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Salomón y el Templo de Jerusalem

 

Introducción

Se puede asegurar, basándose en antiguas leyendas, que Abraham recibió de manos de Melchisedec el Santo Grial; mucho más tarde en el tiempo esta copa fue a dar en el templo de Jerusalén.

No hay duda de que la Reina de Saba sirvió de mediadora en este hecho. Ella se presentó ante el Rey Salomón. Con el Santo Grial y después de someterle a rigurosas pruebas le hizo entrega de tan “preciada joya”.

Muchos hombres y mujeres importantes llegaron a Jerusalén atraídos por la fama y logros de Salomón, pero nadie comparable a Belkis, la reina de Saba. Su visita fue anunciada por un mensajero dos días antes de su llegada. Salomón montado en un brioso corcel egipcio y al frente de un pequeño séquito fue a recibirla.

Se encontraba sentada en un carro impresionante, bajo un quitasol, mujer de alta estatura, y de belleza incomparable, piel de color miel, cabello trenzado de una negrura resplandeciente, llevaba diadema y manto azul, y sobre el velo que cubría la cabeza aparecía una guirnalda con flores cincelada. Se observaron detenida y silenciosamente un tiempo, hasta que ella habló con bastante soltura en lengua hebrea. 

Reina de Saba: ¿me encuentro ante el famoso Rey Salomón? 

Rey Salomón: Ese soy yo, admirada reina

Reina de Saba: Vengo de lejanas tierras, atraída por las maravillas que se cuentan de ti y de tu ciudad. Confío en que me aceptes como tu huésped durante unos días.

Rey Salomón: Israel siempre ha tenido fama de hospitalaria con los extranjeros, mucho más con los que vienen en son de paz.
 
La reina quedó asombrada frente a la grandiosidad del templo de Jerusalén y del palacio mandado construir por Salomón.

Más tarde el rey la recibió en palacio, sentado en su trono, y rodeado de un grupo de mujeres que entonaban hermosas canciones que hablaban de amistad y respeto, al tiempo que tañían sus arpas y cítaras y un humo perfumado se desprendía de los braseros encendidos, inundando el ambiente.

La Reina de Saba apareció vestida con una túnica verde cuajada de piedras preciosas, y detrás venían sus servidores portando grandes cofres con oro, recipientes de barro con piedras preciosas, y un sin fin de frascos de diferentes colores y tamaños, conteniendo perfumes y otros líquidos mágicos. 

Reina de Saba: Rey poderoso, considera que estos tesoros te son entregados como una prueba de reconocimiento a tu sabiduría. Porque he venido de muy lejos para escuchar tus palabras de oro. 

Rey Salomón: Caros son los presentes que has traído. Ahora escucha mi agradecimiento ¡Oh reina!. De Jehová es el poder, por eso a todos nos brinda la misma entrada y la misma salida; sin embargo somos pocos los que hemos encontrado la Sabiduría. Yo amo este don más que la hermosura y la salud, pues se ha convertido en una luz inextinguible. Ahora te digo, ¡oh Reina de Saba! Que habites en la “casa del Líbano” comas y bebas a mi lado, y luego, podrás formularme las preguntas y los enigmas que gustes. Mis labios te proporcionarán las respuestas, con el único propósito de que el resplandor de mis adivinaciones te permita seguir el mejor camino. 
Poco más tarde, durante la hora de la comida, la reina se sentó al lado de Salomón, rompiendo el protocolo establecido. 

Reina de Saba: Majestad si os dijera algo como esto: “sirvo de adorno a los ricos, soy harapo para los mendigos, comida de las abejas y la muerte de los peces, ¿qué me diríais?

Rey Salomón: Pues que estáis hablando del lino. Como vestido cubre a los ricos, y cuando está hecho unos harapos tapa parcialmente a los mendigos. En el momento que sólo es una flor, liban en ella las abejas. Pero al ser convertido en una red, sirve para sacar los peces del agua dulce o salada.

Reina de Saba: Es líquido y no brota de las nubes, ni sale de los ríos y los mares ¿a qué me refiero? 

Rey Salomón: Puede ser a las lágrimas o al sudor. 

Reina de Saba: En vuestra tierra y en la mía, majestad, hay tres cosas cuyos andares son muy hermosos y hasta nobles. 

Rey Salomón: Debéis referiros al león, cuya hermosura y nobleza le ha convertido en el rey de los animales. Parecida imagen ofrece el gallo que ha conseguido dominar sobre un gran corral, con lo que tiene a su merced un harén de gallinas. No anda detrás de los anteriores el macho cabrío, cuya fortaleza y experiencia le permite dirigir el rebaño, a semejanza de un soberano en el momento en que está arengando a su pueblo.

Reina de Saba: Me has contestado con gran rapidez. No creo que reacciones de la misma manera si te hablo de unas criaturas minúsculas, que a su vez son las más inteligentes que se pueden encontrar en la faz de la tierra. ¿sabrías responder a este misterio?

Rey Salomón: Claro que sí. Has descrito a las hormigas, nunca van solas, debido a que su poder lo consiguen agrupadas. Otros animales prodigiosos son las marmotas: a pesar de su aparente debilidad son capaces de perforar sus nidos en las rocas. Después se encuentran las langostas, que no necesitan ningún guía para volar perfectamente organizadas. Por último he de citar a las lagartijas, para las que no existen lugares inaccesibles, debido a que podrían entrar aquí mismo aprovechando la más pequeña rendija de las puertas.

Reina de Saba: Tendría que aplaudirte majestad, pero lo reservaré para otro momento, ya que pretendo plantearte unos enigmas más complicados. Si he venido a Israel es para conocer el alcance de tu sabiduría, y te aseguro que pienso conseguirlo.

La noticia de una reina extranjera llegada a Jerusalén, con la intención de desafiar la sabiduría del Rey Salomón, originó gran expectación; sin embargo pocos consiguieron estar presentes en el pórtico de la “casa del Líbano” cuando la Reina de Saba llegó dispuesta a plantear los siguientes enigmas, acompañada de un anciano de piel negra, barba blanca, elevada estatura y vestido a la usanza egipcia, ofreciendo todo el aspecto de un mago.

Reina de Saba: Es Tehrak, mi astrólogo. Si te pasó desapercibido en mi llegada, fue porque le gusta mezclarse con mis servidores para no llamar la atención. Él asumirá el papel de árbitro; de su boca saldrá el veredicto sobre la solución de los enigmas que me dispongo a proponerte. Oye el primer enigma que voy a plantearte:
“me encuentro sola en las selvas de mi país, la espesura es tan densa que he perdido el rumbo, hasta que rendida y agotada llego a un calvero. Me siento aliviada porque cerca hay un riachuelo; sin embargo al aproximarme a la orilla, me cierran el paso un leopardo de piel resplandeciente, que me mira con ojos asesinos, y una pantera blanca que ni siquiera me observa, ¿qué debo hacer? ¿y cuál de las dos terminará devorándome?”

Salomón sin detenerse a pensarlo, respondió de inmediato.

Rey Salomón: Esa espesura tan densa son tus dudas respecto a la religión que mantiene tu pueblo, pero en la que no crees. El calvero lo veo como mi ciudad de Jerusalén. El leopardo de mirada asesina es el dios pagano que te amenaza, porque en ningún momento te permitiría abandonarlo. La pantera blanca es Jehová, el Dios de Israel, al que consideras indiferente a tu suerte. El primero nunca podría devorarte, siempre que buscases la protección del segundo, Jehová, el Dios de Israel, con sincera fe.

La Reina de Saba miró a Tehrak, y éste movió la cabeza en señal de aprobación; dando por acertado la interpretación del primer enigma.
A continuación Belkis, la Reina de Saba tomó asiento, y sin separar sus ojos del rostro de Salomón, planteó el segundo enigma.

Reina de Saba: Siempre he estado orgullosa de los jardines de mi palacio, porque nunca han dejado de ofrecerme flores en todas las épocas del año. Pero una mañana descubrí una nueva flor. Deseos me asaltaron de preguntar cómo había podido crecer allí, cuando yo estaba bien informada de las semillas y las plantas que se cultivan en el jardín. Cogí la flor nueva, y cuando me disponía a oler más cerca la intensidad de su aroma embriagador, descubrí aterrorizada que se estaba marchitando en mis manos. Me alejé muy entristecida, y al volver horas después, pude comprobar que todo el jardín se había marchitado. ¿Puedes explicarme la causa de este daño?

Rey Salomón: Es muy sencillo ¡Oh reina! Te refieres a un suceso bastante reciente que sucedió en tu palacio. Una mañana descubriste que un siervo extranjero, muy atractivo y de modales corteses, se encontraba en tus aposentos. Te dispusiste a hablar con él, pero él te dio la espalda y antes de marcharse comenzó a insultarte y a proferir amenazas contra tu reino. A las pocas horas, te informaron que todos tus servidores se habían sublevado contra ti. Por fortuna tu guardia personal te continuaba siendo fiel y pudo detener la revuelta. En realidad si te hubieras fijado más en esos servidores que te rodeaban, hubieras evitado la sublevación.

El segundo enigma fue resuelto, y tras haber sido duramente probado, en su inteligencia, en su capacidad de análisis y reflexión y vistas todas sus facultades y sus obras, la reina de Saba le entregó a Salomón la “divina joya” convirtiéndose en el nuevo guardián del santo grial, y depositándose la sagrada reliquia en el templo de Jerusalén.

(Nota aclaratoria: El diálogo entre Salomón y la Reina de Saba experimenta variaciones según los autores)

Su padre, David. (1000-961 a. C.) 

Fue rey de Judá e Israel, fundador de la dinastía de Judá. El Antiguo Testamento recoge numerosos relatos de sus hazañas, en especial los libros de Samuel, Reyes y Crónicas.

David era el hijo más joven de un pastor (Isaí), en su juventud cuidaba los rebaños de su padre. Adquirió fama por sus aptitudes musicales y por su valentía, que alcanzó visos legendarios por su enfrentamiento contra el gigante filisteo Goliat. A medida que crecía su reputación, fue convocado a la corte, donde Saúl, primer rey de Israel, le nombró su escudero. Tras cubrirse de gloria en las guerras contra los filisteos, desposo a Mikal, hija de Saúl, y se ganó la amistad de Jonatán, su cuñado. Sin embargo, su creciente popularidad despertó la envidia del monarca, quien le expulsó de la corte. Pasó el siguiente periodo de su vida en el exilio.

David regresó a su país natal tras la muerte de Saúl, Jonatán y otros dos de los cuatro hijos del rey en una batalla contra los filisteos. Fue coronado rey de Judá y luego fue ungido rey de Israel, aproximadamente el 993 a. C.

A partir de entonces derrotó en rápida sucesión a filisteos, moabitas, arameos, edomitas y ammonitas, consolidó con ello el estado nacional independiente de Israel y amplió enormemente sus dominios. Una de sus principales conquistas fue la de la fortaleza jebusea de Sión, a la que convirtió en núcleo de su ciudad capital, Jerusalén, a menudo llamada ciudad de David. Allí construyó su palacio e instaló, bajo un tabernáculo, el Arca de la Alianza, con lo que Jerusalén pasó a ser el centro religioso y político de los territorios unidos bajo su persona. Los últimos años del reinado de David estuvieron marcados por los problemas familiares, sobre todo por la disputa con el mayor de sus hijos sobrevivientes, Adonías, surgida tras haber designado a Salomón (su hijo con Betsabé) heredero del trono.

David fue un guerrero valiente y un líder notable. Mostró una devoción religiosa a toda prueba, de ahí que David sea el símbolo del coraje y de las aspiraciones de su pueblo, cuyos profetas le consideraron el modelo del Mesías prometido. La tradición le atribuye la autoría de 73 poemas de salmos.

Quién era Salomón. Su vida

Rey de Israel que ocupó el trono entre los años 970 a 931 a. C. Era hijo del rey David y de su esposa predilecta Betsabé. El nombre de Salomón viene de "salom" que significa paz y salud, Salomón significa “el pacífico”. Dios había prometido a David que su posteridad reinaría después de él en Israel y que un hijo que le sucedería en el trono, construiría una casa en nombre del Señor.

Las intrigas de Adonías, hermano mayor de Salomón, precipitaron el advenimiento del hijo de Betsabé al trono de Israel y, Salomón fue ungido rey por el sacerdote Sadoc, en la fuente de Gihon. El pueblo lo aceptó con entusiasmo y Adonías imploró el perdón de su hermano, que le fue concedido en esta ocasión. Al poco tiempo volvieron las conspiraciones de Adonías, el sumo sacerdote Abiatar y Joab para arrebatarle el trono, Salomón actuó con energía y los conspiradores murieron o fueron expulsados. Salomón no era guerrero como su padre y su misión como gobernante consistió en mantener las conquistas y el prestigio de David, más con la habilidad y la diplomacia que con las armas. Contrajo matrimonio con la hija del rey de Egipto, asegurándose el apoyo de aquel monarca. Después de su boda organizó una gran manifestación religiosa en Gabaón , donde se hallaba emplazado transitoriamente el tabernáculo. Allí se le apareció Jehová una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. Y él pidió: da a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque, ¿quien podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó al Señor, y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia , he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. Y aún también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. Y si anduvieres en mis caminos guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días. Cuando Salomón despertó vio que era sueño; y vino a Jerusalén y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo también banquete a todos sus siervos.

Y dio Salomón muestra de su sabiduría a todos los niveles (juzgó con acierto a su pueblo, embelleció las ciudades de su país, fortificó las ciudades fronterizas y estratégicas, mejoró el ejercito de Israel con el carro de combate, compuso 3.000 proverbios y sus cantares fueron 1.005 (fue el autor de los Proverbios , la Sabiduría y el Cantar de los Cantares ), y a nivel esotérico brilló como alquimista, mago e iniciado). La nota más saliente del reinado de Salomón fueron las construcciones que llevó a cabo, y la más importante fue la construcción de un templo a Jehová encargo dejado por su propio padre. Construyó además tres palacios: la casa del bosque Líbano, para reuniones oficiales, su vivienda en un segundo patio y otra habitación análoga para la hija del Faraón.

San Agustín dice de él: “Salomón tuvo la sabiduría en grado tan eminente, que de no haber caído, como cayó, dando con ello lugar a que se esperase al Cristo, habríase creído que se cumplía en él la promesa de Dios sobre la descendencia de David”.

La otra escena primordial de su vida, además de la construcción del Templo que lleva su nombre, fue su encuentro con la Reina de Saba, de estos dos aspectos hablaremos por separado un poco más adelante.

A nivel esotérico, nos dice Alice Bayley, el conocimiento hermético de Salomón personifica la sabiduría de la Tradición de todas las edades. 
Según el Talmud, Salomón era experto en Kábala, tenía profundos conocimientos de Alquimia y de Alta Magia (conocía a fondo la Teurgia y también la Goecía), de gran valor son las famosas Conjuraciones de los cuatro y de los siete, su famosa Clavícula y su Invocación (donde se hacen palpables sus profundos conocimientos esotéricos). El historiador judío Flavio Josefo, hizo especial mención a los trabajos mágicos y dotes sobrenaturales de este rey. Todo esto se encuentra asimismo reflejado en muchas tradiciones orientales que subrayan, entre otras muchas, sus facultades mágicas, como se indica frecuentemente, por ejemplo, en Las Mil y Una Noches. Los alquimistas medievales estaban convencidos de que conocía los procesos secretos de Hermes Trismegisto y que gracias a ellos llegó, no sólo a multiplicar los metales, sino también a fabricar la piedra filosofal. Por otro lado, y de acuerdo con los antiguos rabinos, Salomón habría sido, paralelamente, un Iniciado de las escuelas mistéricas, siendo su templo un lugar de iniciación que, al parecer, contenía numerosos emblemas paganos y fálicos.

Por desgracia Salomón se cayó en su última época, en gran manera por su funesta tendencia hacia las mujeres. Se dice que ante esta clase de seducción fracasó toda su sabiduría. Al no dar oídos sino a su pasión, y no respetar la ley, que prohibía ciertas uniones con mujeres extranjeras que pervirtieron el corazón de Salomón al querer rendir culto a sus dioses. Salomón por complacerlas se lo permitía y llegó al extremo de hacer construir al Este de Jerusalén lugares de culto a aquellas falsas divinidades. El Maestro Samael nos dice: 

Cuenta la leyenda de los siglos que Salomón hijo de David, Rey de Sión, levantó un templo a Moloch en el Monte del Oprobio. Dicen los Siete Señores del Tiempo que posteriormente el viejo sabio dedicó a tal ángel caído un bosque sagrado en el dulce valle de Hinnom… Fecunda tierra perfumada que por tal fatal motivo cambiara desde entonces su nombre por el de Tofet y la negra Gehena, verdadero tipo del infierno… ¿ Y que diremos ahora de Azazel, glorioso Querubín, hombre extraordinario de la Tierra Antigua? ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Cuanto dolor… Esta criatura tan excelente también cayó en la generación animal… ¡Qué terrible es la sed de la lujuria sexual! El castigo reservado a su conducta pecaminosa empezaría después de su muerte, por respeto a su padre David y por los grandes méritos contraídos por el mismo; pero el reino pasaría a otro que no era hijo suyo y éste no conservaría más que una tribu, y aún esto en consideración a David y a Jerusalén, a la que Jehová había escogido".

"Su real Ser era Azazel, que es un egrégor que prestó grandes servicios a la humanidad. El bodhisattva de Azazel está caído actualmente (septiembre del 58 ); pero es lógico que en un futuro próximo ese bodhisattva se levantará del barro de la tierra. Raphael, a pesar de no figurar entre los Veinte Egrégores de la Montaña del Juramento, está caído por estos tiempos y lucha por levantarse. Raphael también es un egrégor. Todos los ángeles de familia, nación, tribu, etc., son egrégores".

En el Glosario Teosófico de H. P. Blabatsky, página 184, encontramos lo siguiente: “Egrégores (del griego Egrégori). Eliphas Levi los denomina ‘los príncipes de las almas que son los espíritus de energía y acción’. Cualquier cosa que pueda o no significar, los ocultistas orientales describen a los egrégores como seres cuyos cuerpos y esencia son un tejido de la llamada luz astral. Son las sombras (o los bodhisattvas) de los espíritus planetarios superiores cuyos cuerpos son de la esencia de la Luz Divina Superior. En el Libro de Enoch, se ha dado dicho nombre a los ángeles que se casaron con las hijas de Seth y tuvieron por hijos a los gigantes."

El Templo de Jerusalén

Fue el Templo destinado para guardar el Arca de la Alianza, y en su interior, el Santo Grial.

El Maestro Samael nos cuenta el origen y significado de este punto de luz:

El Séptimo entre los Diez sublimes Patriarcas antediluvianos es, fuera de cualquier suposición, totalmente diferente a los seis que en el curso de los siglos le precedieron… (Adam, Set, Enos, Cainan, Malalel, Jared), así como de los tres que le sucedieron (Matusalem, Lamec, Noé). Empero, es claro, que lo que más nos asombra en todo esto, es el sagrado nombre de Henoch, que traducido significa: “Iniciado, dedicado, consagrado, Maestro”. El Génesis Hebráico asevera en forma muy solemne que Henoch no murió físicamente en realidad, sino que “caminó con Dios y desapareció porque lo llevó Dios”.

Antiquísimas tradiciones esotéricas que se pierden en la noche de los siglos, dicen claramente que, estando Henoch sobre la cumbre majestuosa del Monte Moria, tuvo un Samadhí clarividente, en el que su conciencia objetiva iluminada, fue arrebatada y llevada a los Nueve Cielos citados por el Dante en su Divina Comedia y en el último de los cuales (en el de Neptuno) encontró el Patriarca la palabra perdida (Su Propio Verbo, su Mónada particular Individual).

Posteriormente quiso aquel Gran Hierofante, expresar esta visión en un recuerdo permanente e imperecedero… Así dispuso categóricamente, y con gran sabiduría, que se hiciera debajo de ese mismo lugar bendito, un templo secreto y subterráneo, comprendiendo nueve bóvedas sucesivamente dispuestas una debajo de la otra, entre las vivientes entrañas del Monte… Su hijo Matusalem fue ciertamente el Arquitecto encargado material de tan extraordinario Sancta…

No se menciona el contenido y destino específico, definido, de cada una de estas bóvedas o cuevas mágicas, en comunicación una con otra mediante una escalera espiraloide…

La última de estas cavernas es, sin embargo, la que absorbe toda la importancia oculta, de manera que las anteriores sólo constituyen la vía secreta indispensable, mediante la cual se llega a aquella en lo más profundo de la montaña…

En esa última, el “Penetral” o “Sancta” más íntimo, en el que el Patriarca Henoch depositara su más rico tesoro esotérico…
El “Vellocino de Oro de los antiguos”, el Tesoro Inefable e imperecedero que buscamos, no se encuentra nunca, pues, en la superficie, sino que tenemos que escarbar, cavar, buscar entre las entrañas de la Tierra, hasta encontrarlo…

Descendiendo valerosamente a las entrañas o Infiernos del Monte de la Revelación, encuentra el Iniciado el místico tesoro –su Mónada Divina- que para él conserva a través de los incontables siglos que nos precedieron en el curso de la Historia…

En el Capítulo II del Apocalipsis de San Juan, todavía podemos leer lo siguiente: ‘Al que venciere daré a comer del Maná oculto, y le daré una piedra blanca, y en la piedra un nuevo nombre escrito, el cual no conoce sino aquél que lo recibe’.

Construcción del Templo

Se nos dice que aquellos que tenemos inquietudes debemos tratar de comprender los mensajes que nos llegan desde los albores de los tiempos y desde lo más profundo del universo interior, grabados en las piedras y codificado en la estructura de los templos: la sabiduría universal. Por ejemplo, en Mesopotámia estas edificaciones pretendían ser la réplica del templo celestial, una contrapartida terrenal de la morada divina del Dios. Y como tales, constituían un vínculo entre el Cielo y la Tierra. Por eso debían erigirse exactamente en el mismo lugar, de acuerdo con el mismo plan e idénticos ornamentos que el templo anterior, que a su vez había sido réplica exacta de otra construcción aún más antigua que los propios dioses habían levantado, al crear un mundo, antes de que existieran los seres humanos.

De ahí que en la tradición de los constructores jamás se excluyera un elemento antiguo.

En el Libro 1º de Crónicas, el Rey David declaraba: “ Oídme, hermanos míos y pueblo mío: había decidido en mi corazón edificar una casa donde descansase el Arca de la Alianza de Jehová y sirviese de escabel a los pies de nuestro Dios. Ya había hecho yo preparativos para la construcción, pero Dios me dijo: ‘No edificarás tú la Casa a mi nombre, pues eres hombre de guerra y has derramado sangre. Tu hijo Salomón edificará mi Casa y mis atrios, porque le he escogido a él por hijo mío y yo seré para él, padre’.

Se construyó sobre el monte Moriah (el lugar donde Abraham fue a sacrificar a Isaac, es muy probable que dicho sacrificio tuviera lugar en el lugar que siglos más tarde paso a llamarse “la Roca”, en torno a la cual se levantó la octogonal Cúpula de la Roca, considerada en la Edad Media como la Casa Madre de los Templarios (también llamada capilla de San Juan), y que posteriormente, durante el dominio musulmán, se convirtió en la mezquita de El Aksa (para el Islam es sobre esta roca desde donde Mahoma subió a los Cielos); en ella también fue levantado el Altar de los Holocaustos del Templo de Jerusalén, a la misma altura que el Mar de Bronce, pero en la esquina nordeste. Se trata por tanto de un lugar impregnado de sacralidad, de igual importancia para las tres tradiciones monoteístas. “Se dice que Moriah se divide en dos partes: la primera, "mor", significa “destrucción de las formas” corporales aparentes, e "iah", significa “visión del Creador”. Cuando Salomón quiso alzar el templo, pidió ayuda al rey de Tiro, Hiram, ya que tal edificación requería un arquitecto experimentado en las técnicas y conocedor de la doctrina secreta de los números y de las formas. De ahí que el monarca enviara a Hiram Abiff el fundidor para que se hiciera cargo de la sagrada obra. Fue hecho con gran esplendor hacia el año 960 a.C., al menos en su forma primitiva, se gastaron en su construcción inmensos recursos, y fue el edificio más bello y esbelto de todo el mundo, en aquellos tiempos, ¡la gloria de Israel!, haciendo de Jerusalén el centro del mundo conocido, a donde todos acudían para ver el Templo y la sabiduría de Salomón (fue construido como el Tabernáculo, pero con todas las dimensiones dobles). Desde Fenicia se le proporcionó madera de cedro y de ciprés y se le enviaron trabajadores especializados (canteros y carpinteros). Su construcción tardó siete años. 

Forma y descripción del Templo

Era una construcción separada en tres partes:

1) La primera parte del templo (Ulám o Pórtico) donde estaba el altar o “Mar de Bronce” encima de diez sedes, baños y un conjunto de depósitos. Era un lugar de tránsito por donde se accedía a la siguiente división.

2) El templo principal (Hecal o “Santo”), cuya forma era enteramente rectangular, simbolizando el conjunto del mundo terrestre. En el centro se encontraba como elemento principal el Altar de los Perfumes, o del Incienso, cuya oblación representaba uno de los ritos más importantes de los realizados en el Templo. Dentro se encontraban diez candeleros de oro, con el altar de oro. Enfrente de dicho altar se hallaba: 

3) El “Santo de los Santos” (Debir), la cámara más interna y sagrada del Tabernáculo, razón por la cual simbolizaba al mundo celeste, en el centro era depositada el “Arca de la Alianza”, custodiada por las estatuas de dos querubines alados, y en cuyo interior eran guardadas las Tablas de la Torah (de la Sabiduría), testimonio vivo y permanente de la “alianza” entre Dios y el pueblo de Israel. En el Arca del Testamento, además de las Tablas con los Diez Mandamientos, también están la cisterna con el Maná y la vara de Aarón florecida.

El Debir tenía una forma cúbica perfecta, pues tanto su ancho, largo y alto medían exactamente veinte codos cada uno. Esa misma forma cúbica es la que San Juan en el Apocalipsis describe como la de la Jerusalén Celeste, a la que el Debir (y por extensión todo el Templo de Jerusalén) ciertamente simboliza.

El Debir era el lugar de manifestación de Shekinah, la “presencia real” de la divinidad. En Crónicas II dice: “Yo elijo y santifico esta casa para que en ella sea invocado mi nombre, y la tendré siempre ante mis ojos y en mi corazón”.

El Templo de Jerusalén estaba orientado mirando al Este desde el Debir, que se hallaba situado, por tanto, en el Oeste. Desde allí se podía contemplar el "elevarse del sol".

A uno y otro lado del Pórtico de entrada, en el exterior del Templo, se alzaban las columnas llamadas Jakin y Boaz, las cuales evocaban seguramente a aquellas otras que, según las leyendas masónicas, sobrevivieron al diluvio y en las que fueron grabadas todas las ciencias referidas al conocimiento y al saber tradicional heredado de la Humanidad primigenia.

El “Mar de Bronce”, que estaba situado en la esquina sudeste del atrio, cerca de la entrada del Templo, también se encuadraba dentro de un simbolismo cósmico, con él, se quería representar el “Océano celeste” (las “Aguas superiores”), ya que estaba repleto de agua hasta sus bordes, y su forma era enteramente redonda, como el Cielo. En Crónicas II nos relata que se usaba para las abluciones de los sacerdotes. Estaba soportado por cuatro grupo de tres toros cada uno también de bronce, que en total suman doce número de las constelaciones y signos zodiacales. Cada uno de esos grupos estaba orientado según los cuatro puntos cardinales, disposición que recuerda la situación que ocupaban las doce tribus de Israel en el campamento hebreo, las que también se correspondían con los signos zodiacales y los meses del año.

Se dice que el Templo de Jerusalén expresa arquitectónicamente las mismas nupcias que el Cantar de los Cantares (entre el Alma y el Espíritu), en este caso, entre la Tierra y el Cielo, pues su construcción se realizó conforme al modelo cósmico, según el cual el mundo terrestre aparece como el reflejo del mundo celeste, y en íntima comunicación con él. Geométricamente esa unión se expresa mediante dos triángulos entrelazados, figura conocida como “Sello de Salomón” o “Estrella de David”. El rey sabio no hablaba sino de lo que acontece en el corazón del hombre (sede simbólica de su templo interior) cuando este se reconoce a sí mismo en lo universal.

Dice la Biblia al respecto en Crónicas II: 

Estas son las medidas que dio Salomón a los cimientos de la Casa de Dios. La primera, la longitud, de sesenta codos, y la anchura de veinte codos. El pórtico que estaba al frente del edificio era de veinte codos de largo, igual al ancho de la casa, y su altura de ciento veinte codos; y lo cubrió por dentro de oro puro. Y techó el cuerpo mayor del edificio con madera de ciprés, la cual cubrió de oro fino, e hizo realzar en ella palmeras y cadenas. Cubrió también la casa de piedras preciosas para ornamento; y el oro era oro de Parvaim. Así que cubrió la casa, sus vigas, sus umbrales, sus paredes y sus puertas con oro y esculpió querubines en las paredes. Hizo asimismo el lugar santísimo, cuya longitud era de veinte codos según el ancho del frente de la casa, y su anchura de veinte codos; y lo cubrió de oro fino que ascendía a seiscientos talentos. Y el peso de los clavos era de uno hasta cincuenta siclos de oro. Cubrió también de oro los aposentos. Y dentro del lugar santísimo hizo dos querubines de madera, los cuales fueron cubiertos de oro. La longitud de las alas de los querubines era de veinte codos; porque un ala era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra de cinco codos, la cual tocaba el ala del otro querubín. De la misma manera un ala del otro querubín era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra era de cinco codos, que tocaba el ala del otro querubín. Estos querubines tenían las alas extendidas por veinte codos, y estaban en pie con los rostros hacia la casa. Hizo también el velo de azul, púrpura, carmesí y lino, e hizo realzar querubines en él.

