el Padre que está en secreto cara a cara, en profunda quietud y silencio. Así es como debemos entender la oración. Así es como debemos entender nosotros la "Palabra" venida de lo alto. Esa Palabra llega a la mente a través de los Centros Superiores del Ser, pero hay que estar en estado receptivo para escuchar, eso es todo…

P.- Maestro: muchas veces una palabra nos llega más profunda que otra ¿para poder captar más hay alguna forma, alguna manera de poder forzar a la mente a captar más…?

R.- Plena atención consciente. Si no se tiene la plena atención consciente, ambularemos de un lugar para otro mientras se escucha y así escuchando no escucharemos. Hasta aquí mis palabras…