Delante de la casa hizo dos columnas de treinta y cinco codos de altura cada una, con sus capiteles encima, de cinco codos. Hizo asimismo cadenas en el santuario, y las puso sobre los capiteles de las columnas; e hizo cien granadas, las cuales puso en las cadenas. Y colocó las columnas delante del templo, una a la mano derecha, y otra a la izquierda; y a la de la mano derecha llamó Jakin, y a la de la izquierda, Bohaz.

Hizo además un altar de bronce de veinte codos de longitud, veinte codos de anchura, y diez codos de altura. También hizo un mar de fundición, el cual tenía diez codos de un borde al otro, enteramente redondo; su altura era de cinco codos, y un cordón de treinta codos de largo lo ceñía alrededor. Y debajo del mar había figuras de calabazas que lo circundaban, diez en cada codo alrededor; eran dos hileras de calabaza fundidas juntamente con el mar. Estaba asentado sobre doce bueyes, tres de los cuales miraban al norte, tres al occidente, tres al sur y tres al oriente; y el mar descansaba sobre ellos, y las ancas de ellos estaban hacia adentro. Y tenía de grueso un palmo menor, y el borde tenía la forma del borde de un cáliz, o de una flor de lis. Y le cabrían tres mil batos. Hizo también diez fuentes, y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para lavar y limpiar en ellas lo que se ofrecía en holocausto; pero el mar era para que los sacerdotes se lavaran en él. Hizo asimismo diez candeleros de oro según su forma, los cuales puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Además hizo diez mesas y las puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda; igualmente hizo cien tazones de oro. También hizo el atrio de los sacerdotes, y el gran atrio, y las portadas del atrio, y cubrió de bronce las puertas de ellas. Y colocó el mar al lado derecho, hacia el sureste de la casa. Hiram hizo calderos, y palas y tazones; y acabó Hiram la obra que hacía al Rey Salomón para la casa de Dios. Dos columnas, y los cordones, los capiteles sobre las cabezas de las dos columnas, y dos redes para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas; cuatrocientas granadas en las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para que cubriesen las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas. Hizo también las basas, sobre las cuales colocó las fuentes; un mar, y los doce bueyes debajo de él; y calderos, palas y garfios; de bronce muy fino hizo todos sus enseres Hiram-Abif al Rey Salomón para la casa de Jehová. Los fundió el rey en los llanos del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Seredata. Y Salomón hizo todos estos enseres en número tan grande, que no pudo saberse el peso del bronce. Así hizo Salomón todos los utensilios para la casa de Dios y el altar de oro, y las mesas sobre las cuales se ponían los panes de la proposición; asimismo los candeleros y sus lámparas, de oro puro, para que las encendiesen delante del lugar santísimo conforme a la ordenanza. Las flores, lamparillas y tenazas se hicieron de oro, de oro finísimo; también las despabiladeras, los lebrillos, las cucharas y los incensarios eran de oro puro. Y de oro también la entrada de la casa, sus puertas interiores para el lugar santísimo, y las puertas de la casa del templo. Acabada toda la obra que hizo Salomón para la casa de Jehová, metió Salomón las cosas que David su padre había dedicado; y puso la plata, y el oro, y todos los utensilios, en los tesoros de la casa de Dios…

Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel, y los levitas tomaron el arca; y llevaron el arca, y el tabernáculo de reunión, y todos los utensilios del santuario que estaban en el tabernáculo; los sacerdotes y los levitas los llevaron…Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines…"

Se creía que el Templo de Jerusalén unía el Cielo y la Tierra y que los ritos que allí se desarrollaban reforzaban esta asociación; por tanto, cualquier desviación en el servicio del templo podía tener consecuencias catastróficas.

En el 587-586 a. C. fue arrasado hasta los cimientos por Nabucodonosor. Restaurado alrededor del 500 a. C. por Zorobabel, fue nuevamente destruido, para ser reconstruido una vez más por Herodes “El Grande”, no mucho antes del nacimiento de Jesús. El tercer templo fue abatido finalmente por los romanos en el año 70 d. C., ocupando en la actualidad su antiguo lugar la mezquita de la Cúpula de la Roca, en la Explanada del Templo. En el 638 D.C. Jacifis Omar dominó Jerusalén. A la hora de la oración de los mahometanos, salió al patio del templo y se arrodilló hacia la Meca.

La Piedra de la Fundación, como en las construcciones mesopotámicas, es el centro exacto del Cosmos, el eje o polo, y fue sobre esta Piedra donde estuvo Jehová cuando creó el mundo; de esta Piedra surgió por primera vez la Luz, Luz que iluminaba el Templo, que fue construido sobre la Piedra. De la superficie de esta Piedra se obtuvo, rascando, polvo para crear a Adán; bajo esta Piedra está enterrado Adán; en esta Piedra ofreció Adán el primer sacrificio; de esta Piedra vinieron las aguas del diluvio y bajo esta Piedra perecieron.

La sabiduría que el Rey Salomón plasmó en la construcción del Templo parece estar más allá de las mediciones y de los cálculos matemáticos. Probablemente los que más se han acercado a esa fuente que inspiró a Salomón hayan sido los masones, cuyos rituales dejan entrever un conocimiento esotérico milenario comparable al que configuró el Templo. Como ilustración de esta herencia espiritual tenemos los pilares de la masonería Jakim y Bohaz, que corresponden a los pilares del mismo nombre que sostenían al pórtico del Templo de Salomón y que Hiram-Abiff había hecho forjar en bronce.

Samael Aun Weor dice: "En el supremo instante del éxtasis, nosotros los hermanos, hemos entrado por las puertas del templo de Jerusalén. En este valle de amarguras sólo queda el muro de las lamentaciones. Sin embargo, el templo todavía existe en los Mundos Superiores. Nosotros nos paseamos llenos de dolor por sus patios y por sus corredores. Contemplamos sus olímpicas columnas con sus hermosos capiteles, y sus cámaras, y sus vasos de oro y de plata, y sus púrpuras, y sus reclinatorios. En el Sanctum Sanctorum del templo ya no resplandece la gloria del Señor Jehová. El santuario ha sido asolado. El santuario ha sido profanado. Ya no está allí el Arca de la Ciencia, con sus sagrados querubines acoplados, terriblemente divinos. Ahora sólo vemos, dentro del Sanctum Sanctorum del templo, al Señor de las Angustias.

Allí está su imagen sagrada. Imagen que tiene vida. Allí está la imagen del Adorable y los judíos se ríen de Él, y dicen: “Ese es el que soñó ser el Mesías prometido y nosotros no creemos en él”. Todos se ríen. El santuario ha sido profanado; el velo del templo se rasgó porque el Santuario ya había sido profanado. Al matar al Cristo se profanó el santuario. Nosotros los Hermanos del Templo, nos paseamos por el interior de él. El patio de los sacerdotes estaba lleno de deportistas y mercaderes. En esto terminó el sagrado templo de Jerusalén. La humanidad crucificó al Cristo y firmó, con sangre inocente, su propia sentencia de muerte.

La misericordia infinita nos concedió, sin embargo, un poco de tiempo más para que nos definiéramos por Cristo o por Jahvé, por la Logia Blanca o por la Negra.

Merecíamos todos haber sido destruidos por el espantoso y horrible sacrilegio. El Cristo asesinado, y el santuario profanado. Empero, la misericordia infinita nos dio un poco de tiempo más, para que estudiáramos la doctrina del Cristo y eligiéramos el camino".

El Constructor: Hiram Abif

La Biblia nos dice: “Y envió el Rey Salomón, e hizo venir de Tiro a Hiram, hijo de una viuda de la tribu de Neftalí. Su padre, que trabajaba en bronce, era de Tiro; e Hiram era lleno de sabiduría, inteligencia y ciencia en toda obra de bronce. Este, pues, vino al Rey Salomón, e hizo toda su obra.” Y en Crónicas II dice: “Yo, pues, te he enviado un hombre hábil y entendido, Hiram-Abif, hijo de una mujer de las hijas de Dan, más su padre fue de Tiro; el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en púrpura y en azul, en lino y en carmesí; asimismo sabe esculpir toda clase de figuras, y sacar toda forma de diseño que se le pida, con tus hombres peritos, y con los de mi señor David tu padre”.

El Maestro Samael nos explica: “Hiram Abif es el Maestro Secreto, el Tercer Logos (Shiva), el primogénito de la Creación, nuestro Real Ser Interior Divino, nuestra Mónada verdadera e individual. Necesitamos resucitarla porque está muerta dentro de nosotros, aunque esté viva para los mundos inefables.

Ciertamente todos asesinamos a Hiram (el Dios Mercurio, nuestra Mónada Divina), cuando comimos de la fruta prohibida en el Jardín del Edem… Por eso se nos advirtió: “si comiereis de esa fruta moriréis”.
Los tres espíritus inmundos a manera de ranas de los que habla el Apocalipsis en su capítulo 16, constituyen el yo psicológico de todo ser humano. Estos son Coré, Dathan y Abirám. Estos son los tres traidores. Estos son los tres rebeldes que llevamos dentro. El primero es el rebelde a la Naturaleza. El segundo, es el rebelde a la Divina Ciencia. El tercero, es el rebelde a la Verdad.

El primero es el demonio del deseo; el segundo es el demonio de la mente; el tercero es el demonio de la mala voluntad. El primero está metido dentro del cuerpo astral. El segundo está metido dentro del cuerpo mental. El tercero está metido dentro del cuerpo de la voluntad (cuerpo causal).

Todos los tres son el dragón negro de las tres cabezas. Estos son Sebal, Hortelut y Stokin, los tres traidores de Hiram Abif. Estos tres espíritus inmundos, son el yo, el ego, el mí mismo. Estos tres espíritus inmundos hacen señales: bombas H, aviones, cohetes, maravillas mecánicas para engañar a las gentes, y congregarlos para la batalla. Estos tres espíritus inmundos inventan la teoría materialista: el materialismo dialéctico, el materialismo histórico, etc.

Estos tres espíritus inmundos son eruditos en ciencia materialista, y se ríen de todo lo que tenga sabor espiritual. Estos tres demonios hacen maravillas en la Química, en la Física, en la Medicina, y engañan a las gentes con milagros y prodigios falsos.

En el cristianismo estos tres traidores son Judas, Pilatos y Caifás. Judas es el primero, aquel que vende al Cristo Secreto por treinta monedas de plata. Pilatos es el segundo; siempre se lava las manos y se declara inocente, nunca se reconoce culpable. Caifás es el tercero; jamás hace la voluntad del Padre; aborreció al Señor y todavía le sigue aborreciendo.

Escrito está con carbones de fuego ardiente en el libro maravilloso de todos los esplendores, que estos son los tres traidores que asesinaron a Hiram o mejor dijéramos Chiram-Osiris, el Dios íntimo de todo hombre que viene al mundo.

Debemos buscar con ansia infinita, dentro de nosotros mismos, a estos tres asesinos del Maestro secreto, hasta que al fin un día cualquiera, no importa la fecha, ni el día, ni la hora, podamos exclamar con todas las fuerzas de nuestra alma: ¡El Rey ha muerto, viva el Rey!

Capturar, aprehender, captar en forma íntegra, unitotal, la honda significación de los nueve Maestros que se fueron en busca de Hiram y de sus asesinos, es urgente, inaplazable.

Incuestionablemente ninguno de los nueve Maestros se fue por las regiones del Norte, sino que inteligentemente ordenados en tres grupos de a tres, se repartieron respectivamente al Oriente, al Mediodía y al Occidente. Ostensiblemente fueron estos últimos los que lograron descubrir la tumba y los asesinos.

Esta simbólica peregrinación esotérica de los nueve Maestros, se refiere específicamente en consecuencia, al peregrinaje individual que todo Iniciado tiene que efectuar en “La Segunda Montaña”, pasando por nueve etapas o grados sucesivos totalmente enumerados y definidos en las nueve esferas: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno.

Podemos y hasta debemos emitir el siguiente enunciado: “Sólo mediante estas romerías íntimas de esfera en esfera, estaremos en condiciones de vivificar y hacer resurgir en y dentro de cada uno de nos al Maestro Secreto, Hiram, Shiva, el esposo de nuestra Divina Madre Kundalini, el Archihierofante y el Archimago, la Mónada particular individual, nuestro Ser Real…

Una cosa es ser Maestro y otra, por cierto muy diferente, alcanzar la perfección en la Maestría.

La leyenda nos dice que murió a manos de unos compañeros celosos a quienes había negado la divulgación de determinados secretos. Como consecuencia de la desaparición de Hiram, Salomón envió a nueve maestros en su busca. Nueve maestros, como los nueve primeros templarios, en busca del arquitecto de los secretos.

La Reina de Saba lleva el Grial a Salomón y antes de entregárselo, le pone a prueba. Oyendo la Reina de Saba la fama de Salomón, vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias aromáticas, oro en abundancia y piedras preciosas, para probar a Salomón con preguntas difíciles. Y luego que vino a Salomón, habló con él todo lo que en su corazón tenía. Pero Salomón le respondió a todas sus preguntas, y nada hubo que Salomón no le contestase. Y viendo la Reina de Saba la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, y las viandas de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado de sus criados y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y la escalinata por donde subía a la casa de Jehová, se quedó asombrada.

Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no creía las palabras de ellos hasta que he venido, y mis ojos han visto; y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha; porque tu superas la fama que yo había oído.

Bienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría. Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia.

La leyenda nos dice que: “La Reina de Saba le envió a Salomón un león de jade del tamaño de un huevo de avestruz que contenía un mensaje oculto tras un jeroglífico, debía el rey extraer el pergamino sin romper la figura y descifrar el jeroglífico.

El rey manipuló la figurita de león durante mucho tiempo hasta descubrir el secreto del casi imperceptible mecanismo de rosca que permitía desencajar la estatuilla. El mensaje apareció dibujado en un papiro. El rey poeta, famoso por su mente incisiva y rápida y con una inteligencia aguzada, descifró fácilmente las imágenes. Salomón le había entregado su respuesta al jeroglífico de la Perla, encerrada en un cofre de cedro en cuya tapa figuraba, esculpido directamente sobre la madera, el Templo de Jerusalén. Para abrir este cofre, advertía Salomón, era conveniente aserrar la base de la figurita. La reina leyó de un tirón la hermosa misiva en la cual se encuentran las siguientes palabras: “tú, tan poderosa en riquezas como un torrente de oro puro, lloras tu soledad a la sombra del fúnebre ciprés, tu corazón está oprimido por la tristeza como bajo una roca implacable. Pero las estrellas, una noche, te hablaron, te relataron fielmente la grandeza del reino de Salomón, de su espíritu avezado en el estudio de los pergaminos, incluso de los más abstractos. También te describieron la justicia y la prudencia salomónicas famosas en todo el universo, y así ambicionas conocer a Salomón, comprobar su sabiduría y sagacidad. ¿Deseas un mensaje? Helo aquí, invitándote a surcar los mares hacia Judea, ¡oh Makeda! He resuelto el enigma…

El Maestro Samael nos confirma: “Ese cáliz lo tuvo la Reina de Saba, y ella se lo trajo a Salomón, pero antes de entregarle el cáliz, lo sometió a tremendas pruebas.

Salomón, en todas las pruebas, salió bien. La última prueba fue la definitiva: traía la Reina de Saba a veinticinco jóvenes de ambos sexos, varones y hembras, vestidos en forma igual, tanto las hembras como los varones, todos arreglados en la misma manera y con la misma moda. Los varones tuvieron el cuidado de rasurarse muy bien y hasta iban ligeramente pintados, de manera que no se sabía si eran hombres o eran mujeres. El Rey Salomón tenía que decir quiénes eran hombres y quiénes eran mujeres (ese era el problema que le planteó la Reina de Saba) pero Salomón Rey era muy sabio, les hizo a todos lavarse las manos, él conoció quienes eran hombres y quienes eran mujeres. Cada cual se lavó sus manos a su modo; entonces él decía: “Este es hombre, este es mujer”. Total, salió muy bien en la prueba y le entregó la Reina de Saba el Santo Grial.” 

La Reliquia Sagrada, el Santo Grial, en aquella época, llegó a manos de ese gran Maestro que fue Salomón, por méritos propios, y esa joya, símbolo de la Sagrada Alquimia, se guardó en el Arca de la Alianza, y ésta se depositó en el Santo de los Santos del Templo de Jerusalén.
Que Él siempre nos guíe y nos proteja a todos.


Melchisedec, el Rey del Mundo

 

Introducción

Existe un centro geográfico aglutinador de ritos, creencias, culturas y conocimientos esotéricos. Un paisaje lleno de mitos solares, de iniciaciones mistéricas, donde surgieron tres de las más importantes religiones: la judía, la islámica y la cristiana. Este centro situado en la franja costera del extremo oriental del mediterráneo fue testigo de grandes eventos. Sobre este emplazamiento se construiría la Ciudad Santa, llamada también Tierra Pura, Tierra de los Santos, Tierra de los Bienaventurados, Tierra de los Vivos, Tierra de Inmortalidad.

Cartógrafos medievales la declararon el centro del mundo, del cual brotan los continentes de Europa, África y Asia cual gigantescos pétalos. También fue considerada el corazón del planeta por ser la residencia de la Shekinah o del Tabernáculo, como símbolo de la presencia real de la divinidad.

Jerusalén se encuentra asentada en el lugar más pedregoso, estéril y abrupto de la tierra de Israel. Alzada en lo alto de las montañas que separan la fértil costa de Tel-Aviv con las llanuras calcinadas que rodean el Mar Muerto.

Durante siglos, millones de judíos, cristianos y musulmanes de todos los rincones del planeta han acudido a Jerusalén esperando oír la voz de Dios.

En esta ciudad van unidas, guerra y religión, sangre y fervor, contienda e ilusión; que se han entremezclado aquí por más de 3.000 años. Nada santifica más que la sangre. Jerusalén es una ciudad fundada en la sangre, la santidad y la inmolación. Es la ciudad donde Dios se manifestó a los hombres, por eso es conocida como la Ciudad de Dios, donde Él habita. Ciudad construida con piedra blanca, sobre las descarnadas colinas de Judea, que se eleva entre las rocas con la elegancia de una flor.

En la faz oriental de Jerusalén, están los peñones del desierto de Judea, dilatado y pardo yermo que se estira hasta el Mar Muerto, piélago profundo, salado como ningún otro. Al oeste numerosos collados, verde cobertura de pinos, que desahoga la atmósfera de los vientos húmedos del mediterráneo.

Profetas, sacerdotes, peregrinos, reyes y conquistadores han escalado esas alturas, para contemplar antes de entrar a la ciudad el paraje que Dios eligió por morada.

Sus lomas, con los nombres más apreciados y pavorosos del mundo: Monte de los Olivos, en cuya cima apareció el Mesías; Monte Sión, Culmen desde el cual brilló la ley; Monte Moria, donde Abraham dispuso el sacrificio de Isaac; Colina del Mal Consejo: donde Jesús fue condenado por Caifás.

!Oh, Jerusalén!
Mi corazón se llena de gozo
Cuando te veo,
Belleza exótica,
Lirio entre las piedras.
Emocionas y conmueves 
Como ninguna otra,
Cada una de tus piedras,
Es un salmo de la Biblia
O un episodio inolvidable de la Historia.

Jerusalén es un lugar de peñascos amontonados, donde cada piedra señala una conquista diferente, en ti los pueblos se han sustituido como amos o cautivos, en una ciudad arruinada y destruida, no menos de 40 veces.

A pesar de tantos siglos de historia, conserva el aroma exótico de las ciudades árabes medievales, en ella se alzan cúpulas, campanarios y minarés, todo ello bañado por una luz insólita, deslumbrante, con los reflejos del desierto de Judea. Es la ciudad más amada, la ciudad querida de los Profetas, la Ciudad Santa por excelencia. Lugar donde el rey David proyectó edificar un templo y su hijo Salomón lo construyó. Lugar donde Mahoma fue conducido por el Arcángel Gabriel para subir al Cielo y hablar con Dios, dejando plasmada la huella de su pie en la roca. Sobre ella Jehová dijo al profeta Isaías: 

Por amor de Jerusalén no descansaré hasta que salga como resplandor su justicia y su salvación se encienda como una antorcha. He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río. Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros y en Jerusalén tomaréis consuelo. Se alegrará vuestro corazón y vuestros huesos reverdecerán como la hierba. Alegráos con Jerusalén y gozáos con ella todos los que la amáis.

Documentos más antiguos que los escritos bíblicos, y anteriores a la fecha más notable, la "migración de Abraham", mencionan la existencia de esta ciudad.

Se trata de restos egipcios del siglo XIX a.C. procedentes de objetos de arcilla que llevaban impreso el nombre de Urasalim, la forma primitiva de designar a esta ciudad. Sobre esta Urasalim o Salem habría reinado, según la tradición nacida de un texto del génesis, el rey y sacerdote del Dios Altísimo Melchisedec.

Ciertos relatos cuentan que cada vez que el Rey del Mundo, en su palacio subterráneo, reza inquiriendo el porvenir de los pueblos de la Tierra, los pájaros dejan de volar, las marmotas de correr y los perros de ladrar; la tierra y el cielo contienen el aliento, el viento cesa de soplar, y el sol detiene su carrera; el lobo que se aproxima a hurtadillas a los carneros, hace un alto en su marcha solapada; el rebaño de antílopes retiene su ímpetu peculiar, y el armiño rapaz cesa de arrastrarse detrás de la confiada perdiz. Es entonces cuando todos los seres vivos, transidos de miedo sienten la necesidad de orar, aguardando su destino.

Melchisedec, el Rey del Mundo

Melchisedec representa uno de los misterios más grandes de nuestra tradición. Han sido suficientes tres breves fragmentos de la Biblia que mencionan este nombre para dar lugar a las más diversas conjeturas y discusiones acerca de quién era Melchisedec. 

No obstante, Melchisedec ha sido un personaje conocido para los gnósticos cristianos de todos los tiempos. Para todo gnóstico de cualquier lugar, Melchisedec es una realidad tangible y sacratísima que representa al Rey del Mundo, y esto no es algo que se haya olvidado nunca. En todas las tradiciones religiosas de todos los tiempos Melchisedec siempre ha estado presente. En nuestra propia era cristiano-gnóstica, el Cristo habló de él en el Pistis Sophia, y oportunamente nos viene al caso recordar aquella secta cristiano-gnóstica que era conocida como “los Melchisedianos”. Mas no sólo en nuestra tradición occidental se ha sabido de Él. En todo lo largo y ancho del planeta, Melchisedec, conocido con éste u otros nombres, ha tenido siempre una consideración que va más allá de lo secreto y lo sagrado, permaneciendo siempre en el umbral de lo mítico y lo misterioso. No obstante, ha sido la cultura tibetana la que más conocimientos posee. Según fuentes de procedencia incierta (es decir, que no podemos estar seguros de su legitimidad), existe un tratado sánscrito, traducido al inglés, dividido en cuatro volúmenes, que se titula Sanatana Drama Dipika, lo que viene a significar “Luz sobre la Ley Eterna”, y que versa en su totalidad sobre el Rey del Mundo, su sublime corte de Maestros, la región que habita, etc. Según las mismas fuentes, esta obra circula exclusivamente entre círculos de carácter esotérico.

Otra obra que da testimonio de la estrecha relación entre el Tibet y el Rey del Mundo es "Bestias, Hombres, Dioses" de F. Ossendowsky, donde cuenta que éste le dio al Dalai Lama una piedra negra, que luego fue llevada a Urga, en Mongolia, y que desapareció hace hoy unos doscientos años. Al margen, no obstante, de estos datos que pueden ser verdaderos o no, lo que sí puede probarnos la estrecha relación entre la cultura tibetana y el Rey del Mundo es precisamente el Venerable Maestro Samael, quien nos dice que el Dalai Lama es el representante de Melchisedec en el Tibet.

Es sin duda un capítulo de apoteosis y suprema trascendencia aquel en que Melchisedec realiza la Santa Misa de la Transubstanciación con el Grial, entregándolo posteriormente a Abraham, tras haberlo guardado durante largo tiempo, con el fin único de aguardar la venida del Cristo y preparar así su misión y la entrega de su sabiduría. Nuestro propósito a lo largo de estas líneas es dilucidar en lo posible este enigma de las Religiones y del Gnosticismo Universal que es el Rey del Mundo.

Quién es Melchisedec

Para conocer a Melchisedec contamos con una serie de pistas y testimonios de gran valor. A pesar de que los fragmentos bíblicos que hablan de Él son sólo tres y muy cortos, nos permiten inferir una gran cantidad de datos interesantes. Para comenzar, el mismo nombre nos da una idea muy correcta de quién es Melchisedec. Esta palabra se compone de otras dos bien diferenciadas: “Melchi”, que significa “Mi rey”, y “Sédeq”, que significa “Justicia”. Vemos pues que Melchisedec significa “Mi rey de Justicia”. Esto es particularmente asombroso si tenemos en cuenta que, en el Antiguo Testamento, la Justicia es el atributo más propio y característico de Dios: “es ensalzado Jehová Sabaot en juicio, el Dios Santo muestra su santidad por su justicia” (Is 5, 16); “Sucumbirá quien no tiene el Alma recta, mas el justo por su fidelidad vivirá” (Ha 2, 4); “¡Ay del que edifica su casa sin justicia…!” (Jer 22, 13); en síntesis, la Idea de Dios en el Antiguo Testamento implica la idea subsecuente “Sólo Dios es Justo”. Resulta así especialmente grave el nombre de Melchisedec, el cual identifica al personaje que lo lleva como Rey del principal atributo que identifica a Dios. Ser Rey de Justicia es dominar la Justicia, lo cual significa que Melchisedec representa la Justicia de Dios, con todo lo que ello implica: ser su representante en la Tierra, ejecutar su Voluntad en ella. Los textos esenios de Qumrám hablan así de Melchisedec, confirmando nuestra interpretación:

"Pero Melchisedec ejecutará la venganza de los juicios de Dios [en ese día, y ellos serán librados de las manos] de Belial y de las manos de todos los [espíritus de su lote.] En su ayuda (vendrán) todos “los dioses de [justicia”; él] es quien prevalecerá en ese día sobre] todos los hijos de Dios, y él presidirá la asamblea] esta. Éste es el día de [la paz del que] habló [Dios de antiguo por las palabras de Isaías el Profeta…
…”Tu Dios” es […Melchisedec, que les librará de la mano de Belial
."

Visto esto, cuando decimos que Melchisedec representa a Dios en la Tierra, nos tenemos que hacer una idea de la enorme altura espiritual de este Gran Ser.

Aparte de lo que nos indica el nombre en sí mismo, contamos con el texto del Génesis 14 18-20, que dice lo siguiente:

A su regreso después de combatir a Kedorlaomer y los reyes que con él estaban, le salió al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el valle del Rey). Entonces Melchisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo, y le bendijo diciendo: “Bendito sea Abraham del Dios Altísimo, y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos”. Y diole Abraham el diezmo de todo.

Melchisedec, que es Rey de Justicia, se presenta asimismo como Rey de Salem, donde Salem, que viene de “salôm”, con la raíz “slm”, significa “Plenitud y Paz”. Ser Rey de Paz implica dominarla, haberla logrado y realizado en sí mismo. Habida cuenta de que la Paz es la principal característica del Reino de Dios, hemos de inferir que Melchisedec es un personaje que ya alcanzó la Perfección, que detenta la Paz y en ella también representa a Dios en la Tierra. Un doble sentido que posee el título rey de Salem es aquel que lo señala como el Rey de aquella ciudad que más tarde sería Jerusalén, la ciudad querida de los Profetas, la ciudad de Dios.

Otras pistas que nos da el citado fragmento del Génesis nos lo muestran como un Ser muy superior con atributos muy sagrados. Por un lado, el ofrecimiento que le hace Abraham del diezmo de lo mejor del botín logrado en su victoria contra Kedorlaomer y los reyes que con él estaban, indica que Abraham, el Patriarca gnóstico, reconoce a Melchisedec como alguien muy superior que merece respeto y lealtad. Asimismo, la bendición que Melchisedec le confiere, le evidencian como un ser que adora al Dios Altísimo al mismo tiempo que subraya su mayor posición religiosa. 

Especialmente interesante es el momento en que Melchisedec oficia el milagro de la Transubstanciación del Pan y del Vino con Abraham. Este hecho es de una enorme trascendencia, si consideramos que es un rito excepcional dentro de los sangrientos ritos religiosos de aquella época.

De hecho, llama la atención el que se trate del único antecedente de la Santa Cena oficiada por Nuestro Señor el Cristo, y sólo entonces instituida como el principal sacramento gnóstico-cristiano. Esto nos lleva a inferir que tal sacramento representa un misterio cósmico allende el tiempo, y por lo tanto, va más allá de significar un rito conmemorativo de un episodio histórico como el que vivieron, según los evangelios, Jesús y los doce Apóstoles. Pues como ya sabemos, para los gnósticos, el Jesús de los evangelios es una representación simbólica del Cristo Cósmico, y el drama que vivió es una representación hecha a conciencia de los procesos de la Cristificación interna. Esta fue precisamente la enseñanza que vino a entregarnos el Hijo de Dios para indicarnos el camino de la salvación por medio de la Gnosis. Por eso, el milagro de la Transubstanciación es antiguo como los siglos, pues representa una Verdad cósmica, con la cual ya ofició Melchisedec muchísimos años antes que Jesús. De hecho, el mismo texto bíblico así lo da a entender: …"Melchisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo".

Este “pues” es de suma importancia, pues explica que la presentación del Pan y el Vino es una liturgia propia del culto gnóstico o del culto de Jehová. Si a esto unimos el título de Sacerdote del Dios Altísimo con el que, como ya hemos visto, se le presenta, no podemos por menos que obviar en la figura de Melchisedec, no sólo la representación del sacerdocio de la Religión Cósmica Universal, sino el Sumo Pontífice de la misma, al tratarse del mismísimo representante de Dios en la Tierra, conforme el breve testimonio que sobre Jehová da el Salmo 110: “Lo ha jurado Jeováh y no ha de retractarse: Tú eres sacerdote por siempre según la orden de Melchisedec”. Pero, ¿en qué consiste esencialmente el sacerdocio de Melchisedec? Pues bien, Pablo de Tarso, en su epístola a los Hebreos, aclara esta cuestión del sacerdocio de Melchisedec, subrayando su legitimidad como el verdadero sacerdocio de Cristo en contraposición al sacerdocio levítico de la desfasada ortodoxia judía, en base exclusivamente a la inmortalidad. Así, por un lado, Pablo nos indica que Melchisedec es un Ser Inmortal: 

En efecto, este Melchisedec (…), sin padre, ni madre, ni genealogía, sin comienzo de días ni fin de Vida, asemejado al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. (He 7, 1-4)

Y por otro, nos indica que sólo quien logra la inmortalidad se convierte en sacerdote de la Orden de Melchisedec y, por ende, sacerdote del Dios altísimo, así como Cristo también lo es:

Pues bien, si la perfección se alcanzara por el sacerdocio levítico (pues de él recibió el pueblo las leyes), ¿qué necesidad había de que surgiera otro sacerdote según la orden de Melchisedec, y no “según la orden de Aarón”? Porque, cambiando el sacerdocio, necesariamente se cambian las leyes. Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenece a una tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Y es bien manifiesto que nuestro Señor procede de Judá, una tribu que no menciona Moisés al hablar del sacerdocio. 

Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote según la orden de Melchisedec, que lo sea, no por ley de sucesión carnal, sino por la fuerza de una vida indestructible. De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote por siempre, según la orden de Melchisedec. De este modo queda abrogado el precepto precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad, ya que la ley no llevó nada a la perfección, como introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.
 
Y, por cuanto no fue sin juramento, pues los otros fueron hechos sacerdotes sin juramento, mientras éste lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: Juró el Señor y no volverá atrás: Tú eres sacerdote para la Eternidad- por eso, de una mejor alianza resultó fiador Jesús. Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar. Pero este posee un sacerdocio exclusivo porque permanece para la eternidad. De ahí que pueda también salvar definitivamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor.
(He 7, 11-26)

Su papel como Sumo Pontífice de la orden sacerdotal del Dios Altísimo, además de confirmarlo como el principal representante de Dios en la Tierra, lo señala también como el principal mediador entre esta Tierra y Dios, habida cuenta de que “pontífice”, título de origen masón según René Guénon, significa “constructor de puentes”.

La doble titularidad de Melchisedec, como Rey y Sacerdote, subrayan asimismo su dominio en sendas esferas de la vida en la Tierra: por un lado, la temporal, mediante el cuidado de todos los procesos ecológicos, geológicos, atmosféricos, etc. Así como la histórica más propia de los hombres. En este sentido, Ossendowski, en su obra ya citada, cuenta cómo un lama le dijo lo siguiente:

el Rey del Mundo está en relación con las ideas de todos los que dirigen los destinos de la Humanidad: reyes, zares, janes, jefes guerreros, grandes sacerdotes, sabios, hombres poderosos. Conoce sus interiores y sus planes. Si agradan a Dios, el Rey del Mundo los favorecerá con su ayuda sobrenatural; si desagradan a Dios, el Rey del Mundo provocará su fracaso.

Por otro lado, Melchisedec vela por la vida y desarrollo espiritual del planeta, cuidando por la Luz y la Gnosis. Esto lo atestigua el Pistis Sophia develado, donde Melchisedec recibe el título de El receptor de Luz:

Y cuando llegó el momento del número de Melchisedec, el Gran Receptor de Luz, éste fue en medio de los Aeones y de los Arcontes, quienes están confinados a la Esfera y al Destino, y arrebató la purificación de la Luz de todos los regidores y los Aeones, y de todos los Arcontes del Destino y de aquellos de la Esfera –pues él inspiraba lo que los ponía en agitación- y puso en movimiento al Apresurador, que está por encima de ellos, y los hizo girar en círculos velozmente y él (el Apresurador) arrebató el poder que había en ellos y el aliento de sus bocas y las lágrimas de sus ojos y el sudor de sus cuerpos.” 

"Melchisedec es el Genio planetario de la Tierra sobre el cual, Jesús, el Gran Kabir, dio testimonio. Melchisedec es el Gran Receptor de la Luz Cósmica.

(…) Melchisedec, en medio de los Aeones y de los Regidores, arrebata siempre lo que tiene que arrebatar, para bien de la Humanidad doliente. En forma constante, el genio de la Tierra, atrapa continuamente la Luz purificadora, la absorbe, la atrae a nuestro mundo Tierra para auxiliar a las Almas. No debemos olvidar que los Aeones y los Arcontes están confinados a la Esfera y al Destino.
Es posible, en lo individual, mediante el Perdón y las Negociaciones, arreglar los asuntos de la Ley con los Regidores y los Aeones del Destino y de la Esfera.

Esto es lo que significa arrebatar la purificación de Luz de todos los Aeones y Arcontes y de todos los Jerarcas del Destino y de Aquéllos de la Esfera.

Así se dice, que Melchisedec arrebató el poder que había en ellos, y el aliento de sus bocas y las lágrimas de sus ojos y el sudor de sus cuerpos.

Melchisedec, en nosotros y por nosotros, como Señor de esta morada planetaria en que vivimos, pone en movimiento al Apresurador, que está por encima de ellos, y lo hace girar en círculos, velozmente.
Esto quiere decir que acelerar nuestra Auto-Realización íntima es siempre posible a base de trabajos conscientes, padecimientos voluntarios, negociaciones y perdón.

Melchisedec responde por todas las Almas de la Tierra…"

Más adelante, continúa así:

(…) Esto lo realizaban ellos continuamente, antes de que su poder les fuese disminuido y se desvaneciera, y se sintieron exhaustos o sin energías, que su poder empezó a cesar en ellos de manera que quedaron exhaustos de poder, y su luz, que estaba en su región, cesó y su reino fue destruido y el universo ascendió prontamente.
Ocurrió que cuando percibieron esto, y cuando el número de la cifra de Melchizedec, el Receptor (de la Luz), tuvo lugar, entonces él tuvo que salir de nuevo y entrar en medio de todos los Arcontes del Destino y de aquéllos de la Esfera, y los puso en agitación y los hizo abandonar prontamente sus círculos. Y desde entonces se vieron constreñidos a buscar el poder fuera de ellos, fuera del aliento de sus bocas y de las lágrimas de sus ojos y del sudor de sus cuerpos.

"Incuestionablemente, los dioses solares se convirtieron en lunares cuando cayeron en la generación animal. Cuando los dioses solares se tornaron en lunares, perdieron sus poderes, se sintieron exhaustos y sin energías, cayeron. El número de la cifra de Melchisedec, el Receptor de la Luz, tuvo lugar entonces, y el Gran Ser entró en acción. Melchisedec, en acción, gobierna con mano fuerte a los Arcontes de todos los Aeones y a los Regidores del Destino y a los Regidores de la Esfera.

Melchisedec en acción, hace abandonar a esos Jerarcas de sus respectivos círculos cuando aquéllos cometen el error de caer en la generación animal. Desde entonces, aquellos Señores se ven constreñidos a buscar el poder fuera de sí mismos, en el mundo vano. Indubitablemente, los dioses solares, convertidos en criaturas lunares, sufren como cualquier persona, terriblemente."

“Y Melchisedec, el Receptor de la Luz, los purificó, y como lo hace continuamente, llevó su Luz al Tesoro de la Luz. Y todos los Arcontes de los Aeones y los Arcontes del Destino y aquéllos de la Esfera, se vuelven a la materia inútil, la devoran y no la dejan ir y convertirse en almas en el mundo. Ellos devoran su materia para no verse sin energía y exhaustos y para que su poder no cese en ellos y su reino se destruya, y a fin de poder retardarse y subsistir largo tiempo hasta la terminación del número de almas perfectas que estarán en el Tesoro de la Luz.”

"Empero, Melchisedec, el Genio de la Tierra, el Receptor de la Luz, mediante sus Adeptos, muestra el camino de purificación a los Dioses caídos.

Melchisedec puede llevar la luz de las Almas al Tesoro de la Luz.
Ya dijimos que el Vellocino de Oro, el Tesoro de la Luz, se encuentra en las profundidades de sí mismo.

Incuestionablemente, los Arcontes del Destino y los Regidores de los Aeones y Aquéllos de la Esfera, se vuelven a la materia inútil, la someten, la devoran, la subyugan, la gobiernan, no la dejan convertirse en almas humanas en el mundo.

Esto es, ellos, los Regidores, mantienen a las Esencias elementales dentro de sus respectivos Reinos. Tales esencias elementales están gobernadas por los Arcontes. Sin embargo, las Esencias elementales, conforme se desarrollan, pasan de un Reino a otro, pero según Ley. A su tiempo y a su hora, toda esencia Elemental puede, según Ley, convertirse en Alma Humana. La terminación del número de Almas perfectas que estarán en el Tesoro de la Luz, será el día de: “Sed con nosotros”, al final del Gran Día Cósmico."

Vemos así, según estos textos transcritos, la figura de Melchisedec trabajando intensamente por la humanidad, rigiendo con mano dura las esferas del planeta, todos sus procesos temporales y espirituales, los estadios de la Naturaleza, todos sus dioses y deidusos, los elementos, los planes de Dios, etc., haciendo su Justicia, sembrando su Paz, manteniendo al planeta firme en su órbita, recibiendo la Luz que mantenga la presencia de Dios en la Tierra y su Sabiduría, sacrificándose por las almas y velando por ellas. En síntesis, trabajando intensamente como Rey del Mundo.

El sacerdocio del Melchisedec

Ya hemos visto que el sacerdocio de Melchisedec es el único sacerdocio que la Religión Cósmica Universal legitima para oficiar con las cosas Sagradas y la Liturgia Gnóstica en nuestro planeta. O lo que es lo mismo: la Orden de Melchisedec es la orden sacerdotal que la Gran Fraternidad Universal ha legitimado en nuestro mundo, teniendo a Melchisedec como Sumo Pontífice. 

El grado de Sacerdote por la Orden de Melchisedec no es dable, sin embargo, a persona alguna que no haya alcanzado ese grado internamente. De hecho, es un grado interno. No existe ningún rito que nos convierta en sacerdotes de la Orden de Melchisedec por la mera representación litúrgica. Huelga decir, además, que tal grado nunca es del Yo, y por lo tanto nunca pertenece a la persona física, sino que es exclusivo y propio del Ser, sólo Él puede ser sacerdote por la Orden de Melchisedec. 

Ya lo hemos visto en la explicación de Pablo de Tarso, pero el V.M. Samael Aun Weor da más detalles sobre el grado interno al que le corresponde el sacerdocio de Melchisedec:

"La iniciación 8ª la tienen los Buddhas Praitekas, y la 9ª pertenece al grado del Rey del Mundo. En la Iglesia de Efeso, conquistamos la tierra. En la Iglesia de Esmirna, el agua; en la Iglesia de Pérgamo, el fuego; en la Iglesia de Tiatira, el aire; en la Iglesia de Sardis, el fluido akáshico; en la Iglesia de Filadelfia, conquistamos la mente y en la Iglesia de Laodicea, conquistamos la Luz. Así es como nos hacemos reyes y sacerdotes de la Naturaleza, según la Orden de Melchisedec. ¡Ay de aquellos que quedan sin INRI!, se vienen de la Torre hacia abajo. Los victoriosos, los que llegan al Nacimiento Segundo, ingresan a la Orden de Melchisedec, a la Orden de Keb, el genio de la Tierra".

"Para que queden los cuerpos lunares en el Amenti, hay que morir, morir y morir, sólo con la muerte adviene lo nuevo. Los verdaderos difuntos Iniciados son los que mataron al Yo, tomaron posesión de las dos tierras; y pueden entrar a voluntad en el Amenti, o aquí, a voluntad. Por eso se dice que se ha hecho Rey y Sacerdote según la Orden de Melchisedec.

"Con su muerte desintegra sus agregados psíquicos y después de bajar el cuerpo al sepulcro, resucita a los tres días. Estos tres días son también alegóricos, al cabo de esos tres días, el Hijo del Hombre pasa por tres grandes purificaciones, muere hasta el último elemento inhumano que había en su interior. Por eso se dice que la muerte sólo se puede matar con la muerte, luego el hijo del hombre tiene que resucitar con el cuerpo físico, es un maestro resurrecto, tiene el elixir de la larga vida, es un verdadero Rey de la Naturaleza, según el Orden de Melchisedec".

Viendo esto hemos de comprender más hondamente lo que significa el sacerdocio de Melchisedec. Cristo fue también sacerdote por la Orden de Melchisedec, tal y como indica Pablo de Tarso:

Porque todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres y está constituido a favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Es capaz de comprender a ignorantes y extraviados, porque está también Él envuelto en flaqueza. Y a causa de la misma debe ofrecer por sus propios pecados lo mismo que por los del pueblo. Y nadie se arroga tal dignidad, si no es llamado por Dios, lo mismo que Aarón.

De igual modo, tampoco Cristo se atribuyó el honor de ser Sumo Sacerdote, sino que lo recibió de quien le dijo: “Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy”. Como también se dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para la eternidad, según la orden de Melchisedec”. El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplica con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, por los padecimientos aprendió la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de Salvación Eterna para todos los que le obedecen, proclamado por Dios Sumo Sacerdote según el Orden de Melchisedec. (He 5, 1-11)

Más aún, el sacerdocio de Melchisedec significa la sabiduría de Cristo, es decir, la doctrina del Cristo realizada en uno mismo. El V.M. Samael Aun Weor lo dice explícitamente:

"Fue necesario enviarle a la humanidad un salvador, para que sacara a la humanidad del precipicio… Ese salvador es Cristo, y la sabiduría de Cristo es la sabiduría de Melchisedec…

"Encarnar al Cristo en y dentro de uno mismo es lo vital, lo cardinal, lo fundamental para convertirse uno en Hijo del Hombre; sólo así tenemos pleno derecho a ingresar en la Orden de Melchisedec. Mas…
¿Cuál es la sabiduría de Cristo en su esencia? También el V.M. Samael Aun Weor nos da la respuesta:

El esoterismo crístico se fundamenta en los profundos misterios del sexo, dentro de los cuales subyace en potencia el fuego sagrado del Espíritu Santo. 

Todo Cristianismo auténtico tiene sus raíces en la Sagrada Orden de Melchisedec, Rey del Fuego, el cual permanece sacerdote por siempre. (…) Cuando descorremos la sabiduría de Melchisedec ante las atónitas miradas de millones de seres humanos, para enseñarles los santos misterios del Sexo, estos, ¡nos consideran malvados! (…) Este sacerdocio de Melchisedec es la Sabiduría del Cristo, es el misterio del Sexo."

Vemos así que el sacerdocio de Melchisedec se funda en los Misterios del Sexo, en el Gran Arcano, cuya sabiduría nos la entregó Cristo para la salvación de la Humanidad, haciéndola Carne y Sangre. Este Misterio del Arcano es el misterio del hermafrodita, tal como indica el Génesis cap. 1 versículo 27:

Creó pues Dios al Ser Humano a imagen suya,
a imagen de Dios lo creó,
macho y hembra los creó.

El Mensaje de Navidad de 1952 desarrolla esta cuestión: 

Los primeros rudimentos de la palabra de Dios se fundamentan en la Magia Sexual… (…) Es decir, Dios creó al hombre hermafrodita, varón y hembra los creó. A imagen y semejanza de Dios, porque Dios es hermafrodita… Ahora bien, la fuerza creadora del hermafrodita reside, no obstante, ya no en el Sexo, sino en el Verbo, tal como sucede en los dioses: En los mundos internos evidenciamos esta gran realidad cuando contemplamos la solemne majestad de los Hijos del Fuego, Ángeles, Arcángeles, Tronos, Virtudes, Potestades, etc.

Esos seres inefables son miembros activos de la Gran Orden de Melchisedec. Todos esos seres divinos son hermafroditas. (…) Los futuros hermafroditas crearán sin contacto sexual, concebirán en sus vientres sin connubio carnal. Esto ya lo afirmó H. P. Blabatsky en el volumen de La Doctrina Secreta, pero no lo explicó porque los tiempos no estaban maduros aún.

Y el hombre-ángel de la Antártida creará por medio de la palabra, y entonces tendremos la Orden de Melchisedec realizada en carne y hueso. Cada cual creará su cuerpo con el poder de la palabra. La laringe será el órgano sexual de la futura humanidad divina, que morará en el continente de la Antártida.

Ahora comprendemos por qué Melchisedec no tiene padre ni madre, pues se trata de un Sacratísimo Hermafrodita-Dios: …Las mujeres de una futura edad concebirán sin varón, y los futuros hermafroditas crearán sus propios cuerpos por medio de la palabra. El sistema gran simpático se convertirá en una segunda columna espinal, y los ángeles-hombres de ese entonces serán como Melchisedec, rey del fuego, sin padre ni madre, ni linaje alguno conocido; permanece sacerdote para siempre…

El gran esoterista Manly P. Hall lo señala así:

Uno de los antiguos Misterios enseñaba que el fin de todas las cosas es igual a su principio más la experiencia del ciclo, y algún día la raza humana dará nacimiento a sus nuevos cuerpos por propia generación , como lo hacen todavía ciertos animales primitivos. Entonces, indudablemente, el hombre será su propio padre y su propia madre, completo en sí mismo. La iniciación hace posible este proceso en el hombre mucho antes de lo que permitiría el curso natural de la evolución humana. Tal es el verdadero misterio de Melchisedec, rey de Salem, el rey sacerdote (sacerdote, agua; rey, fuego), que fue su propio padre y su propia madre y cuyas huellas siguen todos los Iniciados.

Sólo la más elevada de todas las órdenes ocultas que existen únicamente en el mundo interno puede ser llamada “Orden de Melchisedec”, aunque en otras naciones tenga otros nombres. Esta orden está compuesta enteramente por los graduados de otras Escuelas de Misterios que hayan alcanzado ya ese punto en que les es posible darse nacimiento a sí mismos de sus propias naturalezas, al igual que la misteriosa ave Fénix, la cual, al morir, deja salir de adentro de sí misma otra ave que sale volando. El ave Fénix era considerada antes como una verdadera rareza zoológica, pero ahora se sabe que jamás existió, salvo como símbolo de un elevado estado de desarrollo del hombre. Además, construía su nido con llamas, lo que es extraordinariamente significativo.

(…) El espíritu no es masculino ni femenino, sino ambas cosas a la vez: una entidad andrógina. La manifestación perfecta del espíritu andrógino debe ocurrir a través de un cuerpo andrógino, que se genere a sí mismo. (…) Tal es el misterio del rey-sacerdote y tal fue la posición que Jesús alcanzó cuando fue llamado por siempre sacerdote según la Orden de Melchisedec. 

Corte y Lugar de Melchisedec

Son muchas las leyendas que circulan sobre la región del planeta donde habita el Rey del Mundo con su venerable corte de Seres Superiores. Una de ellas es ésta que nos relata Ossendowski, según le transmitió un lama de forma oral, en el transcurso de su viaje por el Asia:

Ha sido durante mi viaje a Asia central cuando he conocido por primera vez el misterio de los misterios (…). Los ancianos de la ribera de Amyl me refirieron una antigua leyenda, según la cual una tribu mongola, intentando huir de las exigencias de Gengis Jan, se ocultó en una comarca subterránea. Más tarde un soyoto de los alrededores del lago Nogan Kul me mostró, así que se disipó una nube de humo, la puerta que sirve de entrada al reino de Agharti. Antaño penetró por esa puerta en el reino un cazador, y a su vuelta empezó a contar lo que había visto. Los lamas le cortaron la lengua para impedirle hablar del misterio de los misterios. Ya viejo, volvió a la entrada de la caverna y desapareció en el mundo subterráneo cuyo recuerdo tanto regocijó su corazón de nómada. 

(…) El lama Gelong, favorito del príncipe Chultun Beyli, y el príncipe mismo, me hicieron la descripción del reino subterráneo:
– En el mundo – dijo el Gelong – todo se halla constantemente en estado de transición y cambio: los pueblos, las religiones, las leyes y las costumbres. ¡Cuantos grandes imperios y brillantes constituciones han perecido! Lo único que no cambia nunca es el mal, el instrumento de los espíritus perversos. Hace más de seis mil años, un hombre santo desapareció con toda una tribu en el interior de la tierra y nunca ha reaparecido en la superficie de ella. Muchos hombres, sin embargo, han visitado después ese reino misterioso: Sakya Muni, Nadur, Gheghen, Paspa, Baber y otros. Dicen unos que en el Afganistán, otros que en la India. Todos los miembros de esta religión están protegidos contra el mal, y el crimen no existe en el interior de sus fronteras. La ciencia se ha desarrollado en la tranquilidad y nadie vive amenazado de destrucción. El pueblo subterráneo ha llegado al colmo de la sabiduría. Ahora es un gran reino que cuenta con millones de súbditos regidos por el Rey del Mundo. Éste conoce todas las fuerzas de la Naturaleza, lee en todas las almas humanas y en el gran libro del destino. Invisible, reina sobre ochocientos millones de hombres, que están dispuestos a ejecutar sus órdenes.

El príncipe Chultun Beyli agregó: – Este reino es Agharti y se extiende a través de todos los accesos subterráneos del mundo entero. He oído a un sabio lama decir, al Bogdo Jan, que todas las cavernas subterráneas de América, están habitadas por el pueblo antiguo que desapareció de la tierra. Aún se encuentran huellas suyas en la superficie del país. Estos pueblos y estos espacios subterráneos dependen de jefes que reconocen la sabiduría del Rey del Mundo. En ello no hay gran cosa sorprendente. Sabéis que en los dos océanos mayores del Este y el Oeste habían remotamente dos continentes. Las aguas se los tragaron y sus habitantes pasaron al reino subterráneo. Las cavernas profundas están iluminadas con un resplandor particular que permite el crecimiento de cereales y otros vegetales y da a las gentes una larga vida sin enfermedades. Allí existen numerosos pueblos e incontables tribus. Un viejo brahmán budista del Nepal, obedeciendo la voluntad de los dioses, hizo una visita al antiguo reino de Gengis, Siam, y en ella encontró un pescador; quien le ordenó que ocupase su barca y bogase con él hacia el mar. Al tercer día arribaron a una isla donde vivía una raza de hombres con dos lenguas, que podían hablar separadamente idiomas distintos. Les enseñaron animales curiosos, tortugas de dieciséis patas y un solo ojo, enormes serpientes de sabrosa carne y pájaros con dientes que cogían los peces del mar para sus amos desconocidos. Esos isleños les dijeron que habían venido del reino subterráneo y les describieron ciertas regiones.
El lama Turgut, que me acompañó en mi viaje de Urga a Pekín, me proporcionó otros informes.

La capital de Agharti está rodeada de villas en las que habitan los grandes sacerdotes y los sabios. Recuerda a Lhassa, donde el palacio del Dalai Lama, el Potala, se halla en la cima de un monte cubierto de templos y monasterios. El trono del Rey del Mundo se alza entre dos millones de dioses encarnados. Éstos son los santos panditas. El palacio mismo se halla circundado por la residencia de los Goros, quienes poseen todas las fuerzas visibles e invisibles de la Tierra, del Infierno y del Cielo, y pueden disponer a su antojo de la vida y la muerte de los hombres. Si nuestra loca Humanidad emprendiese la guerra contra ellos, serían capaces de hacer saltar la corteza de nuestro planeta, transformando la superficie de éste en desiertos. Pueden secar los mares, cambiar los continentes en océanos y convertir las montañas en arenales. A su mando, los árboles, las hierbas y las zarzas empiezan a retoñar; los hombres viejos y débiles rejuvenecen y vigorizan, y los muertos resucitan. En extraños carros, que nosotros no conocemos, recorren a toda velocidad los estrechos pasillos del interior de nuestro planeta. Algunos brahmanes de la India y ciertos Dalai Lamas del Tíbet han conseguido escalar los picos de las cordilleras, nunca hollados hasta entonces por el pie humano, y vieron inscripciones grabadas en las rocas, pisadas en la nieve y señales de ruedas de carruajes. El bienaventurado Sakya Muni encontró en la cima de un monte unas tablas de piedra con letreros que sólo logró descifrar a edad muy avanzada, y penetró luego en el reino de Agharti, del que trajo las migajas del saber sagrado que pudo retener en la memoria. Allí, en palacios maravillosos de cristal, moran los jefes invisibles de los fieles: el Rey del Mundo, Brahytma, que puede hablar a Dios como yo os hablo, y sus dos auxiliares: Mahytma, que conoce los acontecimientos futuros, y Mahynga, que dirige las causas de esos acontecimientos. 

Los santos panditas estudian el mundo y sus fuerzas. A veces, los más sabios de ellos se reúnen y envían delegados a los sitios donde jamás llegó la mirada de los hombres. Esto lo describe el Sashi Lama, que vivió hace ochocientos cincuenta años.

Más adelante, cuenta lo que le transmitió el lama bibliotecario del Bogdo Jan:

No es justo que el budismo y nuestra religión amarilla lo oculten. El reconocimiento de la existencia del más santo y poderoso de los hombres, del reino bendito, del gran Templo de la Ciencia Sagrada, es tan consolador para nuestros corazones de pecadores y nuestras vidas corrompidas, que ocultarlo a la Humanidad sería un pecado. Pues bien, oíd, añadió el letrado: el año entero, el Rey del Mundo dirige los trabajos de los panditas y goros de Agharti. A veces acude a la caverna del templo, donde reposa el cuerpo embalsamado de su antecesor, en un féretro de piedra negra. Esta caverna está siempre obscura, pero cuando el Rey del Mundo entra en ella, en los muros surgen rayas de fuego, y de la cubierta del féretro suben lenguas de llamas. El Goro mayor se mantiene junto a él, tapadas la cabeza y la cara, con las manos cruzadas sobre el pecho. El Goro no se quita nunca el velo del rostro, porque su cabeza es una calavera de ojos chispeantes y lengua expeditiva. Comulga con las almas de los difuntos. 

El Rey del Mundo habla largo rato, luego se aproxima al féretro, extendiendo la mano. Las llamas brillan más intensamente; las rayas de fuego de las paredes se extinguen y reaparecen entrelazándose, formando signos misteriosos del alfabeto vatannan. Del sarcófago empiezan a salir banderolas transparentes de luz apenas visible. Son los pensamientos de su antecesor. Pronto el Rey del Mundo se ve rodeado de una aureola de aquella luz, y las letras de fuego escriben, escriben sin cesar en las paredes, los deseos y las órdenes de Dios. 

(…) Esta facultad la posee Agharti por la creencia misteriosa de Om, vocablo con el que principian todas nuestras plegarias. Om es el nombre de un antiguo santo, el primero de los Goros, que vivió hace trescientos mil años. Fue el primer hombre que conoció a Dios, el primero que enseñó a la humanidad a creer, a esperar y a luchar con el mal. Entonces Dios le otorgó poder absoluto sobre las fuerzas que gobiernan el mundo visible. 

Después de su coloquio con su antecesor, el Rey del Mundo reúne el Supremo Consejo de Dios, juzga las acciones y los pensamientos de los grandes hombres y les ayuda o les anonada. Mahytma y Mahynga hallan el puesto de esas acciones e intenciones entre las causas que manejan el mundo. Enseguida el Rey del Mundo entra en el templo, y a solas reza y medita. El fuego brota del altar, y poco a poco se propaga a todos los altares próximos, y a través de la llama ardiente se vislumbra cada vez más claro el rostro de Dios. El Rey del Mundo participa respetuosamente a Dios las decisiones del Consejo, y recibe en cambio las instrucciones inescrutables del Omnipotente. Cuando abandona el templo, el Rey del Mundo exhala un resplandor divino.

(…) -¿Cuántas personas han ido a Agharti?- pregunté.

– Muchas – contestó el lama – pero todas guardan el secreto de lo que vieron. Cuando los Oletos destruyeron Lhassa, uno de sus destacamentos, recorriendo las montañas del Sudoeste, llegó a los límites de Agharti. Aprendieron algunas ciencias misteriosas y las trajeron a la superficie de la tierra. He aquí por qué los Oletos y los Kalmucos son tan hábiles magos y adivinos. Ciertas tribus negras del Este se internaron también en Agharti y allí estuvieron varios siglos. Más tarde fueron expulsados del reino y regresaron a la faz del planeta poseedores del misterio de los augurios según los naipes, las hierbas y las líneas de la mano. De estas tribus proceden los gitanos. Allá, en el Norte de Asia, existe una tribu en vías de desaparecer, que residió en el maravilloso Agharti. Los miembros de ella saben llamar a las almas de los muertos cuando flotan en el aire.

(…) En Agharti, los sabios panditas escriben en tablas de piedra toda la ciencia de nuestro planeta y de los demás mundos. Los doctos budistas chinos no lo ignoran. 

(…) Varias veces los pontífices de Urga y Lhassa han enviado embajadas a la Corte del Rey del Mundo –agregó el lama bibliotecario; pero les fue imposible dar con ella. Sólo un cierto caudillo tibetano, después de una batalla con los Oletos, encontró la caverna con la célebre inscripción: “Esta puerta conduce a Agharti”. De la caverna salió un hombre de buena presencia que le mostró una plancha de oro con letras desconocidas y le dijo: 

– El Rey del Mundo aparecerá delante de todos los hombres cuando llegue la hora de que se ponga al frente de los buenos para luchar con los malos; pero esa hora no ha sonado todavía. Los más malos de la humanidad aún están por nacer.

Hasta aquí el texto seleccionado de Ossendowski. Se trata de un fragmento muy detallado de algunos aspectos del Agharti y la Corte del Rey del Mundo. Contrastando con lo que nos habla el V. M: Samael Aun Weor sobre el particular, podremos confirmar una parte considerable de lo dicho arriba, aunque ciertamente hay algunas cosas, como por ejemplo ese asunto del “antecesor del Rey del Mundo”, de lo que no nos consta nada por el momento. 

El V.M. Samael Aun Weor nos ratifica la existencia del Agharti como reino subterráneo formado por toda la inmensa red de galerías que se extiende en las entrañas de nuestro planeta. También nos confirma que Melchisedec tiene su templo en el corazón del planeta mismo, donde vive con cuerpo físico inmortal, junto a un gran número de Maestros Autorrealizados (tales como Juan, el Apóstol de Cristo) y Hombres de otras razas y épocas de nuestra Humanidad sobrevivientes Iniciados de la Lemuria y de la Atlántida, quienes conservando en secreto todos los inventos atómicos científicos de los tiempos antiguos. También nos revela el Maestro de la Síntesis que Melchisedec se acompaña en su trabajo por los Coros, aquellos Grandes Seres que, como ya le dijeran a Ossedowski, gobiernan la vida y la muerte en todos los planos de conciencia cósmica. Cuenta el Maestro Samael que muchos pueblos de elevada espiritualidad y desarrollo interno, tales como los habitantes de las Malabares (que podían hablar con dos interlocutores distintos en distintas lenguas), fueron transportados al Agharti de la noche a la mañana por Orden de Melchisedec, y que la Orden de Melchisedec se extiende por todo el mundo a través de varias órdenes religiosas y cofradías espirituales que adquieren diferentes nombres, como ocurre con el Montsalvat trascendente, la Orden Divina del Tíbet, etc… El V.M. Samael Aun Weor explica que son varias las grutas y cavernas que sirven de entrada al Agharti, y que se interconectan las unas con las otras bajo la tierra. Concreta en este punto que son más de medio millón de personas en el mundo las que conocen estas entradas al Agharti, y que Melchisedec y su Corte poseen en el Agharti naves espaciales con las cuales viajan a través del inalterable espacio infinito, y que varios son los lamas que han tenido el honor de conocerlo personalmente. También explica otras cosas de más difícil comprensión. Así, por ejemplo, en Los Misterios del Fuego, dice que el Maestro de Melchisedec es Uriel, el regente de Venus:

47. La Tierra es la hermana gemela de Venus.
48.Todas las cosas que suceden en la Tierra se repiten en Venus.
49. La luz del Sol llega a la Tierra por medio de Venus.
50. Venus recibe tres veces más luz solar que la Tierra.
51. Venus es el portador de la luz solar.
52. El Genio de la Tierra tiene que recibir instrucción del Genio de Venus.
53. Uriel, el Genio de Venus, es el Maestro de Chamgan, el Genio de la Tierra.
54. Si la luz del Sol viene a la Tierra por medio de Venus, no nos queda más remedio que apelar a Venus para poder llegar al Logos Solar.

Otro dato bastante hermético que el Maestro Samael Aun Weor nos revela sobre Melchisedec es aquel que nos indica su procedencia o emanación, y aparece en la Pistis Sophía (Cap. 86):

“Jeú”, el ángel de las faces, y el guardián de la región de aquellos de la derecha y Melchisedec el Genio de la Tierra que es el magno receptor de la Luz y los dos magnos guías, han emanado realmente de la purificada Luz.(…) Melchisedec, el regente del planeta Tierra, quien mora en la región del Agharti, dentro del interior del mundo, ha emanado del quinto Árbol de la Gran Ley.

Todas las explicaciones que el Quinto de los Siete nos ofrece sobre Melchisedec aparecen de forma esporádica en varias partes de su obra. 

El símbolo de Melchisedec

El V.M. Samael Aun Weor nos explica cuál es el símbolo de Melchisedec:

En la Novena Esfera o noveno estrato de la Tierra, en el centro de la Tierra, en el corazón mismo de la Tierra se halla resplandeciente el signo del Infinito. Este signo tiene la forma de un ocho. El signo del Infinito es el Santo Ocho. En este signo se hallan representados el corazón, cerebro y sexo del Genio de la Tierra. El nombre secreto de ese genio es Chamgam…

En este signo está simbolizado el cerebro, corazón y sexo del Genio de la Tierra. La lucha es terrible ¡Cerebro contra sexo, sexo contra cerebro!, y lo que es más terrible, ¡corazón contra corazón!

Este símbolo es muy considerado y encierra mucho Conocimiento. La meditación en él nos pone en contacto con el Rey del Mundo, así como con ciertas ideas de carácter cósmico que tienen que ver con el sacrificio, el movimiento, la revolución de la Conciencia, etc. Este símbolo nos indica el equilibrio y la polaridad, nos remite a la Cruz, pues en tal símbolo hay cruz, y por tanto al trabajo sexual y la ascensión del Kundalini. Asimismo, posee una vibración muy especial que nos puede ayudar a salir en el astral con conciencia. Tal símbolo es enseñado por la Orden Secreta del Tibet, cuya vinculación con la Orden de Melchisedec ya ha sido señalada. El V.M. Samael Aun Weor habla de este símbolo en varias partes de su obra. Nosotros transcribimos la siguiente, con el fin de hacernos una idea:

Los dos testigos enroscados en la médula espinal forman el Santo Ocho. (…) El número del logos es 888. Si multiplicamos al ocho por tres, tenemos las veinticuatro vocales de la Gran Lira Zodiacal resonando en todos aquellos que encarnaron al Cristo Cósmico. El caduceo de Mercurio tiene la forma de un Ocho. Ese caduceo es el signo del infinito. Ese caduceo es la espina dorsal con los dos cordones simpáticos Idá y Pingalá. Las ocho etapas del óctuple sendero están en la médula espinal. 

Volvemos de nuevo a aquella conclusión según la cual la Sabiduría de Cristo es la Sabiduría de Melchisedec. 

Melchisedec y el Grial

Es particularmente interesante recordar en este momento, las investigaciones realizadas en I Convención Nacional de nuestra institución en España sobre los orígenes de Cristianismo. En la conferencia titulada "La elección divina" leemos lo siguiente:

Si se estudia con detenimiento la Biblia, algo que queda claramente reflejado es que la formación de la comunidad israelita no fue un mero producto de la historia, ni fruto del azar. En algunos pasajes del Éxodo o en el libro de los Números, queda constancia que la formación del pueblo de Israel debe su existencia a la intervención Divina, que quiso escogerle para que fuera el soporte de las promesas de su Salvación. Dios fue preparando, a través de los tiempos previos antes de Abraham, la Elección de su Pueblo, así queda reflejado en los once primeros capítulos del Génesis. Este evento corresponde a la prehistoria de la Elección.

A raíz de la “Caída del Hombre” por el Pecado Original, Dios se reservó, de generación en generación, a una serie de hombres justos como Enós, Henoc, Noé, etc. Pero hasta aquí no se puede hablar de Elección propiamente dicha, sino de tratamientos privilegiados, de preferencias Divinas. 

Existieron dos momentos cumbres en la Elección. El primero se sitúa en la época patriarcal, tomando como comienzo el “llamado de Abraham”…

La historia de nuestro pueblo gnóstico es la historia de un pueblo extranjero. Son gnósticos aquellos cuya mónada interna aún tiene la fuerza para regenerarse. Esta gracia, sin embargo, sólo pertenece a la estirpe que desciende del Israel bíblico, y que el tiempo repartió por todo el mundo. Esta gracia es obra de Dios, porque su pueblo es obra de Dios. El drama de la caída y la historia de Israel son dos grandes símbolos que nos hacen aflorar arcaicos sentimientos desde nuestro corazón anhelante. Por eso, el encuentro entre Melchisedec y Abraham nos invita al recogimiento. Éste gran episodio de la historia del Pueblo de Dios constituyó su principio. Pasado el gran cataclismo que hizo sucumbir la degenerada Atlántida, Abraham significa la renovación de la promesa de Dios de salvar a su pueblo. Y este hecho coincide con el encuentro del Rey de Mundo y el Gran Patriarca. 

Efectivamente, sólo tras ese encuentro, Jehová explícita su promesa de salvación a Abrahám. En tal reunión, Melchisedec y éste debieron hablar de muchas cosas futuras, y se perfilaron los planes de la Salvación y de la Gnosis en la Tierra. No sólo celebraron la Sacratísima Eucaristía Gnóstica, oficiada nada menos que por el Sacerdote del Dios Altísimo, y usando como objeto litúrgico el Santo Cáliz, sino que también Abrahám recibió el Santo Grial hasta entonces guardado por el Rey del Mundo, y recibió instrucciones sobre el mismo. Esto nos hace inferir que aquel encuentro entre Melchisedec y Abraham no fue algo casual, sino que fijó las bases de la Salvación y planificó los preparativos para la llegada del Mesías el Cristo. El Santo Grial es la más sagrada de las reliquias de este planeta, y procede de los Mundos Superiores. El Santo Grial fue traído aquí porque éste significa el Arcano. La sabiduría del Grial es la Sabiduría del Arcano. La sabiduría del Arcano es la sabiduría de Melchisedec. La sabiduría de Melchisedec es la sabiduría de Cristo. La historia del Santo Grial es la historia de la Gnosis, y allí donde el Santo Grial estuvo, la Gnosis estuvo. Es más, Melchisedec, como Sacerdote del Dios Altísimo, fue el verdadero fundador de la Ciudad de Dios: Jerusalén. Él fue quien comenzó a realizar en aquella región las primeras fundaciones, con vistas a lo dispuesto por Dios mismo para la Gran representación del Drama Cósmico Crístico. Melchisedec siempre ha seguido instrucciones de Dios y todo ha estado preparado para la salvación de su pueblo, formado por los gnósticos de todo el mundo:

El Gran Cáliz fue poseído por el Patriarca Abraham; Melchisedec, el genio planetario de nuestro mundo, lo transportó con infinito amor desde el país de Semiramis hasta la tierra de Chanaam, cuando inició algunas fundaciones en el lugar en que más tarde estuviera Jerusalén, la ciudad querida de los profetas, y lo utilizó sabiamente cuando celebró el sacrificio del pan y del vino de la Transubstanciación en presencia de Abraham, dejándoselo luego a este Maestro. También estuvo este Vaso Santo en el Arca de Noé.

Se nos ha dicho que esta Copa Venerada fue llevada también a la tierra sagrada de los faraones, al país asoleado de Khem, y que Moisés, el jefe de los primeros judíos, el Gran Hierofante, la poseyó.

Antiquísimas tradiciones milenarias, que se pierden en la noche aterradora de todas las edades, dicen que este Vaso Mágico estaba hecho de una materia singular, compacta como la de una campana, y no parecía haber sido trabajada como los metales, más bien parecía producto de una especie de vegetación.

El Santo Grial es el cáliz milagroso de la suprema bebida, el vaso donde está contenido el maná que alimentaba a los israelitas en el desierto, el yoni, el útero del eterno femenino.

La Pistis Sophía nos revela algo más:

Se ha dicho que Melchisedec y su gente, Abraham y la suya, celebraron en aquella ocasión la Santa Unción Gnóstica con el partimento del Pan y del Vino.

Fue entonces cuando Melchisedec entregó a Abraham el Santo Grial.
Dicho Cáliz fue, mucho más tarde en el tiempo, llevada por la Reina de Saba a Salomón Rey.

La Reina de Saba sometió a Salomón a muchas pruebas antes de hacerle entrega de tan Divina Joya.

El Gran Kabir Jesús celebró la Última Cena con el Cáliz Sagrado…

Vemos así la gran importancia que tiene Melchisedec para la Gnosis. Él es la prueba más evidente de esas palabras de Ireneo cuando, en su Contra los herejes, escribe que Dios nunca deja de estar presente en la raza de los hombres.


Zoroastro

 

Resulta complejo estudiar la figura de Zoroastro o Zarathustra y su doctrina, en la que predomina el culto al Fuego Sagrado y al Sol, y un carácter dualista de la existencia. Es esta religión conocida como Mazdeísmo, Magismo o Parsismo, y de ella deriva también el Maniqueísmo, el cual tuvo una notable influencia en ciertas regiones de la Europa y el África medieval. 

Ante todo, cabe decir que Zarathustra es un nombre genérico, para designar a un gran legislador y reformador religioso. Por tanto, no es extraño que existan varios de ellos entre la tradición irania, aunque no se conocen con claridad los años de su existencia. Es lógico, pues, que el Zend Avesta, (nombre general de los libros sagrados de los Parsis), se halla compuesto de fragmentos recopilados en distintas épocas y de diversos Maestros. 

En la historia legendaria del primer Zoroastro, que vamos a relatar, encontramos muchos elementos simbólicos, comunes a todas las religiones, y que nos ayudan a comprender mejor el esoterismo. 

–Cuatro o cinco mil años antes de nuestra era, tribus nómadas arias poblaban el Asia Central, entre Persia y el Irak. La historia de estos pueblos arios primitivos, está repleta de las luchas contra los invasores turanios, de tez amarilla, venidos del norte y ávidos de conquista. 

En aquella época, nació un muchacho de nombre Ardjasp, quien se convertiría en el primer Zoroastro. Su juventud transcurrió cazando búfalos y luchando contra los turanios. Hijo de un rey desposeído por sus conquistadores, soñaba con restaurar el antiguo reino, aunque realmente no contaba con armas, hombres ni caballos para destruir a sus poderosos enemigos. 

Un día, un mendigo visionario le predijo que reinaría sin cetro ni corona, pero con más poder que todos los reyes de la tierra, y coronado por el sol. 

En otra ocasión, penetró en un bosque profundo, y descubrió en él a una hermosa mujer, que llenaba un recipiente en una fuente. 

– ¿A quién pertenece este valle? -Dijo Ardjasp. 

-Reina aquí el patriarca Vahumano, guardián del puro fuego y servidor del Altísimo. -Contestó ella. 

-¿Cómo te llamas, noble mujer? -Preguntó el joven, cautivado por su belleza. 

Me dieron el nombre de este río: Arduizur (fuente de luz). Pero cuidado, aquel que beba de sus aguas se abrasará en una sed inextinguible. Sólo un Dios podrá apagarla. 

Tras esto, la mujer se volvió y desapareció entre los árboles. 

Ardjasp se inclinó sobre la fuente, sin preocuparse por lo dicho por la joven, y bebió de sus aguas, pues estaba sediento. Se marchó después, olvidando casi por completo lo sucedido. 

Pasaron varios años, y los turanios vencieron a los arios. Zohak, el rey turanio, convocó a las tribus arias en su fortaleza, para que reconocieran su poder. Ardjasp acudió también para observar a su enemigo. 

Tras el rey, se hallaba el templo de Angra-Mayniú (Arimán) el Tenebroso, Dios de los turanios, guardado por dos dragones-serpiente. Entonces trajeron a la presencia del rey una cautiva, una bella mujer que Ardjasp reconoció; era Arduizur, la mujer de la fuente. El rey ofreció la mujer al turanio que se consagrase a su Dios, vertiese su sangre en el fuego, bebiera sangre de toro y le prestase juramento. Si nadie la quería, sería arrojada a los dragones. 

Se presentó un caudillo turanio a cumplir con las condiciones, cuando la mujer, dirigiéndose a Ardjasp, le rogó que la salvara. 

El joven se lanzó contra el turanio, espada en mano, pero los guardianes le detuvieron, y estaban a punto de atravesarlo con sus lanzas, cuando el rey los detuvo y le dijo a Ardjasp: 

"Te otorgaré la vida, ofreciéndote a esta mujer, si me prestas juramento y te sometes a nuestro dios". 

Ardjasp, no estaba dispuesto a someterse y Arduizur lanzó otro grito. El se volvió de nuevo contra los turanios y se hubiera dejado matar, si sus compañeros no lo hubieran retenido. 

Perdió el conocimiento, y al recobrarlo, distinguió a la mujer atada a un caballo, que escoltada por soldados turanios partía hacia algún lugar desconocido. 

En esos momentos, Ardjasp recordó las palabras de Arduizur: 

-Aquel que beba de esta agua, será abrasado por una sed que sólo un Dios podrá apagar. 

Sentía sed de venganza y justicia, de liberar a Arduizur y a su pueblo de la opresión de sus enemigos. 

Ardjasp se presentó ante el patriarca Vahumano, quien ya conocía el rapto de Arduizur. 

-¿Qué quieres de mi? -Le preguntó al Maestro. 

-Tú eres sabio y poderoso. Vengo en busca de la luz y la verdad para mí, y de justicia y liberación para mi pueblo. 

¿Posees la paciencia que desafía el tiempo? ¿Estás dispuesto a renunciar a todo por conseguirlo, y a sufrir por ello toda la vida? 

-Toma mi cuerpo y mi Alma; estoy dispuesto a todo por salvar a los arios y liberar a Arduizur. 

-Entonces te ayudaré -contestó Vahumano. Te quedarás con nosotros como discípulo y ya no regresarás con los tuyos. Tu nombre ya no será Ardjasp, sino Zarathustra, o Zoroastro, que significa Estrella o Esplendor del Sol. Serás servidor del Ahura-Mazda Omnisciente, el Viviente Espíritu del Universo. 

Vahumano le explicó a Zoroastro que era preciso combatir y derribar al Dios turanio, Arimán, propagador de la opresión, el vicio y el odio, para salvar a su pueblo. Luego le ordenó ascender hasta una gruta en lo alto de las montañas, rogando continuamente al Señor del Sol que se manifestara en él y le transmitiera su ley. 

El discípulo pasó diez años en aquel lugar, sin escuchar la voz de Ormuz (Ahura-Mazda), sin poder contemplarlo. Recordaba a Arduizur y se preguntaba sobre su destino y el de los arios. Por las noches le asaltaban los demonios de Arimán bajo formas de chacales, murciélagos o serpientes, y cada vez los ataques eran más terribles. Tras ellos aparecía una mujer, con mantos oscuros, semejante a Arduizur, y después volvía a desaparecer. Poco a poco la sombra fue aclarándose y se convirtió de negra a gris, y luego fue blanqueándose, traía flores y rayos y parecía expulsar a los demonios. 

Tras tres noches de gran sufrimiento y angustia, en que sintió su muerte y la de todos los seres, y abandonado de toda esperanza, escuchó una gran voz, como un trueno, y apareció ante él el Verbo Solar, Ormuz, Ahura-Mazda, en forma humana y rodeado de ángeles, diciéndole: 

"Soy Ahura-Mazda, el que te ha creado y elegido. ¡Escúchame, oh Zarathustra!, el mejor de los hombres; te hablaré día y noche, y te comunicaré la palabra de Vida". 

Desde entonces, Zoroastro escuchaba cada día la palabra de Ormuz, le revelaba la creación del universo y los grandes misterios cósmicos, y le enseñaba a combatir a los demonios de Arimán. Ormuz condena la violencia y la injusticia, pero califica el valor como la mayor virtud del hombre. 

Tras diez años en soledad, Zoroastro regresó con los suyos, quienes apenas le reconocieron. Convocó a todas las tribus arias vecinas, y los incitó a la guerra contra los turanios. Les anunció su Revelación, el Zend Avesta, la palabra de Ahura-Mazda, que se resumía en Purificación del cuerpo y el Espíritu por la plegaria y el culto al fuego; trabajo en la tierra, y la lucha contra Arimán y los turanios. 

Tras cuarenta años de combates, los arios derrotaron por fin a sus adversarios, bajo el mando de Zoroastro, proclamando éste un rey, e instaurando el culto a Ormuz. 

Tras ello, regresó a su retiro en las montañas, para que Ahura-Mazda le comunicara el porvenir de su raza. Allí volvió a contemplar a su Señor en su máximo esplendor, que le mostró el futuro del pueblo persa. Luego le ordenó ascender a la cumbre de la montaña. Allí se encontró con una mujer luminosa, Arduizur, quien tras morir a manos de los turanios, renacía convertida en el Alma Divina de Zoroastro, para fundirse en él y adentrarse ambos en el Espíritu Inmortal de Ahura Mazda. 

La época del último Zoroastro, según la tradición parsi, se coloca entre el 660 y 583 a. C., cuando se redactó el Zend-Avesta en la forma en que es conocido actualmente. En la vida de este Maestro, observamos también sucesos maravillosos, y cierto paralelismo con la de Budha. 

A los 20 años abandonó la casa de sus padres, en busca de la sabiduría. Permaneció siete años en el interior de una cueva, en silencio y tinieblas, hasta que los ángeles le revelaron Aura Mazda, iniciando más tarde una peregrinación, y predicando la perfección por los pensamientos, palabra y obra, juzgándose las acciones tras la muerte. 

Tras la llegada del Cristianismo y el Islam, la religión del fuego fue perdiendo relevancia, aunque influiría fusionada con el Maniqueísmo, secta rival del Cristianismo, fundada por Mani. 

Actualmente, todavía perduran seguidores de Zoroastro y su doctrina, los parsis, que continúan en algunas zonas de la India con las antiguas tradiciones de los Maestros del Asia Central.


Helena Petrova Blavatsky


Blavatsky nació en 1831 en Ucrania, hija de Peter Von Halin, capitán del cuerpo de caballería artillera, y Helena Andreyevna, feminista y destacada novelista. La familia de H.P.B. se mudaba a menudo, y Helena y su hermana pequeña Vera recibieron la educación de la nobleza rusa, supervisada por su abuela materna, la princesa Helena Pavlovna Dolgorukov.

Cómo era Helena Petrovna Blavatsky según su hermana:

“Helena, la mayor, era una niña precoz, que desde su más tierna edad llamaba la atención de cuantos se ponían en contacto con ella. La naturaleza voluntariosa se rebelaba por completo contra la rutina exigida por sus profesores, como asimismo contra toda otra disciplina, no reconociendo más amo y señor que sus gustos personales y su libérrimo albedrío.

 Era exclusivista, caprichosa, original, y a veces osada hasta la temeridad y la violencia. Cuando, tras la muerte de nuestra madre, fuimos a vivir con nuestros parientes, todos los profesores habían agotado su paciencia en Helena, quien jamás se avenía a horas fijas para sus lecciones, asombrándolos, sin embargo, por su viva inteligencia, especialmente en lo relativo a la música y a los idiomas extranjeros. Tenía, en suma, todo el carácter y defectos de un muchacho enérgico; le agradaban los viajes y las aventuras, la importaban un bledo las reprensiones y despreciaba serena los peligros”… 

“Sin dinero, sin ninguna clase de influencia ni de protección, sin más apoyo que su indomable valor y su incansable energía, esta mujer, verdaderamente extraordinaria, consiguió, en menos de cuatro años, atraer a sí prosélitos llenos de abnegación que se hallaban dispuestos a seguirla a la India, y en menos de quince años llegó a tener millares de discípulos…era una persona sumamente notable”.

H.P.B. tocaba el piano maravillosamente, fue discípula de Moscheles, el discípulo apasionado de Beethoven. Según alguien de su familia que informó al coronel Scott, poco tiempo antes de llegar a Estados Unidos, había realizado giras de conciertos en Rusia e Italia bajo el seudónimo de mme. Laura. 

En su adolescencia Helena empezó a sentir un gran interés por los libros místicos de su abuelo. Su madre Helena Fadéeff era también intuitiva y vidente quien, en el lecho de muerte y contando Blavatsky con la tierna edad de 11 años, hubo de decirle en profético tono: 

“Ah, quizá sea mejor que yo muera hoy, porque así, al menos, no llegaré a presenciar lo que haya de sucederte, pues estoy segura de que tu misterioso destino no habrá de ser como el de las demás mujeres, y ello me haría sufrir”

Desde la más tierna infancia, H.P.B. se vio protegida por seres elementales y estuvo acompañada por los más diversos fenómenos psíquicos, dice su hermana: 

“Echaron a arder las vestiduras sagradas del pope ortodoxo cuando la bautizara, y toda su familia asegura que sus juegos infantiles eran de lo más extraños, por cuanto en el bosque, en el palacio o en la orilla del río hablaba y hacía travesuras con seres para ella bien reales, aunque para los demás invisibles- los gnomos, ondinas, duendes, etc., de los que están llenas las tradiciones cabalistas cuanto las leyendas de la mitología universal-. Sin voluntad suya, y aun contra su voluntad, es fama que danzaban los muebles de su aposento; sonaban en derredor suyo las campanas astrales y se producían, en suma los fenómenos mediumnísticos más aparatosos e inexplicables”

Anécdota con el arzobispo de San Petersburgo. En un viaje de verano Vera y Helena se dirigieron al Caucaso para visitar a su tía materna y a sus abuelos, al pasar por la ciudad de Zadousk, supieron que el arzobispo estaba de paso camino a San Petersburgo y acudieron a tener un encuentro con este, por el camino la hermana le dijo:

“Mucho cuidado, sujeta a tus diablillos por lo menos en presencia del metropolitano”. A lo que Helena , riéndose le contestó que de eso ella no podía responder. Tan pronto como el prelado comenzó a hacer preguntas a Helena, empezaron a sonar los conocidos golpeteos, a crujir los muebles y a moverse las tazas de te y hasta las mismas cuentas del rosario que tenía el prelado en la mano. El prelado, inteligente y tolerante dijo a continuación de saber que Helena poseía capacidades mediumnicas :

“No existe ninguna fuerza, hijas mías, que no proceda del Creador, en su esencia como en sus manifestaciones, y nada tenéis que temer mientras no abuséis del extraño don que el Señor os ha concedido. Jamás fue ilícito el investigar acerca de las fuerzas ocultas de la Naturaleza, y día llegará en que ellas serán comprendidas y hasta dominadas y utilizadas por el hombre, a pesar de que no nos hallemos en este caso todavía. Que la bendición de Dios, hija querida, te acompañe por doquiera”. Y uniendo la acción al dicho, el prelado bendijo de nuevo a Helena. Palabras estas que Helena siempre recordaba con cariño y gratitud.

A los dieciséis años de edad Helena se casó con Nicéforo Blavatsky, con la condición de no mantener relaciones matrimoniales. Conde y consejero de estado de la corte rusa, el cual le triplicaba la edad.

A fines de julio o agosto de 1848, y pocos días después de su casamiento, verificado el día 7 de dicho mes, Helena, abandonando a uña de caballo el domicilio conyugal, y siguiendo un itinerario que se ignora, aparece en Constantinopla, cuando el marido y todos se figuraban que se habría unido a su padre en San Petersburgo. Noticioso el padre de la fuga y lejos de enfadarse con ella, le envió fondos más que suficientes para que pasase a Egipto y de allí a Londres, adonde, según parece, ya la había llevado, así como a parís, en viaje de instrucción, tres años antes, o sea en 1845, ocasión que aprovechó para dar un concierto de caridad con mme. Clara Schumann, de la familia del célebre compositor.

En Egipto se prolongó su visita durante meses, en este tiempo Blavatsky vive acompañada por la condesa Kazinoff. Y recibe conocimientos ocultos de un mago, el cual es conocido por “copto” pues su nombre auténtico no lo develó a la luz pública. Sinnet nos lo cuenta así: 

“En aquel entonces vivía en el cairo un viejo copto, ventajosamente conocido y de gran reputación de mago. Las gentes contaban de él cosas admirables y emocionantes. Parece que Helena se aplicó con entusiasmo a recibir enseñanzas del copto, quien desde luego miró con mucho interés a su disciplina, y aunque en aquella ocasión solo estuvo tres meses con él, volvió a encontrarle años después.”

Olcott nos narra una curiosa experiencia de Helena con el mago copto:

“Ella, en efecto, viajaba por el desierto con un cierto copto, mago blanco que yo me cuidaré de no nombrar. Encontrándose ambos una tarde en el campamento, ella hubo de manifestar ardientes deseos de poder tomar una buena taza de café con leche a la francesa. “Pues que tantas ganas tenéis de ello, podéis tomarla en este mismo momento”, replicó el copto; y, yéndose en derechura hacia el camello que conducía los equipajes, tomó el agua del odre y volvió al punto trayendo en sus manos una gran taza de café hirviente y perfumado mezclado con leche. Helena, que sabía bien que su acompañante y guía era un poderoso adepto poseedor de grandes facultades mágicas, comprendió al punto que se trataba de uno de sus habituales fenómenos. Diole, pues, las gracias con calor, bebió varios sorbos del café, declarando que en su vida, ni aun en el mismo parís, había tomado otro semejante.” Sorpresa fue la que se llevó cuando después de disfrutar de tan deliciosa y reconfortante bebida, no quedaba en la taza sino el resto de lo que se veía como agua normal y corriente.”

Pasó años en Asia menor y oriente hasta que llega a Londres donde en una noche de luna del agosto de 1851, y estando en las orillas del Serpentine-river de Hyde Park se encontró con el maestro de sus ensueños. Este último la había elegido para fundar una gran sociedad en beneficio del mundo. Annie Bessant nos lo cuenta así:

“Después de diversas peregrinaciones, ella se reunió con su padre en Londres en 1851. Durante su estancia aquella, cierto día en que paseaban entrambos por Hyde Park, vio a un gigantesco y majestuoso Bindú de la Rajputana, acompañado de varios príncipes de la India y del Nepal, y en quien Helena reconoció a aquel a quien tantas veces había visto en sus visiones infantiles y que le había protegido.”

La condesa de Watchmeister añade lo siguiente:

“El primer movimiento de H.P.B. al ver al maestro fue el de dirigirse hacia él para hablarle, pero le hizo un signo de que no se moviese, y pasó de largo. Al siguiente día helena volvió sola a Hyde Park para reflexionar acerca de su extraordinaria aventura. Ya allí, junto a Serpentine river, levantó la vista y vió con inmenso júbilo cómo su maestro se la acercaba diciéndola que había venido a Londres acompañando a los príncipes hindúes para cierta importantísima misión, y que llegaba a su encuentro porque tenía necesidad de la colaboración de ella para una gran obra que estaba a punto de emprender. Seguidamente la informó acerca de cual obra era esta, a saber, la de formar una sociedad de la que ella sería la fundadora y la animadora. Hízole también rápidamente un bosquejo de las dificultades por las que habría de pasar al efecto y los obstáculos casi insuperables que tendría que vencer, añadiéndola que antes debería viajar por múltiples lugares y pasar tres años en el tíbet a fin de prepararse para el mejor desempeño de semejante tarea”

El encuentro en el Serpentine river de Helena con su maestro fue decisiva para el resto de su vida. La paz huyó de ella para siempre, porque, consistiendo una parte de la iniciación en reconocerse el neófito como mero “cometa” o peregrino en esta tierra miserable, como tal peregrino tenía que resonar en su oído interior esa terrible frase-símbolo del mito del judío errante: “¡anda, anda, anda…!”

Palabras de Roso de Luna sobre el encuentro de H.P.B. con el maestro:

“En el encuentro con el maestro, ¿qué es lo que vio, en efecto, la ignorante Helena? Ni lo sabemos, ni nos importa para nuestro caso. Vio, sí, sin duda alguna, uno de aquellos “Custodios de la Sagrada Luz” de los que hablan las cartas transcritas; uno de esos brillantes seres que, desde su lejano retiro iniciático, sólo se esfuerzan en humanizar a nuestra naturaleza animal en demanda de la fraternidad universal, sin distinción de razas, credo, etc".

Entonces ella empezó, con la autorización de su padre, a prepararse para la magna obra, pasando diez y siete años de pruebas que para tal misión la capacitasen, y emprendiendo con semejante objeto viajes por todo el mundo, recorriendo con preferencia los desiertos y los lugares más secretos de las antiguas logias iniciáticas de Egipto, Asia menor, India, etc…

Viajes de Blavatsky:

1º visita Inglaterra y Francia en su primera juventud (1845)

2º visita Egipto, Grecia , Asia menor y primera tentativa infructuosa para penetrar en el Tíbet (1848-1851)
3º viaje de circunnavegación, o sea por Egipto, a Inglaterra, Canadá, resto de América del norte, del centro y del sur, de donde va a la india para regresar luego a Inglaterra. Segunda tentativa frustrada de entrar en el tíbet (1851-1853).

4º segundo viaje de circunnavegación, desde Londres a Nueva York, San Francisco, Yokohama y la India. Tercera tentativa de penetrar en el Tíbet, y vuelta a Europa por la vía del cabo de buena esperanza (1853-1858).

5º viajes por Europa oriental y Asia occidental, visita al tíbet y iniciación ocultista (1858-1867)

6º regreso a Europa (1867-1871) por Egipto, Palestina y Grecia, y primer intento suyo de fundar una sociedad ocultista. Estancia en parís 1872 y paso por tercera vez a estados unidos, donde funda la sociedad teosófica, y allí reside hasta su viaje a la india, tercera circunnavegación.

7º dos viajes de ida y vuelta de la india a Europa en 1882 y 1884, viajes que cierran la serie de los realizados por H.P.B.

Tres años estuvo Blavatsky en el Tíbet completamente a cargo de sus maestros, y allí recibió de ellos la iniciación en las artes mágicas y en el ocultismo primitivo. Allí recibió el don de lenguas. Además allí formo el fondo de su mentalidad tártaro-tibetana que tanto resplandece en la doctrina secreta. Las pruebas por las que pasase al efecto, su género de vida, sus relaciones con aquellas poderosas entidades, son y quizá sean siempre un gran misterio para nosotros. Sólo podemos colegir de ellas por sus actos posteriores y por el absoluto sacrificio que hizo de su persona en aras de la causa de la humanidad.

“De su enfermedad y de su estancia con los maestros retornó con los más extraños y profundos conocimientos de lenguas orientales: hebreo, árabe, zendo, sánscrito y hasta censar, o “lenguaje sagrado iniciático” con el que se entendía misteriosamente en todo tiempo y lugar con sus instructores venerados, y lo que más asombró al mundo: unos poderes mágico u ocultos para la producción de los más increíbles y menos explicables fenómenos taumatúrgicos, tales como la visión a distancia o clarividencia, la evocación de las sombras del karma-loca, la psicometría más perfecta, la clariaudiencia más refinada, la producción astro-física de toda clase de objetos donde antes racionalmente no existiesen; la precipitación física de imágenes astrales; los más variados aportes y levitaciones, y , en fin, toda clase de mayas hipnóticas y “milagros”, capaces de volver loco a un investigador positivista, y que, según sus maestros la tenían anunciado, fueron la causa de su ruina, merced a la malquerencia y ceguera de clérigos anglicanos supersticiosos y de infatuados sabios que de semejantes cosas no sabían nada…”

La veneración y devoción a los maestros, a la divinidad, es una condición que se debe de cultivar en el corazón. Estas virtudes por una parte nos mantienen constantemente en contacto con las regiones superiores ya que, no debemos de olvidar que los maestros son el puente que hay entre el mundo terrenal y los mundos superiores, dios y los hombres. Por otra parte, despertar la veneración y la devoción hacia los seres iluminados, hacia los dioses, demuestra avance interior, ya que esto implica una cierta comprensión de que solos no podemos hacer absolutamente nada, la humildad va despertando en nosotros mediante esta vía. La buena voluntad, la lealtad, la obediencia y el amor a la senda de perfección van a ir aflorando, siempre progresivamente según los méritos. Ningún maestro a llegado a tal grado sin haber desarrollado en sí la devoción y la veneración, todos han necesitado ayuda. Tenemos que llegar a comprender íntimamente en lo mas profundo de nuestro corazón que necesitamos de alguien que sepa más para que nos guíe por esta preciosa senda de perfección. El orgullo es un obstáculo mortal para el alma que anhela.

Después de su estancia en el Tíbet viaja por Europa (1867-1871)pasando por Grecia y Palestina hasta llegar a el cairo, en Egipto, donde se reencuentra con su antiguo maestro copto y con su ayuda y la de otro mago desconocido intentan fundar la primera sociedad esotérica, siendo un fracaso que solo sirvió para ridiculizar su persona.

Cranston da constancia de numerosos viajes que H.P.B. emprendió. Entre los 20 y 40 años da tres veces la vuelta al mundo, incluyendo visitas a América, Canadá, Sudamérica, Ladakh, Tíbet, Birmania, y, vía Java, Europa, en donde estuvo en Francia y Alemania. Luego regresó a Rusia.

En Tiflis, en ese divino puerto caspiano de la región de Armenia donde habita misteriosamente durante siete años sufre nueva crisis de muerte, de la que sale cambiada “gracias a aquellos, sus maestros tibetanos, a los que bendecirá, reconocida, el resto de sus días”

Helena Blavatsky vio por primera vez brevemente a "M", su maestro espiritual, en su 20 aniversario en Londres, Inglaterra, reconociéndole de anteriores sueños. Cranston presenta variada evidencia que junta compone las consiguientes estancias de H.P.B. en India, Tíbet y Cachemira, donde estuvo con mahatma Koot Hoomi (KH), y se encontró con su propio maestro Morya, que no vivía allí pero iba constantemente. Estos dos maestros, explicó H.P.B., raramente aparecían en el mundo abiertamente, pero podían proyectar su forma en cualquier lugar.

La casa de KH era un gran edificio de madera al estilo chino, en forma de pagoda, entre un lago y una bella montaña, “escribió HPB en una carta”. Mucho de su tiempo allí lo invirtió aprendiendo inglés y senzar, una lengua sacerdotal secreta, la "lengua misteriosa" de los adeptos iniciados de todo el mundo. 

Ella, realmente, estuvo en el Shangrila y su Maestro o Guru, fue el gran Maestro Kout-Humi. Durante esos viajes conoció a su Maestro.

Annie Bessant dice de ella que fue para todos el más inquietante de los humanos enigmas: una indescifrable esfinge para los humanos, en tanto que para aquellos que al mundo la enviaran ella fue “el hermano que vosotros conocéis como Helena Petronila Blavatsky , pero que nosotros conocemos bajo otro nombre secreto y oculto”.

HPB consideró que el trabajo de su vida era "la labor desagradecida de convencer a las personas de que existen otros planos de existencia", y dio prueba de su propio control sobre las fuerzas de la naturaleza a muchos que venían a verla. Muchos de sus visitantes, sin embargo, no preparados para entender la ciencia oculta, veían sólo lo superficial, que atraía la atención, pero también estaba sujeto a la mala interpretación. Lo consideró su "más sagrado deber desvelar lo que es el espiritismo y exponer lo que no es." pero cuando empezó a escribir sobre los peligros de la mediumnidad, los periódicos espiritistas dirigieron una campaña reivindicativa de desprestigio contra su persona, la cual continuó posteriormente durante varios años.

En 1888, tres años antes de su muerte, HPB declaró en la revista lucifer que los fenómenos y manifestaciones ocultas habían sido mal entendidos y mal interpretados tanto en su naturaleza como en su propósito. Como mínimo, se había esperado que las personas inteligentes, incluyendo a los científicos, reconocieran la existencia de un campo de investigación nuevo y profundamente interesante, cuando estas presenciaron efectos físicos producidos a voluntad, de los cuales no podían dar explicación. En vez de esto, estos fenómenos permanecieron en el reino de los milagros y la superstición en vez de ser considerados "efectos científicos", como HPB había esperado. 

Sin embargo, HPB fue capaz de atraer a personas de la estatura de Thomas Edison al movimiento teosófico mientras ella estuvo en los EE.UU., y en India, su obra reintrodujo a personajes como Gandhi y Jawaharlal Nehru en las enseñanzas tradicionales de estos. En un momento en que la elite india estudiaba en universidades inglesas, a menudo negando el valor de sus propias tradiciones centenarias, fue el contacto con HPB lo que les inspiró a estudiar obras tales como el Bhagavad Gita por primera vez.

Hacia la última década de su vida, HPB se recluyó cada vez más, centrándose en la escritura y la enseñanza mientras luchaba con su salud. “Isis sin velo”, su primera mayor obra, publicada en dos volúmenes en 1877, trataba las proposiciones fundamentales de la filosofía oriental. Fue un éxito inmediato, mil copias vendidas en los primeros 10 días de su publicación. El libro había sido escrito en los EE.UU. Mientras estuvo con el profesor Corson en la universidad de Comell, que declaró: 

"Ella tenía un profundo conocimiento de todo, y su método de trabajo era de lo más inusual. Escribía en la cama, desde las nueve de la mañana, citando largos párrafos palabra por palabra de docenas de libros de los que tengo perfecta seguridad que no existían copias en esa época en América, traduciendo fácilmente de varios idiomas, y en ocasiones llamándome a mi estudio para saber cómo convertir alguna antigua expresión en inglés literario, porque por aquél entonces no había alcanzado la fluidez literaria de dicción que distinguiría a la Doctrina Secreta ". 

Según otros, HPB utilizaba libros en cualquier lugar que estuvieran disponibles, pero aquellos que no lo estaban, "los sacaba de la Luz Astral, o de sus instructores adeptos, o mediante la utilización de sus sentidos del alma." 

Londres se convirtió en el centro de la sociedad teosófica en 1887, y HPB sustentaba una carga muy pesada de trabajo. La Doctrina Secreta: la síntesis de la ciencia, religión y filosofía fue publicada en dos volúmenes en 1888. El primer tomo, ‘Cosmogénesis’, describe cómo los mundos se originan y renacen y cómo nuestro globo y sus reinos evolucionaron hasta el momento en que se desarrolló la forma humana. ‘Antropogénesis’, el segundo tomo, presenta el despertar de la mente por la encarnación de las almas humanas de mundos anteriores, la consiguiente evolución de las primeras razas, y el futuro desarrollo proyectado para estas.

HPB fundó después la escuela esotérica, y publicó “La clave de la teosofía” y “La voz del silencio”. Murió en 1891 en Londres, después de quedarse bastante débil y a menudo siendo incapaz de andar.

Para unos, ella es un gran ser que abre nuevos derroteros al mundo; para otros, una peligrosa destructora de religiones; para los de acá, una compañera brillante; para los de acullá, una obscura expositora de inconcebibles metafísicas. Ora se la cree un gran corazón lleno de compasión hacia cuantos sufren, ora un alma que no conoce la piedad; bien una clarividente que penetra en las profundidades más recónditas de la humana psiquis, bien una ingenua que da crédito al último que la habla. Unos ponderan su paciencia sin límites; otros su turbulenta irascibilidad, y así hasta el infinito.
Tan difícil era para sus contemporáneos el dar una definición corriente de su compleja naturaleza; tan poco comunes eran sus cualidades y sus actos, a pesar de lo cual, todos cuantos la conocieron concuerdan en que poseía un extraordinario poder espiritual, poder que subyugaba a cuantos la rodeaban; que gozaba de una increíble capacidad para realizar trabajos intensos, y una paciencia sobrehumana para llevar a cabo su ideal y el cumplimiento de la voluntad del maestro. También es reconocido por todos el que tenía una sinceridad pasmosa y sin límites. Semejante sinceridad se manifiesta en toda expresión de su alma ardiente, que nunca retrocedía ante el qué dirán. Ello se revela también en la espontaneidad de sus cartas, como asimismo en cada detalle de su vida borrascosa y llena de sufrimientos, y no dejan de ser sorprendentes tales sinceridad y confianza en un ser tan rico en experiencias.

Una de las cualidades de HPB que ejercía gran atracción sobre sus amistades, y que al par la perjudicaba seriamente algunas veces, era su carácter vivo y mordaz. Quienes la conocieron, la recuerdan con amor y con deleite en su carácter decidido, impetuoso, jovial, vivo y perspicaz en una conversación siempre atrayente y sabia. Gustábale también bromear y salpimentar de emociones sus relatos.

En definitiva podemos decir de HPB que como cualquier gran maestro rompe los colosos cánones del razonamiento, impresiona, desconcierta, a veces repele, otras no se puede soportar, pero a la vez en la extraña personalidad de los maestros nuestra esencia reconoce la majestad de la divinidad, la verdad y el fresco aire que disipa el negro humo de la ignorancia. Débiles hombres que nos creemos tan fuertes y terminamos por crucificar al maestro que con infinita compasión sopla con profundo amor sobre las frentes de todos los seres que habitan este planeta que se queja herido de muerte. HPB preparó a la humanidad para poder recibir un conocimiento de tipo superior, un conocimiento que rasga enérgicamente el velo de Isis para iluminar a la raza humana, en el cual se descubre el misterio del ser, el misterio del fuego y la causa del sufrimiento. La gnosis no podría haber encajado en nuestra sociedad sin el dolor que Helena Petrovna Blavatsky tuvo que soportar a finales del siglo XIX.

Con motivo de su muerte, la publicación de Londres Review of Reviews escribió:

 "lo que madame Blavatsky hizo fue algo inconmensurablemente más importante que mover tazas de té. Hizo posible que los hombres y mujeres más cultivados y escépticos de esta generación creyeran… Que no sólo el mundo invisible que nos rodea contiene inteligencias mucho más superiores a nuestro propio conocimiento de la verdad, sino que es posible para el hombre entrar en comunión con estas inteligencias ocultas y silenciosas, y ser instruidos por ellas en los divinos misterios del tiempo y la eternidad."  


Rudolf Steiner

 

Es urgente que los hombres de ciencia estudien el "Tratado de Ciencia Oculta" del Doctor Rodolfo Steiner, gran médico húngaro nacido en 1861, amigo y discípulo de Nietzsche y de Ernesto Haeckel, fundador de la Sociedad Antroposófica.
Samael Aun Weor

El peor enemigo es la ignorancia. Nosotros recomendamos a los lectores, la gran obra de la maestra Helena Petrovna Blavatsky, titulada "La Doctrina Secreta". Recomendamos el "Kundalini Yoga" de Sivananda, las obras del Doctor Arnoldo Krumm Héller, las obras del Doctor Adoum, las obras del Doctor Rudolf Steiner, etc., etc.
Sólo con una gran cultura intelectual y una gran disciplina Esotérica se logra la clarividencia Positiva. La clarividencia verdaderamente positiva sólo la logran las personas altamente cultas, sujetas a las más rigurosas disciplinas intelectuales. La intelección iluminada es el resultado de la clarividencia positiva.
Samael Aun Weor

BIOGRAFÍA:

¿Éramos capaces de percibir realmente ángeles y arcángeles en tiempos remotos? ¿Quién era ese hombre que a principios del presente siglo describía, como la cosa más evidente del mundo, lo que había sucedido en la misteriosa Atlántida?
Espere. No saque conclusiones precipitadas. No se trata de ningún charlatán o alucinado. Rudolf Steiner es considerado uno de los grandes maestros espirituales del siglo XX y un verdadero intelectual del ocultismo. Si hay que creer a Trevor Ravenscroft, uno de los discípulos de Steiner, el Dr.W.J.Stein convenció a Sir Winston Churchill de que Adolf Hitler estaba fascinado por lo oculto y creía en los poderes mágicos de los primeros habitantes de la Atlántida. Pero entre Hitler y Steiner había una diferencia abismal. El primero empatizó con la magia negra; el segundo con la figura de Cristo. Y claro, una de las obsesiones del nazismo era acabar con la vida de Steiner. Efectivamente, sufrió varios atentados de los que consiguió librarse y seguir adelante, hasta que finalmente optaron por quemar, la noche del 31 de diciembre de 1922, su obra arquitectónica más emblemática, el Goetheanum.
El 1° de enero de 1924 -primer aniversario del incendio- Steiner fue víctima de un nuevo atentado y, aunque reunió fuerzas suficientes para superarlo, lo hizo ya con una vitalidad muy mermada. Murió en 1925, no sin antes haber diseñado la maqueta del segundo Goetheanum.

Eduardo Schuré, autor de la célebre obra "Los Grandes Iniciados" (de la que se han hecho miles de ediciones en todo el mundo), nos describe así su impacto en el primer encuentro que tuvo con Steiner: "Nunca jamás olvidaré la impresión extraordinaria que me hizo este hombre al entrar en mi despacho. Tuve, por primera vez en mi vida, la convicción de encontrarme frente a una de esas personas sublimes, que tienen la percepción directa del más allá. Yo había descrito intuitiva y poéticamente hombres parecidos en mi libro Los Grandes Iniciados".
Rudolf Steiner nació en 1861 en Kraljevec (Hungría) en el seno de una familia humilde, y a los 23 años salió de la Escuela superior Técnica de Viena, con un doctorado en filosofía y diplomas en química, biología y física, siguiendo el consejo de un maestro desconocido y misterioso con quien se había encontrado a los 18 años. Este maestro no sólo le enseñó la manera correcta de ver más allá del tiempo y del espacio, sino que además le indicó sobre la necesidad de que adquiriera un conocimiento profundo de la mentalidad científica para poder rebatir, de este modo, el materialismo imperante.

PRIMEROS PASOS.
Steiner fue secretario general de la sección alemana de la Sociedad Teosófica, creada por la maestra Blavatsky. Dimitió porque quería difundir un conocimiento más acorde con la tradición esotérica occidental. Lo llamó Antroposofía y nació así, en 1913, la Sociedad General Antroposófica, con sede en Dornach, Basilea (Suiza), al pie de las montañas del Jura, donde comenzó en 1914 la construcción de un gran edificio, según las más antiguas tradiciones arquitectónicas. Se llamó Goetheanum en homenaje a Goethe.

Precisamente Schroer, profesor en la Escuela Politécnica, tras quedar impresionado por los trabajos que el joven Steiner realizó sobre óptica en el laboratorio de física, le propuso que se encargara de la edición de los escritos científicos de Goethe. Eso le permitió desarrollar el fundamento epistemológico de lo que es el accceso a los mundos suprasensibles y su aplicación práctica. Nada de estados mediúmnicos, ni de expansión artificial de la conciencia; esa puerta se abre a través de la formación de una conciencia lúcida y despierta, de un pensar (diferenciado del intelecto) matizado por las actitudes morales (que no moralizantes). Pues para Steiner es fundamental la figura de Cristo: "Es imposible -dice- comprender la idea de una humanidad libre sin la idea de la salvación de Cristo".
Pero, vayamos a lo concreto y veamos qué se está realizando en la actualidad a partir de las líneas trazadas por Rudolf Steiner.

APORTACIONES A LAS CIENCIAS.
Fue Steiner quien descubrió que el flúor tiene la propiedad de fijar el calcio en los dientes y el primero en afirmar que los cometas contienen cianógeno. Para Steiner la ciencia puede ofrecer el verdadero conocimiento si el científico no ensombrece el sentido de sí mismo. La Antroposofía propone un necesario cambio de actitud en la comunidad científica para recuperar la relación íntima entre sujeto y objeto. Éste es uno de los desafíos de la sección de ciencias naturales del Goetheanum, además de continuar desarrollando interesantes investigaciones sobre ingeniería genética.
Pero es tal vez el departamento de agricultura el que tiene una mayor incidencia directa en el mundo. Según los últimos datos recogidos (1996), en todo el planeta hay unas 3.500 fincas desarrollando la agricultura antroposófica (conocida como biodinámica), que laboran casi 670.000 hectáreas, destacando Europa por el número de fincas y Australia por el número de hectáreas. Sus productos se reconocen porque llevan la marca Démeter.
La agricultura biodinámica resurge con fuerza a partir de la década de los setenta, aunque ya antes había tenido una fuerte expansión, frenada en 1941 por los nazis que prohibieron su práctica. Pero las investigaciones no pararon y en 1950 los agricultores antropósofos fundaron el Instituto para la investigación Biodinámica que colaboró durante más de 20 años con la Universidad de Giessen. El resultado es que en 1973, Abele, dirigido por el profesor Von Boguslawski, publicó la primera tesis sobre agricultura biodinámica, la cual tuvo una gran repercusión en el mundo agrícola universitario. Desde entonces, las investigaciones se han multiplicado rápidamente, surgiendo cátedras en Wageningen (Holanda), Helsinski, Viena y en Alemania… Por fin se había conseguido que un sector del estamento científico reconociera metodológicamente la validez y practicidad del conocimiento esotérico.

PARACELSO EN EL SIGLO XX.
A Paracelso le hubiera gustado saber que casi 400 años después de su muerte y en medio del vertiginoso desarrollo de la técnica, la medicina antroposófica sigue sus pasos.
Desde 1920 hasta 1924, Rudolf Steiner dio diversos cursos para terapeutas y farmacéuticos en los que sentó las bases científicas y espirituales de la medicina y la farmacia de orientación antroposóficas. Ita Wegman (1876-1943) fue el primer médico en llevar a la práctica las indicaciones de Rudolf Steiner para la medicina. Wegman fundó un centro terapéutico y del éxito de esta primera iniciativa surgió más tarde la clínica Ita Wegman y el laboratorio Weleda en Arlesheim (Suiza).
Ahora, la medicina antroposófica está extendida prácticamente en todo el mundo. Su máxima incidencia es en Europa. En Alemania, por ejemplo, hay más de mil consultas y centros terapéuticos donde se practica este tipo de medicina. Además de clínicas, en el caso particular de Alemania y Holanda, hay incluso hospitales, pues la seguridad social cubre estos gastos, así como los que corresponden a los medicamentos antroposóficos.
Hay varios laboratorios farmacéuticos, pero los más importantes son Weleda y Wala. Weleda está presente en más de treinta países y en 1993 facturó 71 millones de dólares. La delegación en España, inaugurada a finales de 1993, facturó U$S 380.000 en 1994 y para 1995 se ha estimado en U$S 460.000 el volumen de ventas. Estos datos son tanto más relevantes por cuanto actualmente hay pocas empresas del sector que consigan un crecimiento del 23% de un año para otro. En estos momentos las principales líneas de investigación que mantienen son el tratamiento del cáncer y la inmunología.
Actualmente, hay 24 países que cuentan con organizaciones propias que aglutinan a médicos y terapeutas antroposóficos.

LAS MUSAS SE REÚNEN.
Imaginémonos a dos muchachas, hermanas de sangre, perdidas en un desierto de blanca nieve. Una de ellas contempla impresionada la belleza del paraje y es premiada con una experiencia espiritual en la que recibe el don de poder ofrecer a la humanidad las artes. La otra casi muere de frío durante la helada noche y no disfruta de ninguna experiencia espiritual. Esta última es el Conocimiento Humano, que solamente se recupera gracias a la acción protectora de su hermana Arte.
Con esta imagen que presentaba Rudolf Steiner el 28 de octubre de 1909 en Berlín frente a un auditorio heterogéneo, ofrecía una pincelada de la función del arte desde un punto de vista esotérico. Para Steiner el arte es la manifestación de lo espiritual encarnado en el mundo. En la Antroposofía el arte es un instrumento que permite modelar el desarrollo de los distintos cuerpos que configuran al ser humano. Y esto se puede realizar desde la medicina utilizando el arte como terapia, desde la educación (Steiner siempre prefería hablar del arte de enseñar), desde lo social… En la sección de arte del Goetheanum se trabaja tanto la música como la pintura, la escultura, el arte dramático o la euritmia (el cuerpo humano dibuja palabras y notas musicales en el espacio desvelando los secretos del movimiento). Y todos tienen su especialización terapéutica y su lugar en los planes de estudio que conforman la pedagogía Waldorf.
Además de los experimentos, exposiciones, conferencias o investigaciones, también se asumen el reto de poner en escena el fruto del trabajo desarrollado. En Euritmia han participado este año (1996), por ejemplo, en las celebraciones "Luxemburgo, capital cultural de Europa", realizando representaciones en el Teatro de la Ópera de Luxemburgo, acompañpados por la orquesta de RTL.

CONVERSACIONES POLÍTICAS Y LOS BANCOS.

Aunque ya había intentado Rudolf Steiner en 1905 establecer los primeros lazos entre lo espiritual y lo social, no fue sino hacia el final de la Primera Guerra Mundial que pudo mantener las primeras conversaciones con personalidades de las más altas esferas políticas y culturales de Europa Central, en las que propuso soluciones concretas para conseguir el entendimiento entre los países enfrentados. Incluso el conde Otto von Lerchenfeld, sobrino del conde Hugo von Lerchenfeld, representante del Estado de Baviera en el Consejo Federal, le pidió a Steiner en 1917 que expusiera sus ideas sobre la situación que estaba atravesando Europa, y las plasmó en dos memorandums con los que el conde se acercó a dirigentes alemanes y austríacos. Sobra decir que intereses ajenos a la convivencia humana desoyeron cualquier sugerencia, pero un número importante de intelectuales se sumaron y apoyaron las iniciativas de Steiner. El resultado fue el desarrollo creciente de la Antroposofía no sólo como un cuerpo de conocimiento esotérico, sino además como una nueva forma alternativa de convivir socialmente. Esto implicaba redefinir los conceptos sociales desde una perspectiva espiritual. Así no era extraño que Steiner expusiera temas como Naturaleza del dinero y los impuestos, o Misión y límites de la democracia, por citar un par de entre muchos.

Francamente resultaba interesante. Y este interés ha sido suficientemente fuerte como para cambiar el funcionamiento de algunas instituciones. Como, por ejemplo, ciertos bancos.
Tanto en Nueva Zelanda como en Holanda, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica y Suiza existen bancos de orientación antroposófica cuyo objetivo no es la acumulación de capital, sino conectar a los pequeños inversores con proyectos de desarrollo social. Normalmente, la prioridad del banco es sacar el máximo rendimiento cuantitativo. Es capitalismo puro. Un negocio absolutamente crematístico. Mientras que el objetivo de los bancos antroposóficos es cualitativo. Trabajan para el ser humano.
Como se ve, las propuestas en la Antroposofía son múltiples y constituyen todo un reto para el buscador que, además de querer trasformarse, pretende incidir en el mundo contemporáneo. Es la introducción del esoterismo, de lo espiritual, en todo cuanto nos rodea a través del ejercicio de la profesión. Es la unión del místico y del alquimista. Tal vez es el reto del siglo XX, a las puertas del siglo XXI que comienza.

Notas:

¿QUÉ ES LA ANTROPOSOFÍA? La Antroposofía es la unión del conocimiento esotérico y la ciencia. Para que esa unión sea efectiva, la Antroposofía sistematiza la investigación de los mundos suprasensibles para poderlo utilizar en la vida práctica. Quien dude de la compatibilidad entre ciencia y esoterismo, sólo tiene que ver el resultado de la aportación de Steiner, a través de sus más de 6.000 conferencias y unos sesenta libros.
Y no son discursos. Médicos, economistas, maestros, agricultores, ingenieros y otros profesionales, están aplicando con éxito las propuestas que hace la Antroposofía. En torno suyo se han creado un montón de instituciones, desde el movimiento pedagógico Waldorf y centros de pedagogía curativa, hasta la agricultura biodinámica, pasando por bancos, clínicas, residencias para la tercera edad y un largo etcétera.
El propósito de la Antroposofía es que el ser humano tome conciencia de que existe otra realidad más allá de la estrictamente física, que esta otra realidad es susceptible de investigarse, y que el producto de esta investigación revierte tanto en la ciencia como en el arte y la filosofía.

PEDAGOGÍA WALDORF. Cuando la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria, de Stuttgart, dedicó parte de los beneficios para la educación de los hijos de los obreros en 1919, no sabía que su nombre se perpetuaría, casi ocho décadas después, en más de 600 escuelas, más de 1.000 jardines de infancia y 250 centros de pedagogía curativa repartidos por todo el mundo.
Pero…retrocedamos en el tiempo para poder valorar la primera experiencia que tuvo Steiner en el terreno pedagógico. Fue en 1884, cuando tenía 23 años. El matrimonio Specht tenía cuatro hijos, de los cuales el menor, de diez años, padecía hidrocefalia. La hidrocefalia es una enfermedad infantil que, quien la sufre, vive en el mejor de los casos diez años. Produce trastornos en el aprendizaje hasta desembocar en el retraso mental. Aunque la medicina ortodoxa realiza intervenciones quirúrgicas retrasando el mortal desenlace, en tiempos de Steiner no se conocía remedio alguno. Aún así, Steiner puso en práctica todo su conocimiento esotérico sobre el ser humano, y en dos años consiguió que Otto Specht superara los estudios de la escuela primaria, aprobara el examen de ingreso de lo que hoy sería el BUP en España y acabara la carrera de médico. Murió luchando en la Primera Guerra Mundial.
El conocimiento que permitió a Steiner este primer brillante éxito pedagógico, lo transmitió a los profesionales de la educación como respuesta a las exigencias del ser humano en su conquista por la libertad. El recientemente fallecido Michel Ende, autor de Momo y La historia interminable lo certifica como antiguo alumno de las escuelas Waldorf.

LA INICIACIÓN MODERNA.
En las antiguas escuelas de misterios se daban instrucciones precisas acerca de lo que uno tenía que hacer. La división del día, estudio, conversación, dieta, lavados, el tipo de relación con las otras personas o la no relación…, todo estaba regulado por los instructores y ellos determinaban cuándo uno estaba maduro para la iniciación.
En cambio, a finales del siglo XX y ante los nuevos misterios, uno debe encontrar el camino por sí mismo. Cuando los jóvenes estudiantes le preguntaban a Rudolf Steiner cómo podían ordenar su vida meditativa, él les contestaba: "Podéis hacer cualquier meditación según vuestras posibilidades y necesidades. Las experiencias en este sendero de desarrollo deben ser buscadas por el discípulo mismo. A partir del Yo (el Ser), uno debe esforzarse y asumir su propia responsabilidad al decidir seguir un camino de desarrollo".

EL CASO KRISHNAMURTI:

Nos decía el V.M. Samael Aun Weor:

"En vez de indigestarse el lector con tantas teorías contradictorias, es mejor que practique y desarrolle sus facultades internas. El proceso de Regeneración debe marchar íntimamente asociado al ejercitamiento esotérico. Dice la ciencia que órgano que no se usa se atrofia. Es necesario usar estos órganos de la Clarividencia y del Oído Mágico. Es urgente ejercitarnos con estos órganos y Regenerarlos para lograr la Realización Interna."
"Estas prácticas no están contra ninguna Religión, Secta, Escuela o Creencia. Todos los Sacerdotes, Guías, Instructores de todas las Escuelas y Ordenes, pueden hacer estos ejercicios para desarrollar sus facultades. Así podrán conducir mejor a sus respectivos grupos."
"El despertar de las facultades internas debe marchar paralelamente con el desarrollo cultural, intelectual y espiritual."
"El Clarividente además debe también desarrollar todos los Chacras para no caer en graves errores."
"La mayor parte de los Clarividentes han cometido grandes equivocaciones. Casi todos los Clarividentes famosos han llenado el mundo de lágrimas. Casi todos los grandes Clarividentes han calumniado a las gentes. La Clarividencia mal usada ha producido divorcios, asesinatos, adulterios, robos, etc., etc."
"El Clarividente necesita el pensamiento lógico y el concepto exacto. El Clarividente debe tener un perfecto equilibrio Mental."
"El Clarividente debe ser un poderoso analítico. El Clarividente debe ser matemático en la investigación, y exigente en la expresión."
"La Clarividencia exige, para su correcto funcionamiento, el perfecto desarrollo de la clariaudiencia, intuición, telepatía, presentimiento y demás facultades."
(SAW: "El Matrimonio Perfecto", capítulo 10: El Conocimiento Directo)

El Dr.Steiner reunía todos estos requisitos y, por tal motivo, no cayó en el error de otros grandes iniciados con el caso Krishnamurti, que lamentablemente fracturó a la Sociedad Teosófica allá por 1909.

Transcribimos a continuación el capítulo 23 del libro "Nociones Fundamentales de Endocrinología y Criminología" (titulado "El caso Krishnamurti") donde el V.M. Samael Aun Weor hace importantes reflexiones acerca de lo que sucedió con la visión de los grandes iniciados de aquella época en relación a este caso:

Cap.23: El Caso Krishnamurti.
"Por aquellos tiempos en que Annie Besant ocupaba la presidencia de la Sociedad Teosófica, hubo un conflicto dentro de esa maravillosa organización cuya fundadora fue la Gran Inciada Helena Petrovna Blavatsky."
"El problema que se presentó fue el caso Krishnamurti."
"La señora Besant levantó el dedo para asegurar a los cuatro vientos que el muchacho indio era la Reencarnación viviente de Jesucristo."
"Leadbeater, el Gran clarividente y muchos otros Teósofos eminentes estaban totalmente de acuerdo con la señora Besant y juraban que el muchacho Indostán era Jesucristo Reencarnado nuevamente."
"Todavía recordamos la fundación de aquella Orden llamada Estrella de Oriente, cuyo único propósito era recibir al Mesías. Más tarde el mismo Krishnamurti la disolvió."
"Por aquella época hubo una división en el seno de la Sociedad Teosófica."
"Unos aseguraban que Krishnamurti era el Mesías, y otros no aceptaron ese concepto y se retiraron de la Sociedad Teosófica."
"Entre aquellos que se retiraron figura el Doctor Rodolfo Steiner, poderoso clarividente iluminado, eminente intelectual, fundador de la Sociedad Antroposófica."
"La obra de Steiner es grandiosa. Sus obras son pozos de profunda sabiduría."
"También se separó de la Sociedad Teosófica el grupo español Marco Aurelio."
"La escisión que hubo en el seno de aquella famosa Sociedad Teosófica fue un verdadero fracaso."
"Nosotros necesitamos analizar el caso Krishnamurti."
"Mientras unos están convencidos de que él es la Reencarnación de Jesús-Cristo, otros dicen que es un ignorante, que lo único que sabe es manejar automóvil y jugar tenis, etc."
"Total: ¿En qué quedamos? ¿Al fin qué?"
"Lo más curioso y extraño es que los más grandes clarividentes de la Sociedad Teosófica se dividieron en dos bandos opuestos. Surgen estas preguntas absolutamente lógicas: ¿Por qué se dividieron los clarividentes?"
"Los clarividentes vieron el ser interno del muchacho indio. ¿Por qué entonces, no se pudieron poner de acuerdo? ¿Acaso unos clarividentes ven en una forma y otros en forma distinta? ¿Es posible que los clarividentes se contradigan unos a otros? ¿Si los clarividentes veían al ser interno de Jedú Krishnamurti por qué motivo no estuvieron de acuerdo en un mismo concepto?."
"Con la vista Física mil personas al ver un objeto dicen: Esta es una mesa, una silla, una piedra, etc., etc. O al ver una persona todo el mundo dice, es un hombre o una mujer o un niño, etc. ¿Qué pasa entonces con la clarividencia? ¿Por qué motivo los clarividentes no pudieron ponerse de acuerdo en el caso concreto del muchacho indio? No hay duda de que Krishnamurti fue un verdadero Rompecabezas para la Sociedad Teosófica."
"Lo más grave es ver a los clarividentes peleándose entre sí."
"Esto es algo que confunde la mente de los que hasta ahora comienzan estos estudios."
"Krishnamurti cayó en el escepticismo, y duró escéptico varios años, hasta que al fin reaccionó y comenzó su misión."
"Todos nosotros los hermanos Endotéricos Gnósticos nos propusimos investigar en los mundos superiores el caso Krishnamurti."
"Después de pacientes trabajos llegamos a las siguientes conclusiones:"
"Primera: Todo hombre es un trío de cuerpo, alma y espíritu."
"Segunda: Cuando el espíritu vence a la materia es un Buddha."
"Tercera: Cuando el alma se purifica y santifica se llama entonces Boddhisattwa."
"Cuarta: El espíritu de Krishnamurti es un Buddha."
"Quinta: El alma de Krishnamurti es un Boddhisattwa."
"En el Asia existen muchos Buddhas que todavía no han encarnado al Cristo."
"Dentro de cada hombre hay un rayo que nos une al Absoluto. Ese rayo es nuestro Resplandeciente Dragón de Sabiduría, el Cristo interno, la corona Sephirótica."
"Los Buddhas que no han encarnado al Cristo interno, todavía no se han Cristificado."
"El Buddha del indio Krishnamurti ya encarnó su Resplandeciente Dragón de Sabiduría, su Rayo particular, su propio Cristo Interno."
"Cuando la Besant, Leadbeater y otros estudiaron el caso Krishnamurti, quedaron deslumbrados con la Luz esplendorosa de aquel Buddha cristificado, y como no conocían el Esoterismo Crístico, creyeron a pies juntillas que Krishnamurti era la Reencarnación de Jesucristo."
"El error no estuvo en la clarividencia, el error estuvo en la falta de cultura intelectual. Ellos sólo conocían el septenario Teosófico. Ellos sólo conocían el cuerpo, el alma y el espíritu, pero ignoraban que más allá . . . Todo hombre tiene un Rayo (el Cristo Interno) que lo une al Absoluto."
"Ellos vieron el Dios interno de Krishnamurti y creyeron que era Jesús de Nazaret, ese fue su error. Lo más grave fue el daño que hicieron al muchacho indio. Cuando a un Boddhisatwa se le dice que él es un Maestro, se pierde, se daña, se acompleja."
"El muchacho indio vio pelearse a los instructores por causa de él, y el resultado fue un Trauma Psicológico para su Humana Personalidad. Krishnamurti tiene un Trauma Psicológico."
"No hay duda de que le hicieron un gran daño. Han debido los jerarcas de la Teosofía dejar en paz al muchacho indio. El se hubiera desenvuelto libremente en la India y entonces su obra habría sido maravillosa."
"El gran Buddha de Krishnamurti no ha podido dar todo su mensaje porque el Boddhisatwa tiene un Trauma Psicológico."
"Si examinamos la doctrina de Krishnamurti, vemos que lo mejor es Buddhista. Desgraciadamente no conoce el Esoterismo Crístico."
"El muchacho indio bebió en la fuente del Evangelio Buddhista. Lástima que no haya estudiado el Esoterismo Cristiano."
"Más tarde mezcló la Filosofía Buddhista con la Filosofía Oficial del mundo Occidental."
"La doctrina de Krishnamurti es el resultado de esa mezcla. La doctrina de Krishnamurti es Buddhismo. La doctrina de Acuario será el resultado de la mezcla del Esoterismo Buddhista, con el Esoterismo Cristiano. La doctrina Krishnamurti es Buddhismo LIBRE. Empero la fuente viva de esa doctrina es el Evangelio Maravilloso del Señor BUDDHA."
"Nosotros no estamos contra Krishnamurti, únicamente lamentamos que el Buddha interno de ese filósofo indostaní no haya podido dar todo el Mensaje. Eso es todo."
"Cuando un clarividente descubre que el íntimo (el espíritu) de alguna persona es Maestro, lo mejor es callar, para no dañar a la persona."
"Cuando alguien llega a saber que su ser interno es Maestro, se llena de orgullo y soberbia. (Afortunadamente Krishnamurti ha sabido ser humilde)."
"Existen también Boddhisatwas caídos. Esos son peores que los demonios."
"A nadie se le debe decir que es Maestro. El clarividente debe ser prudente. El clarividente debe saber callar."
"El espíritu de un hombre puede haber logrado el grado de Maestro en alguna Reencarnación antigua. El Boddhisatwa (alma del Maestro) puede haberse caído más tarde y entonces vivir ahora en la senda del mal."
"El Maestro no se cae. Quien se cae es el Boddhisatwa (alma) del Maestro."
"El clarividente debe ser prudente y antes de anunciar a un maestro, aguardar con paciencia muchos años para ver cómo se comporta en la vida el hombre de carne y hueso, el Boddhisatwa Terrenal. El Maestro puede ser muy Grande allá arriba, pero el hombre de carne y hueso, aquí abajo, es peligroso."
"En todo caso por sus frutos los conoceréis."
"Dice la Blavatsky que el misterio de la doble personalidad es uno de los misterios más grandes del Ocultismo."
"Todas las peleas y errores de la Sociedad Teosófica son la causa del Trauma de Krishnamurti. El caso Krishnamurti es importantísimo."
"El doctor Steiner conocía los misterios crísticos y por ello no se dejó confundir. Steiner era Gnóstico."
"Steiner no aceptó el que Krishnamurti fuera la Reencarnación de Jesucristo."
"Muchos siguieron a Steiner y muchos a la señora Besant."
"El clarividente Steiner tenía una vasta cultura intelectual, por eso no cayó en ese error, era un verdadero Rosa-Cruz Gnóstico."

Hasta aquí la transcripción textual del referido capítulo escrito por el V.M.Samael Aun Weor.

APUNTES SOBRE EL GOETHEANUM:

Steiner ya había fundado un grupo antroposófico relacionado con su trabajo teosofista, y en 1911, antes de abandonar la Sociedad, le dedicó un edificio en Stuttgart, donde tenía muchos seguidores. Poco después de cortar sus vínculos con la teosofía empezó a recoger fondos para una sede central en Suiza. La primera piedra del nuevo edificio se colocó un atardecer de setiembre de 1913, en medio del ulular del viento y una anochecida prematura pero, sin tener en cuenta estos malos presagios, Steiner terminó las maquetas de la estructura principal a finales de aquel año. Pronto comenzaron los trabajos; los edificios, proyectados para que encarnaran los ideales artísticos y espirituales de Goethe, recibieron el nombre de Goetheanum.
Asistido por numerosos expertos, desde talladores de madera a cristaleros, el proceso constructivo fue prueba visible de los ideales prácticos y comunitarios de la antroposofía en acción: artistas e intelectuales, artesanos y aficionados, miembros de la base y líderes, trabajaron juntos para erigir un palacio de madera de más de sesenta y cinco mil metros cúbicos sobre fundamentos de piedra y techado con pizarra noruega. Steiner no solo proyectó el edificio, también dirigió cada detalle de la obra, hasta la intrincada decoración. También trabajó personalmente en los intervalos de sus giras por Alemania y Europa Central para predicar su doctrina. Jamás se había visto algo como aquel edificio, y en su corta vida (se incendió en diciembre de 1922 y fue reemplazado inmediatamente por otro de cemento) se convirtió en un lugar de peregrinaje espiritual y estético, una expresión visible de la visión steineriana del mundo.

 Siguiendo a Goethe, que toma la idea del concepto cabalístico de la creación como inspiración y espiración de Dios, Steiner concibe la Tierra como un organismo que respira, inspirando y espirando según las estaciones. En verano, la Tierra espira y, en invierno, inspira. La vida humana forma parte de este proceso respiratorio, desarrollándose a través de ciclos, que son estacionales, históricos, terráqueos y cósmicos. El hombre cambia física y psíquicamente en los equinoccios. La humanidad es, por consiguiente, parte de un organismo espiritual y físico macrocósmico evolutivo, que reproduce microcósmicamente. La historia espiritual de la humanidad es parte de ese proceso. Steiner creía que, en la era moderna, la humanidad había perdido la unidad espiritual, estética y cognitiva que ahora añoraba. En su opinión, todos los objetos, desde una cuchara hasta un edificio, deben contribuir a la restauración de esa unidad por todos los medios disponibles.
El proyecto del Goetheanum pretendía expresar la relación orgánica del Hombre con la naturaleza y el propio papel del edificio como centro de energía espiritual. Por lo tanto, todos los aspectos del edificio tenían que ser funcionales y expresivos a la vez. En contra de las absurdas pretensiones de singularidad en la visión de Steiner, había claros indicios de Art Nouveau en la decoración y en rasgos secundarios de la estructura, como las columnas y marcos de las ventanas, todos distintos en sus detalles. Pero bajo esta ornamentación subyace la convicción de Steiner de que las formas artísticas deben fluir de la necesidad espiritual interna si quieren ser elevadas y significativas, en el modo que debe ser siempre el arte alemán. Por lo tanto, todo lo relacionado con el edificio estaba hecho para fluir, encarnando la teoría goethiana de la metamorfosis, según la cual todas las cosas orgánicas cambian y evolucionan permanentemente, y la percepción de Steiner de las auras o líneas de fuerza que, creía él, rodean a las criaturas vivas. El rasgo básico del diseño fue, pues, la ausencia de la línea recta allí donde era posible. Todo estaba decorado. Incluso los cristales de las ventanas, las paredes y los techos estaban pintados de acuerdo con la teoría de los colores de Goethe, con los diversos matices indicando los estados del alma y produciendo efectos psicológicos y espirituales diferentes. Los materiales del edificio, incluido el cristal, fueron fabricados especialmente, y los pigmentos fueron extraídos exclusivamente de plantas.

La exigencia de las curvas creó considerables problemas, sobre todo cuando hubo que coronar el edificio principal con las dos cúpulas de madera, de diferentes tamaños en intersecantes (una era mayor que la cúpula de San Pedro). Como las cúpulas se cruzaban, no se podían reforzar con las habituales nervaciones internas de sostén y hubo que buscar un nuevo método, de modo que una sostuviera a la otra. Pero estos problemas de ingeniería se subordinaron a la mayor importancia de los múltiples propósitos del edificio. El espacio bajo las cúpulas, con capacidad para mas de dos mil personas, era al mismo tiempo sala de conferencias y lugar de reunión de los congresos antroposóficos, según el modelo teosófico. Había también secciones de viviendas y amplios estudios y talleres y, como la sede de Point Loma, el Goetheanum fue pronto, además de un templo, un centro social, artístico y educativo, a medida que las actividades a que se había destinado la construcción fueron sustituidas por otras una vez terminado el edificio. Porque Steiner, como Gurdieff, era terapeuta y mago. Su objetivo era la integración en una unidad de todos los aspectos de la vida. De esta manera la evolución espiritual del individuo podría contribuir a la evolución de la comunidad. El Goetheanum, por tanto, fue ideado para que fuera, literalmente, un proyecto cósmico.

Sin duda que esta folie de grandeur le debe algo a Wagner. Como decidió establecerse en Suiza, después de que las autoridades de Munich le negaron el permiso para construir, Steiner, hablando con los donantes del terreno de Dornach, se refirió a su deseo de establecer allí un nuevo Bayreuth, y poco después desistió a una representación de Parsifal en el teatro de Wagner. Parsifal es la ópera donde la teoría del Gesamtkunstwerk, u obra de arte total, se aplica al mito del Grial. Causó una profunda impresión en Steiner, que ya estaba interesado en el drama como camino del entendimiento religioso y como celebración sacramental de ese entendimiento. Algo parecido había visto en el intento de Edouard (Edmond) Schuré para recrear los rituales órficos en un escenario contemporáneo. Partiendo de las ideas de Wagner y Schuré, y combinándolas con su propia doctrina, escribió los Misterios, que se convertirían en el centro focal de la actividad de Dornach y han continuado en el repertorio antroposófico hasta nuestros días.
Estas piezas teatrales, donde se expone la evolución espiritual de unos mismos personajes a lo largo de cuatro escenas (la quinta no se llegó a escribir), reúnen las artes del habla, del movimiento, del color, del diseño, en una síntesis wagneriana complementada por la euritmia. La euritmia steineriana (distinta de la de Dalcroze) se define como habla y canto visibles; se basa en la idea de que no sólo nos afecta el sentido de las palabras, sino también su sonido. Este sonido se produce como ondas invisibles que perturban el aire, y las ondas se pueden traducir en formas visibles, parecidas a las líneas naturales de fuerza encarnadas en la pintura y escultura steinerianas. Pero las palabras también significan algo, por lo cual las formas pueden emplearse simultáneamente para expresar significados.
Como Gurdieff, Steiner creía que los ritmos de la danza formaban parte de -y, por lo tanto, revelan- los orígenes del cosmos. Y las danzas de aquel antiguo templo, hoy perdidas o degeneradas hasta resultar irreconocibles, expresan esto y la relación del hombre con el cosmos. Todo en la creación está rítmicamente modulado: la calamidad de la vida moderna es que hemos perdido nuestro sentido de los ritmos naturales, los del mundo y los de nuestros cuerpos. Recuperarlos mediante la danza -un arte en el cual intervienen todas las facultades humanas- nos enseña algo de cosmología y cosmogonía. Y porque también es el arte que agudiza nuestro sentido del espacio y del tiempo (y la relación entre ellos), la danza es potencialmente el medio en el cual el movimiento del cuerpo humano combina con mayor fuerza el significado, la historia y la expresividad, una manera, quizá, de recuperar la antigua fórmula matemática que impulsó cuarenta años antes al señor Felt y a sus amigos a fundar la Sociedad Teosófica. Es, por lo tanto, el medio esencial de la antroposofía: el medio por el cual la ciencia discursiva del espíritu puede convertirse en la aprehensión inmediata del Ser.


Miguel de Nostradamus

 
Michel de Nostradamus, el vidente más renombrado y famoso de cuantos han sabido interpretar los astros, nació en SaintRémydeProvence, sur de Francia, el año de gracia de 1503, un jueves 14 de diciembre, hacia el mediodía. Su padre fue Jaime de Nostredame, notario de aquel lugar; su madre fue Renée de SaintRémy, sus abuelos paternos y maternos eran profundos conocedores de las ciencias matemáticas y de la medicina.

La familia de Nostradamus, según algunos, era de origen judío, de la tribu de Isacar, convertidos al cristianismo. Y de ahí que atestigüe nuestro autor haber recibido directamente de sus abuelos el conocimiento de las ciencias matemáticas; y en el prólogo de sus Centurias él mismo afirma que ellos le transmitieron el don de predecir el futuro.

Después de la muerte de su bisabuelo materno, que le había infundido, casi como juego, el gusto por las ciencias de los astros, Nostradamus fue enviado a Aviñón para cursar letras y formarse en humanidades.
A este primer período de estudio en Aviñón siguió el segundo en Montpellier, a donde se trasladó Michel para seguir en su universidad los cursos de medicina.

Frecuentó la célebre universidad estudiando en sus aulas medicina, hasta que una grave pestilencia, declarada en las regiones de Narbona, Tolosa y Burdeos, le dio ocasión de poner al servicio de los apestados el fruto de cuanto había aprendido durante sus estudios. Tenía entonces 22 años.

En la ciudad de los Papas, el joven Michel alternaba su tiempo ocupado en dos actividades principales: los deberes escolásticos y la observación del firmamento estrellado que, desde siempre, había ejercido en él una extraordinaria fascinación. La matemática, la astronomía y la astrología le eran materias muy conocidas, hasta tal punto familiares que podía discutir con profundo conocimiento y perfecta competencia ante cualquier auditorio, que siempre quedaba cautivado.

La Naturaleza ejercía sobre él auténtica fascinación; y así no se conformó con ser médico, sino que decidió profundizar sus propios conocimientos en el campo de la herboristería y de los remedios que de las hierbas y de las plantas pudieran obtenerse.

Se casó con una joven de la alta sociedad, de la que tuvo dos hijos, un niño y una niña. Murieron los tres y Nostradamus tomó la decisión de instalarse definitivamente en Provenza, su tierra natal. De vuelta a Marsella, se instaló en Aixen Provence, parlamento de la región, donde ejerció durante tres años un cargo público ciudadano.

Fue entonces, en 1546, cuando la peste azotó terriblemente aquella zona, según describe el señor de Launay en su Teatro del mundo sirviéndose de los relatos que le fueron hechos por el propio vidente.

Nostradamus tuvo fama de excelente médico, no sólo por la extraordinaria erudición de su ciencia, sino también por el espíritu misionero con que la ejercía. Los africanos, que durante tantos lustros acudieron a Lambaréné, donde el gran doctor blanco Albert Schweitzer Obraba tan admirables portentos de curaciones físicas y de amor, estarían tal vez en mejores condiciones que nosotros mismos para entender el gran prodigio realizado por el vidente. Sus compatriotas supieron mostrarle su gratitud, bien merecida por cierto: a su paso, la gente se echaba a sus pies y bendecía su nombre; y esta fama de bienhechor y de salvador le precedía y le acompañaba por toda la Próbenza. Cuando terminó la terrible plaga, cansada ya de segar miles y miles de vidas humanas, Nostradamus fue honrado con el público reconocimiento y colmado de honores por quienes, gracias al insigne doctor, se habían salvado.

A partir del año 1555 Nostradamus empezó a escribir sus propios vaticinios en forma de cuartetas; y puesto que cada libro contenía exactamente cien de estas breves combinaciones métricas de cuatro versos, los llamó Centurias.

Contrajo segundas nupcias; y previendo los grandes cambios y las trágicas convulsiones que perturbaron luego y revolvieron a toda Europa, las sangrientas luchas civiles y los desgraciados acontecimientos que iban a precipitarse sobre Francia, comenzó, lleno de una exaltada inspiración e invadido de un frenesí irresistible, la redacción de las Centurias.

Centurias y presagios que él guardó por mucho tiempo en secreto, creyendo que la naturaleza insólita del argumento le acarrearía calumnias, envidias y ataques muy ofensivos, tal como luego sucedió. Vencido, al fin, por el deseo de que los hombres sacasen algún provecho de sus predicciones, las dio conocer. El rumor que suscitaron inmediatamente fue grande y corrió su fama de boca en boca, sintiendo por el vidente y por su obra una extraordinaria admiración.

Las crónicas de su vida nos dicen que viajó durante mucho tiempo por lejanos países. En el año 1556, poco después de la primera edición de las siete primeras Centurias, Nostradamus se trasladó a Italia, y en Roma fue recibido por el Santo Padre. Durante este viaje se detuvo algún tiempo en Turín.

Pero ni el oro, ni las riquezas, ni la fama podían hacer mella en su ánimo totalmente entregado a la búsqueda de la verdad y a la investigación del misterioso arcano de la vida.

Resultaría una tarea excesivamente prolija escribir todo cuanto él predijo, ya en general, ya en particular, y sería superfluo dar el nombre de todos los grandes señores, de los insignes sabios y otros muchos que vinieron de toda la región y de toda Francia para consultarle como oráculo. Lo que San Jerónimo decía de Tito Livio yo puedo decirlo del gran vidente: cuantos venían a Francia desde fuera no se proponían otro objetivo que ir a visitarle.
Transcurrieron los años y las profecías de Nostradamus se cumplieron con inexorable puntualidad: la conjura de Amboise, el levantamiento de Lyon y la muerte de Francisco I son otros acontecimientos vaticinados por el sabio vidente. En el transcurso de los años Nostradamus salió con menos frecuencia de Salon, ya que su quebrantada salud no le permitía fatigosos desplazamientos. Por esta razón, quienes deseaban consultarle sobre algún tema acudían a él, en Provenza.

El 17 de octubre de 1564, llegó a las puertas de la ciudad donde vivía el mago un lujoso cortejo; cuando los hombres salieron para presentar su homenaje a los ilustres visitantes, les salió al encuentro el propio rey Carlos IX en persona, que venía a consultar al eminente doctor. Cuando vino a verle Carlos IX, Nostradamus, que había sobrepasado los 60 años, estaba muy envejecido y se hallaba gravemente debilitado por las dolencias que le atormentaban desde hacía mucho tiempo, especialmente una artritis y la gota minaban constantemente su salud.

Conoció anticipadamente el día de su tránsito y la hora exacta pues él había escrito, de su puño y letra, en las Efemérides de Jean Stadius, estas palabras en latín: Hic prope morn est, es decir: «Mi muerte está próxima». Sobre su sepulcro se esculpieron las palabras de un epitafio, compuesto a imitación del de Tito Livio, historiador romano; epitafio que hoy puede todavía verse en la Iglesia de los Cordeleros de Salon, en la que, con grandes honores, fue enterrado el cuerpo de Nostradamus. La inscripción está en latín; traducida dice lo siguiente: «Aquí descansan los restos mortales del ilustrísimo Michel de Nostradamus, el único hombre digno, a juicio de todos los mortales, de escribir con pluma casi divina, bajo la influencia de los astros, el futuro del mundo.»

Murió en Salon de Crau, en Provenza, el 2 de julio del año de gracia de 1566, a la edad de sesenta y dos años, seis meses y diecisiete días, poco antes de salir el sol, después de una crisis que le duró ocho días y que le causó un acceso de hidropesía consecutivo a un ataque agudo de artritis.  


San Agustín, el hierofante

 

San Agustín, el Gran Patriarca Gnóstico, enseña (en "El Pecado Original", C. 35) el ideal de una Sexualidad Sacralizada de la Pareja en el Matrimonio ("Hierogamia" o "Matrimonio Sagrado"), en las siguientes palabras:

"No se perdería la incolumidad, la virginidad del alma, por la violencia del perturbador deseo, sino que más bien obedecería el líbido al Imperium Tranquillisimae Caritates; sin dolor y sin sangre consumaría la virginal desposada el acto sexual, como tampoco la parturienta sentiría dolor alguno".

Como también, (en "La Ciudad de Dios" XIV, 21), afirma la posibilidad del sometimiento del sexo y de los órganos reproductores a la voluntad, en este Acto Sagrado:

"¿Por qué no hemos de creer que los humanos pudieran antes de la caída en pecado, dominar los órganos sexuales lo mismo que los restantes miembros del cuerpo, a los cuales sirve el alma a través del deseo sin molestia ni excitación?"

 

Nació en Tagaste (África) el año 354; después de una juventud desviada doctrinal y moralmente fue un modelo para su grey, a la que dio una sólida formación por medio de sus sermones y de sus numerosos escritos gnósticos, con los que contribuyó en gran manera a una mayor profundización de la fe cristiana asi como del gnosticismo. Está entre los Padres mas influyentes de la Gnosis en  Occidente y sus escritos son de gran actualidad. Murió el año 430.Agustín fue a Cartago a fines del año 370, cuando acababa de cumplir diecisiete años. Pronto se distinguió en la escuela  y se entregó ardientemente al estudio.No tardó en entablar relaciones amorosas con una mujer y supo permanecerle fiel hasta que la mandó a Milán, en 385. Con ella tuvo un hijo, llamado Adeodato, el año 372.

El padre de Agustín murió en 371. Agustín prosiguió sus estudios en Cartago. La lectura del "Hortensius" de Cicerón le desvió de la retórica a la filosofía. También leyó las obras de los escritores cristianos, pero la sencillez de su estilo le impidió comprender su humildad y penetrar su espíritu. Por entonces cayó Agustín en el maniqueísmo, angustiada por el "problema del mal", que trataba de resolver por un dualismo metafísico y religioso, afirmando que Dios era el principio de todo bien y la materia el principio de todo mal. La mala vida lleva siempre consigo cierta oscuridad del entendimiento y cierta torpeza de la voluntad; Agustín profeso el maniqueísmo hasta los veintiocho años. El santo confiesa: "Buscaba yo por el orgullo lo que sólo podía encontrar por la humildad. Henchido de vanidad, abandoné el nido, creyéndome capaz de volar y sólo conseguí caer por tierra".

Agustín tenía curiosidad por conocer a fondo al obispo, no tanto porque predicase la verdad, cuanto porque era un hombre famoso por su erudición. Así pues, asistía frecuentemente a los sermones de San Ambrosio, para satisfacer su curiosidad y deleitarse con su elocuencia, al mismo tiempo, leía las obras de Platón y Plotino. "Platón me llevó al conocimiento del verdadero Dios y Jesucristo me mostró el camino". Santa Mónica, que le había seguido a Milán, quería que Agustín se casara; por otra parte, la madre de Adeodato retornó al África y dejó al niño con su padre.

"Deseaba y ansiaba la liberación; sin embargo, seguía atado al suelo, no por cadenas exteriores, sino por los hierros de mi propia voluntad. El Enemigo se había posesionado de mi voluntad y la había convertido en una cadena que me impedía todo movimiento, porque de la perversión de la voluntad había nacido la lujuria y de la lujuria la costumbre y, la costumbre a la que yo no había resistido, había creado en mí una especie de necesidad cuyos eslabones, unidos unos a otros, me mantenían en cruel esclavitud. Y ya no tenía la excusa de dilatar mi entrega a Ti alegando que aún no había descubierto plenamente tu verdad, porque ahora ya la conocía y, sin embargo, seguía encadenado … Nada podía responderte cuando me decías: ‘Levántate del sueño y resucita de los muertos y Cristo te iluminará . . . Nada podía responderte, repito, a pesar de que estaba ya convencido de la verdad de la fe, sino palabras vanas y perezosas. Así pues, te decía: ‘Lo haré pronto, poco a poco; dame más tiempo. Pero ese ‘pronto’ no llegaba nunca, las dilaciones se prolongaban, y el ‘poco tiempo’ se convertía en mucho tiempo".

Agustín se levantó y salió al jardín. Alipio le siguió, sorprendido de sus palabras y de su conducta. Ambos se sentaron en el rincón más alejado de la casa. Agustín era presa de un violento conflicto interior, desgarrado entre el llamado del Espíritu Santo a la castidad y el deleitable recuerdo de sus excesos. Y Levantándose del sitio en que se hallaba sentado, fue a tenderse bajo un árbol, clamando: "¿Hasta cuándo, Señor? ¿Vas a estar siempre airado? ¡Olvida mis antiguos pecados!" Y se repetía con gran aflicción: "¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo? ¿Hasta mañana? ¿Por qué no hoy? ¿Por qué no voy a poner fin a mis iniquidades en este momento?" En tanto que se repetía esto y lloraba amargamente, oyó la voz de un niño que cantaba en la casa vecina una canción que decía: "Tolle lege, tolle lege" (Toma y lee, toma y lee). Agustín empezó a preguntarse si los niños acostumbraban repetir esas palabras en algún juego, pero no pudo recordar ninguno en el que esto sucediese. Entonces le vino a la memoria que San Antonio se había convertido al oír la lectura de un pasaje del Evangelio. Interpretó pues, las palabras del niño como una señal del cielo, dejó de llorar y se dirigió al sitio en que se hallaba Alipio con el libro de las Epístolas de San Pablo. Inmediatamente lo abrió y leyó en silencio las primeras palabras que cayeron bajo sus ojos: "No en las riñas y en la embriaguez, no en la lujuria y la impureza, no en la ambición y en la envidia: poneos en manos del Señor Jesucristo y abandonad la carne y la concupiscencia". Ese texto hizo desaparecer las últimas dudas de Agustín, que cerró el libro y relató serenamente a Alipio todo lo sucedido. Alipio leyó entonces el siguiente versículo de San Pablo: "Tomad con vosotros a los que son débiles en la fe". Aplicándose el texto a sí mismo, siguió a Agustín en la conversión. Ambos se dirigieron al punto a narrar lo sucedido a Santa Mónica, la cual alabó a Dios "que es capaz de colmar nuestros deseos en una forma que supera todo lo imaginable". La escena que acabamos de referir tuvo lugar en septiembre de 386, cuando Agustín tenía treinta y dos años.

El santo renunció inmediatamente al profesorado y se trasladó a una casa de campo en Casiciaco, cerca de Milán, que le había prestado su amigo Verecundo. Santa Mónica, su hermano Navigio, su hijo Adeodato, San Alipio y algunos otros amigos, le siguieron a ese retiro, donde vivieron en una especie de comunidad. Agustín se consagró a la oración y el estudio y, aun éste era una forma de oración por la devoción que ponía en él. Entregado a la penitencia, a la vigilancia diligente de su corazón y sus sentidos, dedicado a orar con gran humildad, el santo se preparó a recibir la gracia del bautismo, que había de convertirle en una nueva criatura, resucitada con Cristo. "Demasiado tarde, demasiado tarde empecé a amarte. ¡Hermosura siempre antigua y siempre nueva, demasiado tarde empecé a amarte! Tú estabas conmigo y yo no estaba contigo. Yo estaba lejos, corriendo detrás de la hermosura por Ti creada; las cosas que habían recibido de Ti el ser, me mantenían lejos de Ti. Pero tú me llamaste. me llamaste a gritos, y acabaste por vencer mi sordera. Tú me iluminaste y tu luz acabó por penetrar en mis tinieblas. Ahora que he gustado de tu suavidad estoy hambriento de Ti. Me has tocado y mi corazón desea ardientemente tus abrazos". Los tres diálogos "Contra los Académicos", "Sobre la vida feliz" y "Sobre el orden", se basan en las conversaciones que Agustín tuvo con sus amigos en esos siete meses.

 


 

El hombre, en su insuficiencia, se siente atraído por un objeto mayor que él: la verdad. San Agustín remarcó que el conocimiento de la verdad ha de ser buscado porque aporta la auténtica felicidad. Su pregunta principal sobre el conocimiento no fue si el hombre puede conseguir la certeza, sino cómo puede alcanzarla, ya que era consciente de que el ser humano no sólo consigue evidencia de verdades eternas y necesarias, sino que también conoce con certeza que se trata de verdades eternas y necesarias. Platón explicó este hecho mediante la reminiscencia. Para San Agustín, el conocimiento de verdades eternas podía llevar, por reflexión sobre tal conocimiento, al entendimiento de Dios y de su actividad.

En el Contra Academicos, San Agustín se interesa primariamente por mostrar que la sabiduría pertenece a la felicidad y que la verdad pertenece a la sabiduría. También pone en claro que incluso los escépticos están seguros de determinadas verdades: que de dos proposiciones disyuntivas contradictorias una es verdadera y la otra falsa. Sabemos que el mundo, o no tiene principio ni fin, o tiene principio pero no fin, o no tiene principio pero tendrá fin, o tiene principio y fin; es decir, estamos seguros del principio de no contradicción (Contra Academicos, 3, 10, 23). Por otro lado, aunque a veces nos engañe el pensar que la apariencia y la verdad siempre se corresponden, al menos estamos seguros de nuestra impresión subjetiva. “No he de quejarme de los sentidos, porque es injusto pedir de éstos más de lo que pueden dar: sea lo que sea lo que ven mis ojos, lo ven realmente. Entonces, ¿es verdad lo que ven en el caso del remo metido en el agua? Enteramente verdad. Porque, dada la causa por la que aparece de esa manera (digamos, torcido), más bien debería acusar a mis sentidos de engañarme si me lo presentaran recto cuando se introduce en el agua. Porque no lo verían como, dadas las circunstancias, deberían verlo… Pero, se podría decir, me engaño si doy mi consentimiento. Entonces, no demos nuestro asentimiento más que al hecho de la apariencia, y no nos engañaremos. Porque no veo como el escéptico podrá refutar al hombre que dice: sé que ese objeto me parece blanco” (Contra Academicos, 3, 11, 26). Con este texto San Agustín, que se refiere a los epicúreos, quiere manifestar que los sentidos, como tales, nunca mienten ni nos engañan, aunque podamos engañarnos a nosotros mismos al juzgar que las cosas existen objetivamente del mismo modo en que nos aparecen. Si después de un largo tiempo salgo de una bañera con agua caliente y me introduzco en otra con agua templada, el agua me parecerá fría, pero si sólo digo “esta agua me parece fría”, estaré en lo cierto y ningún escéptico podrá refutarme.

Por supuesto, todo el que duda sabe que duda, así que incluso el que duda sabe que su duda es verdadera y, por tanto, conoce una verdad. ¿Pero, las cosas reales existen? San Agustín parte de que uno mismo está seguro, al menos, de su propia existencia: “si no existes, no puedes engañarte en nada” (De Libero Arbitrio, 2, 3, 7). Al hecho de existir, San Agustín ensambla los conceptos de vida y entendimiento: “existimos,  y sabemos que existimos, y amamos ese hecho y nuestro conocimiento de él; en esas tres cosas que he enumerado no nos perturba miedo alguno de equivocarnos; porque no las aprendemos mediante ningún sentido corporal, como aprendemos los objetos externos” (De Civitate Dei, 11, 26). Así, no hay otra cosa que expresar la certeza de aquello que conocemos por la experiencia interior, aunque es el grado mas bajo de conocimiento. 


Fulcanelli

 
«FULCANELLI es un RESURRECTO que realizó la GRAN OBRA. Su máxima obra, precisamente, ha sido llamada "LAS MORADAS FILOSÓFALES" y nadie, desgraciadamente, la ha entendido. Ello se debe a que, para entenderla, es necesario haberla realizado… Después de la Segunda Guerra Mundial ciertos servicios secretos estuvieron buscando a FULCANELLI (él es un experto físico-nuclear) para arrancarle alguna información, pero, afortunadamente, él supo evadirse y ahora está en ciertos lugares que son, a su vez Templos o Monasterios», Samael Aun Weor.
 

Expresión usada en alquimia.

(1877?-1932?) Famoso alquimista francés cuya personalidad constituye todo un misterio.

Incluso no se sabe a ciencia cierta su nombre, ya que para algunos sería Julien Champagne, mientras que para otros investigadores se trataría de Eugéne Canseliet, comentarista de su obra y con seguridad discípulo suyo. No obstante, Canseliet siempre negó tal supuesto, rechazando igualmente ser el autor de las dos famosas obras que se le atribuían, y negándose a facilitar el menor dato de su maestro. Pero sí afirma, en el prólogo de una de las ediciones de Lar moradas filosofales, que Fulcanelli llevó el detalle de la práctica, mucho más lejos que ningún otro alquimista, con una intención de notable generosidad hacia los que «trabajan», a los que considera sus hermanos.
Sc cree que Fulcanelli logró descubrir la piedra filosofal* poco antes de 1930, y se piensa que este hallazgo tuvo mucho que ver con su desaparición aparente o real—, que suele situarse pocos años más tarde.
Las dos famosas obras de Fulcanelli son la ya citada, Las moradas filosofales y El misterio de las catedrales, ambas escritas con tan notable profundidad y belleza que han ejercido una influencia definitiva sobre la literatura alquímica contemporánea.
Para Fulcanelli el verdadero sentido de la Gran Obra es «la expresión material y tangible del desenlace de un largo proceso de despertar místico». La alquimia* es para él una ascesis, una técnica de iluminación en la que se conjugan de modo perfecto el plano material y el espiritual. El denominado arte regio no puede ser para él como tampoco lo fue para sus más lustres antecesores— una simple técnica de transmutación química, por muy excelente y compleja que llegue a ser, y aunque con ella se consigan los resultados más sorprendentes.
El método de Fulcanelli es diferente del que emplearon sus predecesores, y consiste en describir con minuciosidad todas las operaciones de la obra, tras haberla dividido convenientemente. De esta forma va tomando cada una de las fases del trabajo, explicándolas y dándoles una oportuna conclusión.
Como anécdota vale la pena mencionar el hecho ocurrido en un laboratorio parisino durante los años 30, que tuvo como protagonistas al escritor Jacques Bergier y al propio Fulcanelli. Un encuentro en el que ambos mantuvieron una conversación sobre el espinoso terna de la energía nuclear. En el transcurso de la entrevista el alquimista advirtió de los peligros que se podían correr: «Le puedo asegurar — comentó—. que la liberación de la energía nuclear es más fácil de lo que se pueda creer. Pero hay que tener muy en cuenta que la radiactividad producida puede envenenar la atmósfera del planeta. Además es posible fabricar explosivos atómicos con algunos gramos de metal, y arrasar ciudades enteras. Se lo digo claramente —insistió— los alquimistas conocen estos peligros desde hace mucho tiempo.»
Esta conversación tuvo lugar mucho antes de que se arrojaran las bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki y constituye toda una profecía fatal de lo que habría de suceder. También como dato curioso merece reseñarse el hecho de que al final de la II Guerra Mundial, los servicios secretos americanos hicieron cuanto estuvo en su mano para descubrir el paradero de Fulcanelli, una búsqueda que resultó totalmente infructuosa. Parece ser que los Estados Unidos querían descubrir todos los secretos de la energía nuclear, antes de que lo hicieran los sabios oficiales.
En su obra El misterio de las catedrales escrita en 1922, Fulcanelli va analizando y estudiando de forma minuciosa las tallas que figuran en las fachadas de las catedrales de París y Amiens, en el palacio de Jacques-Coeur y en la mansión Lallement, de Bourges. Mediante dicho estudio va desgranando, punto por punto, el trabajo alquímico con gran detalle. Al mismo tiempo va ofreciendo al iniciado las claves de la obra cuidando, sin embargo, de que aquellas no caigan en manos del vulgo. Al terminar la obra, Fulcanelli hace unas advertencias meridianas afirmando que la naturaleza no abre a todos, de forma indiscriminada, la puerta de su santuario: «Nadie puede aspirar a la posesión del gran secreto —dice—si no se armoniza la existencia personal con el diapasón de las investigaciones emprendidas… No basta con ser estudioso, activo y perseverante, si se carece de un principio sólido y de una base concreta; si el entusiasmo inmoderado ciega la razón, si el orgullo tiraniza el buen criterio o si la avidez se desarrolla bajo el brillo intenso de un astro de oro. La ciencia misteriosa requiere mucha precisión, exactitud y perspicacia en la observación de los hechos; un espíritu sano, lógico y ponderado; una imaginación viva pero sin exaltación; un corazón ardiente y puro…»
La segunda de sus obras, Las moradas filosofales debe considerarse como un complemento de la primera. Según Canseliet, Fulcanelli entendió siempre la expresión «moradas filosofales» como aquellos soportes simbólicos de la verdad hermética, fuera cual fuera su naturaleza e importancia. En este sentido, tanto podía tratarse de una pequeña figura conservada en una vitrina, de una pieza reproducida en papel como de todo un monumento arquitectónico: catedral, iglesia, castillo o palacio. En esta segunda obra cabe mencionar el dato curioso de que Fulcanelli se detiene en la figura de Cyrano de Bergerac. Le trata de manera muy distinta a como lo hizo Rostand en su obra dramática. No es, por tanto, el personaje pintoresco del narigudo espadachín, sino el iniciado, el alquimista consumado, al que incluye en la lista de los más grandes. Menciona el pasaje de una de las obras de Cyrano en la que éste hace referencia a la lucha simbólica entre la salamandra y la rémora. A juicio de Fulcanelli ese es uno de los mayores exponentes de los conocimientos alquímicos de Bergerac.
La Alquimia de Fulcanelli
 
 
 
Fulcanelli, con independencia de quién o quienes estaban detrás del seudónimo, consiguió, con sus dos obras (El Misterio de las Catedrales y Las Moradas Filosofales), atraer la atención de propios y extraños (entre los que me incluyo, como relato aquí) sobre la existencia de una ciencia desclasificada como tal desde el siglo XVIII y archivada entre los disparates de los antiguos: la Alquimia.

Pero mi intención en este mensaje no es comentar aspectos dudosos tanto del personaje como de su obra escrita, sino que mi intención es la del asunto: analizar única y exclusivamente su idea definitoria de Alquimia.

Siguiendo a Pernety, Fulcanelli distingue, básicamente, dos alquimias: una verdadera y otra falsa. La «originalidad» de Fulcanelli con respecto a Pernety estriba en que Fulcanelli llama verdadera a la esotérica y falsa a la exotérica; la primera es del dominio de los iniciados en el lenguaje alquímico y en el objeto verdadero de su estudio, en tanto que la segunda es de dominio público y está fundamentada sobre operaciones químicas o de carácter prequímico. La primera es de los Filósofos y la segunda de los sopladores. Ambas usan el mismo lenguaje. De esta manera, resulta que el aspecto externo de un Tratado es puramente químico, por regla general, si bien expresado al modo simbólico y alegórico de los antiguos, y es la tela de araña que atrapa a los profanos e ignorantes, que no pueden dejar de ver un tratado químico y, más concretamente, una receta o fórmula química que promete fabricar oro y salud a raudales y a mansalva… el iniciado, por el contrario, conocedor del objeto verdadero de la Alquimia, entenderá dicho Tratado de forma harto distinta, mediando entre ambas visiones un auténtico abismo, tal es la diferencia entre lo aparente y lo real oculto tras la susodicha apariencia.

Lo más importante de esta visión generalizada de su pensamiento que acabo de resumir es que, en tanto que la verdadera es sólo una, a la que llama Alquimia pura Tradicional, la falsa es múltiple. Todas las falsas tienen una característica común: son lo que entendemos química, en tanto que la verdadera no es, en absoluto, química: «Repetiremos, por última vez, que de todas las operaciones benévolamente descritas en estas páginas, ninguna se relaciona, de lejos o de cerca, con la alquimia tradicional, y ninguna puede ser comparada a las suyas. Muralla espesa que separa las dos ciencias, obstáculo infranqueable para aquellos que están familiarizados con los métodos y las fórmulas químicas. No queremos desesperar a nadie, pero la verdad nos obliga a decir que ésos no saldrán jamás de los caminos de la química oficial, aunque se entreguen a las investigaciones espagíricas. Muchos modernos creen, de buena fe, apartarse resueltamente de la ciencia química porque explican sus fenómenos de una manera especial, sin emplear, no obstante, otra técnica que la de los sabios varones a los que hacen objeto de su crítica. Hubo siempre, por desdicha, errabundos y engañados de ese tipo, y para ellos, sin duda, Jacques Tesson escribió estas palabras llenas de verdad: "Los que quieren hacer nuestra Obra mediante digestiones, destilaciones vulgares y sublimaciones semejantes, y otros por trituraciones, todos ellos están fuera del camino, sumidos en gran error y dificultad, y privados para siempre de conseguir su objetivo, porque todos esos nombres y palabras y maneras de operar son nombres, palabras y maneras metafóricos."» Es fácil, pues, inducir al lector a hacerle pensar que la Alquimia verdadera es exclusivamente una realización espiritual, una práctica mística… y si bien es cierto este aspecto ineludible de la Alquimia verdadera, no menos cierto es que dicho logro místico es inducido por una especial manipulación, por el perfeccionamiento intrínseco de una virtud universal inherente en todo lo creado: desde la más triste piedra al más sabio de los hombres… Fulcanelli, en otros puntos de su obra, da a entender en qué consiste la práctica verdadera, pero nunca la dirá, sólo la dejará entrever… pero al igual que advierte de que en absoluto tiene que ver con la Química, igual advierte, insistentemente en toda la obra, que es una Ciencia positiva, es decir, experimental y, por lo mismo, sujeta a leyes empíricas y sujeta, por tanto, a la evolución y desarrollo propio a toda ciencia, como lo es la Química.

¿Y cuáles son esas alquimias falsas, aparte su carácter químico? Fulcanelli diferencia, esencialmente, dos: la Espagiria y la Voarchadumia a la que también llama Arquimia. Me remito a sus definiciones.

Para Fulcanelli, la Espagiria es la antepasada verdadera de la Química oficial y constituye, además, la alquimia exotérica propiamente dicha. Esto no es de extrañar, dado que, como bien indica Pernety, la Filosofía natural Espagírica es, hablando con propiedad, la misma que la Filosofía natural Hermética… bajo esta identidad de principios de la filosofía natural antigua, pues, resulta fácil ocultar procesos de alquimia verdadera bajo procesos, no necesariamente falsos ni mucho menos, de naturaleza espagírica, es decir, de química o sopladores… de ahí, afirma nuestro autor, que por una falta de penetración y conocimiento, tantos estudiosos de la historia alquímica no hayan podido o sabido diferenciar esta característica de los textos herméticos (cerrados), y hayan afirmado, erróneamente, que la Alquimia es la antepasada de la actual Química, cuando, en realidad, una y otra no se parecen en nada, ni en sus principios ni, sobre todo, en su práctica o modus operandi.

La diferencia que Fulcanelli establece entre Espagiria y Voarchadumia estriba, básicamente, en que la primera trabaja con todo tipo de materiales, de los tres reinos; en tanto que la Voarchadumia o Arquimia trabaja única y exclusivamente con materiales del reino mineral. Otra diferencia básica es que la segunda sólo persigue la transmutación metálica, siendo ésta su único horizonte y fin.

Esto último implica una sorpresa: según Fulcanelli, lo que la gente entiende comúnmente por Alquimia es, en realidad, Voarchadumia, pues así define esta última: «… la arquimia o voarchadumia, parte de la ciencia que enseña la trasmutación de los metales unos en otros…» ¡Pues esto es lo que Paracelso entendía por Alquimia!: «La Alquimia es una ciencia que enseña a cambiar los metales de una especie en metales de otra especie.» (en El Cielo de los Filósofos). Así, pues, siguiendo el pensamiento de Fulcanelli, Paracelso no era un alquimista, sino un voarchadumista… no es casual, evidentemente, esta coincidencia en las definiciones: Fulcanelli no quiso arremeter contra Paracelso abiertamente, pero es evidente que no lo consideraba no ya un Adepto, ni siquiera un alquimista verdadero… (algo en lo que coincidimos más de uno)

Entonces, volvemos al asunto de este mensaje, ¿cómo define, en pocas palabras, Fulcanelli a la Alquimia?… Pues he aquí su definición: «la permutación de la forma por la luz, fuego o espíritu». Una interesante definición que, dicho sea de paso, está perfectamente acorde con el objeto de estudio de la verdadera alquimia y que, cosas del autor, jamás dirá abiertamente a qué campo científico pertenece: si bien deja muy claro que todo lo que sea químico es una vía muerta (falsa) y da a entender constantemente que todo lo que sea exclusivamente espiritual, es tan errado como lo químico… o casi. Alcanzado este punto de mi mensaje, y a fin de ir terminándolo, observemos los siguientes detalles:

1 – Fulcanelli no usa el término Transmutación, sino el de Permutación.
2 – No habla de Materia (plomo, mercurio, metal, etc), sino de Forma.
3 – La Luz es el agente de tal permutación.
4 – Que esta Luz es elementaria, natural (luz-fuego, permutación de la forma material) y sobrenatural (luz-espíritu, permutación de la forma espiritual, del operante mismo). (Aquí hay más opciones de interpretación, me he limitado a ofrecer una de las posibles)


Leonardo Da Vinci, homo universallis

 

“Leonardo fue verdaderamente admirable y divino… La naturaleza le quiso favorecer de tal manera que, hacia donde él dirigiera su pensamiento, su cerebro y su alma, mostraba tanta divinidad en sus cosas que nadie podía comparársele en agilidad, en vivacidad, en bondad, en ligereza y en gracia.” 

Giorgio Vasari

 

Leonardo Da Vinci fue el hombre más universal de Renacimiento, prestó atención a todos los campos de la ciencia. De hecho, a Leonardo Da Vinci se le atribuye el título de “Homo Universalis” por su polifacética actividad como ingeniero, arquitecto, escultor, músico, escritor, diseñador, dibujante, filósofo, científico y excelente maestro de la pintura.

Este insigne hombre nació en Vinci, aldea cercana a Florencia, el 15 de abril de 1452, y fue al parecer, hijo ilegítimo de un notario, siendo éste el primero de los diversos puntos oscuros que presenta su biografía, muy compleja y poco conocida con seguridad.

En 1482 Leonardo se trasladó a Milán, donde permaneció durante casi veinte años al servicio de Ludovico el Moro. Allí Leonardo se convirtió en el ingeniero del duque y en el maestro de obras de  trabajos hidráulicos, de proyectos de arquitectura y de urbanismo, de complicados aparatos y máquinas destinados a las fiestas y espectáculos de la corte, etc.

Existen evidencias de que Leonardo, como maestro de pintura, tuvo discípulos en Milán para los cuales probablemente escribió los textos que más tarde se agruparían en su Tratado de Pintura.  Su obra pictórica más importante del periodo milanés son las dos versiones de La Virgen de las Rocas que, aunque le fue encargada en 1483, no la acabaría hasta diez años después, de acuerdo a sus personales teorías de que la ejecución de una pintura debía de ser lenta. En este cuadro aplica el esquema compositivo triangular, en el que enmarca a la Virgen, el Niño, San Juan y el Ángel, y por otro lado, utiliza por primera vez la técnica del sfumato, (el sfumato consiste en eliminar contornos netos y precisos de las líneas y diluir y difuminar éstos en una especie de neblina que produce un efecto de inmersión en la atmósfera). Por otra parte, hace muestra de un magistral dominio de la mímica que expresa en los gestos de las manos de los personajes.

También durante la estancia milanesa, pero ya en torno a 1485-1495 realizaría diversos retratos de excelente calidad, como la Dama con Armiño, el Músico, la Madona Litta…

De 1495 a 1498, Leonardo trabajó en la ejecución de una de sus principales realizaciones: La Última Cena, donde hizo gala de sus profundos conocimientos de la geometría para conseguir la plasmación de un espacio amplio en el que distribuir las figuras de los Doce Apóstoles y de Cristo. Para ello los agrupó de tres en tres, dejando en el centro la imagen del Salvador, que se recorta nítidamente sobre una ventana abierta con un fondo de vaporoso paisaje.

La caída de Ludovico el Moro en 1499, tras el enfrentamiento con las tropas francesas de Luis XII, obligó a Leonardo a abandonar Milán  y andar un tanto errante por Mantua y Venecia. En 1502 entró al servicio del Cesar Borgia, Duque de Romaña, hijo del papa Alejandro XI, y en su calidad de arquitecto e ingeniero mayor del duque, Leonardo supervisó las obras en las fortalezas de los territorios papales del centro de Italia.

En 1503, ya en Florencia, fue miembro de la comisión de artistas encargados de decidir sobre el adecuado emplazamiento del David de Miguel Ángel. También ejerció de ingeniero en la guerra contra Pisa. Al final de este año empezó a planificar la decoración para el Gran Salón del Palacio de Signocia.

Por estos mismo años el artista de Vinci acometería la que, sin duda, resultaría su obra mas famosa: el retrato de La Gioconda o sea la Mona Lisa, sobre cuya identidad se han barajado varias hipótesis (la más extendida dice que se trata del retrato de la esposa del mercader Francesco del Giocondo); Leonardo terminó la obra hacia 1506, aunque continuó retocándola en posteriores ocasiones, ya que nunca se desprendió de la tabla. Este retrato, que sobresale tanto por sus innovaciones técnicas como por el misterio de su legendaria sonrisa, es la más preciada obra que hoy guarda el Museo de Louvre.

En 1506 Leonardo retornó a Milán, donde entró al servicio del gobernador francés  Carlos Amboise, interrumpiendo esta etapa a finales de 1513 para viajar a Roma, donde residiría hasta 1516 y donde probablemente culminaría el San Juan Bautista y el perdido cuadro de Leda y el Cisne.

A principios de 1517 acepta la invitación del rey francés Francisco I quien, como señal de su inmensa estima le concede un palacete a orillas del Loira, cerca de Amboise. Pasó sus últimos años serenamente, poniendo en orden sus documentos para la publicación de grandes tratados y dibujando una serie de visiones apocalípticas de diluvios y grandes mareas. Muere el 2 de mayo de 1519, asistido por el fiel Melzi, al que en su testamento lega todos sus manuscritos.

Si estudiamos el trabajo que realizó Leonardo Da Vinci apreciaremos que en sus obras están unidas las cuatro columnas del Saber: Ciencia, Arte, Filosofía y Religión, como única manera de transmitir un verdadero conocimiento. Conocimiento que extrajo de la misma Naturaleza, como bien nos lo hace saber. Estudiaba toda la naturaleza, el arte trascendental, fundamentado en la “Ley del Siete”. A través de sus obras intentaba expresar la realidad, la esencia de todas las cosas. Podemos distinguir de este Arte Regio de la Naturaleza, o arte Gnóstico, el arte subjetivo moderno que a nada conduce pues se trata de un arte materialista, donde todo aliento de espiritualidad ha desaparecido.

Este hombre genial con su variedad de estudios y trabajos, rompió los límites medievales y ejerció una  honda influencia sobre los restantes pintores de su época. Mediante una continua experimentación en el campo técnico, intentó aportar nuevos conocimientos pictóricos. Entre sus discípulos podemos nombrar a Francisco Melzi, Ambrosio de Predis, excelente retratista, Boltraffio, Andrea Solario, el Sodoma y, muy particularmente, a Bernardino Luini.

Leonardo cuestionó la concepción de la labor del artista. Para Leonardo ésta es una  “creación de la naturaleza” que exige una serie de conocimientos, anatomía, física, óptica, matemáticas, botánica, etc…

Por ello, insiste con frecuencia en sus escritos en la idea de que la pintura, lejos de ser un arte mecánico, es una actividad intelectual y científica, basada en la experimentación.

Podemos destacar de su cuaderno de notas el siguiente escrito:

 

“Soy plenamente consciente de que al no ser un hombre de letras, ciertas personas presuntuosas puedan pensar que tienen motivos para reprochar mi falta de conocimientos. ¡Necios! Acaso no saben que puedo contestarles con las palabras que Mario dijo a los Patricios Romanos: Aquellos que se engalanan con las obras ajenas nunca me permitirán usar las propias.

Dirán que al no haber aprendido en libros no soy capaz de expresar lo que quiero tratar; pero no se dan cuenta que la exposición de mis temas exige experiencia más que palabras ajenas. La experiencia ha sido la maestra de todo gran escritor; por eso será ella la que yo citaré como nuestra”

 

Leonardo destacó por encima de sus contemporáneos como científico. Sus teorías al igual que sus innovaciones artísticas, se basan en una precisa observación científica rigurosa. Sus descubrimientos no se difundieron en su época debido que suponían un avance tan grande que los hacían indescifrables. Anticipó muchos descubrimientos de los tiempos modernos.

En el campo de la anatomía estudio la circulación sanguínea, el funcionamiento del ojo, etc. Nos dice que; “el ojo es la ventana del alma, es el órgano principal por el que el entendimiento puede tener la más completa y  magnifica visión de las infinitas obras de la naturaleza”.

Realizó también descubrimientos en metereología y geología, conoció el efecto de la luna sobre las mareas, anticipó la formación de los continentes y conjeturó sobre el origen de las conchas fosilizadas.

Por otro lado, como investigador de la hidráulica descubrió el hidrómetro; su programa para la canalización de ríos, todavía, posee valor práctico. Inventó un gran numero de maquinas ingeniosas, entre ellas el traje de buzo, y especialmente sus máquinas voladoras, que establecieron algunos principios de la aerodinámica.

Un creador en todas las ramas del arte, un descubridor en la mayoría de los campos de la ciencia, un innovador en el terreno tecnológico, un profundo estudiador religioso. A Leonardo, por ello, se le ha concedido el título de Homo Universalis.

 

La Gioconda

 

Leonardo Da Vinci dotó a este cuadro de un hálito misterioso; se han barajado muchas hipótesis al respecto, acerca de su identidad, de su enigmática sonrisa. Pero más bien debemos preguntarnos qué es lo que intentaba transmitir Leonardo, qué verdades transcendentales nos quería mostrar.

Para llegar a ese conocimiento de la Gioconda tenemos que utilizar la imaginación, pues querer saber de la verdad de esta obra con el intelecto es cometer el error de querer estudiar Astronomía con el microscopio, o querer estudiar Bacteriología con el telescopio. Entonces, más vale que empecemos a subir por la escala de la imaginación, que después llegará la inspiración, y al fin llegaremos a la intuición. Debemos comprender que la imaginación es el traslúcido del alma, el espejo del alma, la divina clarividencia. Para el devoto imaginar es ver.

En la Gioconda, el motivo principal es una mujer con rostro sereno, limpio, con profunda mirada, con una suave y enigmática sonrisa. Su cabello está cubierto por un fino velo que no nos oculta la visión de sus cabellos. El ropaje es elegante y delicado. Su mano derecha reposa sobre la izquierda y su rostro nos comunica Amor. El fascinante paisaje del fondo nos atrae hasta llegar a sus cumbres recorriendo alguno de los dos caminos que surgen detrás de la mujer: uno a la izquierda en la que aparece un camino con muchas vueltas, montañas y un gran lago; al otro lado, al derecho, aparece un camino recto, con un puente sin agua, que nos lleva a inmensas montañas en las que aparecen unos elevados picos.

Sin duda, este cuadro es obra de la imaginación consciente del artista, de la imaginación creadora. Ese tipo de imaginación, desarrollada, es grandiosa, sublime. Ese tipo de imaginación, desarrollada, permitió a Leonardo Da Vinci plasmar en el lienzo a la Gioconda que, desde luego, no es el retrato de alguna novia de  Leonardo. Se equivocan los que así piensan. Cuando uno mira a la Gioconda ve que no tiene nada de "noviazgo"; no aparece, en ella, nada semejante. Es un cuadro sublime, que lleva a sentir  un "algo" en el corazón, muy distinto a las emociones inferiores; siente uno un "algo" sublime, como si se encontrara uno frente a frente de un deiduso, de un ángel. En la Gioconda no hay nada de voluptuosidad, ni de erotismo, ni de coquetería, o algo que se pudiera parecer a cosa humana. No hay nada de eso en la Gioconda. Se necesita ser intuitivo para entender lo que es la Gioconda.

Leonardo Da Vinci, en su "traslúcido", captó la imagen de la Gioconda, no es una imagen fantástica, lo que él captó. Captó a su propia Madre Divina Kundalini y la pintó en el lienzo.

Sólo un auténtico alquimista y cabalista, como el V. M. Samael puede entender y explicarnos el verdadero significado de la Gioconda, y por ello nos invita a observar el cuadro y a fijarnos en los dos caminos que aparecen a lado y lado de la figura central. Uno de esos caminos, es el espiraloide, el de la izquierda, y va al agua; el otro, es un camino más largo y en vez de ir al agua, se interna en un bosque. Allí está la clave. El que entiende cuáles son los dos caminos, sabe muy bien que Leonardo Da Vinci pintó a su Divina Madre Kundalini.

El camino ese espiraloide, que va al agua, es la "vía húmeda" de la Alquimia. Algunos Iniciados, cuando llegan al estado legítimo de hombres reales, verdaderos, se definen por la senda espiral nirvánica, por la "vía húmeda". Esos se sumergen en el Nirvana, y por allá en eternidades de eternidades, toman cuerpo alguna vez, y pueden tomar cuerpo en cualquier planeta del espacio infinito, para dar un paso adelante. De manera que ellos viven, ante todo, en felicidad, son dichosos. Los otros, los que escogen la "vía seca", o sea, la directa, se internan en el "bosque" de la Alquimia.

Leonardo Da Vinci pinta a su Divina Madre Kundalini, entre los dos caminos: el de la espiral, o sea la "vía húmeda", y el de la directa, que se interna en el "bosque" de la alquimia. Obviamente, sólo con la ayuda de la Divina Madre Kundalini, puede uno avanzar en cualquiera de las dos vías, sea en la "vía húmeda" o sea en la “vía seca".

Los alquimistas, hablando en lenguaje simbólico o alegórico, dicen que "en la vía húmeda el trabajo se puede realizar en 18 meses", y que "el trabajo en la vía directa, es decir, en la vía seca, se puede realizar en ocho días" Naturalmente, se está hablando en números simbólicos, pero resulta que, afortunadamente, gracias al V. M. Samael conocemos el lenguaje de los Alquimistas. Debido a eso podemos afirmar, en forma enfática, que la Gioconda de Leonardo Da Vinci es su propia Madre Divina Kundalini. ¡Y la pintó, sí señor! Esa es la Gioconda.

 

Escrito extrído de la revista Abraxas www.ciag-gnosis.org

 


 

Leonardo da Vinci nació el 15 de abril de 1452 en Vinci, un pueblo próximo a Florencia Italia. Es el autor de esta extraordinaria obra de arte trascendental titulada la Gioconda.

Leonardo Da Vinci fue Hijo de un rico notario florentino y de una campesina, por los años de 1455 y 1460 la familia se instaló en Florencia, donde Leonardo recibió la más exquisita educación que esta ciudad, centro artístico e intelectual de Italia, podía ofrecer. Leonardo Da Vinci murió el 2 de mayo de 1519 en Cloux, Amboise, Francia.

 

Leonardo Da Vinci fue un gran genio. Lo mismo estudiaba anatomía humana, física, matemáticas, ingeniería, geología, cosmología, así como también las artes en general.

Invento artefactos precursores de los submarinos, y de los aviones etc. es considerado como uno de los más grandes artistas del renacimiento.

Gracias a su arte y a su ingenio; fue famoso como pintor, escultor, poeta, músico, médico, arquitecto, ingeniero, filósofo y científico.

Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave de su éxito. Leonardo Da Vinci fue todo un genio.

Leonardo pintó varios cuadros, algunos de ellos son: “La virgen de las rocas” realizado por el año de 1483.

“La Ultima Cena”, una gran pintura mural que plasmo sobre una de las paredes del comedor de un convento y realizada por los años de 1495 y 1497.

Entre los años de 1503 y 1506, pintó al óleo sobre tabla de álamo y en dimensiones de 77 cm. de largo x 53 cm. de ancho, su gran obra maestra, La Gioconda, también conocida como la “Mona Lisa”. Esta pintura es una de las más valoradas y copiadas de la historia del arte.

El original se encuentra en la sala de los Estados del Museo Nacional del Louvre, Paris, es parte de la colección Real de Francia y se encuentra protegida por un panel blindado.

Leonardo Da Vinci dotó a este cuadro de un hálito misterioso; razón por la cual se han barajado muchas hipótesis, acerca de su identidad, y de su enigmática sonrisa.

Muchos equivocadamente han querido identificar a esta bella dama como la esposa del banquero Francesco del Giocondo. Otros suponen que se trata de la novia de Leonardo Da Vinci.

Querer comprender con el intelecto las grandes verdades ocultas en esta magistral obra de arte la Gioconda es cometer el error de querer estudiar Astronomía con el microscopio, o querer observar las bacterias con el telescopio.

Para llegar a la comprensión real de esta gran obra es necesario desarrollar el centro emocional superior y el centro intelectual superior y esto solo es posible si nos metemos por la senda vertical.

 

Por el camino de la revolución de la conciencia.

 

Cabe señalar que existen 2 líneas en la vida la horizontal, y la vertical.

Por línea horizontal anda “Vicente y toda la gente” “Villegas y todo el que llega” “Don Raymundo y todo el mundo” Comúnmente los seres humanos nos desenvolvemos en la línea horizontal de la vida.

En la horizontal están todos los procesos del nacer, crecer, reproducirse, envejecer y morir, en esta línea podemos encontrar todos los vanos placeres de la vida, licores, fornicaciones, adulterios. Aquí también podemos encontrar la raíz de todos los problemas, y sufrimientos íntimos de nuestra vida común, ya sean estos del hogar, de la calle, de la oficina etc.

Es obvio que la línea de la vida horizontal nada maravilloso puede ofrecernos.

En cambio la línea vertical es totalmente diferente, aquí están los distintos niveles del ser, están los poderes trascendentes y trascendentales del intimo.

Con los poderes y fuerzas que nos ofrece la línea vertical puede el ser humano modificar su propio destino y transformarse radicalmente para hacer de su vida algo más dignificante y edificante.

 

En la línea vertical encontramos a los 3 factores de la revolución de la conciencia.

 

1° Morir psicológicamente. Consiste en la auto-aniquilación psicológica de todo el conjunto de elementos indeseables que constituyen el Ego, el Mí Mismo, la viva personificación de todos nuestros errores, vicios y defectos de tipo psicológicos.

2°. Nacer. El desarrollo armonioso de las facultades superiores que en nosotros existen adormecidas y la creación de ciertas estructuras corpóreas con las cuales se pueden percibir las grandes realidades de ésta y otras dimensiones.

3° Sacrificio por la humanidad.

Consiste en entregar de manera desinteresada y constante en favor de la humanidad, sacrificando los intereses particulares en aras del bienestar de nuestros semejantes. Las enseñanzas que nos llevan a experimentar la autentica felicidad, y que están comprendidas en los 3 factores de la revolución de la conciencia.

Trabajar con los tres factores de la revolución de la conciencia significa introducirnos por la senda de la iniciación con el propósito de lograr a experimentar la autentica felicidad.

En esta obra de arte de tipo trascendental Leonardo Da Vinci plasmó en forma simbólica el camino de la iniciación autentica. La iniciación es nuestra propia vida, la iniciación es de la conciencia y tiene que ver con los diferentes niveles del ser y con la Suprasexualidad.

La iniciación es algo muy sagrado, solo el intimo recibe iniciaciones y grados. El yo no recibe iniciaciones.

Las iniciaciones son una serie de nacimientos y muertes. Toda iniciación es un nacimiento espiritual. En toda iniciación algo tiene que morir y algo tiene que nacer.

Por ejemplo: si en nuestro interior eliminamos el yo de la IRA- Amor. LUJURIA- Castidad científica. ORGULLO- La humildad y fe solar. ENVIDIA-La alegría por el bien ajeno CODICIA- Altruismo PEREZA- Actividad prudente GULA- Templanza

El camino de la iniciación es el camino largo estrecho y difícil al que se refiere el maestro Jesús, el Cristo.

Dijo el Cristo: “Angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la luz y pocos son los que lo hallan”.

Todo iniciado tiene forzosamente que subir por la escala de la imaginación, inspiración, e intuición.

Sin duda, este cuadro es obra de la imaginación consciente del artista, La imaginación es el traslúcido del alma, el espejo del alma, la divina clarividencia.

Para el devoto imaginar es ver. El inventor que imagina su invento lo que realmente esta haciendo es verlo clarividentemente.

Todos los inventos ya existían en los mundos internos, el inventor primero lo imagina y luego lo concretiza en el mundo físico.

Este tipo de imaginación, permitió a Leonardo Da Vinci plasmar en el lienzo la imagen de la Gioconda que, desde luego, no es una imagen producto de la fantasía, ni tampoco el retrato de alguna novia de Leonardo.

Leonardo Da Vinci, en su "traslúcido", es decir, con su imaginación consciente captó realmente a la imagen de su propia Madre Divina Kundalini particular y la pintó en esta obra artística. 

 

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Leonardo Da Vinci, homo universallis (Seg. Parte)

 

Si hacemos un estudio comparativo de todos los pueblos antiguos encontraremos que todos rindieron culto al dios madre, al eterno principio femenino, y cada cultura le dio diferente nombre.  (Para ver imágenes sobre las diferentes representaciones clic acá)

Los Aztecas le llamaron Tonanzin, Los Egipcios Isis, entre los Hebreos es María, para los griegos es Rea, Cibeles, Ceres y así cada pueblo le dio diferentes nombres.

Es importante afirmar que cada uno de nosotros tiene en su interior a su propia Madre Divina particular, ella en sí misma es una parte de nuestro propio Ser, pero derivado.

La Madre Divina viene a simbolizar a ese poder ígneo, maravilloso y sorprendente. A esa fuerza electro-espiritual, que subyace oculto en lo más profundo de nuestra conciencia.

Cuando ese poder ígneo divinal despierta puede fácilmente crear o destruir; con ese poder ígneo podemos crear al hombre real y verdadero dentro de nosotros mismos, es necesario aclarar que los seres humanos todavía no llegamos a esa estatura de hombres reales.

Primeramente debemos crear en nuestro interior al hombre y más tarde al Superhombre para ello es necesario trabajar con los 3 factor de la revolución de la conciencia que nos ofrece la vía vertical y que son: Morir, nacer y sacrificio por la humanidad.

Con ese poder ígneo podemos desintegrar a los distintos defectos psicológicos que cargamos en nuestro interior y que mortifican nuestra existencia. Nuestra Madre Divina tiene el poder de desintegrar cualquier defecto psicológico, pero, para ello primeramente se hace necesario auto-observarse para desarrollar el sentido de la auto-observación psicológico y así poder descubrir a los distintos defectos que se encuentran en nuestro interior.

Una vez descubierto el defecto hay que comprenderlo en todos los niveles de la mente. Y por ultimo debemos suplicar la ayuda a nuestra madre divina para que nos lo desintegre.

 

La Gioconda, es una mujer con rostro sereno, limpio, con profunda mirada, y con sublime sonrisa. Su cabello está cubierto por un fino velo que no nos oculta la visión de sus cabellos. Los cabellos vienen a simbolizar la castidad científica, la pureza en el trabajo interno.

El ropaje es elegante y delicado. Su mano derecha reposa sobre la izquierda y su rostro nos comunica Amor. Indicando que se necesita amor a las enseñanzas, al trabajo del sendero vertical, amor al prójimo para sentir la necesidad de entregar a la humanidad la sabiduría contenida en los 3 factores de la revolución de la conciencia.

La Gioconda no expresa nada de erotismo ni de coquetería, ni nada de "noviazgo"; o algo que se pudiera parecer a cosa humana. No aparece, en ella, nada semejante. Es un cuadro sublime, que lleva a sentir un "algo" en el corazón, muy distinto a las emociones inferiores; siente uno un "algo" sublime, como si se encontrara uno frente, a un ángel.

Se necesita ser intuitivo para entender lo que es la Gioconda. El intuitivo cuando ve una imagen simbólica en los mundos internos sabe instantáneamente su significado sin necesidad de razonar.

 

El V. M. Samael Aun Weor auténtico alquimista y cabalista nos explica el verdadero simbolismo de la Gioconda, y por ello nos invita a observar el cuadro y a fijarnos en el paisaje del fondo detrás a lado y lado de la Gioconda en donde aparecen dos caminos.

Para ahondar un poco en la explicación de estos dos caminos diremos que aquellos que se meten por la senda vertical revolucionaria, deben primeramente conocer la filosofía que encierran los 3 factores de la revolución de la conciencia y después llevarlo a la reflexión, a la comprensión, de manera gradual, conforme se vaya avanzando por la vía vertical.

Quién entra por la senda vertical de la vida primeramente se convierte en un discípulo a prueba. En esta etapa al candidato se le presentaran varias pruebas, algunas de ellas son:

1.- Se le probará al candidato la serenidad y dulzura de carácter (eliminar yoes de ira.)

2.- Desapegos a las cosas materiales y personas. Fracasan aquellos que se desesperan por la pérdida de algo o de alguien; o los que le temen a la pobreza.

3.- Adaptarse a las diferentes circunstancias de la vida. Fracasan aquellos que no saben adaptarse a todas las variadas condiciones sociales de la vida; aquellos que no saben vivir entre los pobres; aquellos que después de de naufragar entre el océano de la vida rechazan la lucha y prefieren morir.

4.- Sacar provecho de las peores adversidades.

Fracasan los que no aprenden a sonreír ante las adversidades de la existencia. Aquellos que sucumben de dolor ante las adversidades de la vida. Las peores adversidades nos brindan las mejores oportunidades para autodescubrirnos internamente.

5.-Castidad (tentaciones sexuales físicas).

6.- se le prueba el amor.

Si el discípulo sale victorioso en todas estas pruebas podrá continuar su trabajo para adquirir las 8 virtudes de la Madre Divina si lo consigue dejará de ser discípulo a prueba y se convierte en discípulo aceptado.

 

Las 8 virtudes de la madre divina son:

 

1.- Fidelidad al cónyuge, a las enseñanzas, al Gurú, al Ser.

2.- Que halla amor al trabajo interior.

3.- Recta manera de obrar y ganarse la vida.

4.- Recta manera de sentir.

5.- Recta manera de pensar.

6.- Que halla voluntad y constancia en el trabajo interno.

7.- Que halla paz, armonía en todo lo que se emprenda.

8.- Que halla comprensión.

 

Cuando el candidato ha adquirido esas 8 virtudes empieza hacer alquimista por tal razón alcanza el grado de discípulo aceptado, quedando así preparado para empezar a trabajar en la primer Montaña.

La primera montaña es la montaña de la iniciación. Se le llama así porque es cuando realmente el discípulo aceptado inicia su trabajo como alquimista en las grandes iniciaciones. Aquí el iniciado tendrá que trabajar arduamente para fabricar ciertas estructuras corpóreas. Y Alcanzar la primera purificación si es que quiere ganar más grados y más perfección.

El discípulo que llega al 5° peldaños de la primer montaña encarna su alma y por tal motivo alcanza el grado de hombre verdadero, solo el hombre verdadero tiene realidad en los mundos internos. Cuando el iniciado llega al 5° peldaño es cuando tiene que decidirse por uno de esos dos camino y que son los que precisamente Leonardo Da vinci pintó al fondo a lado y lado de la Gioconda.

El camino de la izquierda en la que aparecen muchas vueltas, montañas y que se interna a un lago. Simboliza al camino espiral (nirvanico).

El camino de la derecha, más largo y recto, que nos lleva a inmensas montañas en las que aparecen unos elevados picos y que se interna a un bosque. Alegoriza el camino de la “vía directa”

Leonardo Da Vinci pintó a su Divina Madre Kundalini, entre los dos caminos: el de la “espiral, o nirvanica”, y el de la “vía directa” que se interna en el "bosque" de la alquimia.

Alegorizando que, sólo con la ayuda de nuestra Divina Madre Kundalini, puede uno avanzar en cualquiera de las dos vías, ya sea en la "vía espiral- Nirvanica" o en la vía “directa”

Los iniciados que escogen el camino de la izquierda o espiral Nirvanico después de haberse ganado el derecho de entrar al nirvana, se sumergen allí, y suspenden el trabajo de la primer montaña; es así como se estancan y ya no siguen avanzando por el camino vertical. Es decir aplazan su trabajo, a través de largos intervalos de tiempo. Como no usan los 4 cuerpos de pecado, gozan de la felicidad del nirvana.

El nirvana es una región de la naturaleza donde reina la felicidad inefable del fuego. Es imposible describir la inefable felicidad del nirvana: allí el alma se arroba en esa beatitud imposible de pintar con palabras.

Se dice que los de esta vía realizan la Gran obra en 18 meses. Si examinamos cabalísticamente ese número, vemos al número 9 repetido dos veces, y significa que estarán ellos en contacto siempre, una y otra vez, con la "Novena Esfera" (a intervalos, durante millones de años, es decir, a través de muchísimos Mahanvantaras. Y así a través de eternidades sin límites lentamente muy lentamente llegaran algún día al absoluto, este camino es extremadamente lento. Porque como quiera que viven en felicidad, no tienen "afán" de llegar al Absoluto, son felices, y eso es todo. Los de la senda espiral nirvánica tienen épocas de actividad y épocas de profundo reposo.

Los iniciados que escogen la vía “directa”, renuncian al nirvana por amor a la humanidad y continúan su trabajo con los 3 factores de la revolución de la conciencia en este valle de lágrimas con el propósito de seguir avanzando en el camino vertical.

Sólo renunciando al nirvana y con el trabajo constante se puede continuar avanzando por el sexto y séptimo peldaño, para después continuar con los trabajo de los 8 grados de luz, así es como se llega a la cima de la primer montaña y se alcanza el grado de maestro.

Para llegar a la cima de la primera montaña hay que escalar primeramente 7 misterios mayores de fuego y después 8 iniciaciones de luz.

Hasta aquí si el iniciado ha trabajado bien habrá logrado eliminar de su interior la parte visible del ego.

Los iniciados que escogieron la vía directa después de concluir con los trabajos de la primera montaña estarán preparados para entrar a trabajar en la segunda montaña.

En la segunda montaña el iniciado tiene que luchar para lograr la segunda y tercera purificación. Esta montaña tiene muchos escalones, pero el más elevado nos lleva al grado de Maestro Perfecto.

A esta montaña se le llama la montaña de la resurrección. En esta montaña el trabajo con los 3 factores de la revolución de la conciencia es más refinado, exigente y delicado.

Al llegar a esta etapa de trabajo, es necesario aumentar el grado de la auto-observación psicológica para descubrir aquellos defectos que están ocultos en lo más profundo de nuestro infraconciente.

Así como la luna que nos ilumina por las noches tiene una cara que si podemos ver y otra que no podemos ver así también nuestro aspecto psicológico interior tiene 2 caras una visible y otra oculta. Es decir en nuestro interior psicológico existen defectos que pueden ser descubiertos, comprendidos y eliminados más fácilmente en cambio existen defectos que se encuentran en niveles más profundos de nuestro entendimiento por tal motivo son más difíciles de eliminar.

Es necesario saber que la mente tiene 49 niveles y que los defectos psicológicos se desenvuelven en esos 49 niveles del subconsciente. Los defectos psicológicos que viven en los últimos niveles del subconsciente son más difíciles de eliminar. Si de verdad queremos despertar la totalidad de nuestra conciencia es necesario eliminar los yoes que tienen embotellada a la conciencia en esos niveles. Sólo así se pueden continuar avanzando en la muerte del yo, y lograr despertar la totalidad de nuestra conciencia.

En la segunda y tercer montaña se tiene que trabajar en la eliminación de los egos de la cara oculta de nuestra luna psicológica.

En la segunda montaña se realizan 9 trabajos.

1° (La luna-mundo astral) encarna el alma espiritual).La fuerza de los instintos y pasiones incontroladas que todo lo devasta y devora.

2° (Mercurio-mundo mental) La mente con todos sus defectos. Defectos psicológicos en el subconsciente intelectual.

3° (Venus o mundo causal) Todas las bajas pasiones animales.

4° (Sol o Mundo-bodhico) Fondos subconscientes sumergidos múltiples agregados psíquicos bestiales que constituyen el ego.

5° Marte o mundo de Atman se encarna al ser). Agregados psíquicos brujescos, hechiceros de los trasfondos inconscientes.

6° Júpiter o Morada de los Elohim se ingresa al nirvana). Impulsos sexuales, pasionales irreflexivos, elementos infrahumanos.

7° (Saturno o Paranirvana) infrahumanos Elementos pasionarios profundamente sumergidos en nuestros propios abismos subconscientes.

8° (Urano o Mahaparanirvana) Eliminar las brutales pasiones animales.

9° Neptuno o el empíreo, región de las monadas divinales, se recibe la lira de Orfeo) 3er. Logos.

 

Aspecto psíquico femenino de nuestra propia naturaleza inferior.

 

Cuando el iniciado de la vía directa logra la segunda y tercera purificación se dice que ha llegado a la cima de la segunda montaña y se convierte en Maestro perfecto. En esta montaña se logra cristalizar al tercer Logos. Los que salen victoriosos en esta montaña podrán continuar con los trabajos de la tercera montaña.

A la tercera montaña se le conoce también como la montaña de la “La ascensión”

10° (Plutón-encarnación del 2do. Logos el Cristo cósmico). Esta relacionado con el desprendimiento de todo apego material a todo deseo pasa más allá del bien y del mal. Mas allá del (karma)

11° Se encarna a la primera fuerza de la naturaleza, es decir, al primer Logos, al Ser.

En esta etapa del trabajo ya se han cristalizado dentro del universo interior a la Santísima trinidad o 3 fuerzas primarias de la naturaleza.

12° Se encarna al Ser del Ser, es decir al padre del 1er. Logos. Es decir, el Ser del Ser, es un átomo superdivino del absoluto que no entra en la creación pero que de ahí emanan las 3 fuerzas primarias.

A estas alturas del trabajo se obtiene el Control y dominio del instinto sexual. La gran renunciación significa el fin de las prácticas alquimistas.

Con los trabajos que se realizan en la tercera montaña se cristaliza la segunda y primera fuerza de la naturaleza. Y se alcanza el grado de Gran Elegido

Aquellas grandes almas terriblemente divinas luego de haber alcanzar el grado de Gran Elegido tienen que entrar al purgatorio para terminar de freír la semilla que dio origen a todo deseo. Pasado algún tiempo y después de quedar completamente purificados y de haber alcanzado la perfección se ganan el derecho de entrar al absoluto.

El Absoluto es plenitud perfecta, felicidad sin límites, omnisciencia total. Es la vida libre en su movimiento, es la suprema realidad, espacio abstracto que solo se expresa como movimiento abstracto absoluto.

 

CONCLUSIÓN

 

No cabe la menor duda de que Leonardo Da Vinci fue un gran iniciado, si analizamos cuidadosamente todo el trabajo que realizó podríamos evidenciar; que en el conjunto de sus obras están unidas las cuatro columnas del Saber: Ciencia, Arte, Filosofía y Mística. Pilares fundamentales de todo verdadero conocimiento.

Este sublime cuadro de la Gioconda esta inspirado en base al arte trascendental. Es importante aclarar que existen dos tipos de artes, el arte subjetivo moderno que a nada conduce pues se trata de un arte materialista, donde todo aliento de espiritualidad se ha perdido. Y el Arte Trascendental.

El arte Trascendental se fundamenta en la “La Ley del 3” y la “Ley del Siete”. La Ley del tres crea, de manera que esta ley puede crear al hombre real verdadero dentro de nosotros mismos y mas tarde avanzar para formar al superhombre dentro de nuestro interior.

La ley del 7 tiene la misión de organizar a esa creación dentro de nuestro universo interior.

Leonardo Da Vinci a través de esta obra artística trascendental busca instruir en forma alegórica a la conciencia sobre las grandes verdades de la naturaleza y del cosmos, señala el camino de la iniciación como el único medio para que los seres humanos a través de este basto conocimiento trascendental, oculto bajo ese simbolismo, logremos un cambio radical y así transformar nuestra vida en algo más dignifican y edificante.

Sólo trabajando con los 3 factores de la revolución de la conciencia que ofrece la línea vertical revolucionaria podemos lograr eliminar el yo psicológico, crear dentro de si los cuerpos existenciales superiores del ser, y luego perfeccionarlos para así tener derecho a Ser absolutamente. Y poder algún día experimentar la auténtica y la absoluta felicidad sin límite.

 

Pedro Rojas Luna